Nobitex, el principal exchange de criptomonedas de Irán, vuelve al centro del debate tras nuevas revelaciones sobre la familia que lo fundó, sus presuntos vínculos con la élite clerical y militar del país, y su papel en un sistema financiero alternativo que habría seguido operando incluso durante apagones de internet y bajo sanciones internacionales.
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- Ali y Mohammad Kharrazi habrían ocultado durante años su apellido real mientras construían Nobitex, el exchange dominante de Irán.
- Reportes citados en la investigación señalan que la plataforma mantuvo operaciones durante apagones mediante redes aprobadas por el Estado.
- Tras un hackeo por USD $90.000.000 en junio de 2025, Nobitex cubrió pérdidas de usuarios, lo que alimentó dudas sobre su respaldo financiero.
🔴 Nobitex, el mayor exchange cripto de Irán, enfrenta serias acusaciones.
Sus fundadores, los hermanos Kharrazi, tienen conexiones con la élite política y religiosa del país.
Operó durante apagones de internet y habría facilitado pagos sancionados.
Tras un hackeo de USD $90… pic.twitter.com/Vcpu1Sa3uV
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) May 3, 2026
El ascenso de Nobitex, el principal exchange de criptomonedas de Irán, está siendo examinado bajo una nueva luz tras reportes que vinculan a sus fundadores con una de las familias más influyentes del aparato político y religioso iraní.
La historia no solo toca al negocio cripto local. También abre interrogantes sobre el uso de activos digitales en países sometidos a sanciones, donde las criptomonedas pueden convertirse tanto en una vía de supervivencia económica como en una herramienta para sortear controles internacionales.
En ese centro del debate aparecen Ali y Mohammad Kharrazi, dos hermanos que, según la investigación reseñada por Yahoo a partir de un trabajo de Reuters, habrían operado durante años bajo el apellido “Aghamir”. Ese cambio habría servido para ocultar su pertenencia a la familia Kharrazi, una dinastía con conexiones profundas dentro del sistema de poder iraní.
La dimensión del exchange ayuda a explicar por qué el tema ha ganado tanta atención. Nobitex procesa alrededor de USD $5.000 millones al año y presta servicio a unos 11.000.000 de iraníes, de acuerdo con los datos citados. La plataforma concentraría además más del 80% de la actividad cripto del país, una cuota que la convierte en pieza central de la infraestructura financiera digital iraní.
En mercados con acceso limitado al sistema bancario global, los exchanges locales pueden cumplir funciones que van mucho más allá del trading. Permiten convertir moneda local en activos digitales, mover valor al exterior y resguardar ahorros frente a restricciones o inflación. En el caso iraní, ese papel adquiere una carga geopolítica mayor debido a las sanciones y a la presión constante sobre su sistema financiero.
Una familia con vínculos directos al poder
Según los detalles difundidos, el árbol familiar de los Kharrazi conecta con varios de los centros de influencia de la República Islámica. El abuelo de los hermanos habría servido en la Asamblea de Expertos, organismo clave dentro de la estructura clerical del país.
Su padre, de acuerdo con la información citada, fundó Hezbolá en Irán y se incorporó a la Guardia Revolucionaria tras 1979. Además, un tío abuelo fue asesor de líderes supremos y ocupó el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. En conjunto, esos lazos presentan a los fundadores del exchange no como simples empresarios tecnológicos, sino como miembros de una familia con acceso privilegiado al núcleo del poder estatal.
Ese dato es relevante porque Nobitex no opera en un entorno neutral. Irán mantiene una relación ambivalente con las criptomonedas. Por un lado, el ecosistema digital ofrece una salida parcial frente al aislamiento financiero. Por el otro, las autoridades han aplicado controles estrictos, limitaciones bancarias y medidas de vigilancia sobre el sector.
En ese contexto, el origen de una plataforma dominante importa tanto como su operación. Si los responsables del mayor exchange del país tienen conexiones con círculos clericales y militares, las dudas sobre independencia, supervisión y uso real de la infraestructura se vuelven inevitables.
Operaciones durante apagones y sospechas sobre flujos sancionados
Uno de los puntos más sensibles de la investigación es el desempeño de Nobitex durante los apagones nacionales de internet registrados en medio de la actual guerra entre Estados Unidos e Israel. Mientras gran parte de los servicios digitales quedaron fuera de línea, el exchange habría seguido funcionando a través de listas blancas y redes aprobadas por el Estado.
