Por Canuto  

La falta de privacidad sigue siendo un obstáculo para que bancos y grandes instituciones aprovechen la liquidez y la programabilidad de Ethereum. Los cofundadores de ETH Systems explican por qué la solución exige combinar criptografía, cumplimiento y productos reutilizables, sin renunciar a la transparencia verificable de DeFi.
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  • ETH Systems, una empresa con fines de lucro vinculada al trabajo previo de la Ethereum Foundation, busca conectar a las instituciones con Ethereum mediante privacidad y criptografía.
  • Los bancos necesitan ocultar contrapartes, posiciones y operaciones, pero también conservar auditoría, seguridad, resistencia a la censura y métricas agregadas verificables.
  • Mo Jalil y Oscar Thorne sostienen que los casos institucionales específicos pueden convertirse en componentes reutilizables y productos escalables para todo el ecosistema.


La privacidad aparece como uno de los principales obstáculos para que Wall Street utilice Ethereum de forma amplia, pese a que la red ofrece liquidez, programabilidad e innovación financiera. Para las instituciones, sin embargo, operar sobre una cadena pública implica revelar posiciones, contrapartes y movimientos que sus negocios y obligaciones regulatorias les exigen mantener bajo control. Esa tensión explica el surgimiento de ETH Systems, una nueva empresa enfocada en Ethereum, instituciones y privacidad.

En The Biggest Barrier to Wall Street Using Ethereum, el entrevistador David, de Bankless, conversó con Mo Jalil y Oscar Thorne, cofundadores de ETH Systems. Ambos describieron una industria que ya identifica el valor de DeFi y de los activos tokenizados, pero que todavía necesita herramientas capaces de ocultar los datos sensibles sin sacrificar la verificabilidad que hace atractivo a Ethereum.

El dilema entre control y apertura

Oscar Thorne explicó que Ethereum funciona como una capa base de credibilidad neutral, aunque carece de privacidad integrada. Esa carencia deja a las instituciones ante una elección incómoda: pueden aprovechar la liquidez y las oportunidades de una red pública, o pueden conservar el control y el cumplimiento en sistemas cerrados, pero difícilmente obtienen ambas ventajas sin recurrir a la criptografía.

Según Thorne, las instituciones suelen priorizar dos elementos: la protección de su negocio y el cumplimiento de las regulaciones. Por esa razón, tienden hacia entornos que pueden controlar, mientras observan que Ethereum ofrece mejores formas de realizar operaciones conocidas y nuevas oportunidades financieras. La privacidad funciona entonces como la pieza que puede permitirles entrar a la red sin exponer información comercial estratégica.

Jalil llega a este problema desde las finanzas tradicionales, donde pasó cerca de cinco años construyendo sistemas de trading algorítmico en Goldman Sachs y posteriormente trabajó en fondos de cobertura. También recordó que leyó el white paper de Bitcoin cuando todavía consideraba que el momento era demasiado temprano, antes de incorporarse a la Ethereum Foundation para liderar iniciativas de desarrollo de negocios.

Thorne, por su parte, acumula alrededor de una década en el sector cripto y comenzó a trabajar en privacidad antes de que se convirtiera en un tema central del mercado. Su trayectoria incluye Status, un laboratorio de investigación y desarrollo, protocolos de comunicación entre pares orientados a la resistencia a la censura, y trabajos posteriores en pruebas de conocimiento cero, esquemas de folding y herramientas para facilitar la generación de pruebas desde el lado del cliente.

De la investigación a la ingeniería institucional

Los cofundadores señalaron que la Ethereum Foundation lleva años respaldando esfuerzos de privacidad mediante el grupo conocido como Privacy Stewards of Ethereum, o PSE. La organización se describe como un laboratorio de investigación y desarrollo que trabaja en herramientas abiertas para incorporar la privacidad al ecosistema de Ethereum.

Thorne también asesoró a la Fundación en estrategia de privacidad y en la nueva access layer, además de participar junto a Jalil en un grupo de trabajo dedicado a la privacidad institucional.

Ese trabajo buscó conectar a instituciones con investigadores, proveedores y desarrolladores de protocolos. La iniciativa produjo un mapa del mercado de privacidad que organiza casos de uso, restricciones legales y necesidades empresariales, y los relaciona con soluciones existentes, desde proveedores comerciales hasta protocolos y combinaciones de componentes técnicos.

