Arthur Hayes, cofundador de BitMEX y CIO de Maelstrom, volvió a sacudir al mercado tras revelar que vendió por completo sus posiciones en HYPE y NEAR apenas días después de defender con fuerza a Hyperliquid y fijar metas ambiciosas. La decisión, justificada por riesgos macroeconómicos y una rotación hacia Bitcoin, reactivó críticas sobre un patrón que parte de la comunidad considera cada vez más difícil de ignorar.
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- Arthur Hayes dijo que vendió todas sus posiciones en HYPE y NEAR por temores macroeconómicos, mayores precios de energía y posibles salidas a bolsa de empresas de IA.
- La venta ocurrió pocos días después de que respaldara a Hyperliquid, mencionara un precio objetivo de USD $150 para HYPE y mantuviera una apuesta benéfica de USD $100.000.
- La comunidad cripto volvió a cuestionar si existe un patrón de promoción agresiva seguida de ventas, aunque también hubo voces que defendieron su derecho a gestionar riesgo.
Arthur Hayes, cofundador de BitMEX y director de inversiones de Maelstrom, informó que liquidó por completo sus posiciones en Hyperliquid, identificado por su token HYPE, y en NEAR Protocol. La decisión llamó la atención porque llegó apenas días después de una serie de mensajes muy optimistas sobre ambos activos, especialmente sobre HYPE.
En el mercado cripto, los cambios de postura no son raros. Sin embargo, cuando provienen de una figura con la visibilidad y el historial de Hayes, suelen tener un impacto mayor en la conversación pública y en la percepción de riesgo de muchos inversionistas. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con esta nueva venta.
De acuerdo con los reportes publicados por Yahoo Finance a partir de notas originales de Cryptonews y BeInCrypto, Hayes justificó la salida con una combinación de factores macroeconómicos y de mercado. Entre ellos citó el aumento de los precios de la energía asociado a las tensiones en Irán, el reabastecimiento de inventarios, varias ofertas públicas iniciales de empresas de inteligencia artificial y la idea de que los mercados podrían alcanzar un techo entre ahora y septiembre.
Su conclusión fue tomar ganancias y rotar capital hacia Bitcoin. Esa explicación puede encajar dentro de una estrategia de gestión de riesgo, pero el momento elegido para ejecutar la venta abrió nuevamente un frente de críticas entre miembros de la comunidad cripto.
De la euforia reciente a la liquidación total
La controversia no surgió solo por la venta, sino por el contraste con sus mensajes más recientes. Apenas cuatro días antes, Hayes había publicado un mensaje con la frase “Meow — $HYPE a $150”, acompañado por un meme de un gato. En otros comentarios, siguió promoviendo lo que describió como su “santa trinidad” de altcoins: HYPE, ZEC y NEAR.
También realizó una apuesta benéfica de USD $100.000 con Kyle Samani, basada en la idea de que Hyperliquid superaría a todas las criptomonedas del top 10 hacia el cierre del año. Ese antecedente hizo que la liquidación total de HYPE y NEAR resultara todavía más sorpresiva para buena parte del mercado.
Según BeInCrypto, en abril Hayes había acumulado más de 26.000 tokens HYPE, valorados entonces en cerca de USD $1.100.000. Además, había planteado un objetivo de precio de USD $150 y llegó a sostener que HYPE podría superar a Solana. En el caso de NEAR, incluso había señalado recientemente que el token podía irse “a la luna”.
La secuencia, vista en conjunto, alimentó la impresión de un giro brusco. Por un lado, un discurso de fuerte convicción alcista. Por el otro, una salida completa de las posiciones poco tiempo después, con la promesa de ofrecer una explicación más extensa en un ensayo que, según dijo, será publicado la próxima semana.
Las razones que expuso Hayes para vender
Hayes enumeró al menos cuatro motivos para justificar su movimiento. El primero fue el encarecimiento de la energía en medio de la guerra en Irán. A eso sumó el efecto del reabastecimiento de inventarios, un factor que a su juicio podría endurecer las condiciones del mercado en el corto plazo.
El tercer elemento mencionado fue la expectativa de tres grandes ofertas públicas iniciales de compañías vinculadas con inteligencia artificial antes del inicio del tercer trimestre. La lectura implícita es que esas operaciones podrían absorber parte de la liquidez disponible en los mercados, reduciendo el apetito por activos de mayor riesgo, incluidas ciertas criptomonedas.
