Por Hannah Pérez  

Las pérdidas denunciadas al FBI en delitos relacionados con criptomonedas alcanzaron USD $11.366 millones durante 2025, un aumento de 22% frente al año anterior. Detrás de estas cifras aparecen falsas plataformas de inversión, suplantación de identidad y redes criminales que manipulan a sus víctimas antes de apropiarse de sus fondos. Mientras Trump prepara nuevas medidas contra organizaciones extranjeras dedicadas a estas estafas, investigaciones federales revelan cómo funciona el negocio y por qué recuperar el dinero sigue siendo complicado.

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  • El FBI registró 181.565 denuncias relacionadas con criptomonedas en 2025, con pérdidas de USD $11.366 millones
  • Los fraudes de inversión concentraron aproximadamente USD $7.278 millones de esas pérdidas
  • Las redes utilizan relaciones de confianza, plataformas falsas y supuestas ganancias para inducir nuevos depósitos
  • Estados Unidos ha congelado e incautado cientos de millones de dólares vinculados con redes internacionales de estafas
  • Rastrear criptomonedas robadas no garantiza recuperarlas, aunque existen casos documentados de restitución a las víctimas

 


 

Las estafas relacionadas con criptomonedas se han convertido en uno de los segmentos más costosos del crimen financiero digital en Estados Unidos. Durante 2025, las víctimas denunciaron al Buró Federal de Investigaciones (FBI) pérdidas por USD $11.366,67 millones en incidentes con algún vínculo con criptomonedas, según el informe anual de su Centro de Denuncias de Delitos en Internet, conocido como IC3.

La cifra supone un crecimiento de 22% respecto de 2024 y estuvo acompañada por un aumento de 21% en el número de denuncias, que alcanzó 181.565 casos. El FBI también registró 18.589 denunciantes que perdieron individualmente más de USD $100.000.

El dato requiere una distinción importante: los USD $11.366 millones no corresponden exclusivamente a plataformas fraudulentas de inversión, sino a diferentes delitos en los que las criptomonedas estuvieron involucradas. Los esquemas de inversión representaron la mayor categoría identificada, con aproximadamente USD $7.278 millones en pérdidas.

Las cifras proceden del Informe sobre Delitos en Internet de 2025 del FBI, publicado en abril de 2026. Reflejan pérdidas comunicadas en denuncias, no necesariamente importes establecidos mediante sentencias judiciales, y tampoco representan una estimación exhaustiva de todos los fraudes ocurridos.

La magnitud del problema volvió al centro de la agenda estadounidense este 21 de octubre. Como informó DiarioBitcoin, el presidente Donald Trump tenía previsto destacar las acciones de su administración contra organizaciones extranjeras que promueven inversiones fraudulentas mediante sitios web, redes sociales y otras plataformas digitales.

Según Reuters, el evento en la Casa Blanca contempla medidas de investigación e incautación de infraestructura utilizada por organizaciones criminales internacionales. Al momento del reporte inicial, todavía no se habían identificado públicamente todos los sitios involucrados ni anunciado los resultados definitivos de la nueva ofensiva.

Cómo funciona una red de inversión falsa

Una de las modalidades más extendidas se conoce como pig butchering, expresión utilizada para describir estafas en las que los delincuentes dedican tiempo a construir una relación de confianza antes de solicitar dinero.

El mecanismo suele comenzar con un contacto aparentemente inocente por redes sociales, aplicaciones de citas o servicios de mensajería. La persona detrás de la cuenta puede presentarse como un profesional exitoso, un inversionista experimentado o alguien interesado en establecer una relación personal.

Después de varios días o semanas de conversaciones, introduce una supuesta oportunidad de inversión en criptomonedas.  La víctima recibe acceso a una página web o aplicación que imita el funcionamiento de un exchange legítimo. Allí puede observar gráficos, saldos y ganancias que aparentan crecer con cada operación. Sin embargo, la plataforma puede no estar ejecutando ninguna inversión real.

El Departamento de Justicia estadounidense (DOJ) describió este mecanismo al anunciar, en febrero de 2026, la incautación de más de USD $61 millones en USDT relacionados con presuntos fraudes de inversión.

Según los documentos judiciales citados por la Fiscalía de Carolina del Norte, los responsables utilizaban plataformas que imitaban a servicios legítimos y mostraban rendimientos ficticios para convencer a sus víctimas de transferir cantidades cada vez mayores.

El engaño suele quedar expuesto cuando el usuario intenta retirar sus fondos. En ese momento, los operadores pueden exigir supuestos impuestos, comisiones de desbloqueo o pagos adicionales para autorizar la transferencia. Aunque la víctima pague, los retiros no se realizan y los delincuentes pueden desaparecer.

