Por Canuto  

Jack Dorsey entró al debate sobre la velocidad y la supervisión de la inteligencia artificial con una defensa frontal del código abierto. Sus argumentos no solo cuestionan el papel de los gobiernos y los grandes laboratorios, sino que también podrían tener consecuencias para Block, sus productos de Bitcoin y el desarrollo de pagos realizados por agentes de IA.
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  • Jack Dorsey respaldó una IA más abierta y rechazó que gobiernos o grandes laboratorios decidan cuánto desarrollo tecnológico se permite.
  • Block impulsa proyectos de IA, Nostr y Bitcoin que podrían verse afectados por mayores restricciones sobre los modelos avanzados.
  • La disputa también alcanza los pagos agénticos, donde BTC compite con stablecoins y sistemas más centralizados.


Jack Dorsey, figura central de Block y uno de los defensores corporativos más visibles de Bitcoin, se sumó al debate sobre la velocidad con la que debe avanzar la inteligencia artificial de frontera. El empresario respaldó una mayor apertura en el desarrollo de modelos avanzados y cuestionó que los gobiernos o los principales laboratorios sean quienes definan los límites para toda la industria. La discusión adquiere una dimensión estratégica porque Block desarrolla productos de IA, servicios vinculados con BTC y herramientas para un sistema financiero que la compañía describe como abierto para todos.

El debate comenzó después de que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, propusiera que la industria estableciera mecanismos para ritmar el desarrollo de los modelos más capaces. Sus ideas incluyen evaluadores independientes y una coordinación con respaldo gubernamental, propuestas que recibieron apoyo de Elon Musk y Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI. Dorsey reaccionó inicialmente con una defensa breve del código abierto y luego amplió su posición el 14 de septiembre, según la publicación de referencia.

La disputa por el control de la inteligencia artificial

Amodei planteó que el sector privado y las autoridades deberían prepararse para una frontera tecnológica marcada por sistemas cada vez más potentes, incluidos aquellos capaces de mejorar sus propios procesos de forma recursiva. Desde su perspectiva, la evaluación externa y la coordinación entre empresas podrían reducir riesgos que una sola compañía no tendría capacidad de controlar. El planteamiento, sin embargo, abre una pregunta política y económica: quién tendría autoridad para decidir cuándo un modelo es demasiado avanzado para desplegarse.

Dorsey coincidió en que el escrutinio, las pruebas independientes y la planificación frente a una posible auto-mejora recursiva son asuntos relevantes. Su desacuerdo se concentra en entregar esas funciones a los gobiernos y a las empresas líderes, porque los acuerdos entre actores dominantes podrían proteger posiciones comerciales antes que resolver problemas de seguridad. Para el empresario, la supervisión debe incluir a investigadores independientes, desarrolladores externos y defensores públicos con acceso real a modelos y capacidad de cómputo.

Dorsey defendió que los modelos se publiquen de forma abierta para que terceros puedan reproducir resultados, encontrar fallas y construir alternativas sin pedir autorización a un laboratorio. También propuso financiamiento público para instalaciones compartidas que no puedan ser vetadas por las grandes empresas ni por los gobiernos. En su argumento, una infraestructura de ese tipo ampliaría la capacidad de vigilancia tecnológica y evitaría que el futuro de la IA dependa de un grupo reducido de instituciones.

Dorsey afirmó que se opone a límites industriales negociados por los líderes actuales, porque podrían excluir precisamente a las personas capaces de identificar vulnerabilidades o desarrollar alternativas. En la misma declaración sostuvo que conservar la ventaja comercial de una compañía no constituye un objetivo de seguridad, y cuestionó que Estados Unidos o China puedan decidir cuánta inteligencia se permite desarrollar al resto del mundo. También dijo que quiere que los habitantes de China tengan la misma libertad para construir y controlar su tecnología, sin interpretar cada descubrimiento chino como una pérdida estadounidense ni equiparar automáticamente a los investigadores con su gobierno.

Block y su apuesta por las herramientas abiertas

La postura de Dorsey encaja con una estrategia que Block ha aplicado tanto en software como en infraestructura financiera. La empresa presentó goose en 2025, un agente de IA de código abierto que los desarrolladores pueden personalizar y conectar con el modelo que prefieran. En julio de 2026 también lanzó Buzz, un espacio de trabajo gratuito y abierto basado en el protocolo Nostr, diseñado como alternativa a Slack y orientado a la colaboración entre personas y agentes de IA.

Buzz incorpora una identidad criptográfica para cada usuario humano y para cada agente, una decisión que conecta la experimentación con IA con la visión descentralizada que Dorsey ha promovido durante años. El empresario también estuvo vinculado con el lanzamiento de Bluesky, aunque dejó la junta directiva de esa plataforma en 2024, y participa en el desarrollo de Bitchat. Esta última aplicación puede operar sin conexión a internet y ya enfrentó intentos de prohibición por parte de los gobiernos de China e India, según los datos recogidos en la historia.

La exposición de Block al ecosistema abierto no termina en las redes sociales o los agentes de software. La compañía mantiene BTC en su balance, facilita operaciones con Bitcoin mediante Square y Cash App, fabrica el hardware de minería Proto y comercializa la cartera de hardware Bitkey. Ese conjunto de productos convierte el debate sobre el acceso a modelos de IA en una discusión con posibles efectos sobre herramientas financieras, pagos, custodia y minería.

