Las stablecoins prometen liquidar transferencias internacionales en minutos y a menor costo, y las remesadoras tradicionales ya responden con tokens propios, billeteras y tarjetas. El crecimiento de estos pagos amenaza sus comisiones, aunque la adopción del público y la interoperabilidad siguen siendo desafíos.
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- Western Union lanzó USDPT y MoneyGram presentó MGUSD; ambas empresas amplían su apuesta con billeteras y tarjetas digitales.
- Los pagos con stablecoins sumaron al menos USD $401.000 millones en los primeros ocho meses de 2026, según Alvarez & Marsal.
- La rapidez no garantiza costos menores de principio a fin: las comisiones de conversión y la fragmentación entre tokens siguen siendo obstáculos.
💸⚡ Stablecoins presionan a Western Union y MoneyGram
Sumaron USD 401.000 millones en pagos durante los primeros ocho meses de 2026, según Alvarez & Marsal.
Western Union lanzó USDPT y MoneyGram presentó MGUSD.
La conversión, los costos finales y la interoperabilidad siguen… pic.twitter.com/j0p5VPsHuK
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 19, 2026
Las stablecoins aceleran las remesas y obligan a las empresas tradicionales a cambiar
Las transferencias internacionales con stablecoins pueden completarse en minutos, una velocidad que contrasta con los plazos de hasta varios días de algunos servicios tradicionales. Western Union y MoneyGram han respondido con tokens propios y productos digitales para retener clientes y defender ingresos que dependen, en parte, de las comisiones por envío.
La velocidad cambia la comparación para quienes envían dinero
Brendan Tonks, un plomero de 44 años que vive en el sur de Sídney, contó que tardó cuatro minutos en enviar dinero a su familia en Filipinas después de empezar a usar stablecoins. Un par de años antes había recurrido a Western Union y, según su experiencia, la transferencia había tomado hasta tres días y le había costado mucho más. Tonks dijo que su primer envío con el nuevo método le salió por una fracción de lo que había pagado antes.
El caso ilustra el atractivo de una transferencia que se liquida rápidamente, pero no representa necesariamente el tiempo o el costo que enfrentará cada usuario. Western Union ofrece envíos digitales y señala que una transferencia bancaria puede tomar desde unos minutos hasta cinco días hábiles, según las condiciones del servicio. La empresa no confirmó los detalles del envío de Tonks y explicó que las tarifas y los tiempos dependen de los países, el método de pago y el monto.
La diferencia entre la liquidación del token y el dinero disponible para el destinatario también importa. Una transferencia con stablecoins puede completarse con rapidez, pero quien recibe los fondos podría tener que pagar para convertirlos a moneda local. Además, Western Union afirma que informa al cliente las tarifas aplicables y el plazo estimado antes de que termine la operación, mientras que el costo final depende del corredor y de cómo se financie el envío.
El precio continúa siendo un punto de fricción en el sector. El Banco Mundial situó el costo promedio de una remesa digital en 3,47% durante el tercer trimestre de 2025, mientras que las comisiones globales se han mantenido por encima de aproximadamente 6% durante una década, según Kumanan Ramanathan, codirector de cripto en Alvarez & Marsal. Para las empresas, ese margen explica el interés en controlar más etapas de la transferencia, no solo el envío inicial.
Las remesadoras desarrollan sus propias vías digitales
El uso de stablecoins crece en paralelo a las respuestas corporativas. Los pagos con estos activos alcanzaron al menos USD $401.000 millones durante los primeros ocho meses de 2026, un aumento de 42% frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con Alvarez & Marsal. En el segmento transfronterizo, el volumen subió 64% y llegó a USD $135.000 millones en 2025, cifras que muestran por qué las empresas de remesas consideran que la tecnología ya afecta su negocio.
Western Union lanzó en mayo USDPT, una stablecoin respaldada por dólares, y después se asoció con la firma fintech Rain para ofrecer una billetera y una tarjeta digitales. MoneyGram respondió con MGUSD y una tarjeta que debutó en Colombia y luego se extendió a El Salvador. La compañía planea llevar el producto a más países de América Latina, aunque la fuente no precisa un calendario para esa expansión.
La propuesta de las empresas no consiste únicamente en facilitar que el cliente envíe un token. Anthony Soohoo, director ejecutivo de MoneyGram, sostuvo que las personas no necesariamente piden stablecoins por su nombre, sino que buscan la posibilidad de guardar fondos en una moneda estable, como el dólar estadounidense. Esa estrategia apunta a transformar una remesa puntual en una relación más duradera mediante saldos, billeteras y tarjetas que mantengan al usuario dentro de la plataforma.
