Por Canuto  

SpaceX estaría ralentizando la construcción de sus centros de datos de inteligencia artificial para reforzar la energía de respaldo y la refrigeración, mientras intenta cumplir un acuerdo con Google valorado en USD $920 millones mensuales. La decisión llega después de apagones en instalaciones de Tennessee y Misisipi, además de cuestionamientos ambientales por el uso prolongado de turbinas temporales.
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  • SpaceX estaría priorizando la redundancia eléctrica y térmica sobre la velocidad de expansión de sus centros de datos de IA.
  • Google espera acceso a unos 110.000 GPU de Nvidia antes del 30 de septiembre bajo un acuerdo de USD $920 millones mensuales.
  • Instalaciones en Misisipi enfrentan reclamos por ruido y calidad del aire debido al uso de turbinas de gas temporales.


SpaceX estaría modificando su estrategia para construir centros de datos de inteligencia artificial, con un énfasis renovado en la redundancia de energía y refrigeración. El giro podría reducir el ritmo de expansión de su infraestructura justo cuando la compañía enfrenta un plazo del 30 de septiembre asociado con un acuerdo de cómputo firmado con Google.

Según información atribuida por Cryptopolitan a The Information, varios centros de datos en Tennessee y Misisipi habrían operado durante meses sin sistemas suficientes de energía de respaldo ni refrigeración redundante. Cuando fallaron los sistemas principales, algunos equipos dejaron de funcionar y las interrupciones afectaron el entrenamiento de modelos vinculados con Grok, el chatbot de SpaceXAI.

La confiabilidad desplaza a la velocidad

Durante más de 12 meses, SpaceX habría concentrado sus esfuerzos en poner capacidad de cómputo en línea con la mayor rapidez posible. La redundancia eléctrica y térmica quedó relegada, una decisión que permitió acelerar el despliegue inicial, pero también dejó expuesta a la compañía cuando los centros enfrentaron fallas operativas.

El problema no se limita a mantener encendidos los servidores, porque los sistemas de inteligencia artificial necesitan un suministro eléctrico estable y una gestión térmica continua. La interrupción de cualquiera de esos componentes puede detener procesos de entrenamiento que dependen de grandes volúmenes de GPU trabajando durante periodos prolongados.

El reporte no presenta una verificación independiente de todos los incidentes descritos, por lo que las acusaciones sobre el desempeño de los sitios deben interpretarse con cautela. Aun así, la tensión entre velocidad y confiabilidad refleja un desafío conocido para la industria de centros de datos de IA, donde cada ampliación exige coordinar electricidad, refrigeración, permisos, equipos y conectividad.

Para SpaceX, el cambio supone aceptar un despliegue potencialmente más lento con el objetivo de mantener operativa la capacidad ya instalada. Esa prioridad puede reducir interrupciones futuras, aunque aumenta la presión sobre una empresa que busca elevar su capacidad de cómputo de aproximadamente 1,4 gigavatios a 10 gigavatios para finales de 2027.

El plazo y el acuerdo con Google

La reorganización ocurre mientras SpaceX intenta cumplir un acuerdo que contempla entregar a Google acceso a unos 110.000 GPU de Nvidia. El contrato tendría un valor de USD $920 millones mensuales y establece que los chips deben estar disponibles para Google antes del 30 de septiembre.

Después de un periodo de gracia de un mes, Google podría retirarse del acuerdo, aceptar una cantidad menor de GPU o reducir sus pagos de manera proporcional. Esa cláusula explica por qué SpaceX habría privilegiado inicialmente la velocidad de construcción, ya que cada centro inoperativo representa capacidad que no puede utilizarse para generar ingresos.

Las estimaciones citadas por la fuente sitúan los ingresos de los centros de datos de IA entre USD $10 millones y USD $12 millones por megavatio al año. Bajo esa referencia, poner en funcionamiento un sitio de gran escala antes que sus competidores puede representar una diferencia económica considerable durante toda su vida útil.

La expansión también implica un esfuerzo de capital excepcional. SpaceX habría destinado aproximadamente USD $15.800 millones a gastos de capital relacionados con IA durante el segundo trimestre, el doble de lo registrado en el primero, con lo que el desembolso acumulado del primer semestre habría alcanzado USD $23.600 millones.

Pérdidas, capacidad y crecimiento de ingresos

La división de inteligencia artificial habría registrado pérdidas de USD $3.700 millones durante la primera mitad del año, incluso mientras aumentaba su capacidad de cómputo. En el mismo periodo, la infraestructura habría crecido desde 0,4 gigavatios hasta 1,4 gigavatios, un incremento que muestra la escala del esfuerzo requerido para competir en este segmento.

