Por Canuto  

Una aeronave no tripulada de Sceye recorrió casi 30.000 kilómetros entre Nuevo México y Japón para probar una torre celular en la estratosfera. SoftBank había previsto iniciar servicios precomerciales en Japón durante 2026 y busca avanzar hacia un servicio comercial, aunque todavía no hay precios ni planes de cobertura.
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  • La aeronave permaneció más de siete días sobre Japón, a unos 16,5 a 17 kilómetros de altura, y conectó teléfonos comunes mediante la red de SoftBank.
  • Sceye reportó una latencia promedio de 68 milisegundos con parte del núcleo móvil a bordo, pero aclaró que la cifra de cobertura no mide la capacidad ni el número de usuarios simultáneos.
  • SoftBank había anunciado planes para ofrecer servicios precomerciales HAPS en Japón durante 2026. La prueba es un paso hacia la comercialización, pero no define por sí sola cuándo habrá disponibilidad general.


Una aeronave no tripulada de Sceye llevó conectividad móvil a teléfonos convencionales desde la estratosfera durante una prueba que unió Nuevo México con Japón. El dirigible recorrió casi 30.000 kilómetros y, según la compañía, transmitió banda ancha a través de la red de SoftBank, en un ensayo que el operador japonés considera un paso hacia un posible servicio comercial.

Una estación móvil que viaja por la estratosfera

La misión, llamada Prueba de Servicio 1 (ST1), despegó el 9 de agosto desde Roswell, Nuevo México, y alcanzó Japón 13 días después. La aeronave regresó al territorio continental de Estados Unidos el 4 de septiembre y aterrizó al día siguiente cerca de la sede de Sceye, en Moriarty, Nuevo México; el trayecto completo sumó casi 30.000 kilómetros, equivalentes a unos 18.600 millas.

Durante la prueba, el dirigible pasó más de siete días sobre el espacio aéreo japonés, a una altura de entre 16,5 y 17 kilómetros, o aproximadamente 54.100 a 55.800 pies. En su zona operativa frente al cabo Muroto mantuvo un radio de permanencia de apenas cinco kilómetros, un dato que describe su desplazamiento alrededor del área objetivo y no la extensión total de la cobertura celular.

La tecnología se conoce como HAPS, sigla en inglés para estación de plataforma de gran altitud, y sitúa una plataforma de telecomunicaciones en la estratosfera, por encima de la altura habitual de vuelo de los aviones comerciales. En este caso, el sistema SceyeCELL cumplió la función de torre celular aérea y se conectó con la red central de SoftBank Corp. para entregar servicio a dispositivos sin modificaciones.

La propuesta busca llevar conectividad a lugares que resultan difíciles o costosos de atender mediante infraestructura terrestre, sin presentar la aeronave como sustituto de todas las redes existentes. Para el usuario, el aspecto central de la prueba fue que no necesitó un teléfono especial: los equipos empleados podían conectarse a la plataforma como lo harían con una red móvil convencional.

Llamadas, navegación y una parte de la red a bordo

Los equipos de SoftBank probaron mensajes, llamadas, navegación web y reproducción de video en distintos entornos, incluidos exteriores, zonas bajo árboles e interiores. Sceye describió el ensayo como una demostración de que la capa estratosférica puede extender una red móvil ya existente, en lugar de obligar a los usuarios a cambiar sus teléfonos o adoptar un sistema de acceso independiente.

Las compañías sostienen que el rendimiento coincidió con el de las torres terrestres y que lograron reducir la interferencia con esas instalaciones. Esos resultados corresponden a lo informado por las empresas sobre la prueba; el reporte no ofrece cifras detalladas de velocidad ni una comparación independiente que permita evaluar el desempeño en cada uno de los entornos ensayados.

Una parte destacada del experimento consistió en instalar en la aeronave un servidor y componentes del núcleo de la red móvil, el sistema que enruta llamadas y datos. De ese modo, ciertos intercambios no tuvieron que viajar hasta servidores remotos para recibir respuesta, y el dirigible pudo procesarlos en altura antes de devolverlos directamente al dispositivo.

