Por Hannah Pérez  

Arthur Hayes advirtió que Bitcoin podría enfrentar una nueva fase de presión si se desinfla la burbuja de inteligencia artificial, aunque mantiene la tesis de que BTC podría recuperarse después con una nueva ola de liquidez.

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  • Hayes sostiene que la inteligencia artificial absorbió gran parte de la liquidez que pudo haber impulsado a Bitcoin.
  • El exCEO de BitMEX ve riesgos en energía cara, mega IPOs tecnológicas y presión política contra la IA.
  • Según su tesis, una caída de acciones de IA podría arrastrar primero a Bitcoin y al resto de activos de riesgo.
  • Hayes redujo exposición a varios criptoactivos, pero mantiene Bitcoin y Ether como posiciones centrales.

 


 

Arthur Hayes, exCEO de BitMEX y actual director de inversiones de Maelstrom, advirtió que Bitcoin (BTC) podría enfrentar presión adicional si la fiebre por la inteligencia artificial termina en una corrección fuerte de mercado.

En su más reciente ensayo publicado en Crypto Trader Digest, titulado “Reality Test”, el inversionista planteó que el auge de la IA ha drenado una parte decisiva de la liquidez global que, en otro contexto, podría haber llegado con mayor fuerza al mercado cripto.

La tesis de Hayes parte de una observación incómoda para los inversionistas de Bitcoin. Aunque BTC subió con fuerza desde los mínimos posteriores al colapso de FTX, su rendimiento quedó por detrás de grandes acciones vinculadas a inteligencia artificial, especialmente Nvidia y otras empresas asociadas a chips, centros de datos e infraestructura de cómputo. Para Hayes, ese desfase no es casual: el capital marginal eligió la narrativa de IA como destino principal, dejando a Bitcoin sin suficiente combustible para sostener una trayectoria más explosiva.

Hayes reconoció que su modelo habitual de mercado se basa en la expansión de la liquidez fiduciaria, pero admitió que esta vez no bastaba con mirar cuántos dólares se creaban. El punto clave, según explicó, era entender hacia dónde fluía ese dinero. En su lectura, la respuesta fue clara: la inteligencia artificial absorbió buena parte del nuevo capital disponible mediante deuda, inversión en infraestructura y gasto masivo en centros de datos.

IA, deuda y centros de datos

El argumento central de Hayes es que la inteligencia artificial es una industria extremadamente intensiva en capital. Para entrenar modelos y ejecutar inferencia a gran escala se necesitan centros de datos, energía, chips especializados, redes, terrenos, financiamiento y capacidad eléctrica. Esa infraestructura exige enormes cantidades de deuda y capital, lo que convierte al sector en un competidor directo por la liquidez que antes pudo haber alimentado otros activos de riesgo.

En su ensayo, Hayes estimó que el sector relacionado con inteligencia artificial emitió alrededor de USD $1,5 billones en distintos tipos de deuda desde finales de 2022. Esa cifra, según su lectura, es comparable al aumento de la masa monetaria M2 durante el mismo período. A partir de esa comparación, concluyó que la IA “succionó” la liquidez creada por el sistema financiero, dejando a Bitcoin con menos flujo disponible para sostener un rally más amplio.

Para Hayes, esto ayuda a explicar por qué Bitcoin no está mucho más alto pese al entorno de expansión monetaria. En ciclos anteriores, una parte relevante del exceso de liquidez terminaba buscando refugio o rendimiento en activos cripto. Esta vez, el capital encontró una historia más aceptada por Wall Street: la promesa de que la inteligencia artificial transformaría la productividad, los ingresos corporativos y las valoraciones tecnológicas durante años.

Tres riesgos para la burbuja de IA

Hayes identifica tres posibles detonantes para una corrección del sector de inteligencia artificial: el aumento de los costos energéticos, la incapacidad del mercado para absorber grandes salidas a bolsa de compañías vinculadas a IA y un giro político contra los centros de datos y las grandes tecnológicas. En conjunto, esos factores podrían pinchar la narrativa que ha sostenido valoraciones extremadamente altas en el sector.

El primer riesgo es la energía. Hayes sostiene que la IA, en el fondo, es un proceso de conversión de electricidad en inteligencia. Si sube el precio del petróleo, el gas natural u otras fuentes energéticas por tensiones geopolíticas, especialmente alrededor de Irán y el estrecho de Ormuz, también sube el costo de producir tokens, entrenar modelos y operar centros de datos. Ese aumento de costos podría presionar los márgenes de empresas como Google, Anthropic y OpenAI, y eventualmente desacelerar el crecimiento de uso.

El segundo riesgo son las mega IPO tecnológicas. Hayes menciona posibles salidas a bolsa de SpaceX, Anthropic y OpenAI como eventos capaces de probar la capacidad real del mercado para absorber una enorme oferta de acciones a valoraciones muy elevadas. Su preocupación es que, si esas colocaciones no cumplen las expectativas de ganancias rápidas en mercado secundario, los inversionistas podrían interpretar que el ciclo de euforia tecnológica alcanzó un techo.

