Por Canuto  

Google respaldará en Brasil su mayor acuerdo de eliminación de carbono hasta la fecha, un proyecto de Terradot que combinará la reducción de metano en arrozales con la captura de dióxido de carbono mediante meteorización mejorada de rocas.
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  • El proyecto abarcará más de 200.000 hectáreas en Rio Grande do Sul y generará créditos separados de metano y eliminación de carbono.
  • Terradot prevé producir 1 millón de toneladas métricas de créditos de reducción de metano para 2030 y otro millón de créditos de carbono para 2040.
  • Las empresas esperan reducir costos, replicar el modelo en India y Vietnam y acercarse al umbral de USD $100 por tonelada.


Google cerró en Brasil su mayor acuerdo de eliminación de carbono hasta la fecha, al respaldar una iniciativa de Terradot que combina dos objetivos climáticos en una misma operación agrícola. El proyecto busca reducir las emisiones de metano de los arrozales y retirar dióxido de carbono de la atmósfera mediante una técnica conocida como meteorización mejorada de rocas, según informó Reuters.

La iniciativa se extenderá por más de 200.000 hectáreas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, una escala que la convierte en el mayor proyecto de este tipo anunciado hasta ahora. Para Google, el plan también funciona como una plantilla comercial y tecnológica que podría facilitar futuros acuerdos de eliminación de carbono en regiones agrícolas con altas emisiones.

Un proyecto que combina dos problemas climáticos

La propuesta de Terradot une la reducción de un contaminante de vida relativamente corta con la eliminación de un gas que permanece durante mucho más tiempo en el sistema climático. Los arrozales generan entre 10% y 12% de las emisiones globales de metano, de acuerdo con una evaluación publicada en 2021 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

El metano calienta la atmósfera con mayor rapidez que el dióxido de carbono, por lo que reducirlo puede producir beneficios climáticos más inmediatos. Sin embargo, la disminución de estas emisiones no sustituye la necesidad de retirar dióxido de carbono, debido a que las emisiones acumuladas durante siglos continúan afectando el equilibrio climático.

Randy Spock, responsable de eliminación de carbono de Google, sostuvo que ambas líneas de acción deben avanzar de forma simultánea. “Necesitamos hacer ambas cosas. No tenemos el lujo de enfocar todos nuestros recursos en atacar los súper contaminantes de corta vida, ni todos nuestros recursos puramente en escalar la eliminación de carbono a largo plazo”, afirmó.

La estructura del acuerdo separará la generación y la verificación de los créditos correspondientes a cada actividad. Esa división busca distinguir el beneficio asociado con la reducción de metano en los cultivos del volumen de dióxido de carbono que Terradot consiga retirar y almacenar mediante la meteorización de rocas.

La escala prevista para los créditos

Terradot espera generar 1 millón de toneladas métricas de créditos de reducción de metano para 2030, mientras que la parte de eliminación de carbono alcanzaría 1 millón de toneladas de créditos para 2040. Las dos metas tienen calendarios distintos porque la reducción de metano puede materializarse antes, mientras la captura geológica requiere acumulación, medición y verificación durante más tiempo.

La parte de eliminación de carbono del nuevo acuerdo representa diez veces el volumen comprometido en proyectos anteriores de meteorización mejorada de rocas. La comparación ilustra el salto de escala que Google y Terradot intentan demostrar en un mercado donde la oferta de créditos todavía enfrenta costos elevados y dudas sobre su verificación.

La meteorización mejorada acelera un proceso natural en el que ciertos minerales reaccionan con el dióxido de carbono de la atmósfera. En términos generales, el proyecto utiliza rocas para aumentar la capacidad de los suelos agrícolas de retirar carbono, aunque la cantidad final acreditable depende de mediciones y controles que deben confirmar que la eliminación ocurrió.

Las empresas plantean que el modelo podría ampliarse posteriormente a los 1,5 millones de hectáreas de arrozales que existen en Brasil. Terradot también planea lanzar proyectos piloto en varios países durante 2026 y prevé una expansión comercial para 2028, con India y Vietnam entre las regiones productoras de arroz que podrían replicar la propuesta.

