Por Canuto  

El más reciente Beige Book de la Reserva Federal describe una economía estadounidense con avances modestos, pero identifica a los centros de datos y la demanda asociada con la inteligencia artificial como soportes decisivos para la manufactura y la construcción. Mientras PwC calcula que la infraestructura mundial de IA podría atraer USD $31,6 billones hasta 2050, los límites eléctricos, la inflación de insumos y las tasas de interés amenazan con frenar una expansión cada vez más dependiente de los hiperescaladores.
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  • El Beige Book reportó un crecimiento económico ligero, empleo casi estancado y aumentos moderados de precios hasta finales de agosto.
  • PwC proyecta USD $31,6 billones de gasto mundial en infraestructura de IA hasta 2050, con USD $15,1 billones destinados a EE. UU.
  • La energía, los materiales, la red eléctrica y el costo del financiamiento podrían limitar la velocidad del auge de los centros de datos.


La inversión en inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar central en la lectura que la Reserva Federal hace de la economía estadounidense. El Beige Book publicado el 2 de septiembre describió un crecimiento apenas ligero hasta finales de agosto, aunque varios distritos señalaron que los centros de datos y la demanda vinculada con la IA todavía sostienen pedidos manufactureros y proyectos de construcción no residencial.

El contraste resulta relevante porque otros segmentos muestran señales de enfriamiento. Las empresas consultadas expresaron cautela ante los costos energéticos, la incertidumbre sobre las políticas públicas y los conflictos internacionales, mientras el empleo avanzó mínimamente y los precios registraron incrementos moderados con base en la información disponible hasta el 24 de agosto.

La IA aparece como soporte de una economía más débil

El Beige Book reúne las evaluaciones cualitativas de los doce bancos regionales de la Reserva Federal y no funciona como una medición única de crecimiento, sino como un mapa de las condiciones empresariales en distintas zonas del país. En esta edición, los reportes mostraron que la actividad relacionada con centros de datos ganó peso precisamente cuando otras áreas de la economía perdieron impulso.

La manufactura recibió pedidos asociados con la construcción de centros de datos y con el sector de defensa, dos fuentes de demanda que ayudaron a compensar la debilidad de otras actividades. La construcción no residencial, por su parte, concentró una proporción cada vez mayor de sus proyectos en instalaciones destinadas a ampliar la capacidad de cómputo para servicios de IA.

Un contacto citado en el informe distrital de la Fed de Chicago resumió la dependencia con una frase contundente: “Sin los centros de datos, la construcción estaría en recesión”. Aunque se trata de la opinión de un participante regional y no de una conclusión oficial sobre todo el mercado, la declaración expone el riesgo de que una parte del sector dependa excesivamente del gasto de los grandes proveedores tecnológicos.

La inteligencia artificial también produjo efectos contradictorios sobre el empleo, de acuerdo con los testimonios recogidos por la Reserva Federal. La expansión de infraestructura crea puestos en construcción, manufactura, energía y servicios especializados, pero la adopción de herramientas automatizadas puede reducir la demanda de algunos perfiles laborales, lo que dificulta interpretar el auge como un beneficio uniforme.

Una expansión mundial de escala extraordinaria

La dimensión del ciclo de inversión se hizo más visible con el Global Data Centre Outlook de PwC, publicado el mismo 2 de septiembre. La firma proyectó que el gasto de capital mundial en infraestructura de IA alcanzará USD $31,6 billones acumulados hasta 2050, una cifra que incluye centros de datos y la infraestructura necesaria para operar sistemas de cómputo cada vez más exigentes.

Según esas proyecciones, el gasto anual en centros de datos pasaría de aproximadamente USD $800.000 millones en 2026 a USD $1,8 billones en 2050. Estados Unidos captaría cerca de la mitad de la inversión acumulada, con unos USD $15,1 billones, mientras Asia-Pacífico recibiría USD $8,2 billones, impulsada principalmente por China e India.

