Por Canuto  

El Banco Central Europeo lanzó Pontes para conectar plataformas de tecnología de registro distribuido con los servicios TARGET y permitir que las operaciones mayoristas tokenizadas se liquiden en dinero de banco central. La iniciativa, separada del euro digital minorista, llega después de pruebas con 64 participantes y más de EUR 1.500 millones en transacciones.
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  • Pontes conecta plataformas de mercados financieros basadas en DLT con los TARGET Services del Eurosistema.
  • El sistema está dirigido a bancos, depositarios de valores y otras infraestructuras financieras, no a consumidores.
  • El BCE plantea a Pontes como una solución inmediata, mientras Appia estudia una arquitectura tokenizada de largo plazo.


El Banco Central Europeo lanzó Pontes el lunes 21 de septiembre de 2026, con el objetivo de conectar las plataformas financieras basadas en tecnología de registro distribuido con los servicios TARGET del Eurosistema. La solución permitirá liquidar operaciones mayoristas basadas en DLT en dinero de banco central. El proyecto representa una adaptación de la infraestructura financiera existente a mercados donde la emisión, negociación y custodia avanzan hacia registros digitales.

La iniciativa está dirigida a bancos, depositarios de valores y otras infraestructuras de mercado que procesan operaciones de gran valor, no a personas que buscan una herramienta para sus pagos cotidianos. Pontes tampoco constituye el euro digital minorista, cuyo desarrollo sigue ligado al proceso legislativo de la Unión Europea.

Un puente entre la DLT y TARGET

La tokenización consiste en representar activos financieros como bonos, depósitos u otros derechos mediante tokens registrados y transferidos en una red distribuida. En teoría, este modelo puede integrar en una infraestructura digital procesos que tradicionalmente se ejecutan por separado, como la emisión, la negociación, la liquidación, la custodia y el servicio de los activos. Los contratos inteligentes también pueden automatizar determinadas instrucciones, aunque esa automatización no elimina la necesidad de contar con un activo de liquidación confiable.

Ese punto es central para la estrategia del Eurosistema, porque un valor tokenizado todavía necesita una forma segura de entregar el dinero correspondiente a la operación. Pontes busca resolver esa cuestión mediante interoperabilidad, sin reemplazar de inmediato la infraestructura de liquidación que ya utiliza el sistema financiero europeo. En la práctica, el servicio funcionará como un enlace entre plataformas DLT y los TARGET Services, de modo que una operación realizada sobre una nueva infraestructura de mercado pueda completarse contra dinero del banco central.

El diseño responde a una preocupación que el BCE ha expresado durante su debate sobre la tokenización: si los mercados migran hacia registros distribuidos, el dinero utilizado para liquidar sus operaciones también debe conservar un ancla institucional. Los depósitos bancarios comerciales tokenizados y las stablecoins reguladas podrían ampliar su presencia en los mercados financieros, pero no ofrecen exactamente la misma posición que el dinero emitido por el banco central. Para el Eurosistema, mantener esa referencia permite combinar innovación tecnológica con continuidad en la gestión de la liquidación.

La decisión también muestra que el BCE prioriza una transición gradual frente a una sustitución inmediata de sus sistemas existentes. Pontes no crea una moneda nueva ni exige que los participantes adopten un monedero minorista, sino que facilita la conexión entre infraestructuras que hasta ahora operaban con modelos tecnológicos distintos. Su alcance inicial es, por tanto, técnico y mayorista, aunque sus efectos podrían influir en la forma en que evolucionan los mercados europeos de valores tokenizados.

Pruebas con participantes del mercado

El lanzamiento fue precedido por un programa de pruebas desarrollado por el Eurosistema entre mayo y noviembre de 2024. En ese periodo participaron 64 entidades del mercado en más de 50 ensayos y experimentos destinados a examinar cómo podían liquidarse en dinero de banco central las operaciones mayoristas basadas en DLT. Las pruebas incluyeron tanto liquidaciones reales con dinero de banco central como transacciones simuladas para comparar diferentes modelos técnicos y operativos.

Los ensayos analizaron distintas formas de vincular los registros distribuidos con la infraestructura de liquidación del banco central. El trabajo aportó información sobre aspectos técnicos, operativos y legales que posteriormente influyeron en el diseño de Pontes. Esa combinación resulta relevante porque la interoperabilidad financiera no depende solamente de que dos sistemas puedan intercambiar datos, sino también de que sus reglas, responsabilidades y controles sean compatibles.

Una evaluación separada del BCE indicó que durante la fase de pruebas se procesaron más de EUR 1.500 millones en transacciones. La cifra no representa necesariamente el tamaño de un mercado tokenizado consolidado, pero sí muestra que los experimentos superaron el ámbito puramente conceptual y permitieron observar operaciones con valor económico. Para las entidades participantes, ese entorno ofreció una oportunidad de revisar cómo encajarían los procesos de liquidación basados en DLT dentro de las obligaciones habituales de una infraestructura financiera.

