El Departamento de Defensa de EE.UU. planea integrar sensores cuánticos y relojes atómicos en sus sistemas militares. Esto es lo que sabemos sobre el programa Farseer, la polémica adquisición de IonQ y su alianza con Sandia.
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- El Pentágono lanzó el proyecto Farseer para desarrollar sensores y relojes cuánticos que mejoren la precisión en navegación y sincronización militar.
- IonQ adquirió a SkyWater Technology por aproximadamente 2 mil millones de dólares, tras una disputa con la FTC que buscaba condiciones impuestas por el Pentágono.
- IonQ y los Laboratorios Nacionales Sandia firmaron un memorando de entendimiento para desarrollar conjuntamente tecnología cuántica destinada a la seguridad nacional.
- La empresa alcanzó una fidelidad de puerta de dos qubits del 99.99%, un avance señalado en 2025.
El Pentágono planea incorporar la tecnología de computación cuántica y su hardware relacionado en su equipo militar. Esto incluye usos como la recopilación de inteligencia, identificación de objetivos, sincronización de máquinas y operaciones sin ayudas de navegación convencionales.
Según una publicación de Cryptopolitan, el programa Farseer de la Unidad de Innovación de Defensa (DIU) busca avanzar en sensores cuánticos y relojes atómicos. Su objetivo es mejorar el posicionamiento, navegación y sincronización asegurados (A-PNT) en sistemas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR).
La sincronización es crítica porque los datos de múltiples sensores deben correlacionarse adecuadamente. La información proveniente de distintos dominios, como aire, tierra, mar, espacio y ciberespacio, requiere precisión absoluta para lograr una fusión de sensores sin problemas y comunicaciones seguras.
La DIU explicó que “la columna vertebral invisible del ISR moderno es la sincronización y el sincronismo de precisión absoluta”. Esta precisión permite la coordinación de efectos multidominio y la interoperabilidad entre sistemas militares.
Sin embargo, los sistemas tradicionales enfrentan limitaciones físicas que impiden alcanzar esa precisión sin aumentar el tamaño y el consumo de energía. Los sensores cuánticos detectan cambios extremadamente pequeños en condiciones físicas, mientras que los relojes avanzados mantienen un tiempo mucho más exacto que las alternativas convencionales.
El programa Farseer: precisión sin sacrificar tamaño
Farseer se enfoca en superar las restricciones físicas sin reducir el rendimiento esperado del equipo ISR. El Pentágono busca obtener alta sensibilidad y bajo SWaP (tamaño, peso y potencia) simultáneamente. Esto es esencial para no sobrecargar aviones, vehículos, barcos o misiles.
La DIU señaló que “los sensores y relojes cuánticos no están sujetos a las mismas limitaciones fundamentales de los sistemas clásicos”. Esto permite lograr una combinación de alta sensibilidad y bajo consumo que los equipos actuales no alcanzan.
El programa no se centra en construir un enorme ordenador cuántico para el Pentágono, sino en integrar tecnología de sincronización y detección cuántica en la red de máquinas existente. Esta red incluye sistemas en todos los dominios de operación militar.
El Pentágono ya ha trabajado con la industria en tecnologías cuánticas para defensa, pero Farseer representa un paso más concreto hacia su implementación práctica. Los sensores cuánticos podrían detectar perturbaciones gravitacionales, cambios en campos magnéticos y otras señales que los sistemas clásicos no perciben.
También se espera que los relojes cuánticos mejoren la sincronización de redes de comunicaciones y sistemas de armas. La precisión del tiempo es vital para coordinar ataques, transmitir datos cifrados y operar en entornos donde las señales GPS no están disponibles.
La adquisición de SkyWater y el desacuerdo con la FTC
Mientras el Pentágono desarrolla Farseer, también existe una disputa sobre quién controla las empresas que suministran hardware cuántico. IonQ (NYSE: IONQ) adquirió a SkyWater Technology (NASDAQ: SKYT) por aproximadamente 2 mil millones de dólares, pero el Pentágono intentó imponer condiciones.
El subsecretario de investigación e ingeniería del Pentágono, Emil Michael, quería que el presidente de la FTC, Andrew Ferguson, obligara a IonQ a garantizar que empresas competidoras pudieran seguir pidiendo chips a SkyWater después de la compra. Sin embargo, la FTC quedó estancada en un empate de votos.
La comisión solo tenía dos comisionados en ese momento, ya que el presidente Donald Trump despidió a dos demócratas y otro republicano había partido. Andrew y Mark votaron en lados opuestos, dejando a la agencia sin mayoría para tomar acción. Así, IonQ completó la adquisición el viernes sin aceptar las condiciones propuestas.
La empresa afirmó que la adquisición “aceleraría todas las plataformas cuánticas en toda la industria”. SkyWater es uno de los pocos fabricantes estadounidenses capaces de producir chips especializados para ordenadores cuánticos, lo que hace a esta fusión clave para el futuro de la tecnología.
Este desacuerdo refleja un choque entre la seguridad nacional y la dinámica del mercado. Mientras el Pentágono busca proteger el acceso a tecnología crítica, la FTC se encarga de velar por la competencia. El resultado podría tener implicaciones para futuras adquisiciones en el sector defensa.
Colaboración con Sandia: hacia la seguridad nacional conjunta
IonQ también está trabajando directamente con los Laboratorios Nacionales Sandia bajo un memorando de entendimiento centrado en la seguridad nacional de EE.UU. Este acuerdo cubre el desarrollo conjunto de tecnología de computación y redes cuánticas en la Instalación de Demostración Cuántica de Nuevo México.
En esa instalación, investigadores gubernamentales y empresas privadas pueden colaborar en nuevos sistemas. El presidente y CEO de IonQ, Niccolo de Masi, afirmó: “Los grandes avances suelen ocurrir cuando el gobierno y la industria trabajan juntos”. Además, destacó que estas asociaciones “podrían ayudar a dar forma al futuro de la tecnología cuántica” y juegan un papel importante en la seguridad económica y nacional.
Sandia y IonQ tienen una historia en común: Sandia fabricó las trampas de iones utilizadas en las primeras máquinas de IonQ. Ahora, el nuevo trabajo incluirá el diseño conjunto de futura tecnología cuántica, en lugar de limitarse a la fabricación de componentes individuales.
En 2025, IonQ anunció que había logrado una fidelidad de puerta de dos qubits del 99.99%. Este número representa la precisión de las operaciones de dos qubits, y cuanto más cerca del 100%, menos errores hay en el cálculo. Los usuarios de su tecnología han registrado un rendimiento hasta 20 veces superior al de los sistemas cuánticos anteriores.
Entre las empresas que trabajan con el hardware de IonQ se incluyen Amazon (NASDAQ: AMZN) a través de Amazon Web Services, AstraZeneca (NASDAQ: AZN) y NVIDIA (NASDAQ: NVDA). Esta base de clientes muestra el alcance comercial de la tecnología, además de su valor para la defensa.
La colaboración con Sandia lleva esa tecnología al ámbito del desarrollo conjunto para la seguridad nacional, mientras el Pentágono expande su uso de sensores cuánticos, relojes, chips y hardware informático. La sinergia entre el sector público y privado podría acelerar la innovación en este campo estratégico.
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