El cuarto argumento fue de carácter político. Hayes dijo prever que el presidente Donald Trump se volverá contra la inteligencia artificial para ayudar a los republicanos a ganar las elecciones de mitad de período. Bajo esa visión, el entorno para las narrativas especulativas podría deteriorarse antes de que concluya el verano boreal.
Con base en ese conjunto de factores, Hayes afirmó que espera un techo de mercado entre ahora y septiembre. Por eso presentó la venta como una toma de beneficios previa a un posible pico. Aun así, no abandonó por completo su tono alcista en otros frentes del mercado.
De hecho, un día antes había expresado una visión positiva sobre Worldcoin, con un objetivo de USD $10 por token. Incluso señaló que mantendría WLD durante una próxima cotización vinculada, según sus palabras, a una eventual salida a bolsa de SpaceX, comentario que añadió otra capa de contradicción percibida entre prudencia macro y apuesta selectiva por narrativas de crecimiento.
Un patrón que la comunidad ya venía señalando
Las reacciones no tardaron en aparecer. Parte de la comunidad sostuvo que la situación encaja en un patrón ya conocido: comprar un token con impulso, promover objetivos de precio cada vez más agresivos y luego vender en la subida resultante. Más que una crítica aislada, lo ocurrido con HYPE y NEAR reactivó una discusión más amplia sobre la responsabilidad de las figuras influyentes del sector.
El caso adquiere más peso porque no sería el primero. En septiembre de 2025, Hayes también había adoptado una postura fuertemente alcista sobre Hyperliquid, al punto de mencionar un posible rally de 126x y hablar del token de forma reiterada antes de vender millones de dólares en esa posición. En aquel momento, además, admitió que parte de lo obtenido fue destinada a la compra de un Ferrari.
Posteriormente, volvió a comprar, renovó su postura positiva y retomó la promoción de la operación. Ahora, en 2026, varios observadores consideran que el libreto se repite: nuevos objetivos, nuevas narrativas, nueva convicción pública y luego otra salida. Esa percepción es la que explica buena parte del malestar actual.
Los críticos recuerdan además que la lista de episodios similares no se limita a HYPE. En la discusión pública también han sido mencionados ETH, PEPE y ENA, entre otras posiciones con las que Hayes ha sido asociado en distintos momentos. El cuestionamiento central no es si puede vender, sino cómo se interpreta la secuencia entre promoción y desinversión.
Entre el derecho a operar y la exigencia de coherencia
También hubo defensores de Hayes. Varios participantes del mercado remarcaron que cualquier inversionista, por conocido que sea, tiene derecho a administrar su cartera como considere conveniente. Nadie está obligado a replicar sus movimientos, y tomar ganancias forma parte normal de la disciplina de trading.
Ese argumento tiene fundamento. La transparencia de sus billeteras, mencionada por algunos usuarios, permite que el mercado siga sus movimientos con relativa facilidad. Sin embargo, la visibilidad de esas carteras no neutraliza por sí sola la crítica cuando la misma secuencia parece repetirse una y otra vez.
La tensión, en el fondo, está entre dos ideas válidas. La primera es que un operador experimentado puede cambiar de visión según cambien las condiciones. La segunda es que una personalidad con fuerte influencia pública no genera el mismo efecto que un inversor anónimo cuando instala narrativas alcistas y luego sale con rapidez.
Por eso, el debate actual excede el caso puntual de HYPE y NEAR. También toca una fibra sensible del ecosistema cripto: la delgada línea entre comentario de mercado, convicción personal, construcción de narrativa y posible impacto sobre audiencias más pequeñas o menos sofisticadas.
El próximo ensayo de Hayes, adelantado bajo el título Reality Test, podría aclarar si su prioridad real es anticipar un máximo de mercado o simplemente reasignar capital hacia Bitcoin y otros activos que considera mejor posicionados. Mientras tanto, sus acciones y sus mensajes recientes siguen siendo leídos por muchos como señales que apuntan en direcciones distintas.
En cualquier caso, el episodio deja una lección conocida para el mercado: incluso las voces más influyentes pueden cambiar rápidamente de postura. Para los inversionistas, eso refuerza la necesidad de analizar contexto, liquidez, incentivos y gestión de riesgo, en lugar de depender de una sola narrativa por convincente que parezca.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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