Por Canuto  

NEO atraviesa una crisis de gobernanza. Sus cofundadores, Da Hongfei y Erik Zhang, sostienen una disputa pública por el control de una tesorería valorada en cerca de USD $460 millones, incluyendo entre USD $200 millones y USD $250 millones en tokens que, según Da, siguen bajo la firma única de Zhang y sin protección multifirma.

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  • Da Hongfei aseguró que alrededor del 85% de los tokens nativos bajo custodia de NEO sigue controlado solo por Erik Zhang mediante firma única.
  • La tesorería total del proyecto ronda USD $460 millones, casi el doble de la capitalización de mercado actual de NEO, estimada en USD $197 millones.
  • Los cofundadores promueven planes opuestos: Da busca una junta independiente y multifirma, mientras Zhang exige investigaciones formales y quiere seguir en la junta.

 


La red NEO, uno de los proyectos históricos del sector blockchain, enfrenta una confrontación interna que pone en el centro un tema sensible para toda la industria: quién controla realmente los activos de una fundación cripto y bajo qué mecanismos de supervisión.

La disputa involucra a sus dos cofundadores, Da Hongfei y Erik Zhang, quienes llevan meses ventilando diferencias sobre la estructura de gobierno y el manejo de la tesorería del proyecto.

El punto más crítico es el control de los tokens nativos NEO y GAS. Según Da Hongfei, Erik Zhang mantiene bajo una billetera personal, sin seguridad multifirma ni supervisión formal, activos valorados actualmente entre USD $200 millones y USD $250 millones. La cifra no es menor, ya que supera la capitalización de mercado actual del proyecto, estimada en USD $197 millones.

De acuerdo con la información publicada por CoinDesk, Da afirmó en una entrevista que “alrededor del 85% está controlado solo por Eric con firma única”. También aseguró que esos fondos “nunca habían sido transferidos a ningún individuo ni a ninguna multifirma”, una declaración que subraya el carácter extraordinario de la estructura de custodia usada durante años.

La controversia se produce en un momento delicado para NEO. Aunque el proyecto conserva una tesorería cercana a USD $460 millones, su token acumula una caída de 98% frente al máximo alcanzado en 2018. Ese contraste entre recursos patrimoniales y deterioro del valor de mercado ha intensificado el escrutinio sobre la administración histórica de los activos.

Una tesorería dividida entre dos centros de poder

El informe financiero FY2025 de NEO, descrito como su primera divulgación integral desde 2020, reveló una estructura patrimonial amplia y heterogénea. La fundación reportó más de BTC 1.100, más de USD $100 millones entre stablecoins y efectivo, además de una cartera de inversiones de capital de riesgo que incluye una participación aún no liquidada en Binance.

Da Hongfei explicó que la tesorería está partida en dos bloques. Por un lado están los tokens nativos NEO y GAS, cuyo control recae en gran medida sobre Erik Zhang. Por otro lado están los activos no tokenizados, como Bitcoin, Ether, stablecoins, inversiones en fondos de fondos y saldos bancarios, que son administrados por NGD, la entidad dirigida por Da.

Según su relato, esta segunda porción creció hasta superar los USD $200 millones. El aumento habría sido impulsado en gran medida por la apreciación de BTC y ETH obtenidos a partir de retornos de inversiones tempranas. El resultado, sin embargo, es una estructura de poder altamente frágil: dos personas controlan partes similares de una tesorería multimillonaria y ya no mantienen una relación de trabajo productiva.

Ese diseño crea un escenario de presión mutua. Ninguno de los dos cofundadores parece dispuesto a ceder primero, y cada uno posee suficiente influencia sobre una parte relevante del patrimonio del proyecto. En términos de gobernanza, el caso de NEO expone una debilidad recurrente en cripto: fundaciones descentralizadas en discurso, pero dependientes en la práctica de decisiones individuales.

Da propone desarme mutuo y nueva estructura de gobernanza

El 9 de abril, Da Hongfei publicó en GitHub un plan de reestructuración para la fundación. Su propuesta plantea redomiciliar la Neo Foundation desde Singapur hacia las Islas Caimán, sustituir el modelo actual dominado por los dos fundadores por una junta independiente de cinco miembros y bloquear la participación de ambos cofundadores en esa junta durante un período de 24 meses.

Además, Da propuso redistribuir aproximadamente NEO 26 millones y GAS 40 millones a los poseedores de tokens. Desde su perspectiva, la medida busca reequilibrar poder, reducir la concentración y reconstruir la legitimidad institucional del proyecto. No se trata solo de cambiar domicilios legales, sino de rediseñar el centro de control sobre los activos.