Ese detalle sugiere la existencia de una infraestructura privilegiada. En un país donde la conectividad puede restringirse de manera abrupta, conservar acceso operativo mientras la población general permanece desconectada implica una ventaja significativa. También alimenta la sospecha de coordinación o, al menos, tolerancia especial por parte de las autoridades.
El análisis de blockchain citado en los reportes agrega otro nivel de preocupación. Diversas estimaciones apuntan a que cientos de millones habrían fluido desde el banco central de Irán a través de Nobitex. A la vez, billeteras vinculadas a la Guardia Revolucionaria habrían recibido miles de millones en cripto, y parte de esos fondos podría haber sido canalizada o blanqueada mediante la plataforma.
La investigación también sostiene que el exchange habría facilitado pagos sancionados. Si ese uso se confirma, Nobitex no sería solo un actor comercial relevante dentro del mercado iraní. Se convertiría en una pieza potencialmente estratégica dentro de mecanismos de evasión de sanciones, un tema que ha ganado peso entre reguladores, firmas de análisis blockchain y gobiernos occidentales.
Conviene subrayar que las criptomonedas no son ilegales por sí mismas ni equivalen automáticamente a actividad ilícita. De hecho, en muchos países con restricciones financieras han sido usadas por ciudadanos comunes para proteger patrimonio o enviar remesas. El problema surge cuando una infraestructura de gran escala puede ser utilizada, de forma consciente o no, para mover fondos vinculados a organismos estatales sancionados.
El hackeo de junio de 2025 y las dudas sobre su respaldo
La resistencia financiera de Nobitex recibió aún más atención tras el hackeo sufrido en junio de 2025. Hackers proisraelíes drenaron USD $90.000.000 de las billeteras del exchange, en uno de los episodios más graves reportados contra una plataforma cripto iraní.
En circunstancias normales, una pérdida de ese tamaño podría comprometer seriamente la continuidad de una empresa, sobre todo en una economía sometida a sanciones y con acceso limitado a capital internacional. Sin embargo, Nobitex no colapsó. La plataforma cubrió las pérdidas de sus usuarios y siguió operando.
Esa capacidad de respuesta disparó nuevas preguntas. El texto citado plantea que una liquidez así difícilmente provendría solo de comisiones de trading, especialmente después de un golpe de esa magnitud. Por eso, la supervivencia del exchange ha sido interpretada por algunos observadores como una señal de respaldo financiero más profundo, aunque no existan pruebas públicas concluyentes en el material aportado.
Nobitex ha sostenido que se trata de un negocio privado, atrapado entre las necesidades de los ciudadanos y la presión del gobierno. La empresa ha afirmado además que los flujos ilícitos son menores y que esos movimientos son desconocidos para la plataforma. Aun así, cuando un exchange concentra más del 80% del mercado cripto de una nación sancionada, el margen para la negación plausible se reduce de forma importante.
Lo que revela el caso para el ecosistema cripto
El caso Nobitex resume uno de los dilemas más complejos del sector. Las criptomonedas nacieron con una promesa de apertura, resistencia a la censura y acceso alternativo a servicios financieros. En países con controles de capital, inflación o sanciones, esa promesa puede ser especialmente valiosa para millones de personas.
Pero la misma infraestructura puede servir también a fines menos transparentes. Exchanges, stablecoins y redes blockchain permiten mover valor con rapidez y sin la intermediación bancaria tradicional. Esa característica puede empoderar a usuarios comunes, aunque también puede ser aprovechada por redes estatales, grupos sancionados o estructuras con acceso privilegiado.
La historia de Nobitex muestra que el debate sobre cripto ya no gira solo en torno a innovación o especulación. También se cruza con seguridad nacional, inteligencia financiera y geopolítica. En especial cuando una plataforma dominante logra resistir guerra, apagones, sanciones y un robo por USD $90.000.000 sin perder continuidad operativa.
Por ahora, las revelaciones dejan más preguntas que respuestas definitivas. Sin embargo, el caso ya expone hasta qué punto la infraestructura cripto puede integrarse en los intereses estratégicos de un Estado. Y en el caso de Irán, esa integración parece extenderse desde la tecnología financiera hasta los círculos familiares más cercanos al poder.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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