Por Canuto  

Andreessen Horowitz sostiene que la palabra “stablecoin” nació para distinguir a estos activos del caos inicial del mercado cripto, pero que hoy ya no describe su verdadero papel. Para la firma, la estabilidad dejó de ser la novedad y pasó a ser apenas el requisito mínimo de una infraestructura que ya compite como riel global de pagos.

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  • a16z afirma que “stablecoin” es un término heredado de la etapa más volátil del ecosistema cripto.
  • La firma dice que estos activos ya funcionan como dólares digitales, euros digitales y dinero programable dentro de aplicaciones.
  • El sector supera los USD $300.000 millones en oferta y ya mueve volúmenes mensuales por encima de la principal red de pagos de EE. UU.

 


La firma Andreessen Horowitz (A16z), a través de su división enfocada en criptomonedas, planteó esta semana que el término “stablecoin” podría estar acercándose a su fin útil.

Su argumento es que la palabra fue valiosa en una etapa temprana del sector, cuando era necesario diferenciar estos activos del comportamiento altamente volátil de otras criptomonedas, pero que hoy ya no refleja con precisión lo que representan.

Según explicó la firma, la estabilidad dejó de ser la característica central de esta categoría. En su visión, ahora se trata de una condición básica, no del atributo que define el producto. El foco habría pasado desde la promesa de mantener paridad con una moneda fiduciaria hacia su uso como infraestructura financiera, especialmente para pagos, transferencias transfronterizas y servicios integrados en aplicaciones.

La postura de a16z llega en un momento en el que el mercado de estos activos continúa expandiéndose. De acuerdo con el reporte citado por la fuente original, la oferta de stablecoins ya superó los USD $300.000 millones, mientras que sus volúmenes mensuales de transferencias han rebasado recientemente a la principal red de pagos de Estados Unidos. Esa combinación de escala y adopción es la que, a juicio de la firma, vuelve insuficiente la etiqueta histórica.

Un término que sobrevive al volátil pasado cripto

Para entender el argumento, conviene recordar el problema que estos activos intentaron resolver en sus primeras etapas. Bitcoin y muchas otras criptomonedas introdujeron una nueva arquitectura para transferir valor en internet, pero sus fuertes oscilaciones de precio dificultaban su uso cotidiano. Ahorrar, prestar, cobrar salarios o pagar bienes y servicios en un activo que podía variar bruscamente de un día a otro era poco práctico para la mayoría de usuarios.

En ese contexto, las stablecoins surgieron como una respuesta funcional. Su principal atractivo era ofrecer exposición a una unidad relativamente estable, por lo general vinculada al dólar estadounidense, sin abandonar la lógica de liquidación rápida y programable propia de las redes blockchain. Eso permitió que fueran adoptadas primero como herramienta dentro del ecosistema cripto y más tarde como puente entre las finanzas tradicionales y los sistemas descentralizados.

a16z comparó este proceso con la palabra “horsepower”, o caballos de fuerza, un término que originalmente ayudó a explicar una tecnología nueva a partir de una referencia conocida. La firma sostuvo que “stablecoin” siguió una trayectoria similar: fue útil para nombrar una innovación emergente, pero con el tiempo terminó quedando atada a un problema que el mercado ya considera resuelto en gran medida.

De promesa de estabilidad a infraestructura financiera

La tesis central del fondo es que la categoría ya evolucionó más allá de su nombre. En lugar de ser vistas solo como una versión menos volátil de las criptomonedas, estas unidades digitales hoy son utilizadas para mover valor entre países, liquidar operaciones en segundos y servir como capa monetaria dentro de plataformas tecnológicas. El énfasis, entonces, ya no estaría en la estabilidad misma, sino en la utilidad operativa que habilitan.

La publicación citada por la fuente resumió esa idea con una frase tajante: “La estabilidad ahora es lo mínimo indispensable. Es un requisito previo, y no el punto”. Esa formulación refleja un cambio conceptual importante. Si el mercado da por sentada la estabilidad, el nombre de la categoría deja de describir su principal propuesta de valor y pasa a subrayar una condición básica, como si se definiera un automóvil solo porque tiene ruedas.

Desde esta perspectiva, lo más relevante es que el dinero empieza a comportarse como software. a16z remarcó que estos activos funcionan sobre rieles programables, pueden incorporarse directamente en aplicaciones de consumo y facilitan transferencias casi instantáneas a escala global. Para empresas y desarrolladores, eso abre la posibilidad de construir productos financieros con lógica digital nativa, en lugar de depender por completo de sistemas bancarios heredados.

También cambia la forma en que el sector corporativo se aproxima a este mercado. La firma señaló que cada vez más compañías ya no tratan estos tokens como una simple herramienta de trading cripto. En cambio, los ven como una infraestructura de pagos. Ese matiz es importante porque implica una transición desde usos especulativos o internos del ecosistema hacia aplicaciones comerciales y operativas más amplias.