Da presentó ese movimiento como una forma de “desarme mutuo”. En sus palabras, NGD perdería el control sobre la mayoría de los activos bajo su gestión, incluidos los BTC y las stablecoins que superan los USD $200 millones. Al mismo tiempo, Zhang debería renunciar a su control personal sobre la mayor parte de los tokens NEO. Para Da, ese sacrificio simultáneo es el núcleo del cambio.

El problema es que su plan depende de la cooperación de Erik Zhang. El paso decisivo consiste en transferir las tenencias bajo firma única hacia una dirección protegida por multifirma. En un AMA del 10 de abril, Da prometió un plazo de entre uno y tres meses para avanzar en ese proceso, pero reconoció que no tiene garantías de que Zhang acepte.

Ante la posibilidad de una negativa, Da fue directo. Dijo que si una sola persona controla alrededor de la mitad de un token nativo y no está dispuesta a entregarlo a una multifirma ni a una gobernanza constitucional, entonces la respuesta debería venir de la propia comunidad. Esa declaración deja abierta la posibilidad de una escalada política dentro del ecosistema NEO.

La contrapropuesta de Erik Zhang y el llamado a investigar

Erik Zhang no solo rechazó la dirección planteada por Da, sino que impulsó una propuesta alternativa. Su plan defiende la permanencia de la fundación en Singapur y plantea que él continúe formando parte de la junta. De esa manera, se opone tanto al traslado a Islas Caimán como a la exclusión temporal de los cofundadores del nuevo órgano de gobierno.

La parte más sensible de su contrapropuesta es el pedido de una investigación formal sobre la gestión histórica de activos. Zhang incluyó disposiciones para abordar posibles actos de corrupción, transferencias indebidas de activos y ocultamiento de activos públicos. En otras palabras, no se limita a un desacuerdo de diseño institucional, sino que introduce acusaciones potencialmente graves sobre la conducta pasada de la administración.

Da Hongfei rechazó de forma tajante esas insinuaciones. Señaló que considera esas acusaciones “muy burdas y vacías” y negó que haya existido corrupción o uso indebido de fondos. La tensión entre ambas posiciones muestra que el conflicto ya superó el terreno técnico y se ha convertido en una disputa abierta por legitimidad, relato y control futuro de NEO.

También hubo un intento de mediación en Hong Kong, pero fracasó. Desde diciembre, los dos cofundadores han expuesto sus diferencias en público, y ese proceso no ha producido reconciliación. En vez de acercar posiciones, la confrontación derivó en propuestas rivales que reflejan dos visiones incompatibles sobre cómo debe gobernarse una fundación cripto con cientos de millones de dólares bajo custodia.

Por qué el caso NEO importa más allá del proyecto

Para lectores nuevos en el tema, la multifirma es un mecanismo de seguridad que exige varias aprobaciones para mover fondos. En ecosistemas institucionales, su uso suele considerarse una protección básica frente a errores, abusos o decisiones unilaterales. Por eso resulta llamativo que una porción tan significativa de la tesorería de un proyecto histórico permanezca, según Da, bajo una sola firma personal.

El caso también reabre una discusión frecuente en blockchain: la diferencia entre descentralización tecnológica y descentralización real del poder. Un protocolo puede operar sobre infraestructura distribuida, pero si sus reservas, su gobernanza y su capacidad de decisión están concentradas en pocas personas, el riesgo operativo y reputacional sigue siendo elevado.

Las cifras ayudan a entender la magnitud del problema. NEO tiene una tesorería aproximada de USD $460 millones, casi el doble de su capitalización de mercado de USD $197 millones. Ese desajuste puede interpretarse de varias maneras, pero una de ellas es que el mercado no solo valora la caja del proyecto, sino también la confianza en cómo esa caja será administrada.

Hasta el momento de la publicación original, Erik Zhang no había respondido a una solicitud de comentarios. Eso deja el debate público apoyado en las propuestas conocidas, los documentos divulgados y las declaraciones ya emitidas por Da. En cualquier caso, el desenlace será observado de cerca por una industria que todavía busca estándares sólidos de transparencia, custodia y rendición de cuentas.

Lo que ocurra en NEO podría convertirse en un precedente útil, o en una advertencia. Si la comunidad logra imponer una transición hacia mecanismos institucionales más robustos, el episodio podría leerse como una corrección tardía pero necesaria. Si no ocurre, el conflicto confirmará que incluso proyectos veteranos siguen expuestos a estructuras de control demasiado personalistas para el tamaño de los activos que resguardan.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA 

 


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