Por Canuto  

El Banco Mundial elevó a 4,5% su previsión de crecimiento para Asia Oriental y el Pacífico en 2026, impulsada por las exportaciones vinculadas a la inteligencia artificial. Pero la concentración del comercio en esos productos y el peso creciente del crédito privado dejan a la región expuesta si se revierte el gasto global en IA.
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  • La previsión de crecimiento regional para 2026 subió 0,3 puntos porcentuales, hasta 4,5%; Vietnam recibió la mayor revisión entre las principales economías.
  • Los bienes relacionados con la IA explicaron más de la mitad del crecimiento exportador en la mayoría de las economías regionales y más del 70% en cuatro de ellas.
  • El organismo advirtió que una desaceleración de la inversión en IA podría golpear a Asia Oriental, en un auge financiado en parte con crédito privado.


La IA impulsa el crecimiento de Asia Oriental, pero también concentra sus riesgos

El Banco Mundial elevó a 4,5% su previsión de crecimiento para Asia Oriental y el Pacífico en 2026, una mejora de 0,3 puntos porcentuales frente a su estimación de abril. El ajuste refleja el impulso de las exportaciones vinculadas a la inteligencia artificial, aunque también expone una vulnerabilidad: buena parte del desempeño regional depende de que continúe la expansión mundial del gasto tecnológico.

La región comprende 23 economías, entre ellas China, Vietnam, Indonesia, Malasia y Tailandia. En su informe más reciente, publicado el martes, el organismo proyectó una desaceleración gradual después de 2026: el crecimiento bajaría a 4,4% en 2027 y a 4,3% en 2028, de modo que el pronóstico más favorable para este año convive con señales de concentración y posibles riesgos financieros.

Exportaciones de IA sostienen el impulso regional

El comercio de productos relacionados con la IA se convirtió en un componente central de la mejora, mientras que el crecimiento comercial de los bienes no vinculados a esa tecnología fue débil o negativo, según el informe. En la mayoría de las economías de Asia Oriental y el Pacífico, estos productos aportaron más de la mitad del crecimiento de las exportaciones; en Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, la proporción superó el 70%.

La escala de ese intercambio también destaca la exposición de la región a la cadena de suministro tecnológica. China, Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam exportaron en conjunto USD $1,4 billones en bienes relacionados con la IA durante los 12 meses hasta abril, una cifra que muestra la importancia de la demanda tecnológica para sus ventas externas.

Vietnam registró la mayor revisión al alza entre las principales economías de la región: su previsión de crecimiento subió 1,1 puntos porcentuales, hasta 7,4%. El dato lo coloca como uno de los beneficiarios más visibles del dinamismo exportador, aunque la concentración del crecimiento en productos ligados a la IA también hace que su desempeño sea sensible a cambios en los pedidos y en la inversión tecnológica global.

Los semiconductores sobresalen en el caso de Corea del Sur. Las exportaciones surcoreanas crecieron 83,5% interanual en septiembre y alcanzaron un récord de USD $120.900 millones, con los chips representando la mitad de los envíos; además, el informe destacó que Samsung y SK Hynix concentraban, a finales de abril, 43% del valor del índice bursátil de referencia Kospi.

La inversión tecnológica y el crédito elevan la exposición

El riesgo que plantea el informe no está únicamente en las ventas de productos de IA, sino en la posibilidad de que se revierta el gasto que financia el auge. La inversión de capital relacionada con esa tecnología llegó a cerca de 6% del PIB de Estados Unidos, un nivel comparable con el máximo de la inversión en tecnologías de información en 2000; el ciclo actual, advirtió el organismo, avanzó más rápido que los anteriores y todavía ganaba velocidad.

El Banco de Pagos Internacionales había señalado en su informe económico anual de junio que la escala y el ritmo del auge guardaban semejanzas con la fiebre de las puntocom de los años noventa y con otras etapas de exuberancia financiera. La comparación no significa que una corrección vaya necesariamente a derrumbar el llamado superciclo de la IA, pero el Banco Mundial consideró que la inversión se adelantó a la demanda que ya se materializó.

La financiación del ciclo también genera inquietud por su composición y su menor transparencia. De los USD $2,9 billones de gasto de capital en IA previstos entre 2025 y 2028, se espera que USD $800.000 millones provengan del crédito privado; además, los préstamos relacionados con la IA representaron 34% de la actividad de ese mercado en 2025, frente a un promedio de 18% durante los cinco años anteriores.

Las carteras de crédito privado ya atravesaron rebajas de valoración, salidas de capital e impagos durante el año al que se refiere el informe. El organismo describió esos mercados como menos visibles y todavía no probados ante una desaceleración severa, por lo que una reversión del gasto tecnológico podría quitar a Asia Oriental un pilar importante de crecimiento y, a la vez, poner a prueba una fuente de financiación opaca.

El impacto podría extenderse a bancos y economías emergentes

Las condiciones financieras añaden presión al panorama de inversión. El informe indicó que el auge de la IA, respaldado por liquidez abundante, podría perder velocidad si se endurecen las condiciones, en un contexto en que los principales bancos centrales habían vuelto a subir las tasas por primera vez desde 2023; la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó las tasas el mes anterior, su primera subida en más de tres años, y señaló que podría aplicar otra este año.

El efecto de un freno en Estados Unidos también podría transmitirse a otros mercados. Según los cálculos presentados por el organismo, una desaceleración de un punto porcentual en el crecimiento estadounidense reduciría aproximadamente 0,6 puntos porcentuales el crecimiento de otros mercados emergentes, mientras que el impacto sobre la inversión sería cerca del doble.

Asia Oriental podría sentir especialmente ese contagio por su relevancia en la cadena de suministro de la IA, señaló el informe. El riesgo no se limita a los fabricantes de chips o a los exportadores: el Banco Mundial identificó a la financiación bancaria como la exposición más amplia y observó que los pasivos en moneda extranjera de los bancos equivalían a 29,2% del PIB de Malasia y a 20,7% del PIB de Filipinas.

La dependencia tecnológica también aparece en las previsiones de Taiwán, cuya oficina de estadísticas elevó su pronóstico de crecimiento para 2026 a 11%, desde 9,6%, por la demanda de IA. En junio, esa entidad advirtió que un golpe al sector de alta tecnología podría tener un impacto negativo en la economía local mayor de lo esperado, una cautela que acompaña el optimismo de las nuevas proyecciones regionales.

En paralelo, la agencia aduanera de Corea del Sur informó el lunes sobre un aumento de intentos de presentar productos extranjeros, principalmente de China, como exportaciones surcoreanas para evitar los aranceles generalizados de Estados Unidos. El episodio ilustra las tensiones comerciales que rodean a las cadenas de suministro, aunque el informe centra su advertencia principal en otro frente: una reversión del gasto en IA que debilite las exportaciones y la inversión de las economías más expuestas.

En conjunto, el pronóstico revisado combina una perspectiva de crecimiento todavía sólida con una advertencia sobre su base. Si la demanda de IA mantiene su avance, las exportaciones tecnológicas seguirán respaldando a la región; si el gasto pierde impulso, la concentración comercial y la financiación mediante crédito privado podrían amplificar el impacto en Asia Oriental y en sus vínculos con otros mercados emergentes.


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