Sceye reportó una latencia promedio de 68 milisegundos para esa configuración y afirmó que fue más de 40% inferior a la ruta de procesamiento en la nube usada como referencia. La compañía presenta esa reducción como un resultado de acercar parte del procesamiento al usuario, aunque la cifra pertenece a la prueba y no constituye, por sí sola, una garantía sobre la latencia de un servicio comercial futuro.

Alcance, emergencias y ensayos con láser

Sceye afirma que cada plataforma, cuando opere en despliegue completo, podría cubrir un área comparable a la de unas 500 torres terrestres. Johnny Truong, director de tecnología de la compañía, advirtió que esa comparación no indica cuántas personas podrán conectarse al mismo tiempo ni cuánto tráfico soportará la red.

La capacidad efectiva dependerá, según Truong, de las frecuencias de radio disponibles, del enlace con el núcleo de la red y del número de usuarios conectados simultáneamente. Esa precisión importa porque una estimación de superficie cubierta no equivale a una medida de capacidad: la experiencia dependerá de la demanda y de los recursos de red que se asignen al servicio.

Durante ST1, los participantes también probaron un sistema de alerta ante desastres y comunicaciones con drones, como parte de una posible arquitectura de red tridimensional. La fuente no detalló resultados cuantitativos de esos ensayos, pero sí los presentó como usos que podrían complementar la conectividad móvil durante emergencias o en operaciones donde las redes convencionales no alcancen.

Otro objetivo de desarrollo es enlazar satélites con la plataforma mediante láser y enviar los datos hacia tierra por esa vía cuando el clima esté despejado. Si las nubes interfieren con el trayecto óptico, el plan contempla recurrir a radio. La prueba japonesa también incluyó una demostración de telemetría láser, aunque no integró todavía el enlace satelital descrito como meta futura.

SoftBank, la Universidad de Hitotsubashi y el Instituto Nacional de Investigación Polar de Japón dirigieron pulsos láser hacia la aeronave, que llevaba un reflector diseñado por el instituto. El equipo recibió continuamente la luz reflejada mientras el dirigible se desplazaba; las mediciones de pérdida de señal servirán para orientar el diseño de futuros componentes ópticos a bordo.

Un complemento en un mercado aún por definir

Sceye plantea la conectividad estratosférica como una capa intermedia: las redes terrestres atenderían zonas con alta concentración de personas, mientras que los satélites aportarían cobertura de grandes áreas. La plataforma, según la descripción de Truong, podría cubrir puntos donde desplegar infraestructura en tierra sea complicado o costoso, sin reemplazar automáticamente a las otras dos opciones.

La empresa no es la única que desarrolla aeronaves para operar a gran altura, aunque sus competidores utilizan otros diseños. AALTO, subsidiaria de Airbus, vuela el Zephyr, un avión solar-eléctrico de alas fijas que opera por encima de unos 18 kilómetros; AeroVironment y SoftBank trabajan en Sunglider, un ala volante solar, y las Plataformas Estratosféricas de Gran Bretaña prueban aeronaves impulsadas por hidrógeno.

La respuesta de Sceye frente a esos modelos es que un dirigible más ligero que el aire puede transportar conjuntos de antenas mayores que los de sus rivales alados. Truong también comparó la plataforma con un satélite geoestacionario situado 1.800 veces más cerca y sostuvo que sería mucho más barato, pero la compañía no presentó cifras que permitan comprobar esa comparación.

Por ahora no hay precios, planes de cobertura ni una comparación con Starlink u otros sistemas existentes, por lo que la prueba no permite medir la viabilidad comercial frente a alternativas concretas. SoftBank había anunciado planes para iniciar servicios precomerciales HAPS en Japón durante 2026; ese objetivo no equivale a una fecha confirmada para la disponibilidad comercial general. La capacidad, el alcance y el costo seguirán siendo factores decisivos para evaluar la propuesta.


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