Por Canuto  

Uber habilitó en Reino Unido una lista de interés para que usuarios aumenten sus opciones de viajar en un vehículo autónomo de Wayve, una señal de que el lanzamiento de robotaxis en Londres estaría cerca. El movimiento anticipa una competencia directa con Waymo, que ya prueba cerca de 100 vehículos en la capital británica mientras el marco regulatorio del país sigue en desarrollo.
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  • Uber permitirá a usuarios en Reino Unido expresar preferencia por vehículos autónomos de Wayve dentro de su aplicación.
  • Waymo ya prueba alrededor de 100 Jaguar I-Pace en un área de 100 millas cuadradas de Londres con operadores de seguridad.
  • El despliegue comercial dependerá de la aprobación regulatoria y del programa piloto de vehículos autónomos del gobierno británico.

 


Uber dio una nueva señal de que se prepara para lanzar un servicio de robotaxis en Londres junto a Wayve. La empresa anunció en la capital británica una lista de interés para clientes en Reino Unido, con la que los usuarios podrán aumentar sus probabilidades de ser emparejados con un vehículo autónomo cuando la operación comience en los próximos meses, siempre sujeta a la aprobación regulatoria.

El anuncio coloca a Uber y Wayve en una trayectoria de competencia directa con Waymo, la filial de conducción autónoma de Alphabet, que hoy es vista como la referencia del mercado robotaxi en Estados Unidos. Según reportó TechCrunch, el despliegue en Londres perfila un choque entre actores que ya colaboran en ciertas ciudades estadounidenses, pero que al mismo tiempo parecen distanciarse en el terreno estratégico.

Para lectores menos familiarizados con este sector, los robotaxis son vehículos equipados con sistemas de conducción automatizada diseñados para transportar pasajeros sin depender de un conductor convencional durante la operación normal. En esta etapa, sin embargo, tanto las pruebas como los lanzamientos iniciales suelen incluir operadores de seguridad humanos mientras las compañías avanzan hacia modelos totalmente autónomos.

Uber presentó la iniciativa en Londres junto a un Mustang Mach-E negro con la marca de la empresa y equipado con el sistema de conducción autónoma de Wayve. Mientras Wayve se encarga de la tecnología para conducir el vehículo, Uber desarrolló la experiencia al interior del automóvil, incluyendo pantallas táctiles interactivas con soporte para 64 idiomas.

Cómo funcionará la experiencia para los usuarios de Uber

Una vez se concrete el lanzamiento, los clientes que pidan un viaje desde la aplicación de Uber podrían ser asignados a un vehículo de Wayve. La compañía dijo que no habrá costo adicional frente a un trayecto convencional con conductor humano, un detalle relevante para acelerar la adopción y reducir la fricción entre usuarios que aún dudan sobre este tipo de transporte.

Los pasajeros interesados en probar estos vehículos podrán aumentar sus posibilidades desde la configuración de la cuenta. Para ello deberán entrar en las preferencias del pasajero y seleccionar la opción de vehículos autónomos. Incluso si la aplicación les asigna un robotaxi, los usuarios conservarán la posibilidad de rechazarlo y optar por un conductor humano.

Uber también aclaró que los robotaxis de Wayve contarán inicialmente con un operador de seguridad detrás del volante. Las operaciones completamente autónomas quedarían para una fase posterior, lo que sugiere un despliegue escalonado pensado para cumplir con exigencias regulatorias y generar confianza pública en una ciudad tan compleja como Londres.

Ese matiz importa porque Londres presenta retos significativos para cualquier sistema de conducción automatizada. La densidad del tráfico, la convivencia con peatones, ciclistas, autobuses, taxis tradicionales y una señalización urbana cambiante hacen de la ciudad una prueba importante para cualquier plataforma que aspire a escalar en Europa.

Waymo ya está en las calles de Londres

La competencia no esperará demasiado. En abril, Waymo comenzó a probar sus vehículos autónomos en Londres con operadores de seguridad humanos. La empresa está evaluando alrededor de 100 vehículos Jaguar I-Pace dentro de un área de 100 millas cuadradas de la ciudad, lo que muestra una presencia considerable antes incluso del arranque comercial de Uber y Wayve.