La conclusión de Thorne es que el panorama resulta mixto: algunas soluciones ya están suficientemente maduras, mientras que otras requieren personalización porque sus restricciones no son evidentes a primera vista. Una institución puede necesitar una solución de marca blanca y poco esfuerzo técnico, mientras otra cuenta con un departamento de investigación y desarrollo de 20 personas, especialistas con doctorados en criptografía y años de análisis interno.

Jalil considera que, para los casos que estudian, el desafío es principalmente de ingeniería y no de investigación fundamental. Las pruebas de conocimiento cero y otras herramientas criptográficas han avanzado, pero todavía hay que convertirlas en sistemas que cumplan simultáneamente requisitos de rendimiento, costos, seguridad, regulación y operación empresarial.

Casos de uso que aún no tienen una respuesta sencilla

Jalil puso como ejemplo las operaciones conocidas como interdealer compressions, en las que bancos de inversión envían sus operaciones y posiciones a un tercero de confianza. Ese intermediario cruza la información de varias entidades y netea las operaciones, una actividad por la que puede cobrar decenas o cientos de millones de dólares al año, mientras ayuda a reducir transacciones y requisitos de capital.

Una infraestructura basada en Ethereum podría ofrecer un estado compartido para ejecutar ese proceso sin depender del mismo tercero, pero la transparencia total de una cadena pública expondría las posiciones de los bancos. Para Jalil, este caso representa un negocio potencial de varios miles de millones de dólares que el ecosistema todavía no ha atendido de manera suficiente.

Los pagos privados y los depósitos tokenizados ilustran otro nivel del problema, porque ya son casos conocidos y algunas organizaciones los han resuelto en determinados países. Sin embargo, las exigencias cambian entre jurisdicciones, y una arquitectura que funciona para una operación bilateral puede fallar cuando debe incorporar auditorías, controles gubernamentales o reglas específicas de cumplimiento.

El cofundador relató el caso anonimizado de un proyecto de pagos con alcance nacional. Allí no bastaban el emisor y el receptor: las reglas exigían incluir también a un auditor y al gobierno, con privacidad entre los participantes y capacidad suficiente para atender a decenas de millones de personas sin costos computacionales desproporcionados.

La organización había probado protocolos durante dos o tres años sin encontrar una alternativa que reuniera rendimiento, capacidad de procesamiento y costos aceptables. Después de revisar uno de los informes y pruebas de concepto publicados por ETH Systems, sus responsables consideraron que una arquitectura explorada en código abierto podía responder a sus necesidades, un resultado que Jalil presentó como evidencia del valor de publicar investigación aplicada.

Privacidad no significa opacidad absoluta

Thorne advirtió que el debate suele confundir privacidad con ocultamiento total. A su juicio, la pregunta correcta es quién puede ver cada dato, en qué momento y bajo qué condiciones, de manera parecida a una transferencia bancaria que conocen el emisor y el receptor, pero no el público general.

La criptografía de conocimiento cero permitiría conservar métricas agregadas, como el volumen de operaciones, el valor total bloqueado o el cumplimiento de una condición financiera, sin revelar la identidad y el historial completo de cada participante. De esa forma, la privacidad no eliminaría necesariamente la transparencia, sino que la convertiría en una propiedad selectiva y verificable.

Durante la conversación, David señaló que los operadores todavía querrían conocer el volumen de negociación, la capitalización de mercado y los activos depositados en protocolos como Morpho, aunque no pudieran observar las cuentas individuales. También mencionó el riesgo de que las operaciones completamente visibles permitan anticiparse a grandes órdenes, como una operación TWAP de ETH por USD $55.000.000 en Lido a través de Uniswap, observada en la capa principal.

El entrevistador añadió que la exposición pública de historiales de trading también puede generar comportamientos oportunistas alrededor de listados y memecoins. Para Thorne, esos ejemplos muestran que la privacidad de las posiciones individuales puede coexistir con la publicación de datos agregados, siempre que el diseño del sistema defina con precisión qué información debe ser pública y qué información debe permanecer restringida.

Ese equilibrio también exige considerar propiedades distintas de la privacidad. Thorne enumeró seguridad, resistencia a la censura, escalabilidad y verificabilidad, y sostuvo que las instituciones con miles de millones de dólares en actividad no pueden trasladar sus operaciones a una infraestructura cuya seguridad dependa de suposiciones vagas o de sistemas cerrados difíciles de auditar.

