Por Hannah Pérez  

Morgan Stanley advierte que la debilidad del yen japonés ya no es solo un problema cambiario: puede trasladarse a los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU., los costos de financiamiento y la liquidez global. El diagnóstico llega justo cuando Washington decidió duplicar ciertas recompras de deuda de largo plazo y Bitcoin respondió con un salto por encima de USD $68.000.

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  • Morgan Stanley sostiene que la trayectoria del yen depende mucho más de la Reserva Federal que de nuevas intervenciones cambiarias o de medidas aisladas del Banco de Japón.
  • El yen se debilitó nuevamente hacia 159 por dólar después de una intervención conjunta de EE. UU. y Japón que inicialmente lo había llevado desde 163 hasta cerca de 155.
  • La firma advierte que una subida más rápida de tasas en Japón podría incentivar ventas de Treasuries por parte de inversores japoneses y presionar al alza los rendimientos estadounidenses.
  • Bitcoin cotiza sobre USD $68.000, con un avance cercano a 5% en 24 horas al momento de edición, después de que el Tesoro de EE. UU. ampliara sus recompras de bonos largos.

 


 

El debilitamiento del yen japonés se está convirtiendo en una pieza cada vez más importante del rompecabezas macroeconómico global, con implicaciones que llegan desde Tokio hasta el mercado de bonos de Estados Unidos y, potencialmente, hasta Bitcoin.

En un informe publicado el 18 de agosto bajo el título Why the Yen’s Next Move Depends on the Fed, Morgan Stanley sostiene que la reciente intervención conjunta de Estados Unidos y Japón logró frenar temporalmente la caída de la moneda japonesa, pero no modificó los factores fundamentales que la mantienen bajo presión.

El mensaje de la firma es directo: el siguiente gran movimiento del yen dependerá en buena medida de la Reserva Federal.

Aunque la intervención pudo haber cambiado brevemente la narrativa del mercado, los principales factores detrás del comportamiento de la moneda no han cambiado”, afirmó David Adams, jefe de estrategia de divisas G10 de Morgan Stanley Research.

“Fortalecer al yen requiere tasas de interés más bajas en Estados Unidos y/o un endurecimiento más rápido por parte del Banco de Japón”, añadió.

Ese diagnóstico cobra especial relevancia para Bitcoin en un momento en que la presión sobre los rendimientos estadounidenses obligó al Tesoro a aumentar su presencia en el mercado de deuda y provocó una reacción inmediata en los activos de riesgo.

El yen volvió a debilitarse después de la intervención

La moneda japonesa llegó a negociarse alrededor de 163 yenes por dólar el 29 de julio, antes de que autoridades japonesas y estadounidenses intervinieran conjuntamente en el mercado cambiario. Después de la operación, el yen se fortaleció aproximadamente 5%, llegando brevemente a la zona de 155 por dólar.

Sin embargo, para el 18 de agosto ya había retrocedido nuevamente hasta cerca de 159 por dólar, según Morgan Stanley. La moneda sigue así cerca de algunos de sus niveles más débiles desde que comenzó la era de libre flotación y se encuentra aproximadamente 40% por debajo de su promedio de largo plazo desde mediados de la década de 1980, según la firma.

La intervención fue particularmente inusual porque Estados Unidos participó directamente en el esfuerzo.

Morgan Stanley señala que el Ministerio de Finanzas japonés vendió aproximadamente USD $85.000 millones los días 30 y 31 de julio para comprar yenes, mientras que las autoridades estadounidenses vendieron euros para adquirir la moneda japonesa, evitando utilizar dólares de forma directa.

Al evitar el uso de dólares estadounidenses, las autoridades de EE. UU. redujeron el riesgo de generar preguntas incómodas sobre un cambio en la política cambiaria del país”, explicó Adams.

El verdadero problema: el carry trade del yen

La debilidad del yen tiene implicaciones mucho más amplias que su tipo de cambio. Durante años, las bajas tasas japonesas convirtieron al yen en una de las monedas de financiamiento más baratas del mundo.

Eso dio lugar al llamado yen carry trade, una estrategia mediante la cual los inversores toman prestado en yenes a bajo costo para invertir posteriormente en activos que ofrecen mayores rendimientos en otras economías.