El tercer riesgo es político. Hayes plantea que, si los precios de energía y alimentos siguen presionando al electorado estadounidense, el presidente Donald Trump podría adoptar una retórica más dura contra las empresas de inteligencia artificial, los centros de datos y la concentración de riqueza tecnológica. Según su análisis, incluso sin medidas legislativas inmediatas, una campaña política basada en frenar el crecimiento de centros de datos o gravar las ganancias de la IA podría bastar para golpear las acciones del sector.

Bitcoin podría caer antes de recuperarse

La lectura de Hayes no implica que Bitcoin se beneficie inmediatamente de una caída de la IA. Al contrario, advierte que si las acciones tecnológicas sufren una corrección fuerte, Bitcoin también podría caer primero junto con el resto de activos de riesgo. La razón es que una contracción de la burbuja de IA destruiría capital, endurecería el crédito y reduciría la disposición de bancos e inversionistas a financiar nuevas apuestas especulativas.

Hayes considera que muchos préstamos vinculados a infraestructura de IA podrían empezar a ser cuestionados si las acciones de los llamados hyperscalers caen 50% o más. Bajo ese escenario, los bancos se volverían más cautelosos, se reduciría la creación de crédito y la liquidez global se contraería. En ese contexto, incluso si Bitcoin conserva una tesis de largo plazo, no estaría aislado de una venta generalizada de activos de riesgo.

Sin embargo, Hayes mantiene una visión alcista para una segunda etapa. Su argumento es que, si el estallido de la burbuja de IA provoca una crisis financiera o una fuerte corrección de mercado, las autoridades eventualmente responderán con estímulos, rescates o expansión monetaria. En ese momento, Bitcoin podría anticipar la nueva ola de liquidez y recuperarse con fuerza. Por eso resume su visión como una dinámica de “caer primero, subir después”.

Cambios en el portafolio de Maelstrom

A partir de esa lectura, Hayes dijo que Maelstrom ajustó su portafolio para priorizar preservación de capital. El inversionista indicó que redujo exposición a criptoactivos que no considera posiciones estructurales, incluyendo HYPE, NEAR y WLD. También afirmó que vendió ZEC, en ese caso por la reciente falla en la pool Orchard de Zcash, un episodio que afectó la confianza sobre la seguridad del protocolo.

Hayes, no obstante, mantiene Bitcoin y Ether. En el caso de Ether, lo describió como un activo “muerto pero funcional”, señalando que no tiene necesidades inmediatas de capital que lo obliguen a vender. En cuanto a Bitcoin, sostuvo que seguirá manteniendo la posición principal porque cree que, después de una eventual crisis provocada por el estallido de la IA, BTC podría beneficiarse de una nueva expansión de liquidez.

El exCEO de BitMEX también señaló que podría tomar posiciones cortas tácticas mediante derivados para operar la volatilidad del mercado. Esa postura combina una visión defensiva de corto plazo con una convicción estructural de largo plazo: proteger capital durante la tormenta, pero conservar exposición a los activos que podrían liderar la recuperación cuando vuelva la liquidez.

Energía como eje del mercado

Otro componente central del ensayo es la energía. Hayes sostiene que todo el sistema económico, incluida la inteligencia artificial, depende de la capacidad de convertir energía en producción, cómputo e inteligencia. Por eso, si el precio del petróleo y el gas natural sube de forma persistente, el impacto no se limitaría al consumidor o a la inflación general, sino que afectaría directamente el costo operativo de la infraestructura que sostiene la narrativa de IA.

Bajo esa premisa, Hayes afirma que Maelstrom mantiene posiciones importantes en productores energéticos cotizados en Estados Unidos. Su razonamiento es que, si la guerra y las tensiones geopolíticas mantienen restringida la oferta de hidrocarburos, los precios podrían subir durante los próximos tres a seis meses. En ese escenario, las empresas productoras de energía podrían beneficiarse mientras los sectores dependientes de energía barata, como la IA, enfrentarían presión.

La conclusión del ensayo es que los inversionistas deben hacer una “prueba de realidad” sobre la narrativa dominante del mercado. Para Hayes, la idea de que la inteligencia artificial puede seguir absorbiendo capital, energía y expectativas de crecimiento sin enfrentar límites económicos, políticos o financieros parece cada vez más difícil de sostener. Si esa percepción cambia, Bitcoin podría sufrir en el corto plazo, pero también prepararse para una recuperación posterior impulsada por la respuesta monetaria al daño financiero.

De forma paralela, los analistas discrepan sobre los motivos de la última caída de precio de Bitcoin. Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, atribuyó la presión reciente a que la inteligencia artificial está absorbiendo capital a escala histórica. Arca rechazó esa tesis y aseguró que el retroceso respondió más bien a la venta de 32 BTC realizada por Strategy, no por el monto en sí, sino porque el mercado interpretó la operación como señal de que la empresa podría necesitar vender más Bitcoin para cubrir obligaciones financieras.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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