La presencia simultánea de ambos bloques empresariales convierte a Londres en uno de los escenarios más relevantes para medir la siguiente fase del negocio de robotaxis fuera de Estados Unidos. No se trata solo de tecnología, sino también de acceso al usuario, alianzas comerciales, operaciones locales y capacidad para navegar marcos regulatorios aún en construcción.

En ese sentido, la situación tiene un componente llamativo. Uber y Waymo mantienen una asociación activa en Estados Unidos, pese a que en el pasado fueron rivales en una disputa legal por secretos comerciales. Esa relación comenzó a recomponerse en 2023, cuando Waymo integró sus vehículos a la aplicación de Uber en Phoenix.

Sin embargo, esa colaboración ha tenido límites claros. En Phoenix, Waymo también permite a los clientes solicitar directamente un robotaxi desde su propia aplicación. Más adelante, en marzo de 2025, ambas compañías ampliaron el acuerdo a Austin y luego a Atlanta, aunque en esas ciudades los usuarios no pueden pedir el servicio de Waymo de forma directa y deben hacerlo mediante la aplicación de Uber, esperando ser emparejados.

Una alianza con grietas visibles

Aunque la asociación sigue vigente en algunas ciudades estadounidenses, hay señales de desgaste entre ambas partes. Uber ha invertido durante los últimos dos años en decenas de empresas de vehículos autónomos y ha cerrado acuerdos con múltiples actores del sector. Entre esas apuestas, Wayve destaca como una de las más importantes para la estrategia internacional de la compañía.

Los roces no se limitan a movimientos corporativos. Ejecutivos de Uber también han criticado de forma directa a Waymo, algo poco habitual entre socios comerciales. El CTO de Uber, Praveen Neppalli, publicó un video con comentarios donde denunció el comportamiento inseguro de un robotaxi de Waymo y lo calificó de “espeluznante”.

En paralelo, Uber ha creado dos nuevas divisiones que dejan ver la amplitud de sus ambiciones en este mercado. Por un lado está AV Labs, una oferta de datos. Por otro, Uber Autonomous Solutions, una unidad enfocada en operaciones. Ambas estructuras apuntan a capturar mayor cuota en una industria que apenas comienza a definirse.

La apuesta por Wayve también incluye capital. En febrero, la startup británica recaudó USD $1.200 millones de varios patrocinadores estratégicos, entre ellos Uber como inversionista recurrente. Esa financiación total podría elevarse hasta USD $1.500 millones gracias a otros USD $300 millones de Uber, condicionados al despliegue de robotaxis a partir de Londres.

El gran obstáculo sigue siendo regulatorio

Si bien el tablero competitivo ya está armado, el principal freno para una confrontación abierta entre robotaxis en Londres sigue siendo la regulación. El gobierno del Reino Unido todavía trabaja en la elaboración de normas específicas para vehículos autónomos, y no hay señales de que el proceso vaya a concluir de inmediato.

El Departamento de Transporte abrió en mayo las postulaciones para compañías interesadas en participar en su programa piloto de vehículos autónomos. La idea oficial es utilizar las lecciones obtenidas en ese piloto para incorporarlas al desarrollo del marco regulatorio definitivo, un enfoque gradual que prioriza evidencia operativa antes de habilitar despliegues más amplios.

Esto significa que, aunque Uber sugirió que el servicio podría llegar en los próximos meses, la fecha efectiva dependerá de la autorización de las autoridades. En otras palabras, la carrera tecnológica existe, pero el disparo de salida comercial todavía está en manos del regulador británico.

Para los mercados y para la industria de movilidad autónoma, Londres puede convertirse en una vitrina decisiva. Si Uber y Wayve logran entrar con éxito, demostrarían que el modelo de alianzas entre plataforma de movilidad y desarrollador de software autónomo puede competir cara a cara con el enfoque más integrado de Waymo. Si el proceso regulatorio se alarga, en cambio, la disputa quedará temporalmente congelada, aunque no resuelta.

En cualquier caso, el episodio muestra cómo la conducción autónoma dejó de ser solo una promesa tecnológica para convertirse en una batalla por distribución, capital y control de la experiencia del usuario. Y en ese nuevo mapa, Londres aparece como el próximo campo de prueba para medir quién puede dominar la movilidad sin conductor en una gran ciudad europea.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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