Corea del Sur prepara la segunda fase de su proyecto CBDC, con hasta 500.000 usuarios y nuevas funciones, mientras documentos regulatorios revelan que el piloto procesó pagos reales sin una auditoría de seguridad independiente posterior al lanzamiento.
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- La primera fase del Proyecto Hangang realizó 114.880 transacciones mediante unas 81.000 billeteras digitales y casi 12.000 comerciantes.
- Las evaluaciones de seguridad se concentraron en revisiones previas y autoinspecciones de los bancos participantes, sin una auditoría externa después del lanzamiento.
- La segunda fase sumará dos bancos, elevará el límite de usuarios a 500.000 e incorporará biometría, pagos programables y transferencias entre personas.
🚨 Corea del Sur amplía su CBDC sin auditoría externa
El Proyecto Hangang avanza a su segunda fase con 500,000 usuarios y nuevas funciones.
Sin embargo, la primera fase no recibió auditoría de seguridad independiente, lo que genera dudas sobre la supervisión.
Los pagos… pic.twitter.com/ZJNjIq1KTn
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 21, 2026
El Proyecto Hangang, impulsado por el Banco de Corea (BOK), completó pagos en blockchain con miles de usuarios durante su primera fase. Sin embargo, el programa no recibió una auditoría de seguridad independiente después de comenzar sus operaciones.
La ausencia de una revisión externa genera dudas sobre la supervisión del experimento. También plantea interrogantes sobre la confianza pública, justo cuando Corea del Sur prepara una expansión importante de su sistema de moneda digital.
Según documentos presentados por el Servicio de Supervisión Financiera (FSS) a la oficina del representante Lee Hun-seung el 20 de julio, las autoridades no realizaron una inspección independiente durante la primera fase.
La etapa inicial se desarrolló entre abril y junio de 2025. La única evaluación formal ocurrió antes del lanzamiento, durante febrero de ese año, cuando los bancos participantes revisaron sus sistemas y posibles vulnerabilidades.
Woori Bank y NH Nonghyup Bank efectuaron las pruebas mediante sus equipos de auditoría interna. El Instituto de Seguridad Financiera y SK Shields colaboraron en esas evaluaciones previas, pero no hubo una auditoría externa posterior.
La información fue reportada por Cryptopolitan, a partir de datos regulatorios y reportes de medios surcoreanos. El caso vuelve a colocar la seguridad en el centro del debate sobre las monedas digitales de bancos centrales.
Qué revisaron los bancos participantes
Las entidades involucradas realizaron pruebas de seguridad iniciales y autoevaluaciones tecnológicas antes de poner en marcha el piloto. Ese proceso buscó detectar fallas en la infraestructura que sostendría los pagos basados en blockchain.
El BOK sostuvo que las verificaciones previas al lanzamiento fueron exhaustivas. En la Nota 10 de su informe piloto, el banco central indicó que no eran necesarias nuevas inspecciones después de comenzar las operaciones.
El argumento oficial se apoya en las directrices de supervisión acordadas con el FSS. Para el BOK, los controles realizados antes de la puesta en marcha ofrecían una base suficiente para el experimento.
La situación cambió cuando surgieron preguntas sobre los riesgos de seguridad asociados con el sistema de tokens de depósito. Esas inquietudes aparecieron después de que el producto comenzara a utilizarse en el mercado.
Maeil Business Newspaper describió el esquema como un escenario en el que el operador terminó evaluando la seguridad de su propia operación. Esa estructura limita la capacidad de detectar problemas desde una perspectiva completamente independiente.
Los expertos consultados por el medio señalaron que una evaluación de seguridad no consiste únicamente en buscar errores técnicos. También debe considerar la transparencia, la supervisión y la confianza que el sistema puede generar entre usuarios y comerciantes.
Un funcionario de la industria afirmó que un piloto con transacciones reales sirve para asegurar la confianza pública, además de verificar la tecnología. A su juicio, resulta problemático que una misma organización cree el sistema, lo pruebe y luego explique por qué es seguro.
Una supervisión considerada insuficiente
Durante los últimos tres años, el FSS y el sector bancario solo mantuvieron una discusión formal sobre CBDC y tokens de depósito. El encuentro se concentró en un producto de seguro de Shinhan Bank relacionado con un token de depósito.
Fuera de esa conversación, el sector bancario no cuenta con un organismo de supervisión dedicado exclusivamente a monitorear el CBDC. La falta de una estructura especializada añade presión sobre el BOK y las entidades que participan en el programa.
La independencia de las revisiones se vuelve especialmente relevante porque el Proyecto Hangang ya opera con pagos en condiciones reales. Un sistema experimental puede tolerar ciertos límites, pero la confianza disminuye si los controles no acompañan el crecimiento del programa.
Investigadores de la Reserva Federal de Estados Unidos, Tarik Hansen y Katya Delak, identificaron la seguridad como uno de los principales parámetros de diseño para un CBDC en 2022. Ambos destacaron la importancia de una verificación confiable e independiente durante las evaluaciones de monedas digitales nacionales.
