La Avalanche Foundation estudia reemplazar la emisión de nuevos AVAX por recompensas vinculadas al valor que genera la red, una reforma que podría redefinir el staking y reducir la inflación, aunque también introduciría nuevos riesgos para la seguridad del protocolo.
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- Los validadores de Avalanche reciben recompensas mediante la emisión de nuevos AVAX; algunas fuentes sitúan el rendimiento actual del staking cerca de 6,7%.
- La propuesta de largo plazo busca repartir tarifas u otros ingresos del protocolo en lugar de acuñar tokens para financiar la seguridad.
- El cambio podría acercar la inflación a cero, pero reduciría las recompensas si cae la actividad de la red.
Economistas de la Avalanche Foundation analizan un modelo que podría romper la relación tradicional entre la seguridad de la red y la creación de nuevos tokens AVAX. La propuesta apunta a que los validadores reciban recompensas financiadas por el valor que genera el ecosistema, en vez de depender principalmente de una emisión programada que diluye a los tenedores existentes. Aunque el planteamiento todavía se encuentra en una etapa de estudio y recopilación de comentarios, abre un debate de fondo sobre cómo sostener una blockchain de prueba de participación cuando su oferta se aproxima al límite.
El modelo actual de Avalanche
Los validadores de Avalanche obtienen recompensas mediante la acuñación de nuevos tokens AVAX. Algunas fuentes sitúan el rendimiento porcentual anual del staking cerca de 6,7%, aunque las tasas pueden variar según las condiciones de participación y la actividad de la red. Ese mecanismo permite financiar la operación de los nodos y atraer participantes que bloquean sus activos para contribuir al consenso, pero también incrementa la oferta disponible con cada ciclo de recompensas. Para los tenedores que no participan en el staking, el efecto económico se parece a una dilución, porque su proporción relativa dentro del suministro puede disminuir con el tiempo.
AVAX tiene un límite máximo de oferta de 720 millones de tokens, por lo que el espacio para seguir financiando indefinidamente la seguridad mediante nueva emisión es limitado. La tensión aumenta a medida que la emisión se acerca a ese techo, ya que la red necesita preparar fuentes alternativas de ingresos antes de que la inflación deje de cumplir ese papel. El desafío no consiste únicamente en reducir la creación de tokens, sino en conservar incentivos suficientes para que los validadores continúen operando sus nodos.
Las tarifas de transacción introducen una segunda dificultad en el diseño económico de Avalanche. En la C-Chain, la red quema las tarifas en lugar de entregarlas directamente a los validadores, un mecanismo que reduce la oferta y puede ejercer presión deflacionaria, pero que no remunera a quienes procesan y aseguran las operaciones. Así, el crecimiento de la actividad puede aumentar el trabajo de los validadores sin generarles una participación directa en el valor económico asociado con ese flujo.
La Avalanche Foundation considera que esa separación entre el valor producido y la remuneración de la seguridad merece una revisión estructural. Mientras los validadores reciben nuevos AVAX, las tarifas que pagan los usuarios desaparecen de la oferta mediante la quema, de modo que ambos mecanismos funcionan en direcciones distintas. El resultado es una arquitectura en la que la red captura valor para reducir el suministro, pero no necesariamente lo redistribuye hacia los operadores que mantienen activo el consenso.
El ajuste inmediato y sus límites
En el corto plazo, la propuesta comunitaria ACP-285 ofrece una modificación más acotada al sistema existente. El planteamiento sugiere reducir la tasa mínima de consumo del 10% al 7,5%, un cambio que, según la documentación de la propuesta, reduciría la inflación anual de AVAX aproximadamente entre 0,5 y 1 punto porcentual. No se trata de un reemplazo del modelo de recompensas, sino de un ajuste de parámetros que reduciría parcialmente la presión sobre la oferta.
La importancia de ACP-285 reside menos en su magnitud que en el debate que representa. Una reducción de ese tamaño no elimina la dependencia de la emisión para pagar a los validadores ni resuelve la ausencia de reparto de tarifas, pero muestra que la comunidad está examinando de forma activa los costos del diseño actual. También ofrece una señal temprana sobre la dirección que podría tomar una reforma más amplia, con menor inflación y mayor atención a la sostenibilidad económica.
Para los usuarios que hoy hacen staking de AVAX, el ajuste no cambia de inmediato la estructura fundamental de sus recompensas. La iniciativa sigue siendo una modificación de parámetros, mientras que la Foundation continúa recopilando opiniones y desarrollando marcos económicos para evaluar alternativas. Por ello, cualquier transición hacia pagos no inflacionarios debe considerarse un asunto de mediano o largo plazo, no una modificación ya implementada en la red.