Del trabajo personalizado a productos escalables

La preocupación por las soluciones diseñadas para una sola institución fue planteada como un riesgo para la escalabilidad. Jalil respondió que ETH Systems no pretende construir guantes únicos para cada cliente, sino estudiar casos muy específicos para identificar componentes que puedan reutilizarse en otros bancos, jurisdicciones y sectores.

La empresa planea publicar librerías, especificaciones técnicas, pruebas de concepto y análisis con licencias permisivas cuando sea posible. Esos materiales pueden servir como bloques de construcción para otros equipos, mientras el trabajo con instituciones aporta información práctica sobre restricciones empresariales y legales que rara vez aparece en una discusión puramente técnica.

Thorne describió el modelo como dos líneas conectadas: una orientada al negocio y otra centrada en código abierto. La primera incluye conversaciones con instituciones, revisiones de arquitectura, educación, pruebas de concepto y entornos de producción; la segunda generaliza los aprendizajes para convertirlos en herramientas que eleven al ecosistema completo.

ETH Systems opera como una entidad con fines de lucro, una decisión que Jalil justificó por la duración de los proyectos y por las exigencias de contratación de las grandes instituciones. Un proveedor sin fines de lucro puede enfrentar obstáculos durante los procesos de compras, mientras que los contratos comerciales permiten financiar de manera sostenible la última milla de implementación.

Los fundadores remarcaron que la separación no implica abandonar los bienes públicos ni la neutralidad de Ethereum. La empresa conserva una línea de trabajo abierto y considera que las instituciones pueden terminar financiando indirectamente componentes que después beneficien al resto del ecosistema, mientras otras organizaciones sin fines de lucro continúan enfocadas en investigación y bienes públicos.

El camino hacia una economía financiera más integrada

Jalil afirmó que ETH Systems busca construir productos escalables, aunque primero deba trabajar de manera cercana con las instituciones y entender sus operaciones desde dentro. Comparó ese proceso con el trabajo de un ingeniero desplegado junto al cliente: el objetivo no es quedarse en la consultoría, sino transformar los aprendizajes en soluciones que puedan implementarse de forma masiva.

Los ciclos de venta institucional suelen ser extensos y pueden requerir meses de educación, contratación y pruebas antes de una primera versión. Jalil estimó que un compromiso típico puede tomar al menos 18 meses, por lo que anticipó el surgimiento de nuevos negocios durante los próximos 24 meses, especialmente en áreas como las solicitudes de cotización privadas, conocidas como private RFQs.

La demanda, según Jalil, llega principalmente de manera directa y no mediante una campaña agresiva de ventas. Bancos, administradores de activos y equipos de innovación ya observan el funcionamiento de Aave, Uniswap, Lido y otros protocolos, y quieren acceder a beneficios similares bajo un marco compatible con sus obligaciones regulatorias.

El escenario que ambos describieron contempla una primera etapa con espacios institucionales privados y relativamente separados del núcleo DeFi. Con el tiempo, esos sistemas podrían conectarse con protocolos como Morpho, Aave o Uniswap, a medida que las instituciones comprendan la infraestructura y los equipos DeFi adapten sus productos a requisitos legales y operativos más complejos.

Thorne sostuvo que los actores más sofisticados ya piensan en esa integración, aunque necesitan actualizar procesos internos y marcos legales diseñados para un sistema financiero anterior a las cadenas públicas. La transición será gradual y podría extenderse durante décadas, pero los administradores de activos más visionarios ya preguntan cómo llevar sus productos a Ethereum.

En una proyección optimista hacia 2033, Jalil imagina billones de dólares en activos y operaciones on-chain, junto con acceso a acciones y otros instrumentos financieros globales. El valor no estaría únicamente en la privacidad, sino también en la transferibilidad, la propiedad programable, la auditabilidad y las capacidades que hoy asociamos con DeFi.

La conexión entre instituciones y cypherpunks puede parecer improbable, pero Thorne observa que ambos grupos valoran herramientas similares: resistencia a la censura, código abierto, seguridad y privacidad. Ethereum, en su visión, puede albergar sistemas anónimos sin KYC y también infraestructuras adaptadas a las obligaciones legales de una empresa, siempre que cada diseño especifique con claridad sus condiciones de uso.

La apuesta de ETH Systems resume una tensión central para Ethereum: la red debe atraer capital institucional sin convertirse en un sistema que elimine las libertades y garantías que impulsaron su creación. La privacidad selectiva, respaldada por pruebas criptográficas y estándares abiertos, podría ser el puente entre esos dos mundos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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