El resultado de esa fase condujo al Eurosistema hacia un enfoque de dos vías. Pontes atenderá la demanda inmediata mediante un mecanismo de conexión con los sistemas actuales, mientras que una segunda iniciativa, Appia, examinará si Europa necesita una arquitectura financiera tokenizada más integrada en el futuro. La separación entre ambas propuestas permite que los mercados experimenten con herramientas disponibles sin esperar a que concluya el diseño de una infraestructura completamente nueva.

Pontes y Appia miran a plazos distintos

Pontes constituye la pieza operativa de corto plazo dentro de la estrategia del BCE para los mercados financieros tokenizados. Su función es ofrecer acceso al dinero de banco central mientras las plataformas DLT desarrollan sus propios modelos de emisión, negociación y transferencia de activos. El servicio comenzará de manera progresiva, en lugar de presentarse desde el primer día como un sistema independiente capaz de reemplazar toda la infraestructura financiera europea.

Appia tiene un horizonte más amplio y estudia cómo podría organizarse un ecosistema financiero europeo basado en la tokenización y la tecnología de registro distribuido. La hoja de ruta de la iniciativa contempla el análisis de una infraestructura común, estándares compartidos y una arquitectura de mercado capaz de conectar diferentes componentes digitales. El plan del Eurosistema se extiende hasta 2028.

La relación entre los dos proyectos refleja una diferencia importante entre resolver una necesidad inmediata y diseñar una transformación estructural. Pontes puede responder a las instituciones que ya quieren operar con activos tokenizados sin obligarlas a esperar una reforma completa del sistema, mientras Appia estudia cómo deberían organizarse las piezas si la tokenización gana una escala mucho mayor. El BCE presenta ambas iniciativas como complementarias, no como alternativas que compitan por el mismo objetivo.

Este modelo gradual también reduce el riesgo de que la innovación financiera avance desconectada de las reglas de liquidación existentes. Las plataformas DLT pueden ofrecer automatización y nuevas formas de coordinar operaciones, pero los mercados de valores necesitan claridad sobre la finalización de los pagos, la custodia y la responsabilidad ante fallos. Al utilizar una conexión con TARGET en la primera etapa, Pontes conserva un vínculo con una infraestructura que las instituciones financieras ya conocen y utilizan.

El dinero de banco central como ancla

La defensa del dinero de banco central ocupa el centro del enfoque europeo. En una operación financiera, el activo comprado puede estar representado por un token, pero la contraparte monetaria todavía requiere una forma de pago aceptada y confiable por los participantes. El BCE considera que el dinero público debe mantener ese papel de ancla incluso si los depósitos comerciales tokenizados, las stablecoins reguladas u otros instrumentos privados adquieren mayor importancia en los mercados.

La elección tiene consecuencias para el diseño de las futuras infraestructuras financieras. Si una plataforma tokenizada dependiera únicamente de un activo privado para completar sus operaciones, la liquidación quedaría más expuesta a los riesgos asociados con el emisor, la liquidez y la convertibilidad de ese instrumento. Pontes intenta conservar una referencia común del Eurosistema sin impedir que los bancos y los operadores de mercado prueben aplicaciones basadas en registros distribuidos.

El proyecto también marca una diferencia política y funcional frente al euro digital propuesto para el público general. El euro digital estaría orientado a individuos y empresas que realizan pagos diarios, mientras Pontes opera detrás del sistema financiero y se concentra en transacciones mayoristas. Por ello, su puesta en marcha no requiere que los consumidores abran cuentas o monederos de euro digital, ni modifica por sí misma la forma en que las familias pagan bienes y servicios.

La distinción resulta relevante porque ambos proyectos pueden aparecer asociados a la digitalización del dinero, aunque atienden problemas diferentes. Pontes aborda cómo liquidar valores tokenizados en dinero de banco central dentro de los mercados financieros, mientras el euro digital enfrenta debates legislativos sobre privacidad, límites de tenencia, costos y pagos en línea o sin conexión. El lanzamiento del primero muestra un avance operativo del BCE, pero no equivale a una decisión final sobre el segundo.

Con Pontes, el Eurosistema intenta adaptar su infraestructura sin abandonar el marco de liquidación sobre el que descansa la eurozona. El siguiente desafío será ampliar el servicio de forma controlada y determinar cómo se relacionará con la arquitectura que Appia proyecta para 2028, mientras las instituciones evalúan si la tokenización puede generar eficiencias sin fragmentar los mercados. La apuesta europea consiste en llevar la innovación hacia los registros distribuidos, pero mantener el dinero de banco central como el punto de confianza que conecta todo el sistema.


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