Morgan Stanley advierte que esta estrategia se ha convertido en una fuente relevante de liquidez para los mercados globales. Si el yen se fortalece rápidamente o si el Banco de Japón sube tasas de forma agresiva, muchas posiciones pueden dejar de ser rentables y verse obligadas a cerrarse.

Creemos que el detonante y el objetivo principal de la intervención fue presionar las posiciones ‘especulativas’ y desalentar movimientos rápidos, unidireccionales y potencialmente desordenados del mercado”, dijo Koichi Sugisaki, jefe de estrategia macro de Japón de Morgan Stanley Research.

Un cierre masivo de operaciones de carry trade puede obligar a inversores apalancados a vender activos, aumentar la volatilidad y retirar liquidez de acciones, bonos e incluso criptomonedas.

Japón puede convertirse en un problema para los Treasuries

El segundo vínculo clave está en el mercado de deuda estadounidense. Japón es uno de los mayores tenedores internacionales de bonos del Tesoro de EE. UU. Si las tasas japonesas suben suficientemente, los activos locales se vuelven más atractivos para los inversores de ese país. Eso podría llevarlos a repatriar capital y vender Treasuries.

Morgan Stanley advierte que ese movimiento podría elevar los rendimientos estadounidenses y trasladarse directamente a hipotecas, préstamos de automóviles y deuda corporativa. Sugisaki plantea incluso que la participación de Estados Unidos en la reciente intervención cambiaria podría explicarse parcialmente por ese riesgo.

Si la volatilidad del mercado de tasas japonés […] está contribuyendo a generar volatilidad en el mercado de Treasuries de EE. UU., entonces estabilizar las tasas japonesas mediante el canal cambiario podría tener el efecto contrario”, señaló.

“El objetivo podría ser ganar tiempo mediante la intervención y llevar al mercado hacia una normalización más temprana de la política del Banco de Japón”.

El Tesoro ya está reaccionando al estrés en los bonos

El análisis de Morgan Stanley coincide con una semana particularmente tensa en los mercados de deuda. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años llegó el martes a 5,337%, su nivel más alto desde 2007, en medio de preocupaciones por inflación, deuda pública y tensiones geopolíticas.

Este miércoles, el Tesoro anunció que duplicará el tamaño máximo de determinadas operaciones de recompra de bonos con vencimientos largos, desde USD $2.000 millones hasta al menos USD $4.000 millones por operación, en los tramos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años.

La medida comenzará el 9 de septiembre y estará prevista inicialmente hasta el 4 de noviembre. La reacción fue inmediata. El rendimiento del Treasury a 30 años cayó casi 10 puntos básicos hasta aproximadamente 5,187%, mientras el de 10 años también retrocedió.

Jeremy Stretch, jefe de estrategia FX G10 de CIBC, señaló a Reuters que la decisión muestra que el Tesoro “reconoce lo que está ocurriendo en el mercado de bonos y está preparado para ajustar su política para limitar las presiones”.

Bitcoin responde con un salto sobre USD $68.000

El cambio en las condiciones financieras tuvo un efecto casi inmediato sobre Bitcoin (BTC).

BTC se acercó a los USD $70.000 este miércoles, registrando uno de sus mayores avances diarios de los últimos meses. The Wall Street Journal reportó una subida cercana a 6% durante la jornada, acompañada por fuertes ganancias en acciones vinculadas al sector cripto.

Al momento de edición, Bitcoin se negocia sobre los USD $68.000 con un avance cercano a 5% en las últimas 24 horas, según datos de CoinMarketCap aportados para este artículo.

El repunte se produjo después de semanas en las que BTC había permanecido atrapado cerca de USD $64.000, presionado en parte por el aumento de los rendimientos soberanos.

Cuando un Treasury a 30 años paga más de 5%, ofrece una alternativa de bajo riesgo relativamente atractiva frente a Bitcoin, que no genera rendimiento nativo. Una caída de esos rendimientos reduce esa competencia y puede mejorar el apetito por activos de riesgo.

El yen, la Fed y Bitcoin están más conectados de lo que parece

El vínculo entre el yen y Bitcoin no es directo, pero sí importante.