La controversia no implica que el piloto haya demostrado una falla concreta de seguridad. El problema central consiste en que el público no cuenta con una validación externa posterior al lanzamiento para contrastar las conclusiones de los participantes.
Este punto resulta importante para cualquier moneda digital que aspire a gestionar pagos cotidianos. Las fallas técnicas, los errores operativos y las deficiencias de gobernanza pueden tener efectos distintos, por lo que una auditoría independiente debe revisar el sistema de forma amplia.
El diseño del Proyecto Hangang también despierta interés internacional. En lugar de entregar un CBDC minorista directamente al público, el modelo permite que los bancos comerciales emitan tokens de depósito sobre una infraestructura respaldada por un CBDC mayorista.
La primera fase y sus resultados
La primera fase alcanzó una escala considerable para un experimento de moneda digital. Siete bancos procesaron 114.880 transacciones mediante aproximadamente 81.000 billeteras digitales y casi 12.000 comerciantes.
A pesar del volumen, solo el 42% de los propietarios de billeteras digitales logró completar un pago, según datos citados en la cobertura del piloto. La cifra muestra que la adopción efectiva quedó por debajo del total de usuarios registrados.
Los bancos participantes habrían invertido entre KRW 30.000 millones y KRW 35.000 millones en la construcción de la infraestructura. Esa inversión refleja el costo de llevar una prueba tecnológica desde un entorno controlado hasta transacciones con usuarios y comercios.
El rendimiento de la primera fase será relevante para la expansión, aunque el proyecto enfrenta preguntas que van más allá de la capacidad de procesar operaciones. La supervisión, la facilidad de uso y la seguridad deberán avanzar al mismo ritmo.
El modelo híbrido intenta combinar elementos de un CBDC y de una stablecoin. Kim Dong-seop, líder del Equipo de Planificación de Moneda Digital del BOK, lo describió como un punto medio entre ambos sistemas.
En esta arquitectura, los bancos comerciales emiten tokens de depósito representativos del dinero que los clientes ya mantienen en sus cuentas. El CBDC mayorista sirve como respaldo para las operaciones entre instituciones financieras.
Fase 2: más usuarios y nuevas funciones
La Comisión de Servicios Financieros aprobó la segunda fase del proyecto el 15 de julio. La nueva etapa incorporará a Gyeongnam Bank e iM Bank, con lo que el número total de entidades participantes subirá a nueve.
El límite de usuarios aumentará de 100.000 a 500.000 miembros. La expansión elevará considerablemente la exposición del sistema y hará más visible cualquier problema de funcionamiento, protección de datos o gestión de riesgos.
También crecerá el límite individual de las billeteras. Pasará de KRW 1 millón a KRW 10 millones, una modificación que permitiría utilizar los tokens de depósito para operaciones de mayor valor.
La Fase 2 añadirá transferencias entre personas, autenticación biométrica y recargas automáticas. Estas funciones buscan acercar el sistema a una experiencia de pagos más cotidiana y reducir la fricción para los usuarios.
El programa también contempla pagos programables de subsidios gubernamentales. Esa característica permitiría establecer condiciones para la entrega o utilización de fondos públicos dentro de la infraestructura digital.
La previsión del informe señala que la segunda fase comenzará en septiembre. La fecha coloca la discusión sobre la auditoría en un momento decisivo, porque el sistema se prepara para multiplicar su alcance sin haber recibido una revisión externa posterior al lanzamiento inicial.
El reto de construir confianza
La preocupación principal no se limita a Corea del Sur. Los procesos utilizados en el Proyecto Hangang pueden influir en la forma en que otros países supervisen sus propios pilotos de CBDC.
Muchos bancos centrales estudian modelos híbridos que combinen infraestructura mayorista, intermediación bancaria y tokens digitales. Por eso, la experiencia surcoreana puede convertirse en una referencia para programas que todavía no han definido sus mecanismos de control.
Una auditoría independiente podría aportar una evaluación adicional sobre la seguridad en producción. También ayudaría a separar la valoración técnica del interés institucional de quienes diseñaron y operan el sistema.
El BOK defiende que sus controles previos cumplieron las directrices acordadas con el FSS. No obstante, los críticos consideran que una prueba real exige un monitoreo objetivo durante y después de las operaciones.
La diferencia entre una revisión previa y una auditoría posterior resulta fundamental. Los sistemas pueden comportarse de manera distinta cuando interactúan con usuarios, comercios y transferencias reales, especialmente cuando aumentan los límites y las funciones.
Corea del Sur se acerca así a una decisión de gran alcance. La expansión a 500.000 usuarios puede mostrar la utilidad del modelo, pero también pondrá a prueba la transparencia y la capacidad de respuesta de sus supervisores.
La falta de una auditoría independiente no demuestra por sí sola que el Proyecto Hangang sea inseguro. Sí evidencia una brecha de supervisión que el BOK y las entidades participantes deberán explicar con mayor claridad si buscan consolidar la confianza en el CBDC.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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