Por Hannah Pérez  

Un grupo de expertos en criptografía y blockchain advirtió que Bitcoin debe comenzar cuanto antes su migración técnica hacia firmas resistentes a computadoras cuánticas, aunque la comunidad todavía no tiene consenso sobre qué hacer con monedas antiguas o aparentemente abandonadas que podrían quedar expuestas en un futuro escenario de riesgo cuántico.

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  • Un informe citado por The Block sostiene que Bitcoin debe avanzar ya en soporte para firmas poscuánticas.
  • El debate más complejo gira en torno a monedas antiguas, direcciones reutilizadas y fondos potencialmente abandonados.
  • Una postura propone congelar o quemar monedas vulnerables para evitar que actores sancionados las capturen.
  • Otra postura defiende habilitar direcciones poscuánticas y dejar la responsabilidad en manos de cada propietario.

 


 

Un informe citado por The Block reavivó el debate sobre el riesgo cuántico en Bitcoin (BTC), no porque exista hoy una computadora capaz de romper su criptografía, sino porque la transición hacia mecanismos resistentes a ataques cuánticos podría tomar años.

La advertencia central es clara: si la red espera hasta que una computadora cuántica criptográficamente relevante ya exista, la reacción podría llegar demasiado tarde.

El análisis se enfoca en dos discusiones separadas pero conectadas. La primera es técnica y relativamente menos controversial: Bitcoin necesita avanzar hacia soporte para firmas poscuánticas. La segunda es política y filosófica: qué debe hacer la red con monedas antiguas, direcciones vulnerables o fondos que parecen abandonados y que podrían ser capturados por un atacante cuántico en el futuro.

El grupo de expertos no respaldó una solución única. Según el reporte, sus miembros concluyeron que no existe una respuesta correcta evidente y que la comunidad deberá decidir. Aun así, hicieron dos recomendaciones concretas: comenzar desde ahora el trabajo técnico de migración y mejorar la comunicación pública para que usuarios, custodios, exchanges e instituciones no tengan que adivinar plazos ni escenarios.

El dilema de las monedas antiguas

El punto más delicado es qué hacer con monedas que podrían quedar expuestas si una computadora cuántica logra romper firmas criptográficas usadas en versiones antiguas de Bitcoin. Algunas direcciones históricas, especialmente aquellas de tipo P2PK, pueden revelar información pública suficiente para que un atacante futuro intente derivar claves privadas si cuenta con capacidades cuánticas avanzadas.

Una posición dentro del debate propone impedir que esas monedas puedan ser movidas después de cierto plazo o incluso quemarlas si no migran a tiempo. Sus defensores argumentan que esa medida podría evitar que actores sancionados, como Corea del Norte, capturen grandes reservas de Bitcoin vulnerables y las conviertan en una fuente de financiamiento ilícito.

La postura contraria sostiene que quemar monedas equivaldría a una confiscación a nivel de red, algo incompatible con el ethos de derechos de propiedad que ha definido históricamente a Bitcoin. Sus defensores advierten que sentar ese precedente podría abrir la puerta a futuras presiones para inmovilizar fondos por otros motivos, no necesariamente técnicos.

Además, existe un problema práctico difícil de resolver: la red no tiene una forma confiable de distinguir entre un propietario negligente, una persona fallecida, alguien encarcelado, un usuario que perdió temporalmente acceso a sus claves o un tenedor de largo plazo que simplemente no ha movido sus monedas. En Bitcoin, la ausencia de movimiento no prueba abandono.

Propuestas intermedias

Entre ambos extremos, el informe describe propuestas intermedias que podrían ser compatibles entre sí. Una de ellas, conocida como diseño Hourglass, buscaría limitar cuántas monedas P2PK pueden moverse por bloque. La idea sería evitar un shock repentino de oferta si muchas monedas antiguas intentan migrar o liquidarse al mismo tiempo.

Otra propuesta es el borrador BIP-361, que plantea dejar de aceptar firmas heredadas después de un plazo definido, pero permitir que los usuarios demuestren propiedad mediante una prueba de conocimiento cero resistente a ataques cuánticos. Según el informe, esta vía estaría disponible para billeteras generadas a partir de frases semilla, lo que podría ofrecer una ruta de migración sin obligar a revelar datos sensibles en cadena.

También se mencionan los Provable Address-Control Timestamps, conocidos como PACTs, propuestos originalmente por Dan Robinson, investigador de Paradigm. Estos permitirían que los holders se comprometan hoy a una transferencia futura hacia un esquema seguro contra ataques cuánticos, sin necesidad de mover públicamente los fondos en la blockchain de inmediato.

La existencia de estas propuestas muestra que el debate no se limita a “quemar o no quemar” monedas. También hay opciones diseñadas para reducir riesgos sistémicos, preservar derechos de propiedad y dar tiempo a usuarios y custodios para migrar sin provocar disrupciones innecesarias.

Exchanges y custodios, entre los más expuestos

El informe también señala que exchanges y billeteras institucionales podrían estar entre los actores más expuestos al riesgo cuántico por la reutilización de direcciones. Ese punto coincide con advertencias anteriores de analistas tradicionales. En enero, Christopher Wood, estratega de Jefferies, retiró Bitcoin de su cartera modelo por preocupación sobre riesgo cuántico, citando investigaciones que marcaban a wallets institucionales y de exchanges como especialmente vulnerables por patrones de uso de direcciones.

