Por Canuto  

El mercado de stablecoins borró cerca de USD $10.000 millones desde su pico de mayo, en el mayor retroceso en dólares desde el colapso de Terra-Luna en 2022. Aun así, analistas sostienen que la caída sigue siendo moderada en términos históricos y que el crecimiento estructural del sector permanece intacto.

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  • La capitalización del mercado de stablecoins cayó cerca de USD $10.000 millones desde mayo, incluyendo USD $7.700 millones solo en junio.
  • USDT de Tether y USDC de Circle explican la mayor parte del retroceso, aunque nuevos emisores regulados comienzan a ganar terreno.
  • Pese al descenso, analistas consideran que la contracción actual está lejos del daño visto durante el invierno cripto de 2022.

 


El mercado de las stablecoins atraviesa su mayor retroceso en dólares desde 2022, luego de perder alrededor de USD $10.000 millones desde el máximo alcanzado en mayo.

La caída incluye una contracción de USD $7.700 millones solo en junio, un movimiento que refleja menor liquidez en cadena mientras el mercado cripto sigue consolidándose cerca de los mínimos de 2026.

Las stablecoins cumplen un papel central dentro del ecosistema de activos digitales, ya que funcionan como moneda de cotización para trading y cada vez más como herramienta para pagos y liquidaciones.

Por eso, cualquier cambio en su suministro suele interpretarse como una señal sobre cuánto capital está entrando o saliendo del mercado cripto en general.

Según datos citados por CoinDesk Data, el ajuste de junio fue el mayor en monto nominal desde mayo de 2022, cuando el colapso del ecosistema Terra-Luna detonó una etapa de fuerte estrés para toda la industria.

Sin embargo, al medir el retroceso en términos porcentuales, la situación actual luce bastante menos severa que el episodio del llamado invierno cripto.

Una caída relevante, pero menor frente a 2022

De acuerdo con datos de RWA.xyz, el valor total de las stablecoins en circulación cayó cerca de USD $10.000 millones desde el pico registrado en mayo.

Eso equivale a una baja de 3%, la mayor tendencia descendente desde 2023, pero todavía muy inferior al desplome de 26% observado durante el mercado bajista de 2022.

El ajuste reciente ha sido impulsado principalmente por los dos emisores dominantes del segmento, Tether y Circle.

La capitalización de mercado de USDT, la stablecoin más grande, descendió a unos USD $184.000 millones desde cerca de USD $190.000 millones en mayo. Esa variación implica una pérdida aproximada de USD $6.000 millones.

En el caso de USDC, emitida por Circle, la oferta bajó hasta alrededor de USD $73.000 millones desde su pico de marzo de 2026, cuando rozó los USD $80.000 millones.

Eso representa una reducción adicional de unos USD $7.000 millones para la segunda stablecoin más importante del mercado.

La corrección llama la atención porque contrasta con las previsiones optimistas que varias firmas de Wall Street han sostenido para el sector.

El año pasado, Citi revisó al alza su pronóstico para 2030 y estimó un mercado de stablecoins de USD $1,9 billones en su escenario base y de USD $4 billones en un caso optimista. Antes, sus proyecciones eran de USD $1,6 billones y USD $3,7 billones, respectivamente.

Por su parte, Standard Chartered proyectó que el mercado podría alcanzar USD $2 billones en 2028.

Ese contraste entre expectativas estructurales de crecimiento y debilidad de corto plazo es una de las claves para entender por qué algunos analistas no ven motivos para sobrerreaccionar.

Liquidez en cadena y efecto sobre bitcoin y las criptomonedas

La relevancia de estas caídas va más allá de las propias stablecoins, porque su oferta suele actuar como una suerte de termómetro de la liquidez disponible dentro del sistema cripto.

Cuando aumenta el suministro agregado, el mercado suele interpretar que existe más poder de compra onchain para sostener operaciones, arbitrajes o nuevas entradas hacia bitcoin y otros activos digitales.

En cambio, cuando ese suministro se reduce, desaparece parte de ese impulso y el entorno se vuelve menos favorable para que las criptomonedas mantengan repuntes prolongados.

Ese patrón no es nuevo. Entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, el suministro de stablecoins cayó cerca de USD $9.000 millones antes de recuperarse y alcanzar un nuevo récord.

Ese episodio coincidió con una corrección relevante en el mercado, en la que bitcoin pasó de alrededor de USD $95.000 a USD $60.000.

Desde una perspectiva más amplia, el mercado de stablecoins se ha mantenido casi estancado alrededor de USD $300.000 millones desde octubre. Ese período coincide con el momento en que bitcoin alcanzó su máximo histórico de USD $126.000.

Ese dato sugiere que, pese al enorme crecimiento acumulado en los últimos dos años, la expansión reciente del sector perdió velocidad mientras el ciclo cripto se enfriaba.

Para traders y analistas, esto no implica necesariamente una señal de colapso, pero sí elimina uno de los vientos de cola que suelen acompañar las fases más fuertes del mercado alcista.

Sin una nueva ola de demanda, una oferta agregada de stablecoins en descenso puede dificultar que el resto del mercado reactive un rally sostenido.

