Por Canuto  

Uber comenzó a ofrecer sus primeros robotaxis en Londres con una flota de apenas 15 vehículos, tarifas equivalentes a las de un UberX y un conductor de seguridad preparado para intervenir. El primer viaje periodístico mostró una conducción fluida, pero también dejó una pregunta abierta: ¿está lista la ciudad para confiar plenamente en la inteligencia artificial al volante?
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  • Uber habilitó sus primeros 15 vehículos autónomos con licencia para operar en Londres, todos acompañados por un conductor de seguridad.
  • Un conductor humano tomó el control durante un viaje periodístico cuando las puertas de una furgoneta estacionada parecieron abrirse de repente.
  • El gobierno británico apunta a un marco regulatorio para 2027, mientras Waymo y Baidu también compiten por entrar al mercado.


Uber abre una etapa experimental en Londres

Uber comenzó a ofrecer los primeros viajes en robotaxi del Reino Unido, una iniciativa que convierte a la compañía en la primera empresa en lanzar un minicab autónomo en Londres. El estreno, reportado por BBC News el 3 de septiembre de 2026, parte de una escala deliberadamente reducida: solo 15 vehículos autónomos cuentan inicialmente con licencia para circular por la ciudad y cada unidad debe llevar un conductor de seguridad humano preparado para asumir el control.

La opción autónoma no aparece como una alternativa permanente dentro de la aplicación. El usuario primero debe reservar un viaje y solo verá la posibilidad de utilizar un robotaxi si hay uno disponible cerca, mientras que la tarifa será equivalente a la de un UberX, Uber Electric o Uber Comfort estándar. La plataforma mostrará por adelantado el precio del trayecto, de modo que el pasajero no pagará una prima específica por viajar en un vehículo que utiliza inteligencia artificial.

Uber afirmó que consultó a sus clientes londinenses mediante la aplicación y que más de 100.000 personas dijeron que elegirían un taxi autónomo si tuvieran uno disponible. Ese interés convive con los incidentes registrados en ciudades de Estados Unidos donde ya funcionan servicios sin conductor, una combinación que explica por qué la empresa presenta el lanzamiento como una introducción gradual y no como un reemplazo inmediato de los conductores humanos.

Sarfraz Maredia, jefe global de movilidad autónoma y entregas de Uber, dijo que la compañía pretende desplegar estos vehículos durante varios años y mantener ambas modalidades de servicio. “Siempre queremos que los consumidores puedan solicitar un viaje con conductor humano o un vehículo autónomo, y como el mercado está creciendo, esperamos que haya conductores humanos en Uber London por mucho tiempo”, afirmó, según el reporte de BBC News.

Un recorrido fluido con una intervención humana

El viaje de prueba comenzó con una explicación de seguridad de aproximadamente 30 segundos a cargo del conductor que acompañaba a la periodista. Después, el vehículo eléctrico Ford Mustang Mach-E avanzó por las calles congestionadas del centro de Londres, mientras la tecnología de Wayve analizaba el tráfico, los semáforos y los obstáculos a partir de sensores ubicados en una barra sobre el techo y en otras partes del automóvil.

Durante varios minutos, el robotaxi circuló sin incidentes visibles y pasó junto a una manifestación por el Brexit frente al Parlamento. También superó semáforos y zonas de obras, dos situaciones que exigen interpretar cambios temporales en la vía, y respondió correctamente cuando un ciclista extendió el brazo para cederle el paso en una pequeña rotonda.

La demostración, sin embargo, tuvo un momento que recordó la función central del acompañante humano. Cuando el automóvil comenzaba a avanzar por una calle lateral estrecha, las puertas traseras de una furgoneta estacionada a su lado parecieron abrirse repentinamente; el vehículo frenó con brusquedad, emitió una alarma interna y el conductor de seguridad tomó el volante.

Wayve explicó posteriormente que la intervención fue una decisión del conductor y sostuvo que su sistema de inteligencia artificial habría podido manejar la situación. El episodio duró apenas unos segundos, pero mostró la diferencia entre una tecnología capaz de desenvolverse en condiciones complejas y un servicio autorizado para operar sin ninguna persona preparada para corregir sus decisiones.

La tecnología de Wayve y la competencia internacional

Los Mustang Mach-E eléctricos que integran la flota inicial utilizan el sistema de conducción autónoma desarrollado por Wayve, una empresa tecnológica británica especializada en inteligencia artificial para vehículos. A diferencia de un automóvil que sigue una secuencia rígida de instrucciones, el sistema evalúa en tiempo real lo que ocurre alrededor y decide sus acciones a partir de los datos recopilados por los sensores.

