Por Canuto  

China obtuvo una ventaja amplia sobre Estados Unidos y otras economías en preparación para construir y desplegar robots avanzados, según un índice de OpenMind que evalúa energía, materiales, manufactura, software y capacidad operativa.
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  • China alcanzó 82,9 puntos en preparación para la IA física, frente a 69,0 de Estados Unidos y 69,6 de Japón.
  • China concentra cerca de 91% del refinado mundial de tierras raras y 94% de la producción de imanes permanentes sinterizados, según datos citados en el informe.
  • Las empresas chinas representaron más de 97% de los envíos mundiales de robots humanoides durante el primer semestre de 2026, según datos de la industria.


China construye una ventaja física

China encabeza la preparación mundial para construir y desplegar sistemas de inteligencia artificial física, de acuerdo con el Índice de Preparación para la IA Física de OpenMind 2026. El estudio examina 58 países y 22 conglomerados metropolitanos según su capacidad para fabricar, energizar, abastecer y operar robots humanoides, máquinas con patas, manipuladores de uso general y sistemas industriales autónomos.

China obtuvo 82,9 puntos, mientras Japón alcanzó 69,6 y Estados Unidos registró 69,0. Corea del Sur consiguió 66,9 puntos y Alemania 66,1, por lo que las cinco primeras posiciones combinan potencias industriales, tecnológicas y manufactureras.

El resultado introduce una distinción importante dentro de la competencia internacional por la inteligencia artificial. El liderazgo en modelos de software no garantiza por sí solo una posición dominante cuando la IA debe convertirse en máquinas capaces de operar en el mundo físico.

OpenMind resume esa diferencia al señalar que la preparación para la IA física depende de disponer de electricidad, actuadores, imanes, máquinas herramienta, trabajadores especializados y permisos para operar. En esa perspectiva, la carrera tecnológica también se libra en fábricas, redes eléctricas y cadenas de suministro, no únicamente en centros de datos o laboratorios de investigación.

Materiales, robots y energía explican la brecha

La ventaja china no proviene principalmente de sus resultados en capital humano y software, categoría en la que Estados Unidos obtuvo 78,7 puntos frente a 73,8 de China. Estados Unidos también lideró el componente de cómputo y semiconductores con una calificación de 91,6, lo que refleja su fortaleza en infraestructura de IA, investigación, programación e inversión.

El desequilibrio aparece en los fundamentos físicos de la manufactura. China obtuvo 95,3 puntos en materiales, frente a 48,5 de Estados Unidos, además de 83,2 en robótica y actuación y 82,1 en energía; el índice pondera esas áreas junto con cómputo, software y demanda para medir la capacidad integral de cada país.

La escala industrial también marca una diferencia concreta: China instaló cerca de 295.000 robots industriales durante 2024, equivalentes al 54% de todas las instalaciones mundiales, según datos citados en el material del índice. Robótica y actuación representa 25% de la ponderación del estudio, seguida de capital humano y software con 20%, mientras energía, cómputo, materiales y demanda reciben 15%, 15%, 15% y 10%, respectivamente.

El sistema eléctrico refuerza esa ventaja manufacturera. El material de OpenMind estima que la red de China tiene aproximadamente 2,3 veces el tamaño de la estadounidense. La escala de las nuevas instalaciones eléctricas chinas también es muy superior, aunque las cifras pueden variar según se contabilice toda la capacidad de generación o únicamente las fuentes renovables.

Los motores y los imanes son el cuello de botella

El informe sostiene que los componentes mecánicos pueden ser más determinantes que los chips avanzados en el costo y la disponibilidad de un robot humanoide. Aunque una unidad puede contener entre 1.000 y 2.000 chips, los semiconductores representan alrededor de 10% de su lista de materiales, mientras los actuadores concentran una proporción estimada de entre 40% y 60%.

Las cajas de engranajes pueden representar entre 30% y 50% del costo de un actuador, por lo que los fabricantes necesitan reductores de onda de deformación y cicloidales, tornillos de rodillos planetarios, motores de par sin bastidor, rodamientos de precisión e imanes de tierras raras. Japón conserva una posición especialmente sólida en componentes de alta precisión, pero China cuenta con una capacidad de fabricación orientada a producirlos en grandes volúmenes.

La concentración es todavía mayor en los imanes permanentes, un componente decisivo para los motores robóticos. Datos de la Agencia Internacional de Energía indican que China produjo 94% de los imanes permanentes sinterizados del mundo en 2024. Otras estimaciones citadas en el informe sitúan a China cerca de 91% del refinado mundial de tierras raras.

La dependencia de esa cadena puede tener efectos directos sobre los costos de producción y la competitividad de los fabricantes occidentales. El informe también cita una estimación de McKinsey según la cual fabricar un Tesla Optimus Gen 2 sin proveedores chinos elevaría su lista de materiales desde aproximadamente USD $46.000 hasta USD $131.000, un incremento de 2,85 veces.

China domina los primeros envíos humanoides

La posición de China no se limita a la capacidad potencial de fabricar robots, sino que también aparece en los primeros datos de entregas comerciales. OpenMind estima que durante 2025 se enviaron entre 13.300 y 18.000 robots humanoides a escala mundial, con empresas chinas representando alrededor de 90% de ese volumen.