La plataforma, por tanto, no necesita manipular el precio real de Bitcoin o Ethereum. Su principal herramienta es hacer creer al usuario que posee una inversión rentable cuando el dinero ya fue enviado a direcciones controladas por terceros.

Un negocio criminal cada vez más organizado

El crecimiento de estas estafas también refleja una transformación en la organización del delito. Las autoridades estadounidenses han documentado centros especializados en el sudeste asiático donde diferentes equipos se encargan de captar víctimas, mantener conversaciones, administrar plataformas fraudulentas y mover el dinero recibido. No todos los participantes trabajan voluntariamente.

Investigaciones federales han identificado casos en los que personas fueron atraídas mediante falsas ofertas laborales, trasladadas a instalaciones controladas por organizaciones criminales y obligadas a participar en operaciones fraudulentas.

En abril, el Departamento de Justicia anunció acciones contra centros de estafas en el sudeste asiático, incluyendo cargos contra dos ciudadanos chinos, la intervención de un canal de Telegram utilizado para reclutamiento y la incautación de 503 sitios web vinculados con inversiones falsas.

Otra operación internacional anunciada ese mismo mes produjo al menos 276 detenciones y el desmantelamiento de nueve centros presuntamente utilizados para cometer fraudes de inversión cripto. Estas investigaciones muestran que algunos esquemas funcionan como organizaciones empresariales clandestinas, con infraestructura tecnológica, personal especializado y mecanismos internacionales para mover fondos.

El tamaño de la actividad también aparece en los análisis Blockchain. Chainalysis estimó que las direcciones identificadas como participantes en estafas recibieron al menos USD $14.000 millones en criptomonedas durante 2025.

La firma advirtió que esa estimación podría superar USD $17.000 millones conforme se identifiquen nuevas direcciones criminales. Su informe de crímenes cripto de 2026 también identificó un crecimiento considerable de los esquemas de suplantación de identidad y del uso de inteligencia artificial para facilitar engaños.

Estas cifras no son directamente comparables con las del FBI: Chainalysis analiza transferencias vinculadas a direcciones identificadas como fraudulentas a escala internacional, mientras el IC3 contabiliza pérdidas declaradas en denuncias estadounidenses. Tampoco deben sumarse, porque puede existir superposición entre los casos.

¿Qué hacen los delincuentes después de recibir las criptomonedas?

Una vez que el dinero llega a una billetera controlada por los estafadores, comienza otra etapa: ocultar su origen y dificultar su recuperación.

Los investigadores han documentado transferencias entre numerosas direcciones, movimientos entre diferentes redes Blockchain y utilización de intermediarios que facilitan el intercambio de activos. El objetivo consiste en separar los fondos de la operación original y complicar la identificación de quienes finalmente los reciben.

En septiembre, las autoridades estadounidenses anunciaron una operación contra Xinbi Guarantee, un mercado digital señalado por facilitar servicios relacionados con actividades fraudulentas y lavado de dinero.

El Departamento de Justicia comunicó que su unidad Scam Center Strike Force había logrado restringir aproximadamente USD $52 millones en criptomonedas en una sola jornada, elevando a unos USD $938 millones el valor acumulado de activos restringidos por esa iniciativa hasta entonces.

DiarioBitcoin cubrió ese episodio al informar que el Servicio Secreto congeló USD $52,8 millones en criptomonedas vinculadas con Xinbi. La cobertura también recogió estimaciones de Elliptic sobre la actividad histórica de ese mercado, aunque los volúmenes procesados no equivalen necesariamente a beneficios criminales comprobados.

Este tipo de operaciones muestra una característica particular de las criptomonedas: las transacciones en redes públicas pueden rastrearse incluso después de pasar por numerosas direcciones. No obstante, identificar el recorrido de los fondos no siempre permite conocer inmediatamente al beneficiario final.

Congelar fondos no significa devolverlos

La diferencia entre localizar, congelar, incautar y devolver activos resulta fundamental para interpretar los anuncios oficiales.

Un investigador puede identificar una billetera sospechosa, pero necesitar cooperación adicional para impedir que los fondos se muevan.

Cuando los activos se encuentran en determinadas stablecoins, sus emisores pueden tener mecanismos técnicos para bloquear direcciones específicas bajo circunstancias legales y operativas aplicables.

En otros casos, las autoridades necesitan acceder a las claves privadas, obtener cooperación de custodios o ejecutar medidas judiciales de incautación.

Incluso después de recuperar el control de los fondos, todavía puede ser necesario establecer su origen, identificar a las víctimas y resolver procedimientos legales antes de autorizar una restitución.

Un ejemplo de recuperación efectiva ocurrió en marzo de 2026, cuando el Departamento de Justicia anunció que devolvería aproximadamente USD $470.735 a dos víctimas de una estafa de inversión en criptomonedas.