Los ingresos relacionados con IA del segundo trimestre, sin embargo, habrían aumentado más de 210% hasta superar USD $2.500 millones. La combinación de crecimiento acelerado y pérdidas elevadas revela que SpaceX está construyendo una operación intensiva en capital, cuya rentabilidad depende de que los servidores funcionen de forma constante y los clientes reciban la capacidad contratada.

El desafío financiero no se reduce al precio de las GPU, porque también incluye subestaciones eléctricas, sistemas de enfriamiento, turbinas, permisos, obras civiles y mantenimiento. Una falla en cualquiera de esas capas puede disminuir el rendimiento de una instalación completa, aunque los servidores y los aceleradores estén físicamente disponibles.

El objetivo anunciado para SpaceXAI es especialmente ambicioso frente a la capacidad actual. Alcanzar 10 gigavatios para finales de 2027 requeriría sumar infraestructura a gran velocidad, pero también resolver los problemas de redundancia que llevaron a la compañía a cambiar sus prioridades operativas.

Turbinas temporales y presión regulatoria

En Misisipi, el suministro eléctrico del sitio que alimenta a Colossus 2 no habría llegado a tiempo desde la red convencional. Para mantener las operaciones, SpaceX utilizó turbinas de gas portátiles, cuyo uso podía extenderse durante un año sin permisos de emisiones bajo la legislación estatal mencionada en el reporte.

Los reguladores de Misisipi identificaron 69 turbinas temporales en la planta de Southaven para julio, una cifra que sería aproximadamente el doble de la cantidad divulgada previamente por SpaceX. El complejo tendría cerca de 1.775 megavatios de capacidad, por lo que la escala de la generación provisional se convirtió en un punto central del debate.

La dependencia de turbinas temporales también se prolongó por problemas en la cadena de suministro. SpaceX habría tenido que esperar la llegada de 41 unidades permanentes, una demora que obligó a extender una solución diseñada originalmente para cubrir una necesidad transitoria.

En abril, la NAACP presentó una demanda relacionada con el sitio, mientras residentes interpusieron por separado una acción colectiva en la que cuestionaron la calidad del aire y el ruido generado por las turbinas. El Departamento de Justicia argumentó a favor de SpaceX y sostuvo que cortar la energía de Colossus 2 podría poner en riesgo la innovación en IA y la seguridad nacional.

Reorganización y control de suministros

SpaceX también comenzó a reorganizar el liderazgo de su infraestructura de inteligencia artificial. Dos ejecutivos vinculados con centros de datos habrían dejado la empresa durante los últimos meses, mientras Michael Nicolls, ejecutivo de Starlink, asumió la responsabilidad sobre la infraestructura de IA.

La compañía estaría cubriendo parte de los puestos con personal procedente de sus programas de cohetes y Starlink. Esa decisión busca trasladar experiencia interna en operaciones complejas, aunque la construcción y administración de centros de datos exige conocimientos específicos sobre energía, refrigeración, redes y continuidad operacional.

El equipo de Elon Musk también intenta controlar más partes de la cadena de suministro de hardware. Como parte de ese plan, SpaceX construye una fundición en Bastrop, Texas, que produciría internamente álabes y paletas para turbinas.

Musk afirmó que fabricar esos componentes dentro de la empresa podría acelerar hasta 18 meses el despliegue de nuevas turbinas de gas. La apuesta muestra que SpaceX considera la disponibilidad de generación eléctrica un cuello de botella estratégico, no simplemente un problema de infraestructura local.

Qué está en juego para SpaceXAI

El plan de llevar la capacidad de cómputo a 10 gigavatios para finales de 2027 se relaciona con proyecciones de ingresos anuales de entre USD $300.000 millones y USD $500.000 millones. Esas cifras dependen de que la compañía pueda transformar una expansión física acelerada en servicios estables para clientes empresariales.

Google representa una prueba inmediata de esa capacidad, porque necesita recibir los GPU contratados dentro del calendario acordado y espera que permanezcan disponibles después de la entrega. Una infraestructura que se enciende rápidamente, pero sufre apagones o problemas de refrigeración, podría no cumplir las expectativas comerciales aunque alcance sus objetivos de capacidad nominal.

El caso también ilustra la tensión que atraviesa el sector de IA: la demanda por cómputo crece más rápido que la disponibilidad de electricidad, equipos especializados y permisos. Para SpaceX, corregir las deficiencias puede retrasar el despliegue, pero ignorarlas aumentaría el riesgo de interrupciones, reclamos regulatorios y pérdida de clientes.

Por ahora, la compañía intenta equilibrar tres objetivos simultáneos: cumplir el acuerdo con Google, mantener la expansión de SpaceXAI y construir una infraestructura capaz de operar con redundancia. El resultado de ese equilibrio determinará si la desaceleración representa un tropiezo temporal o el comienzo de una estrategia más sostenible para sus centros de datos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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