La empresa tampoco parece depender de un único laboratorio para construir su estrategia tecnológica. En una carta a los inversionistas correspondiente al segundo trimestre de 2026, Dorsey afirmó que para Block los modelos son intercambiables y que el valor central está en el armazón de software, los datos y la distribución. Añadió que apostar por un solo laboratorio equivale a heredar su techo, una advertencia que explica por qué la compañía puede preferir un mercado amplio de modelos antes que una relación exclusiva con un proveedor.

El impacto potencial sobre los pagos agénticos

La discusión adquiere una dimensión adicional cuando se observa el desarrollo de los pagos agénticos, es decir, operaciones ejecutadas por sistemas de IA en nombre de personas o empresas. Spiral, una iniciativa de Block, busca que Bitcoin se convierta en la moneda preferida del planeta y trabaja en infraestructura para Lightning Network. El proyecto también presenta a BTC como una forma de dinero adecuada para agentes, una visión que depende de redes abiertas y de pagos que no requieran permiso de una autoridad central.

Las propuestas asociadas con una supervisión más estrecha podrían favorecer, en cambio, sistemas agénticos construidos alrededor de stablecoins, proveedores identificables y permisos regulatorios. El protocolo x402, respaldado entre otros por Coinbase y Stripe, aparece en la historia como ejemplo de una infraestructura con un enfoque más centralizado. Si los principales laboratorios ralentizaran sus lanzamientos o impusieran controles adicionales, el desarrollo de pagos con BTC mediante el protocolo L402 podría avanzar con mayor dificultad.

Block ya muestra una estrategia menos exclusiva respecto de Bitcoin, porque Cash App también admite stablecoins. Esa decisión podría permitirle participar en el comercio agéntico aunque algunas aplicaciones de BTC enfrenten obstáculos técnicos o regulatorios, pero también plantea una tensión con la visión de Spiral. Square, por su parte, tiene la posibilidad de promover pagos agénticos con BTC a escala internacional a través de su participación en grupos de trabajo enfocados en comercio automatizado y pagos web.

La empresa forma parte del Agentic Commerce Working Group de AAIF y del Web Payments Working Group del W3C, además de participar en el Universal Commerce Protocol impulsado por Google y Shopify. Block, OpenAI y Anthropic también crearon en 2025 la Agentic AI Foundation, una organización orientada a impulsar proyectos abiertos para sistemas autónomos capaces de tomar decisiones. La coincidencia institucional muestra que el debate no separa por completo a los actores: una misma empresa puede apoyar estándares abiertos y, al mismo tiempo, discutir los límites de los modelos más avanzados.

Qué está en juego para Block y sus inversionistas

El contexto político estadounidense añade presión al debate. El presidente Donald Trump describió los llamados a un mayor control de la IA como una conspiración enferma y ha insistido en que Estados Unidos debe superar a China en la carrera tecnológica, mientras Mike Johnson advirtió que una regulación pesada podría sofocar la innovación. Estas posiciones contrastan con la propuesta de Amodei, que no equivale necesariamente a prohibir el código abierto, pero sí busca una coordinación más intensa entre gobiernos y grandes laboratorios.

Para Block, el riesgo no depende únicamente de que la empresa sea obligada a supervisar sus propios modelos, ya que su estrategia se apoya en herramientas desarrolladas por terceros. La compañía podría enfrentar menos opciones si los grandes laboratorios de las naciones democráticas acuerdan límites comunes, retrasan nuevos lanzamientos o distribuyen sus modelos bajo condiciones más restrictivas. En ese escenario, el costo recaería sobre los productos que necesitan capacidades de IA para atender antes a clientes y comerciantes.

Dorsey dijo a los inversionistas en su carta del primer trimestre de 2026 que la IA ayuda internamente a Block a moverse con mayor rapidez y mejorar la calidad. Desde el exterior, añadió, la tecnología permite construir productos que actúan antes para clientes y vendedores, de modo que una desaceleración impuesta desde la industria podría afectar tanto la productividad como la experiencia de sus usuarios. La consecuencia no sería automática, pero sí representa un riesgo estratégico para una compañía que intenta combinar software financiero, Bitcoin y agentes autónomos.

El mercado también observa el desempeño de la acción como una señal de las expectativas alrededor de la empresa, aunque no permite aislar el efecto de la IA frente a otros factores. Las acciones de Block subieron 22% en lo que va de 2026 y casi 7% durante el último año, mientras las pérdidas acumuladas en cinco años se redujeron a 69%. La disputa por la apertura tecnológica, por tanto, ocurre mientras los inversionistas evalúan si la apuesta de Block puede convertir sus productos de IA y Bitcoin en una ventaja sostenible.

La diferencia entre Amodei y Dorsey no se reduce a una discusión técnica sobre modelos, sino que plantea dos formas de distribuir poder en la economía digital. Una concentra la evaluación y la coordinación en gobiernos y laboratorios con mayores recursos; la otra busca repartir acceso, cómputo y capacidad de construir alternativas entre investigadores y desarrolladores. Para Block, el resultado podría definir la velocidad con la que evolucionan sus agentes, sus pagos con BTC y la infraestructura abierta que sostiene buena parte de su estrategia.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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