Por Canuto  

El equipo de Zakura plantea asignar una clave de visualización distinta a cada intercambio de ZEC mediante NEAR Intents. La propuesta busca reducir cuánto podría revelar una dirección de reembolso si una futura computadora cuántica lograra descifrarla.
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  • NEAR Intents publica una dirección de Zcash para gestionar posibles reembolsos, y esa dirección permanece visible en la cadena pública aunque no llegue a utilizarse.
  • Zakura propone separar las claves de visualización de cada intercambio, sin cambiar la clave de gasto de la cuenta principal.
  • El equipo prevé que billeteras como Vizor podrían incorporar la función en las próximas semanas; todavía no se ha demostrado que una computadora cuántica pueda recuperar esas claves.


El equipo que desarrolla Zakura, una versión más reciente del software de la red Zcash, propone asignar una clave privada propia a cada intercambio de ZEC realizado mediante NEAR Intents. La medida busca contener un riesgo futuro: que una computadora cuántica suficientemente potente descifre una dirección de reembolso y permita vincular pagos que hoy permanecen privados. La iniciativa no responde a una capacidad cuántica demostrada para romper las claves, sino a un diseño preventivo frente a una posibilidad que preocupa a desarrolladores de distintas redes.

NEAR Intents es un servicio que permite intercambiar tokens entre distintas cadenas. Cuando un usuario cambia ZEC privado por USDC a través de ese servicio, NEAR publica una dirección privada de Zcash para identificar dónde devolver ZEC que pudiera sobrar de la operación. Esa dirección aparece en la cadena pública en cuanto llega el depósito y sigue allí incluso si el intercambio se completa y el reembolso nunca hace falta.

La publicación de esa dirección no expone por sí sola información que las computadoras actuales puedan descifrar, pero sí deja un dato disponible para análisis futuro. Cada dirección de Zcash contiene una clave pública derivada de la clave de visualización de la billetera, el secreto que permite detectar los pagos recibidos. El cálculo usa matemáticas de curva elíptica unidireccionales, similares a las que protegen billeteras de Bitcoin y Ether, difíciles de invertir para equipos convencionales.

La preocupación es que una computadora cuántica suficientemente grande podría aplicar el algoritmo de Shor, un método publicado en 1994 para resolver problemas de este tipo, y trabajar desde la dirección pública hacia la clave. El texto de ingeniería del equipo, citado por KuCoin, enmarca el cambio como una forma de reducir la información que quedaría expuesta si esa capacidad llegara a existir. La propuesta se concentra en la privacidad de los datos y no plantea que los fondos puedan gastarse mediante ese ataque.

El riesgo está en vincular pagos, no en mover los fondos

La arquitectura de Zcash permite que una billetera genere numerosas direcciones que parecen no estar relacionadas entre sí, aunque normalmente todas compartan una misma clave de visualización. Si un atacante lograra descifrar esa clave a partir de una sola dirección publicada en NEAR, podría relacionar los pagos recibidos por la cuenta. También podría leer los montos y los memorandos privados asociados a esas transacciones, según la descripción técnica del equipo.

Ese posible acceso afectaría la confidencialidad del historial, pero no daría automáticamente control sobre el saldo. Zcash utiliza una clave de gasto distinta de la clave de visualización, por lo que los fondos continuarían protegidos frente a este escenario concreto. La diferencia importa porque la amenaza descrita no equivale a una pérdida de monedas: el problema sería que información protegida sobre pagos y notas pudiera quedar vinculada a una identidad o billetera.

El diseño que plantea Zakura limita el alcance potencial de una clave de visualización comprometida. En lugar de reutilizar la clave de la cuenta para cada operación, cada intercambio tendría su propia clave de visualización, mientras la clave de gasto permanecería en la cuenta principal del usuario. Así, si algún día alguien descifrara una dirección de reembolso publicada en NEAR, la información accesible correspondería únicamente a los pagos relacionados con ese intercambio.