En ese expediente, las víctimas habían transferido más de USD $800.000 a billeteras controladas por delincuentes. El FBI consiguió incautar 470.773 USDT y, tras el procedimiento correspondiente, las autoridades avanzaron con la devolución.

La diferencia entre lo robado y lo recuperado demuestra que incluso una investigación exitosa puede terminar restituyendo solo una parte del dinero.

Por ello, las cifras de miles de millones de dólares congelados o restringidos anunciadas por las autoridades no deben confundirse con cantidades efectivamente devueltas a sus propietarios.

Trump prepara nuevas medidas contra las redes extranjeras

La ofensiva anunciada por la administración Trump se inscribe en una estrategia federal que ya estaba en marcha.

En septiembre, el Departamento de Justicia comunicó operaciones contra mercados que presuntamente prestaban servicios a redes internacionales de estafas. Meses antes, había anunciado intervenciones de infraestructura digital y acciones coordinadas contra instalaciones criminales en Asia.

Como explicó DiarioBitcoin en su cobertura del anuncio presidencial del 21 de octubre, la Casa Blanca pretende destacar precisamente las incautaciones de sitios web y los esfuerzos contra organizaciones que utilizan falsas inversiones para perjudicar a ciudadanos estadounidenses. La preocupación tiene fundamento en las cifras oficiales.

El FBI registró más de un millón de denuncias por delitos informáticos durante 2025, con pérdidas totales cercanas a USD $20.877 millones. De ese conjunto, los incidentes relacionados con criptomonedas representaron aproximadamente USD $11.367 millones.

No significa que las criptomonedas sean responsables por sí mismas de los delitos, sino que los delincuentes las utilizan como medio de transferencia, recepción o movimiento de fondos dentro de diferentes esquemas.

La cooperación internacional resulta particularmente importante porque los responsables, las víctimas, los servidores y las billeteras pueden encontrarse en jurisdicciones distintas.

Cómo reconocer una plataforma que intenta engañar

Los casos documentados por el FBI y el Departamento de Justicia muestran algunas señales recurrentes que los usuarios deberían conocer. Una de las más importantes es la aparición de oportunidades de inversión recomendadas por personas desconocidas que establecen relaciones mediante redes sociales o aplicaciones de mensajería. Otra señal es la promesa de ganancias elevadas o constantes que parecen mantenerse independientemente de la situación real del mercado.

También debe generar desconfianza que una plataforma exija transferir fondos hacia billeteras particulares o que solicite nuevos pagos para liberar una inversión aparentemente rentable.

Una exigencia inesperada de impuestos, comisiones de desbloqueo o depósitos de verificación antes de permitir un retiro es una señal especialmente grave. El peligro puede continuar incluso después del fraude inicial.

Las autoridades estadounidenses han documentado esquemas en los que una segunda organización contacta a víctimas anteriores afirmando que puede recuperar las criptomonedas robadas mediante el pago de una comisión.

En julio, una investigación del Departamento de Justicia incluyó precisamente un caso en el que delincuentes exigieron nuevos pagos a una persona que intentaba recuperar dinero perdido en otra estafa.

Si una persona sospecha que fue víctima de una operación fraudulenta, conservar direcciones Blockchain, identificadores de transacciones, comunicaciones y comprobantes puede facilitar una investigación posterior.

En Estados Unidos, el FBI recibe denuncias mediante IC3.gov. Reportar cuanto antes también puede aumentar las posibilidades de intervención, aunque no garantiza la recuperación.

La gran batalla no es únicamente tecnológica

Los más de USD $11.000 millones en pérdidas reportadas durante 2025 revelan un problema que no se resuelve exclusivamente mejorando el seguimiento de transacciones. Las redes criminales aprovechan la confianza humana, crean apariencias convincentes de legitimidad y utilizan herramientas financieras que permiten mover valor rápidamente entre países.

Blockchain puede facilitar el rastreo posterior de los fondos, pero no puede determinar por sí sola si una persona está transfiriendo dinero a un operador legítimo o a una plataforma diseñada para engañarla.

Las investigaciones del FBI también muestran que la respuesta está evolucionando. Las autoridades ya no se limitan a perseguir billeteras individuales, sino que intervienen sitios web, mercados que prestan servicios a estafadores y organizaciones transnacionales. La noticia alentadora es que existen casos documentados de recuperación y devolución de activos. La menos alentadora es que esas operaciones todavía representan solo una parte del enorme volumen de pérdidas denunciadas.

Mientras la administración Trump anuncia nuevas acciones contra las redes extranjeras, el desafío continúa siendo doble: impedir que los delincuentes encuentren nuevas víctimas y conseguir que el dinero recuperado regrese efectivamente a quienes lo perdieron.

Porque en las estafas con criptomonedas, seguir el rastro del dinero es solo el comienzo. La verdadera victoria ocurre cuando ese dinero vuelve a manos de sus propietarios.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA




ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

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