La prudencia también responde a la necesidad de medir cómo reaccionaría la seguridad ante menores incentivos monetarios. Los validadores deben cubrir costos operativos y asumir riesgos vinculados con la disponibilidad de sus nodos, por lo que una reducción de la emisión solo resulta sostenible si existe otra fuente de valor capaz de compensarlos. El debate, en consecuencia, no enfrenta simplemente inflación contra deflación, sino dos formas distintas de financiar una infraestructura crítica.
La visión de recompensas vinculadas al valor
La propuesta de largo plazo busca reemplazar la acuñación de nuevos AVAX por un mecanismo conectado con el valor que captura el protocolo. En términos prácticos, eso podría adoptar alguna forma de reparto de ingresos provenientes de tarifas, ingresos del protocolo u otros flujos económicos generados por el ecosistema. La tasa de inflación se acercaría a cero porque la red dejaría de crear tokens nuevos específicamente para financiar la seguridad.
Este enfoque cambiaría el criterio con el que se calculan las recompensas de staking. En lugar de seguir un calendario de emisión relativamente independiente del uso de la red, los pagos dependerían de la capacidad de Avalanche para producir y canalizar valor hacia los operadores de nodos. Esa relación podría alinear mejor los intereses de usuarios, validadores y tenedores, aunque exigiría reglas claras para definir qué ingresos se comparten y cómo se distribuyen.
La C-Chain ya cuenta con la infraestructura de quema necesaria para retirar las tarifas del suministro, por lo que el desafío principal sería redirigir una parte de ese valor. La cuestión no consiste en abandonar necesariamente la quema, sino en decidir cuánto debe eliminarse de la oferta y cuánto debe regresar a quienes contribuyen a la seguridad. Esa combinación podría permitir que Avalanche mantenga una dinámica deflacionaria sin dejar a los validadores dependiendo exclusivamente de la inflación.
Los economistas de la Foundation plantean el problema en términos del valor del ecosistema y no únicamente de los ingresos brutos por tarifas. Esa distinción resulta relevante porque una red puede generar beneficios económicos más amplios que no aparecen directamente como comisiones de transacción, especialmente cuando intervienen aplicaciones, activos y otros servicios construidos sobre ella. Sin embargo, la fuente no detalla todavía una fórmula definitiva ni un calendario para convertir esa visión en una regla operativa.
Causas de movimientos recientes
El borrador no identifica un catalizador confirmado para los movimientos recientes de AVAX. Por tanto, no es posible atribuirlos de forma concluyente a la propuesta de recompensas, a ACP-285 ni a otro factor concreto con la información disponible. La evolución del precio puede estar relacionada de forma plausible con las expectativas sobre menor inflación y cambios en la economía del staking, pero esa conexión no está confirmada.
Riesgos para la seguridad y próximos pasos
Un modelo basado en ingresos introduce una vulnerabilidad evidente: si disminuye la actividad de la red, también podrían caer las recompensas de los validadores. Esa relación podría desencadenar una espiral de seguridad en la que menores pagos provoquen la salida de operadores, una menor participación reduzca la confianza y la pérdida de confianza deprima aún más el uso del protocolo. El riesgo explica por qué una reforma de inflación cero debe diseñarse con mecanismos capaces de resistir periodos de baja actividad.
La preocupación no significa que el modelo sea inviable, pero sí que sus incentivos serían más variables que los actuales. La emisión de tokens ofrece una fuente relativamente predecible de recompensas, mientras que el reparto de valor depende del comportamiento de usuarios y aplicaciones. Avalanche tendría que equilibrar la promesa de una oferta más estable con la necesidad de evitar que una caída temporal en las tarifas debilite la base de validadores.
Para los tenedores de AVAX, una transición exitosa podría reducir la dilución asociada con el staking y hacer más transparente la relación entre uso de la red y rendimiento. Los participantes que no reciben recompensas también podrían beneficiarse de una menor presión inflacionaria, aunque el efecto final dependería de la forma en que se distribuyeran los ingresos y de la evolución de la actividad. La propuesta, por ahora, no permite cuantificar esos resultados ni anticipar un impacto concreto sobre el precio del token.
Para los validadores, el cambio ofrecería una posible conexión directa con el valor que ayudan a proteger, pero a cambio de una mayor exposición al ciclo económico del ecosistema. La Foundation todavía debe estudiar la gobernanza, la estabilidad de los pagos y las condiciones necesarias para evitar una concentración excesiva de operadores. Mientras ese trabajo continúa, ACP-285 representa el ajuste inmediato conocido y el modelo de inflación cero permanece como una dirección de investigación.
La urgencia del debate aumenta porque la emisión de AVAX disminuye naturalmente a medida que la oferta se acerca a su máximo de 720 millones de tokens. Esperar hasta que los nuevos tokens dejen de ser una fuente suficiente de incentivos dejaría a la red con menos margen para probar alternativas y corregir errores. La Avalanche Foundation busca iniciar esa discusión antes de que la limitación de la oferta convierta la reforma económica en una emergencia de seguridad.
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