Por Canuto  

BlackRock sostiene que los agentes autónomos necesitan dinero capaz de liquidarse a velocidad de máquina: stablecoins para pagar y Bitcoin como posible reserva de valor.
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  • BlackRock argumenta que las tarjetas y las transferencias ACH no fueron diseñadas para pagos automatizados entre programas.
  • Un estudio del Bitcoin Policy Institute consultó 36 modelos de IA y encontró que eligieron Bitcoin como reserva de valor el 79,1% de las veces.
  • La firma ubica la oferta de stablecoins por encima de USD $300.000 millones y destaca su creciente volumen de transacciones.

 


El gigante administrador de activos de Nueva York, BlackRock, sostiene que el avance de los agentes autónomos de IA plantea una pregunta monetaria que los sistemas tradicionales todavía no resuelven: cómo puede un programa pagarle a otro programa sin depender de la intervención constante de una persona.

Un agente capaz de comprar datos, capacidad de cómputo o servicios digitales necesita liquidar operaciones durante todo el día, no esperar los horarios de una sucursal o el siguiente ciclo bancario.

El gestor de activos argumenta que las tarjetas y las transferencias bancarias fueron construidas para consumidores y empresas, no para software que ejecuta pagos de manera automática. En ese escenario, la autorización humana, los requisitos de apertura de cuentas y los costos de ciertas operaciones pueden dificultar los pagos pequeños y frecuentes entre programas.

Las transferencias de la Automated Clearing House, conocida como ACH, tampoco encajan perfectamente con ese escenario: las transferencias estándar suelen liquidarse en uno o dos días hábiles, aunque existen modalidades de liquidación el mismo día. En contraste, las redes blockchain operan las 24 horas y pueden confirmar transacciones en tiempo casi real, una característica que podría resultar más útil cuando una aplicación necesita comprar un recurso digital de inmediato.

En ese contexto, BlackRock describe a las stablecoins, los criptoactivos nativos y otros activos on-chain como posibles instrumentos nativos de máquina. La tesis no implica que todos los pagos futuros deban realizarse con criptomonedas, pero sí plantea que el dinero programable puede ofrecer a los agentes una infraestructura más compatible con sus ciclos de operación.

Stablecoins para gastar, Bitcoin para ahorrar

El documento propone, de manera tentativa, un sistema monetario de dos niveles para las máquinas. Las stablecoins ocuparían el espacio de los pagos cotidianos porque buscan mantener un valor estable frente a una moneda de referencia, mientras Bitcoin podría cumplir una función de ahorro o reserva de valor, aunque la propia investigación utiliza lenguaje condicional y no presenta una predicción financiera.

La propuesta se apoya en un estudio de febrero de 2026 elaborado por el Bitcoin Policy Institute, un grupo de investigación centrado en Bitcoin. El equipo consultó 36 modelos de inteligencia artificial de seis proveedores —Anthropic, DeepSeek, Google, MiniMax, OpenAI y xAI— y recopiló un total de 9.072 respuestas para observar qué activos preferían los sistemas al responder preguntas sobre ahorro y gasto.

Cuando se les preguntó dónde almacenar valor, los modelos eligieron Bitcoin el 79,1% de las veces. Para decidir qué activo gastar, las stablecoins obtuvieron el 53,2% de las respuestas, mientras que Bitcoin alcanzó el 36%, según los resultados citados en el estudio.

El estudio, sin embargo, incluye límites importantes que impiden leer sus porcentajes como una decisión autónoma de la inteligencia artificial. Las respuestas reflejan modelos entrenados bajo condiciones y criterios distintos, por lo que el resultado no equivale a una votación uniforme de todas las máquinas ni demuestra que los agentes reales vayan a adoptar esos activos.

La carrera por los pagos entre máquinas

Una de las referencias utilizadas para ilustrar esta tendencia es x402, un protocolo asociado con Coinbase que recupera el código HTTP 402, originalmente reservado para indicar “Payment Required”. La idea consiste en que un agente pueda recibir una solicitud de pago y completarla en el momento para acceder a datos, herramientas o servicios digitales, sin que un usuario tenga que autorizar manualmente cada operación.

BlackRock también reconoce que este futuro no pertenece exclusivamente al ecosistema cripto. El documento menciona iniciativas rivales de Stripe, OpenAI, Google y Visa, algunas de las cuales utilizan dinero bancario ordinario para liquidar las operaciones, una señal de que la competencia puede concentrarse tanto en la automatización de pagos como en el activo utilizado para financiarlos.

El tamaño actual del mercado de stablecoins aporta una razón adicional para considerar esa infraestructura. BlackRock sitúa la oferta en circulación por encima de USD $300.000 millones y señala que el volumen ajustado superó los USD $11 billones en 2025, una cifra cercana a los USD $11,2 billones atribuidos a Visa, aunque todavía inferior a los USD $16,7 billones mencionados para esa red.

Durante la primera mitad de 2026, las stablecoins movieron otros USD $8,5 billones, de acuerdo con las cifras citadas en el análisis. La comparación con las redes de tarjetas no demuestra que los agentes de IA ya estén impulsando ese volumen, porque el documento admite que sus pagos en vivo todavía son pequeños, pero sí muestra que existe una base de liquidación con escala suficiente para atraer nuevos usos.

La apuesta de BlackRock y las incógnitas

La participación de BlackRock en este mercado no se limita a la publicación del análisis. La firma ofrece un vehículo de reserva de stablecoins cuyos activos tokenizados están concebidos para ser elegibles como reservas de emisores de stablecoins bajo el marco regulatorio estadounidense aplicable a esos emisores.

La relación entre stablecoins y reservas será relevante si los agentes autónomos empiezan a utilizarlas para compras frecuentes y de bajo valor. Un activo estable puede facilitar la contabilidad de un programa, pero su utilidad también dependerá de la liquidez, las comisiones, la disponibilidad de las redes, la custodia y las reglas que determinen quién puede emitirlo o canjearlo.

Bitcoin presenta un perfil diferente dentro de esta arquitectura porque su precio puede variar significativamente y no está diseñado para mantener una paridad fija con una moneda nacional. Aun así, los modelos consultados lo asociaron con la conservación de valor en una mayoría amplia de respuestas, mientras que las stablecoins aparecieron como la opción preferida para el gasto inmediato.

Las referencias de BlackRock a posibles usos futuros incluyen expresiones como “podría” o “puede”, y el documento aclara que sus planteamientos no constituyen una previsión, por lo que la división entre ahorro y gasto debe entenderse como una hipótesis en desarrollo, no como una recomendación financiera.

La evolución dependerá de si los agentes consiguen operar con autonomía real, de la aceptación de los comerciantes y de la capacidad de los proveedores para prevenir errores o pagos no autorizados. Por ahora, la tesis plantea una imagen sencilla: stablecoins para que las máquinas paguen sin esperar y Bitcoin como una posible caja fuerte digital para conservar valor.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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