La empresa sostiene que sus vehículos no están preprogramados para seguir todas las situaciones posibles, una característica especialmente relevante en una ciudad como Londres, donde las obras, los ciclistas, los peatones y las maniobras inesperadas modifican constantemente el entorno. El director ejecutivo de Wayve, Alex Kendall, describió el desarrollo de esta tecnología como “la carrera espacial de nuestra generación”, aunque reconoció que todavía existen problemas difíciles de resolver.

Kendall afirmó que Wayve desarrolló un enfoque completamente nuevo para la conducción autónoma con el objetivo de operar en una ciudad concurrida y compleja, además de escalarlo internacionalmente. La ambición comercial es considerable, pero el despliegue londinense seguirá dependiendo de pruebas, licencias y decisiones regulatorias que no se resuelven únicamente con mejoras en los sensores o en los modelos de IA.

Waymo, la compañía de vehículos autónomos propiedad de Alphabet, matriz de Google, y el gigante tecnológico chino Baidu también compiten por lanzar servicios en el Reino Unido. Waymo ya ofrece viajes sin conductor en ciudades estadounidenses como San Francisco, Austin y Phoenix, mientras sus vehículos circulan por Londres en modo de prueba con un conductor de seguridad y personal a bordo, aunque todavía no están disponibles para el público.

Seguridad, regulación y empleos en disputa

A comienzos de 2026, el gobierno y la industria habían planteado la posibilidad de que Londres contara con vehículos completamente autónomos para alquiler antes de terminar el año. Esa perspectiva parece ahora menos probable, porque el Departamento de Transporte y Transport for London, la autoridad regional, aún deben definir las condiciones para permitir operaciones sin conductor y evaluar sus efectos sobre la seguridad vial, las calles y las comunidades.

Un portavoz del Departamento de Transporte dijo que el gobierno trabaja en un marco que permita la circulación de automóviles autónomos en 2027, pero no ofreció una fecha concreta. El organismo aseguró que los servicios se introducirán con cuidado, estarán sujetos a pruebas rigurosas y requerirán aprobación regulatoria, además del consentimiento local que pueda considerar sus posibles consecuencias para las carreteras, los empleos y las comunidades.

Christina Calderato, directora de estrategia y política de transporte de Transport for London, rechazó la idea de que la autoridad esté retrasando decisiones sobre los vehículos autónomos. Según explicó, el organismo se está tomando el tiempo necesario para garantizar que una tecnología nueva pueda llegar a Londres de manera segura, una postura que contrasta con las expectativas empresariales de acelerar el despliegue durante los próximos meses.

El sindicato GMB también pidió cautela. David McMullen, su organizador sénior, advirtió que una expansión sin un plan para proteger a los conductores podría generar niveles sin precedentes de disrupción social y económica, por lo que consideró prematuro avanzar hacia servicios completamente sin conductor mientras el gobierno y Transport for London no definan medidas específicas para los trabajadores.

Los dilemas que aún debe resolver la conducción autónoma

El caso de la furgoneta plantea un dilema sencillo de observar, pero difícil de programar: un sistema debe reaccionar ante un peligro posible antes de conocer con certeza la intención de las personas cercanas. En una calle estrecha, una puerta que se abre, un ciclista que cambia de trayectoria o un peatón que abandona la acera pueden exigir decisiones rápidas con consecuencias para pasajeros, conductores y terceros.

El profesor Siddartha Khastgir, jefe de autonomía segura del Warwick Manufacturing Group de la Universidad de Warwick, señaló que los reguladores todavía deben analizar numerosos desafíos. A su juicio, los conductores humanos interpretan de forma consciente qué consideran correcto y, en ocasiones, realizan maniobras que no son perfectamente legales, como subir al bordillo para ceder el paso a una ambulancia.

Esa observación lleva la discusión más allá de la capacidad de mantener el automóvil dentro del carril. Los reguladores deben determinar cómo responderá un vehículo autónomo ante los servicios de emergencia y cómo aplicará decisiones excepcionales en un entorno denso, imprevisible y lleno de matices como Londres, donde una maniobra segura puede entrar en tensión con una regla de tránsito.

El lanzamiento de Uber representa, por tanto, un avance comercial y también una prueba pública de confianza. La empresa puede ofrecer viajes autónomos al mismo precio que sus servicios convencionales, pero la aceptación de los pasajeros dependerá de que las autoridades, los trabajadores y los usuarios consideren que la tecnología ofrece suficiente seguridad para retirar progresivamente al humano que hoy permanece listo para tomar el volante.


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