La reutilización de direcciones es un problema porque aumenta la cantidad de información pública disponible sobre una clave. En un entorno normal, eso no implica necesariamente una vulnerabilidad inmediata. Pero en un escenario cuántico futuro, cada exposición adicional puede elevar el riesgo de que un atacante intente derivar claves privadas a partir de información publicada en la cadena.

Bitcoin no es el único ecosistema que enfrenta este problema. Google dijo en marzo que fijó un cronograma hacia 2029 para su propia migración a criptografía poscuántica, citando avances más rápidos en investigaciones relacionadas con computación cuántica. Esa referencia sugiere que grandes empresas tecnológicas y comunidades de software crítico ya están tratando la transición como un asunto de planificación de infraestructura, no como una amenaza inmediata pero lejana.

El desafío para Bitcoin es mayor porque no existe una autoridad central capaz de imponer la transición. Cualquier cambio profundo requiere discusión comunitaria, consenso técnico, implementación en clientes, adopción por wallets, coordinación con exchanges y educación a usuarios. Ese proceso puede tomar años, especialmente si toca asuntos sensibles como monedas antiguas o fondos inactivos.

El board no eligió una solución

El grupo que elaboró el reporte incluye nombres de peso en criptografía, computación y blockchain. Entre sus miembros figuran Yehuda Lindell, responsable de criptografía en Coinbase y profesor en la Universidad Bar-Ilan; Dan Boneh, profesor de Stanford; Scott Aaronson, profesor de la Universidad de Texas en Austin; Justin Drake, investigador de la Ethereum Foundation; Sreeram Kannan, de Eigen Labs y la Universidad de Washington; y Dahlia Malkhi, profesora de la Universidad de California en Santa Bárbara.

La diversidad del panel ayuda a explicar por qué el informe evita imponer una respuesta única. El riesgo cuántico combina ingeniería criptográfica, teoría de juegos, gobernanza descentralizada, economía monetaria y derechos de propiedad. Una solución técnicamente limpia puede ser políticamente inviable, mientras que una solución políticamente aceptable puede dejar riesgos residuales importantes.

El board sí fue enfático en separar el trabajo técnico del debate sobre monedas abandonadas. En su opinión, desarrollar soporte para firmas poscuánticas no depende de resolver inmediatamente qué hacer con fondos antiguos. La red puede comenzar la migración técnica mientras la comunidad discute, durante más tiempo, cómo tratar casos difíciles.

Esa separación es importante porque evita que el desacuerdo sobre confiscación, quema o inmovilización paralice avances menos controversiales. En otras palabras, Bitcoin puede preparar la infraestructura poscuántica sin decidir todavía si algún conjunto de monedas debe quedar bloqueado en el futuro.

No hay amenaza inmediata, pero esperar sería riesgoso

El informe subraya que ninguna computadora cuántica puede romper hoy la criptografía de Bitcoin. La amenaza sigue siendo incierta, tanto en cronograma como en capacidades concretas. Sin embargo, la incertidumbre no equivale a irrelevancia. La migración criptográfica de una red global de valor puede requerir tanto tiempo que esperar a una prueba definitiva sería una estrategia peligrosa.

La historia de Bitcoin muestra que los cambios de consenso son lentos, especialmente cuando alteran supuestos de seguridad o propiedad. Una migración poscuántica implicaría actualizar software, herramientas de custodia, hardware wallets, exchanges, infraestructura institucional y prácticas de usuario. También requeriría explicar con claridad qué fondos están en riesgo, cuáles no, y qué acciones concretas debe tomar cada tipo de usuario.

El riesgo reputacional también importa. Si Bitcoin no comunica un plan creíble, instituciones y grandes custodios podrían reducir exposición por incertidumbre, incluso antes de que exista una amenaza técnica real. La preocupación de Jefferies muestra que algunos participantes del mercado tradicional ya observan el tema como un factor de asignación de capital.

Por eso, la recomendación de comunicación es tan relevante como la técnica. Usuarios minoristas, empresas públicas con tesorerías en BTC, ETF, custodios, exchanges y desarrolladores necesitarán señales claras sobre plazos, prioridades y riesgos. Sin esa claridad, el debate puede quedar dominado por miedo, desinformación o interpretaciones extremas.

Bitcoin frente a una prueba de gobernanza

El debate poscuántico puede convertirse en una de las pruebas de gobernanza más complejas para Bitcoin. No se trata solo de adoptar mejores firmas criptográficas. Se trata de decidir cómo una red descentralizada protege su seguridad futura sin romper principios fundamentales de neutralidad, propiedad y resistencia a confiscación.

Quemar monedas vulnerables podría reducir ciertos riesgos de captura por atacantes sofisticados, pero también implicaría que la red decida que algunos fondos ya no merecen protección. Permitir que todo propietario asuma su propio riesgo preserva mejor el principio de propiedad, pero podría dejar abierta la posibilidad de que monedas antiguas sean capturadas por quien llegue primero con capacidad cuántica suficiente.

Las propuestas intermedias intentan reducir esa tensión, pero ninguna elimina por completo el dilema. Bitcoin tendrá que balancear seguridad, liquidez, derechos de propiedad, precedentes políticos y coordinación técnica. Ese proceso probablemente será largo, polémico y altamente visible.

El mensaje más claro del informe es que el reloj ya empezó a correr. La computación cuántica todavía no amenaza directamente a Bitcoin, pero la migración de una red global no puede improvisarse. Si la comunidad quiere preservar la seguridad del activo en las próximas décadas, el trabajo técnico debe comenzar antes de que la amenaza deje de ser teórica.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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