El pronóstico no implica que todo ese capital esté comprometido ni que la expansión avance de forma lineal durante las próximas décadas. Representa una estimación de la inversión que sería necesaria para atender el crecimiento esperado de la demanda, por lo que su cumplimiento dependerá de los precios de la electricidad, los permisos, el financiamiento y la disponibilidad de equipos.

PwC identificó la disponibilidad de electricidad asequible, confiable y baja en carbono como la principal restricción para decidir dónde instalar nueva capacidad. Esa limitación convierte a la energía en un factor estratégico para la competencia entre regiones, porque un centro de datos puede contar con capital y servidores, pero no operar a gran escala sin una red capaz de suministrar potencia estable.

Costos, tasas y cuellos de botella

El auge también enfrenta obstáculos desde el lado de los costos. El Beige Book registró presiones elevadas en insumos para la construcción y la manufactura, especialmente en energía, transporte, metales y productos petroquímicos, categorías que pueden encarecer tanto los edificios como las conexiones eléctricas y los sistemas de refrigeración.

Goldman Sachs Research había advertido que el gasto de los hiperescaladores, las mejoras en el rendimiento de servidores y modelos, y la oposición local a nuevos centros de datos en Estados Unidos introducen dudas sobre la capacidad del ciclo actual para mantener su ritmo. Esos factores no eliminan la demanda de IA, pero sí pueden retrasar proyectos, aumentar sus presupuestos o concentrar la expansión en pocos mercados con mejores condiciones.

La escala de las necesidades futuras aparece también en un panorama de Morgan Stanley publicado en marzo de 2026, que estimó unos USD $2,9 billones en costos globales de construcción de centros de datos hasta 2028. El banco calculó además que la inversión relacionada con la IA podría representar alrededor del 25% del crecimiento del producto interno bruto de Estados Unidos durante 2026.

En otra estimación citada en el reporte, el gasto de capital de los hiperescaladores podría subir de USD $805.000 millones en 2026 a USD $1,1 billones en 2027. Ese volumen explica por qué una eventual desaceleración de Amazon, Microsoft u otras grandes empresas tecnológicas tendría efectos que alcanzarían a contratistas, fabricantes, proveedores de energía y propietarios de infraestructura.

La decisión de la Reserva Federal

El Beige Book llegó antes de la reunión de la Reserva Federal prevista para el 15 y 16 de septiembre, en un momento en que el mercado seguía debatiendo el rumbo de las tasas de interés. Reuters reportó el 2 de septiembre que los operadores asignaban aproximadamente un 65% de probabilidad a una subida y un 35% a una pausa, después de las declaraciones de Kevin Warsh en Jackson Hole el 28 de agosto.

Warsh no se comprometió con un incremento, pero sostuvo que los responsables de política monetaria tendrían “trabajo por hacer” si la inflación subyacente no avanzaba de forma clara y suficientemente rápida hacia el objetivo del 2%. En su discurso, afirmó que “el enfoque predominante de la Fed en este momento debería ser los precios”, una señal de que el control de la inflación seguía teniendo prioridad frente a los beneficios de una inversión tecnológica acelerada.

El dilema consiste en que la misma inversión que apoya la actividad económica puede elevar la competencia por recursos escasos. Los centros de datos disputan electricidad, trabajadores especializados, materiales y capital con otros sectores, y esa presión puede trasladarse a los precios justo cuando la Reserva Federal evalúa si necesita mantener o endurecer su postura.

Si las tasas suben, el financiamiento de centros de datos, redes eléctricas y proyectos industriales se encarecerá cuando empresas, servicios públicos y gobiernos intentan ampliar su capacidad. Por eso, la decisión de septiembre no solo afecta las perspectivas de crecimiento estadounidense, sino también la velocidad con la que la infraestructura mundial de IA puede pasar de las proyecciones a la construcción efectiva.

El escenario combina una oportunidad económica de dimensiones históricas con una vulnerabilidad concreta: una parte creciente del crecimiento depende de que los hiperescaladores continúen gastando a un ritmo excepcional. La IA puede sostener la manufactura y la construcción durante una fase de enfriamiento, pero sus límites energéticos, financieros y laborales determinarán si el auge se convierte en expansión duradera o en una concentración riesgosa de inversión.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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