Por qué este episodio no se parece al invierno cripto

La comparación con 2022 resulta inevitable, pero la magnitud del daño sigue siendo muy distinta.

Durante aquel mercado bajista, marcado por implosiones como FTX y los prestamistas Celsius, BlockFi y Genesis, la capitalización combinada de las principales stablecoins cayó desde unos USD $166.000 millones en marzo de 2022 hasta USD $122.000 millones en septiembre de 2023.

Esa contracción superó 26%, de acuerdo con los datos de RWA.xyz, y reflejó una salida mucho más profunda y prolongada de capital desde el ecosistema de activos digitales.

USDT también sufrió durante ese período. Su capitalización pasó de USD $78.000 millones a USD $65.000 millones entre marzo y noviembre de 2022.

En USDC, la trayectoria bajista tardó más en desarrollarse, pero terminó siendo más extensa en el tiempo.

La stablecoin de Circle cayó desde USD $55.000 millones en julio de 2022 hasta menos de USD $24.000 millones en noviembre de 2023. Ese proceso se agravó tras el colapso de su socio bancario Silicon Valley Bank en marzo de 2023.

A ello se sumó la implosión de TerraUSD, la stablecoin algorítmica del proyecto Terra-Luna, que por sí sola borró USD $18.000 millones del mercado de stablecoins.

Frente a ese antecedente, el ajuste actual luce más como una corrección dentro de una meseta de crecimiento que como el inicio de una crisis sistémica comparable.

Paul Howard, director senior de la firma de trading Wincent, afirmó que la reciente baja en la capitalización del mercado de stablecoins representa un retroceso relativamente pequeño dentro de lo que considera un mercado de crecimiento a largo plazo.

Howard añadió que las fluctuaciones de corto plazo en la liquidez son normales y que eso no cambia la visión de que las stablecoins seguirán desempeñando un papel cada vez más importante en el ecosistema de activos digitales.

Más competencia y presión sobre el dominio de USDT y USDC

Más allá del descenso de los grandes emisores, la lectura del mercado se vuelve más matizada cuando se observa el avance de nuevos competidores.

A medida que las stablecoins expanden su uso más allá del trading cripto y ganan espacio en pagos y liquidaciones, varios emisores regulados han empezado a captar parte de ese crecimiento.

Ese proceso se ha visto favorecido por avances regulatorios en Estados Unidos, entre ellos la llamada Ley GENIUS, que ha servido como catalizador para nuevos proyectos.

Mientras USDT y USDC han visto caer su suministro en los últimos meses, algunas alternativas de menor tamaño han mostrado expansión.

Global Dollar, o USDG, emitida por Paxos y respaldada por un consorcio que incluye a Robinhood, ya superó los USD $3.200 millones en circulación.

Por otro lado, USDGO, emitida por Anchorage Digital junto con el grupo OSL de Hong Kong, casi duplicó su tamaño y llegó a USD $900 millones, según datos de CoinGecko.

La competencia no termina allí. OpenUSD, respaldada por un grupo de firmas de pagos y financieras, aparece entre los nuevos actores que buscan disputar la hegemonía de Tether y Circle.

Este cambio no borra la importancia de los dos líderes actuales, pero sí sugiere que parte de la desaceleración puede responder a una redistribución gradual del mercado.

En otras palabras, una porción del retroceso visible en USDT y USDC no necesariamente implica una salida neta equivalente desde todo el universo de stablecoins, sino una competencia más intensa en un mercado que se diversifica.

Aun así, la caída del suministro agregado sigue siendo una señal que el mercado observa con atención, porque afecta directamente la disponibilidad de liquidez para el resto de los criptoactivos.

Qué deja este retroceso para el mercado cripto

El retroceso actual envía un mensaje mixto para inversionistas, operadores y empresas del sector.

Por un lado, confirma que el apetito especulativo y la liquidez onchain han perdido fuerza en un contexto donde las criptomonedas siguen operando lejos del entusiasmo que dominó los tramos más intensos del ciclo alcista.

Por otro, no hay señales en los datos citados de una contracción comparable a la que siguió al derrumbe de Terra-Luna, FTX y otros actores caídos durante 2022 y 2023.

Esa diferencia es importante para no confundir una corrección de corto plazo con un deterioro estructural del mercado de stablecoins.

El sector sigue cerca de la zona de USD $300.000 millones, después de haber más que duplicado su tamaño en dos años. Esa base es mucho mayor que la existente antes del invierno cripto.

Además, el ingreso de nuevos emisores regulados indica que la tesis de uso para pagos, comercio digital y liquidación financiera todavía despierta interés entre empresas y plataformas.

La pregunta de fondo no es solo si USDT y USDC recuperarán rápido su oferta, sino si el mercado será capaz de atraer nueva demanda neta para restaurar el impulso de liquidez que históricamente acompañó los mercados alcistas.

Si ese flujo no aparece pronto, el entorno para bitcoin y otras criptomonedas podría seguir siendo más exigente en el corto plazo.

Si reaparece, la caída reciente quedará como otro retroceso transitorio dentro de una tendencia de crecimiento más amplia para una de las infraestructuras más importantes de la economía digital basada en blockchain.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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