El esquema puede resumirse así: Yen débil → presión para subir tasas en Japón → posible repatriación de capital → ventas de Treasuries → mayores rendimientos en EE. UU. → condiciones financieras más restrictivas.

El proceso inverso también es relevante: Fed más flexible → menores tasas estadounidenses → menor diferencial frente a Japón → yen más fuerte → menor presión sobre el carry trade y los Treasuries → condiciones de liquidez más favorables.

Morgan Stanley estima que el valor razonable actual del yen se encuentra entre 165 y 167 por dólar, pero cree que con el tiempo podría fortalecerse hacia 155, una apreciación cercana a 7%, especialmente si la Fed mantiene las tasas estables este año y comienza a recortarlas el próximo.

Morgan Stanley cree que la Fed importa más que el Banco de Japón

La firma espera actualmente que el Banco de Japón eleve su tasa desde 1% hasta 1,25% en octubre, y posteriormente hasta 1,5% en marzo. Sin embargo, también reconoce que la intervención reciente podría aumentar la probabilidad de una subida más temprana, posiblemente en septiembre.

Aun así, Morgan Stanley considera que el Banco de Japón tendría que actuar de forma mucho más agresiva para cambiar por sí solo la percepción del mercado. “A menos que el Banco de Japón eleve la tasa por encima de 1,75%-2% en un período corto, es poco probable que el mercado cambie esa percepción”, dijo Sugisaki.

Por esa razón, la atención vuelve a Estados Unidos.

Cada dato de inflación de EE. UU. importa ahora también para el yen

Morgan Stanley concluye que los datos estadounidenses se han convertido indirectamente en indicadores para el yen.

Cada cifra de inflación, empleo o comunicación de la Fed puede alterar las expectativas sobre tasas, modificar el diferencial entre Estados Unidos y Japón y cambiar la dirección del carry trade y los flujos hacia Treasuries.

Seth Carpenter, economista jefe global de Morgan Stanley, resumió la tesis: “La pregunta clave sigue siendo si las fuerzas detrás de la debilidad del yen están comenzando a revertirse. Creemos que sí, pero todavía no”.

Para el yen, la perspectiva depende mucho más de la Fed que de la intervención o del Banco de Japón”.

El ángulo para Bitcoin: liquidez global

Para Bitcoin, el punto central es la liquidez. La criptomoneda ha mostrado repetidamente sensibilidad a cambios en las condiciones financieras globales, especialmente cuando los rendimientos de bonos suben o bajan con rapidez.

El episodio actual reúne varios elementos que el mercado cripto sigue de cerca: una moneda de financiamiento global bajo presión, posibles cambios de política del Banco de Japón, intervención cambiaria de Estados Unidos, ventas en deuda soberana y una respuesta directa del Tesoro para mejorar la liquidez del mercado de bonos.

El miércoles, el mercado pareció interpretar esa respuesta como favorable. Además de Bitcoin, el oro subió con fuerza después del anuncio del Tesoro, mientras los rendimientos de largo plazo retrocedieron.

No significa que el Gobierno estadounidense esté implementando un programa de expansión cuantitativa ni que esté fijando oficialmente un techo a los rendimientos. Pero sí demuestra que las autoridades están dispuestas a intervenir sobre la estructura de liquidez cuando las tensiones en la deuda larga amenazan con extenderse al resto de los mercados.

Para Bitcoin, esa distinción puede ser menos importante que la dirección final de las condiciones financieras. Si el yen se estabiliza, la presión vendedora potencial sobre Treasuries disminuye y la Fed eventualmente adopta una postura menos restrictiva, el resultado podría ser un entorno de liquidez más favorable para activos de riesgo y escasos.

Si ocurre lo contrario —Japón acelera sus subidas de tasas, inversores repatrian capital y los rendimientos estadounidenses vuelven a dispararse— Bitcoin podría volver a enfrentar un viento en contra macroeconómico considerable.

Por ahora, el mensaje de Morgan Stanley y la reacción del mercado convergen en un mismo punto: el yen se ha convertido en un termómetro de la liquidez global, y la Reserva Federal puede terminar siendo tan importante para Bitcoin como cualquier catalizador interno del mercado cripto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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