Por Canuto  

Un robot blando de 1,8 mm que crece como una vid, se dirige magnéticamente y detecta su forma en tiempo real, podría revolucionar la cirugía mínimamente invasiva. Investigadores de Leeds y San Diego ganaron el premio al mejor artículo en RoboSoft 2026.
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  • Robot blando de 1,8 mm que crece sin presión interna.
  • Utiliza campos magnéticos para dirigirse y detectar forma en tiempo real.
  • Demostró biopsia en estómago ex vivo; próximos pasos: aplicaciones neurales y espinales.

 


La robótica blanda está ganando terreno en la medicina porque las máquinas flexibles pueden interactuar mejor con tejidos delicados. Un equipo internacional acaba de presentar un robot de solo 1,8 mm que crece desde su punta, como una planta trepadora.

El dispositivo fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Leeds y la Universidad de California en San Diego. El trabajo ganó el premio al mejor artículo en RoboSoft 2026, la principal conferencia de robótica blanda.

El autor principal, Benjamin Calmé, explicó en una entrevista con Robohub que su formación en medicina e ingeniería le permite traducir las necesidades clínicas. Calmé se formó en Francia y pasó por laboratorios en París y Estrasburgo antes de llegar a Leeds.

El robot se mueve ‘más como una planta que como un robot tradicional’, según Calmé. En lugar de empujar o arrastrar el cuerpo, se extiende en la punta llevando material desde el interior hacia afuera.

Esta aproximación reduce la fricción con el tejido, lo que podría disminuir la irritación en procedimientos quirúrgicos. El cuerpo blando puede deformarse y tomar caminos de menor resistencia dentro del cuerpo humano.

Sin presión: seguridad y control

Muchos robots en crecimiento anterior dependían de presión de aire interna. Calmé señala que esto es un riesgo en espacios llenos de líquido, cerca de la espina dorsal o dentro de vasos sanguíneos.

Al eliminar la presión, se evita la posibilidad de introducir aire durante una fuga. Además, se logra un mejor control porque se puede crecer y dirigir al mismo tiempo, sin alternar pasos.

El prototipo actual no necesita presión interna, lo que lo hace más seguro y más rápido de operar. La dirección se realiza mediante campos magnéticos externos.

Calmé explica que en prototipos anteriores usaban presión para crecer y campos magnéticos para dirigir, forzando una operación secuencial. Ahora, ambas acciones son simultáneas.

Esta característica es clave para procedimientos endoscópicos donde el espacio es reducido y el margen de error es mínimo.

Actuación y detección integradas

La innovación principal reside en incrustar partículas magnéticas en la silicona del robot. El material se moldea y luego se magnetiza en regiones con direcciones controladas, creando un patrón único.

Ese patrón actúa como un ‘ADN magnético’ que permite predecir la forma cuando se aplica un campo externo. También se puede rastrear el movimiento de las regiones magnetizadas para estimar la forma en tiempo real.

El sistema logra actualizaciones de detección de hasta 500 Hz. Esto permite un control preciso sin necesidad de sensores adicionales.

El reto era evitar la atracción entre las capas interna y externa del robot, que aumentaría la fricción. Calmé dice que se requirió una optimización significativa del diseño.

El diámetro exterior es de solo 1,8 mm, con un espesor de pared cercano a 100 micras. La fabricación exigió un control cuidadoso de procesos de vacío y distribución de partículas.

Pruebas en anatomía realista

El artículo demuestra dos hitos: retroflexión y muestreo de biomasa en un modelo de estómago ex vivo. Estas pruebas muestran que el robot puede realizar maniobras endoscópicas en una anatomía realista.

La retroflexión es una maniobra compleja que alcanza ángulos difíciles sin causar la alta fricción de los endoscopios convencionales. El muestreo de biomasa confirma que puede posicionar herramientas con precisión.

Según Calmé, estos logros son una primera demostración de que el robot puede hacer un trabajo clínico significativo. La validación en tejido ex vivo es un paso crucial hacia pruebas preclínicas.

El robot de 1,8 mm puede deslizarse en espacios delicados y dar a los cirujanos más control. También permite ver y alcanzar regiones que antes eran puntos ciegos.

Calmé compara la cirugía cerebral actual con el uso de palillos: ‘Estamos tratando de reemplazar esos palillos con una herramienta más suave, más precisa y menos peligrosa’.

Desafíos de fabricación y camino clínico

Uno de los mayores desafíos fue la fabricación a esa pequeña escala. Pequeñas burbujas o inconsistencias pueden afectar el rendimiento mecánico y magnético.

El equipo está interesado en aplicaciones neurales y espinales, donde la colocación precisa de electrodos podría ayudar a restaurar funciones tras lesiones. Aún se encuentra en una etapa inicial de desarrollo.

Un objetivo a corto plazo es lograr un rendimiento preclínico robusto, con pruebas de seguridad, biocompatibilidad y demostraciones in vivo exitosas. La adopción clínica requerirá una regulación rigurosa.

Para Calmé, la ventaja principal es reducir el error humano y el temblor. También disminuye la fricción y el estrés tisular, lo que podría mejorar los resultados del paciente.

El trabajo fue presentado en RoboSoft 2026 y publicado en las actas de la conferencia. El equipo espera que este enfoque inspire nuevas generaciones de herramientas robóticas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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