MoneyGram también utiliza stablecoins en sus operaciones de cambio de divisas y dijo que avanza hacia un volumen anual cercano a USD $3.000 millones en ese tipo de transacciones. Soohoo explicó que operar dentro de una red propia puede reducir la necesidad de usar tokens de terceros, acelerar la liquidación y permitir a la compañía administrar sus costos. La empresa presenta ese control como una vía para ofrecer una experiencia más rápida y potencialmente más barata, pero no como una garantía de menor costo en todos los casos.
Western Union identifica oportunidades especialmente en mercados donde el acceso a servicios financieros es más difícil, los pagos internacionales presentan obstáculos o las monedas locales son volátiles. Malcolm Clarke, responsable global de activos digitales de la compañía, señaló esos corredores como espacios donde las stablecoins podrían aportar un beneficio mayor. La utilidad dependerá también de que los destinatarios puedan usar o convertir los fondos con facilidad, una etapa que no desaparece por el hecho de que el token llegue rápido.
La presión comercial persiste y la adopción no está asegurada
La competencia digital coincide con señales de presión sobre las empresas tradicionales. Las acciones de Western Union habían caído 70% en los cinco años anteriores al reporte y cotizaban cerca de un mínimo histórico; MoneyGram, que es de propiedad privada, también mostraba tensión financiera. Uno de sus préstamos, con un saldo pendiente de USD $388 millones, se negociaba el viernes en torno a USD $0,71 por cada dólar de valor nominal, después de haber estado cerca de ese valor cuando Donald Trump asumió la presidencia.
En el caso de MoneyGram, las preocupaciones sobre el impacto de la aplicación de las políticas migratorias de la administración Trump en las remesas estadounidenses contribuyeron a esa presión. El préstamo llegó a cotizar tan bajo como USD $0,57 por dólar en febrero, cuando se intensificaron las medidas migratorias. Western Union, por su parte, depende de los migrantes más recientes para una parte importante de su negocio minorista, que aprovecha sus locales, la atención en efectivo y el reconocimiento de marca.
Matt Cagwin, director financiero de Western Union, describió la migración reciente como un sustento del negocio minorista. Sin embargo, las aplicaciones digitales también compiten por usuarios: los usuarios activos mensuales de Western Union bajaron 10% en septiembre frente al año anterior, y los de MoneyGram disminuyeron 9%, según Sensor Tower. En el mismo periodo, los usuarios activos de Wise Group aumentaron 9%, mientras que las descargas de esa compañía crecieron 13%; las de Western Union cayeron 2% y las de MoneyGram, 10%.
El cambio tecnológico tampoco implica que los consumidores abandonen de inmediato sus costumbres. Ismail Ahmed, fundador de WorldRemit y director de la aplicación financiera Odola, advirtió que el sector ha sobrestimado repetidamente la velocidad de la digitalización y señaló que, incluso años después de ese proceso, la mayoría de las transacciones de Western Union todavía se realizan en efectivo. Esa persistencia ayuda a explicar por qué las redes físicas siguen siendo relevantes pese al avance de las billeteras y las transferencias digitales.
La estrategia de emitir tokens propios trae además un posible costo de fragmentación. Paul Bances, asesor estratégico de TGB Advisory Group y antiguo ejecutivo de PayPal y MoneyGram, advirtió que una proliferación de stablecoins sin interoperabilidad podría recrear los problemas que las nuevas redes buscan resolver. Si cada empresa opera con un activo distinto y los fondos no circulan fácilmente entre plataformas, la promesa de transferencias simples puede quedar limitada por la necesidad de convertir o mover los tokens entre sistemas.
La experiencia de Patrick Kilgannon refleja que lanzar un producto nuevo no garantiza recuperar a los usuarios que ya eligieron otra alternativa. Este especialista de calefacción, ventilación y aire acondicionado, de 59 años y residente en Florida, envía dinero a familiares en Guatemala mediante USDC desde Coinbase. La tarjeta de stablecoin de Western Union llamó su atención, pero dijo que no cambiaría de servicio sin conocer con claridad cuánto le cobrarían y sostuvo que su método actual cubre sus necesidades.
El desafío para Western Union y MoneyGram consiste, por tanto, en competir no solo con la velocidad de las stablecoins, sino también con el costo total, la facilidad de conversión y la confianza de los usuarios. Bloomberg reportó que ambas compañías buscan apropiarse de más infraestructura para proteger sus márgenes, mientras los servicios digitales ganan terreno y las operaciones en efectivo conservan peso. La expansión de sus tokens pondrá a prueba si pueden combinar rapidez con una red accesible y costos que convenzan a quienes ya encontraron otras opciones.
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