Por Hannah Pérez  

Un nuevo documental reabre el debate sobre la identidad de Satoshi Nakamoto, proponiendo que no fue una sola persona, sino una colaboración entre dos figuras clave del movimiento cypherpunk: Hal Finney y Len Sassaman.

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  • Un documental plantea que Bitcoin fue creado por, no una, sino dos figuras renombradas del cypherpunk.
  • La investigación de cuatro años combina evidencia técnica, lingüística y testimonial.
  • Brian Armstrong de Coinbase dijo en X que considera que la hipótesis podría ser “la correcta”.

Desde la publicación del whitepaper o documento técnico de Bitcoin el 31 de octubre de 2008, en plena crisis financiera global, la identidad de Satoshi Nakamoto ha sido uno de los mayores enigmas tecnológicos del siglo XXI. A lo largo de casi dos décadas, múltiples teorías han intentado revelar quién o quiénes están detrás de la criptomoneda pionera, sin lograr una confirmación definitiva.

El documental recientemente estrenado “Finding Satoshi”, dirigido por Tucker Tooley y Matthew Miele, propone una hipótesis distinta: Bitcoin no habría sido creado por una sola persona, sino por una colaboración entre dos figuras del ecosistema cypherpunk.

La investigación, que se extendió durante cuatro años, fue liderada por el autor y periodista financiero William D. Cohan junto al investigador privado Tyler Maroney y su equipo. Su enfoque combina análisis técnico, entrevistas con expertos y evidencia circunstancial. El medio especializado de noticias The Block, que vio la película antes de su estreno, compartió una reseña.

A diferencia de trabajos previos, el documental intenta evitar teorías ya descartadas, centrándose en evidencia empírica y testimonios de primera mano dentro de la comunidad criptográfica.

Los principales candidatos bajo análisis

Según la cobertura, el equipo investigador y periodista del New York Times evaluó a seis figuras históricamente vinculadas al origen de Bitcoin: Adam Back, Nick Szabo, Hal Finney, Len Sassaman, Paul Le Roux y Wei Dai.

Uno de los elementos clave fue el análisis del código de Bitcoin. Según Bjarne Stroustrup, el autor de Bitcoin era un programador competente en C++, lo que redujo el universo de candidatos.

El mes pasado, el New York Times publicó un artículo en el que identifica a Adam Back como uno de los principales candidatos a Satoshi basándose en análisis lingüísticos y pruebas circunstanciales, entre ellas un correo electrónico de 2015 atribuido al creador de Bitcoin, aunque su autenticidad es objeto de gran controversia. Back desmintió rotundamente esas afirmaciones.

Otro punto relevante fue la conexión de estos individuos con el movimiento cypherpunk de los años noventa, una comunidad que defendía la privacidad y la descentralización mediante criptografía. La mayoría de los candidatos, excepto Le Roux, formaban parte activa de este grupo.

Asimismo, el documental destaca la influencia de tecnologías previas como Hashcash, B-money y RPOW, consideradas precursores conceptuales de Bitcoin, así como las horas de actividad de Satoshi Nakamoto, quien estuvo predominantemente activo entre las 6 am. PST y 22 h. PST, lo que sugeriría zonas horarias de América del Norte o del Sur.

La hipótesis central: Finney y Sassaman

El núcleo del documental sostiene que Hal Finney y Len Sassaman habrían colaborado para crear Bitcoin.

El análisis de actividad digital realizado por la científica de datos Alyssa Blackburn muestra que Satoshi operaba en horarios compatibles con zonas horarias de América. Al cruzar estos datos con la actividad conocida de los candidatos, Finney y Sassaman emergen como los únicos que encajan plenamente en ese patrón.

Desde el punto de vista técnico, Finney era un desarrollador clave: creó RPOW, precursor directo de Bitcoin, y fue el primer receptor de BTC en la historia. Además, colegas suyos en PGP sostienen que tenía la capacidad para desarrollar el sistema.

Por otro lado, Sassaman aportaría el componente académico y lingüístico. Era experto en anonimato, redacción de papers y estilometría, lo que podría explicar el estilo del whitepaper de Bitcoin.

Ambos trabajaron juntos en PGP y mantenían contacto en 2008, el año en que se lanzó Bitcoin, lo que refuerza la hipótesis de colaboración.

Evidencia, contradicciones y teoría de grupo

El documental también enfrenta evidencia contradictoria. El investigador Jameson Lopp argumenta que Finney y Satoshi realizaron actividades simultáneas en momentos incompatibles, lo que sugiere que no eran la misma persona.

Sin embargo, esta objeción refuerza otra posibilidad: que Satoshi fuera un grupo. Según el propio Lopp, mantener un secreto entre varias personas es difícil, pero plausible si los involucrados ya han fallecido.

Aquí entra nuevamente Sassaman, quien murió en 2011, poco después de la desaparición pública de Satoshi. Finney, por su parte, falleció en 2014 tras sufrir esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Testimonios de personas cercanas, incluyendo colegas y familiares, apuntan a que ambos pudieron haber contribuido en distintas áreas: Finney en el código y Sassaman en la redacción y anonimato.

Reacciones de la industria y respaldo parcial

El documental ha generado reacciones dentro del ecosistema cripto. Brian Armstrong, CEO de Coinbase, calificó la investigación como “la interpretación más reflexiva” sobre el tema y señaló que sospecha que los realizadores podrían haber llegado a la respuesta correcta.

Otros expertos, aunque no confirman la teoría, reconocen que es una de las hipótesis más completas hasta la fecha. El hecho de que el propio Armstrong respaldara públicamente el documental añade peso institucional a la discusión, aunque sin constituir una validación definitiva.

Un misterio que podría no resolverse

A pesar de la profundidad de la investigación, el documental reconoce que la identidad de Satoshi Nakamoto podría nunca ser confirmada de forma concluyente. Además, varios participantes advierten sobre los riesgos de intentar revelar esta identidad, señalando posibles consecuencias para familiares y terceros.

Un punto importante destacado en el filme es que no existe evidencia de que los familiares de Finney o Sassaman tengan acceso a las claves privadas asociadas a Satoshi.

Más allá de la autoría, el documental plantea una reflexión sobre las motivaciones detrás de Bitcoin: no un proyecto con fines económicos inmediatos, sino una respuesta ideológica a la pérdida de poder del individuo frente a sistemas centralizados.

En ese sentido, incluso sin una respuesta definitiva, la investigación refuerza una idea central: Bitcoin podría haber sido el resultado de una colaboración entre mentes alineadas en una visión común, más que la obra de un solo genio anónimo.


Imagen de Unsplash

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA


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