El desafío de reducir los costos

Google y Terradot no revelaron el precio de los créditos incluidos en el nuevo acuerdo, pero el antecedente disponible muestra la magnitud del reto económico. Un contrato de 2024 por 90.000 toneladas de eliminación de carbono de Terradot implicó aproximadamente USD $300 por tonelada, un nivel muy superior al umbral de USD $100 que muchos desarrolladores consideran necesario para estimular una demanda más amplia.

James Kanoff, director ejecutivo de Terradot, dijo que el proyecto brasileño será más barato que los acuerdos anteriores, aunque todavía no alcanzará USD $100 por tonelada. A su juicio, la reducción representa “un gran paso hacia eso”, porque una estructura de costos más baja puede mejorar la viabilidad de los contratos corporativos de eliminación de carbono.

Uno de los principales gastos proviene de la verificación, que puede añadir más de USD $100 por tonelada al costo de la meteorización mejorada de rocas. Terradot indicó que permitir que la eliminación de carbono se acumule durante un periodo más prolongado antes de someterla a una verificación de terceros podría reducir el peso de ese proceso en el nuevo proyecto.

La estrategia enfrenta una tensión entre reducir costos y mantener la confianza en los créditos emitidos. Si la verificación ocurre demasiado tarde, compradores e inversionistas podrían exigir más información sobre la permanencia del carbono retirado, la metodología aplicada y la separación entre los resultados del metano y los de la eliminación de dióxido de carbono.

La presión de la inteligencia artificial

Las grandes empresas tecnológicas afrontan una presión creciente para invertir en energía limpia y eliminación de carbono mientras expanden centros de datos vinculados con la inteligencia artificial. El aumento de la capacidad informática eleva la atención sobre las emisiones asociadas con esas instalaciones, incluso cuando las compañías anuncian compras de energía renovable y programas climáticos.

Google ya es inversionista de Terradot, después de adquirir una participación accionaria en la empresa durante 2024. La relación combina el financiamiento corporativo de una compañía tecnológica con la compra de créditos para un proyecto que pretende demostrar que la eliminación de carbono puede alcanzar una escala mayor en actividades agrícolas.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha señalado que la eliminación de dióxido de carbono será necesaria para ayudar a cumplir los objetivos climáticos mundiales. Al mismo tiempo, los críticos advierten que esta industria puede convertirse en una justificación para que las empresas continúen contaminando en el presente, en lugar de reducir primero sus emisiones directas.

Ese debate también afecta la lectura del acuerdo brasileño, porque una tonelada retirada en el futuro no equivale automáticamente a una tonelada que deje de emitirse hoy. El valor climático del proyecto dependerá de que los créditos representen reducciones y eliminaciones adicionales, medibles y verificables, sin desplazar esfuerzos de descarbonización en las operaciones de Google o de sus proveedores.

El papel de Brasil y los próximos pasos

Rio Grande do Sul ofrece una base agrícola de gran tamaño para probar el modelo en condiciones reales de producción de arroz. El proyecto no se limita a una instalación experimental, ya que abarca más de 200.000 hectáreas y busca integrar la reducción de metano con una técnica de eliminación de carbono que hasta ahora operaba a una escala considerablemente menor.

La expansión hacia la totalidad de los arrozales brasileños dependerá de los resultados técnicos, de la aceptación de los productores y de la capacidad de verificar los créditos sin elevarlos nuevamente a precios prohibitivos. Terradot también tendrá que demostrar que la metodología puede funcionar en otros países, donde cambian los suelos, las prácticas agrícolas, las condiciones climáticas y las reglas del mercado de carbono.

La reducción del metano podría adquirir mayor relevancia política durante las conversaciones climáticas de la COP31, previstas en Turquía para finales de 2026. El tema aparece en un momento en que gobiernos y empresas buscan acciones de impacto rápido contra los contaminantes de vida corta, sin abandonar la eliminación de carbono que los planes climáticos consideran necesaria en el largo plazo.

Por ahora, Google y Terradot presentan el acuerdo como una prueba de que ambos enfoques pueden coexistir dentro de un mismo proyecto agrícola. El resultado final dependerá de que la iniciativa entregue los volúmenes prometidos, mantenga una verificación creíble y consiga acercar el precio de los créditos a un nivel que permita ampliar la demanda corporativa.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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