La separación no elimina la exposición de la dirección que NEAR publica, pero reduce lo que esa dirección podría revelar sobre otras operaciones de la misma billetera. En el esquema actual descrito por el equipo, una sola clave compartida puede conectar múltiples direcciones y, con ellas, distintos pagos recibidos. Con claves independientes, el posible vínculo se acota a una operación, una diferencia que adquiere relevancia si los datos públicos de hoy pudieran analizarse con herramientas futuras.

La restauración de billeteras plantea otro reto técnico

Asignar una clave distinta a cada intercambio también añade una dificultad práctica: una billetera con cientos de operaciones tendría que gestionar cientos de claves de visualización. Si el usuario restaurara su billetera desde una copia de seguridad, el programa tendría que buscar en toda la cadena de Zcash usando cada una de ellas para localizar los pagos pertinentes. Ese procedimiento podría volver más lenta y compleja la recuperación, incluso sin que existiera una amenaza cuántica inmediata.

Para abordar ese problema, Zakura propone una base de datos que la billetera pueda consultar de forma privada mediante una técnica llamada recuperación de información privada. El usuario preguntaría dónde llegaron los reembolsos asociados a sus claves, y la base de datos respondería sin conocer qué direcciones consultó. La idea busca conservar la separación entre intercambios sin obligar a revelar a un tercero qué claves o direcciones está tratando de recuperar la billetera.

La consulta privada forma parte de la solución operativa, no de una prueba de que las computadoras cuánticas ya puedan romper la criptografía de Zcash. La información disponible no identifica una máquina capaz de recuperar estas claves y reconoce que esos equipos probablemente todavía estén a años de distancia, aunque no hay un calendario firme para su construcción. Por eso, el planteamiento apunta a preparar la infraestructura antes de que la capacidad de ataque, si llega, se vuelva práctica.

El debate se extiende más allá de Zcash porque las claves públicas expuestas en cadenas pueden convertirse en objetivos de largo plazo. La descripción del equipo contrasta este riesgo con el llamado Bitcoin de la era Satoshi, cuyas claves públicas ya están en la cadena y podrían copiarse para un eventual ataque cuántico. Ese contraste no implica que una computadora capaz de hacerlo exista hoy; subraya que la exposición de datos públicos puede persistir durante años y que las defensas requieren planificación anticipada.

Implementación prevista y límites de la amenaza actual

Google ha descrito su chip Willow como un avance hacia una computadora cuántica útil y de gran escala, y señaló que reduce los errores de forma exponencial. Ese progreso no demuestra que Willow pueda recuperar claves privadas de Zcash o de otras redes. El panorama descrito por los desarrolladores mantiene abierta la incertidumbre sobre cuándo sería posible construir una máquina con esa capacidad.

Zakura sostiene que las billeteras basadas en sus bibliotecas de código abierto podrían incorporar la función en las próximas semanas. Entre ellas figura Vizor, mientras que las billeteras de hardware dependerían de que sus fabricantes o equipos de desarrollo añadan compatibilidad en el firmware. La diferencia entre billeteras de software y dispositivos físicos significa que la disponibilidad no necesariamente llegará al mismo tiempo para todos los usuarios.

La propuesta se suma a la hoja de ruta de Zcash para proteger sus pagos frente a amenazas cuánticas. Los desarrolladores fijaron enero de 2027 como objetivo para incorporar instrucciones de firma resistentes a la computación cuántica, según la cobertura de DiarioBitcoin sobre esa meta. La iniciativa de Zakura se enfoca en las claves de visualización usadas en intercambios a través de NEAR Intents, por lo que no debe confundirse con una solución general ya desplegada para todos los pagos de la red. La fuente no detalla una fecha única de lanzamiento ni confirma que la función esté disponible hoy.

Por ahora, la propuesta combina una reducción del daño potencial con una estrategia para que la recuperación de billeteras siga siendo manejable. Su utilidad dependerá de que las bibliotecas, las aplicaciones y el firmware de los dispositivos adopten el nuevo esquema, mientras la capacidad cuántica de descifrar claves continúa sin demostrarse. El paso de Zakura refleja así una decisión de diseño anticipada: separar los datos de cada intercambio antes de que una dirección pública pueda convertirse en una ventana hacia más información de la necesaria.


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