Durante el primer semestre de 2026, los envíos alcanzaron aproximadamente 19.100 unidades y los proveedores chinos concentraron más de 97% del mercado registrado, según datos de la industria citados por Bloomberg. La cifra describe envíos reportados y no equivale necesariamente a la cuota de producción mundial ni a la cantidad de robots actualmente operativos.

El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China proyecta una producción superior a 100.000 humanoides durante todo 2026 y ordenó que más de 10.000 estén en uso comercial al cierre del año.

Sin embargo, los investigadores advierten que la capacidad anunciada por los fabricantes no debe confundirse con unidades realmente producidas o entregadas. En los segmentos de humanoides, imanes y baterías, OpenMind calcula que la capacidad anunciada puede superar entre cinco y 50 veces la capacidad efectivamente entregada.

La advertencia resulta relevante para evaluar las proyecciones de adopción y el impacto económico de esta industria. Una fábrica puede anunciar una capacidad ambiciosa antes de resolver problemas de rendimiento, abastecimiento, certificación o demanda, de modo que las cifras de producción real serán decisivas para comprobar si el liderazgo industrial se transforma en despliegue sostenible.

Estados Unidos conserva fortalezas, pero enfrenta restricciones

Estados Unidos mantiene ventajas sustanciales en áreas esenciales para la inteligencia artificial, entre ellas el cómputo, el talento, el software, la investigación y el financiamiento. No obstante, OpenMind describe su perfil como una estructura muy fuerte en cómputo y capital humano, pero con una base estrecha en materiales, precisamente uno de los componentes que más condicionan la producción física.

La diferencia no implica que Estados Unidos carezca de capacidad para desarrollar robots, sino que su ecosistema depende de resolver restricciones industriales y energéticas adicionales. El país puede diseñar modelos, controlar software e invertir en nuevas compañías, pero necesita asegurar componentes, proveedores especializados, fábricas y acceso estable a electricidad para convertir esas capacidades en unidades desplegadas.

La concentración geográfica del conocimiento manufacturero también influye en el resultado. Ocho de los diez principales conglomerados metropolitanos identificados por el informe están en Asia oriental, con Pekín enfocado en algoritmos, estándares y conjuntos de datos; el delta del río Yangtsé en producción masiva; el delta del río de las Perlas en iteración rápida de hardware; y Wuhu en robótica industrial de menor costo.

El Área de la Bahía de San Francisco obtuvo la máxima puntuación de 100 en capital humano y software, pero apenas 32 en materiales. Esa diferencia ilustra por qué los ecosistemas locales de proveedores y la experiencia de ingeniería pueden resultar difíciles de sustituir con más capital o capacidad de cómputo, incluso cuando una región concentra empresas tecnológicas de primer nivel.

La capacidad no garantiza libertad para desplegar robots

OpenMind evalúa por separado la llamada latitud operativa, que mide si un país cuenta con condiciones legales, laborales y sociales para poner en funcionamiento máquinas cada vez más autónomas. La evaluación considera las normas sobre IA y maquinaria, la fortaleza de las instituciones laborales, la opinión pública y la disposición demostrada a permitir que robots autónomos trabajen en entornos reales.

El resultado muestra que una alta capacidad industrial puede coexistir con barreras importantes para el despliegue. Tres de los cinco países mejor ubicados en preparación para la IA física están por debajo de la mediana en latitud operativa, mientras Alemania obtiene 66,1 puntos en capacidad, pero solo 28 en las condiciones que facilitan el uso extendido de máquinas autónomas.

Según el estudio, China es la única gran economía que combina una capacidad de primer nivel con una latitud operativa elevada. Esa combinación podría permitirle pasar con mayor rapidez desde la fabricación de prototipos hacia la utilización comercial, aunque las cifras de adopción también dependerán de la seguridad, la productividad y la aceptación social de los robots.

El debate regulatorio internacional se ha concentrado hasta ahora en los modelos de frontera, la seguridad y los riesgos de la IA. Andy Burnham también ha defendido la necesidad de principios y estándares internacionales para la IA de frontera, una discusión que OpenMind conecta con una competencia más amplia por fábricas, electricidad, componentes y permisos.

El índice ofrece una ventaja clara, pero no certeza absoluta

La investigación reconoce que sus clasificaciones contienen un grado considerable de incertidumbre. Aproximadamente 55% del índice ponderado se basa en datos cuantitativos citados, mientras cerca de 45% depende de puntuaciones asignadas por analistas, una proporción que puede afectar especialmente a los países separados por diferencias pequeñas.

Para medir esa sensibilidad, los investigadores ejecutaron el índice 2.000 veces con variaciones en las evaluaciones de los analistas y en las ponderaciones de cada categoría. Los intervalos de confianza de 90% promediaron 9,4 puntos, por lo que muchos puestos cercanos deben interpretarse con cautela y no como una clasificación definitiva.

China, sin embargo, permaneció en el primer lugar en todas las simulaciones realizadas por el equipo. También conservó esa posición en una prueba separada que redujo en 20% todos los insumos de origen chino, un resultado que refuerza la conclusión principal, aunque no elimina las limitaciones de las estimaciones sobre producción, capacidad anunciada o disponibilidad de datos.

OpenMind planea publicar actualizaciones mensuales y ya puso a disposición el conjunto de datos subyacente y la metodología. Esa apertura permitirá que otros investigadores prueben diferentes supuestos y ponderaciones, mientras la evolución de los envíos, la fabricación real y el despliegue comercial ofrecerá una verificación más concreta de quién convierte la promesa de la IA física en una ventaja económica duradera.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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