Dentro de esa tendencia, a16z mencionó a empresas como Fireblocks, Circle y Western Union, que ya están construyendo infraestructura alrededor de esta clase de activos. El dato sugiere que el avance no se limita a proyectos nativos de Blockchain, sino que también involucra actores con presencia en pagos internacionales, custodia y servicios financieros.

El posible reemplazo del término “stablecoin”

Si la palabra actual pierde vigencia, la pregunta natural es qué podría sustituirla. a16z anticipó que el cambio de nombre, si ocurre, probablemente no será abrupto ni coordinado, sino más bien silencioso y gradual. Entre las alternativas que propuso figuran “dólares digitales”, “euros digitales” y “activos on-chain”, expresiones que, a su juicio, describen mejor la manera en que los usuarios interactuarán con estos instrumentos.

Cada una de esas etiquetas pone el acento en un aspecto distinto. “Dólares digitales” y “euros digitales” resaltan la experiencia del usuario final y la relación directa con monedas fiduciarias conocidas. “Activos on-chain”, en cambio, subraya la capa tecnológica y el hecho de que existen y se transfieren dentro de redes blockchain. La elección del término no es menor, porque también influye en cómo reguladores, empresas y consumidores entienden el producto.

El planteamiento de a16z no implica que exista ya un consenso en la industria sobre un nuevo nombre. Tampoco supone que “stablecoin” vaya a desaparecer de inmediato. Más bien, apunta a que la palabra podría ir perdiendo protagonismo a medida que estos instrumentos se integren a las finanzas convencionales y su uso se vuelva menos excepcional. Cuando una tecnología madura, muchas veces su terminología inicial queda absorbida por el lenguaje cotidiano.

Ese proceso ya ha ocurrido en otros sectores tecnológicos. Los primeros nombres suelen enfatizar la novedad o el problema que resuelven, pero no necesariamente perduran cuando el mercado se reorganiza en torno a nuevas funciones. En el caso de las stablecoins, la nueva narrativa estaría girando hacia pagos digitales, dinero programable y activos financieros integrados en software, no solo hacia la promesa de estabilidad de precio.

Por eso, la firma considera que el nombre importará menos que el resultado práctico. Ya sea que el mercado adopte expresiones como “dólar digital” o que simplemente deje de distinguir esta categoría con una etiqueta especial, lo relevante para a16z es que los usuarios seguirán utilizándola para enviar, recibir y mover valor con mayor eficiencia. El lenguaje, en ese escenario, se adaptaría después a la realidad de uso.

Un cambio de percepción para el ecosistema cripto y financiero

La reflexión de a16z también ofrece una lectura más amplia sobre la madurez del mercado cripto. Durante años, gran parte de la atención pública se centró en la volatilidad, la especulación y los ciclos de precios. El hecho de que una firma influyente del capital de riesgo hable ahora sobre el posible agotamiento del término “stablecoin” sugiere que, al menos para ciertos actores, la conversación se está desplazando hacia infraestructura, integración financiera y utilidad cotidiana.

Esto no significa que hayan desaparecido los riesgos ni los debates regulatorios alrededor del sector. Sin embargo, sí indica que una parte importante del mercado busca posicionar estos activos como herramientas funcionales dentro del sistema económico global. En esa narrativa, su principal virtud no es que sean menos volátiles que otras criptomonedas, sino que permiten pagos rápidos, transfronterizos y programables dentro de entornos digitales cada vez más interconectados.

La nota original, publicada por BeInCrypto y recogida por Yahoo Finance, presenta el argumento de a16z como un síntoma del momento actual del sector. El crecimiento en oferta, la expansión de casos de uso y la participación de compañías especializadas en infraestructura refuerzan la idea de que esta categoría dejó de ser un nicho puramente cripto. Ahora compite por convertirse en una capa estable de operación para consumidores, empresas y plataformas tecnológicas.

En definitiva, la firma no está discutiendo solo una cuestión semántica. Lo que pone sobre la mesa es una redefinición del papel que cumplen estos activos en la economía digital. Si la estabilidad ya se da por descontada y la verdadera innovación está en la velocidad, la programabilidad y la integración con aplicaciones, entonces el nombre heredado de la primera etapa del mercado podría resultar demasiado estrecho para describir lo que viene.

Queda por ver si la industria adoptará formalmente nuevas expresiones o si el término actual continuará vigente por costumbre. Pero la señal de fondo es clara: para a16z, estas unidades vinculadas al dólar y otras monedas fuertes ya no son solo un remedio frente a la volatilidad de las criptomonedas. Se están convirtiendo, cada vez más, en piezas centrales de una infraestructura global de pagos y dinero digital.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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