Por Canuto  

Qualcomm sostiene que empresas de IA quieren teléfonos capaces de ejecutar modelos de 100.000 millones de parámetros para 2028, mientras el encarecimiento de la memoria pone presión sobre el mercado móvil.
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  • Cristiano Amon dijo que algunas empresas de IA buscan ejecutar modelos de 100.000 millones de parámetros casi continuamente en los teléfonos para 2028, aunque no identificó a las compañías.
  • El CEO defendió el procesamiento en el dispositivo por el contexto personal, los sensores y las aplicaciones del usuario, sin descartar que parte del trabajo siga en la nube.
  • Amon atribuyó una caída de 20% del mercado de smartphones este año al alza de cinco o seis veces en los precios de la memoria.


Qualcomm anticipa teléfonos capaces de ejecutar modelos de IA de 100.000 millones de parámetros

Las empresas que desarrollan inteligencia artificial ya plantean una meta exigente para los teléfonos: ejecutar modelos de 100.000 millones de parámetros para 2028 y mantenerlos activos prácticamente todo el tiempo. Cristiano Amon, director ejecutivo de Qualcomm, dijo que algunas compañías del sector le transmitieron esa expectativa, aunque evitó revelar sus nombres.

La idea amplía el papel del smartphone: además de conectarse a servicios remotos, podría procesar tareas de IA junto con la información personal que guarda el usuario. Amon también habló de los obstáculos de esa transición, desde el costo de la memoria hasta el papel de los agentes digitales, las gafas inteligentes y los futuros despliegues de 6G.

El teléfono como plataforma para agentes de IA

Amon hizo sus declaraciones en una entrevista con Alex Heath para el pódcast Sources, grabada durante el Snapdragon Summit 2026 en Maui y publicada el 8 de octubre. Allí afirmó que algunas de las empresas que están a la vanguardia de la IA le dicen a Qualcomm que, para 2028, necesitan poder ejecutar en un teléfono un modelo de 100.000 millones de parámetros.

El ejecutivo añadió que las compañías quieren que esos modelos funcionen “prácticamente todo el tiempo”, una aspiración que implica mantener capacidades de IA disponibles más allá de consultas ocasionales. No ofreció nombres ni precisó qué modelos, teléfonos o requisitos técnicos concretos contempla esa meta, por lo que sus comentarios describen una demanda que, según él, le han transmitido las empresas.

Cuando Heath le preguntó si esas compañías estaban pensando específicamente en teléfonos, Amon contestó que las empresas de IA “están empezando a hacer teléfonos”. Citó como ejemplo el dispositivo Doubao de ByteDance, fabricado por Nubia y procedente de China, y señaló que hay más productos en camino, sin aportar otros nombres ni fechas de lanzamiento.

La perspectiva de Qualcomm no supone que todo el procesamiento vaya a abandonar los centros de datos. Amon respondió a la referencia de Heath a agentes personales como Muse y Grok Bot, que ejecutan navegadores en máquinas virtuales en la nube, diciendo que una parte del trabajo seguirá allí y otra deberá realizarse directamente en el dispositivo.

El argumento a favor del procesamiento local parte de la información que el teléfono reúne sobre su propietario. Según Amon, el equipo almacena contexto personal, datos de sensores y las aplicaciones que un agente necesita para operar; en su planteamiento, tener esos elementos disponibles en el propio dispositivo permite que la IA actúe cerca de las herramientas y la información del usuario.

Amon también vinculó la visión del smartphone con IA al lanzamiento de OpenClaw, que, en su opinión, hizo más clara la idea de un teléfono diseñado alrededor de agentes. Describió estos sistemas como herramientas capaces de planificar, distribuir tareas y actuar en nombre del usuario, y sostuvo que las personas no deberían tener que desplazarse hasta un centro de datos para pedir un servicio de IA.

El planteamiento deja abierta una distribución de tareas entre teléfono y nube, en lugar de presentar ambos entornos como alternativas excluyentes. La conversación no detalló cómo se repartirían las operaciones ni qué exigencias de memoria o capacidad supondría ejecutar modelos de ese tamaño; sí dejó claro que las empresas, según Amon, aspiran a una presencia continua de la IA móvil.

Memoria más cara y presión sobre los smartphones

La ambición de llevar modelos más grandes al teléfono aparece mientras el costo de un componente esencial sube con fuerza. Amon dijo que los precios de la memoria se han multiplicado por cinco o seis y relacionó ese encarecimiento con una contracción de 20% del mercado de smartphones durante este año.

El impacto, según el CEO de Qualcomm, no se distribuye por igual entre las distintas gamas. Los teléfonos de precio medio y los modelos más económicos son los más afectados, mientras que los dispositivos premium han logrado mantenerse, una diferencia que coloca presión adicional sobre los segmentos donde el costo de los componentes pesa más en la decisión de compra.

Una previsión de Omdia publicada en julio también apuntó a una presión particular en los equipos de menor precio: la firma proyectó que los smartphones globales por debajo de USD 400 caerían 22% a medida que suben los costos de memoria. Esa estimación se refiere a ese segmento y no equivale a una previsión para todo el mercado.

Amon rechazó que la caída responda a una falta de interés de los consumidores y dijo que existe demanda reprimida. Según sus cifras, los compradores adquieren alrededor de 1.200 millones de teléfonos al año, aunque el tamaño del mercado todavía es menor que en 2019; sus comentarios no especifican cuánto podría recuperarse ni en qué plazo.

La expectativa de que los precios de los dispositivos sigan altos incluso después de que termine la escasez añade incertidumbre a esa recuperación. The Next Web señaló que la firma de investigación Omdia ha anticipado que los teléfonos mantendrán precios elevados una vez superado ese problema, de modo que el fin de la escasez no necesariamente se traduciría en una vuelta inmediata a los precios anteriores.

El costo de la memoria también apareció en la reacción de Elon Musk a una publicación sobre las declaraciones de Amon. Musk respondió que “el problema es el suministro de RAM”, una observación centrada en la disponibilidad del componente y distinta de las cifras sobre precios y ventas que el CEO de Qualcomm había ofrecido en la entrevista.

En ese contexto, los teléfonos que incorporen capacidades avanzadas de IA afrontan una tensión entre potencia y costo. Amon presentó el alza de memoria como un factor que ya perjudica especialmente a los dispositivos de gama media y baja, mientras que su proyección de modelos de gran tamaño en el teléfono apunta a una demanda de capacidad que podría volver más relevante el costo de los componentes.

Gafas inteligentes, centros de datos y la hoja de ruta de 6G

Entre los dispositivos portátiles, Amon dijo confiar más en las gafas inteligentes. Situó el mercado en un rango de entre 50 y 60 millones de unidades y afirmó que alrededor de 40 gafas utilizan chips de Qualcomm; la empresa presentó nuevas plataformas para estos productos durante el Snapdragon Summit.

La referencia a las gafas amplía la apuesta de Qualcomm más allá del teléfono, aunque Amon no detalló qué proporción del mercado representa cada cifra ni ofreció una previsión adicional de ventas. Su comentario sí muestra que la compañía busca posicionar sus plataformas en dispositivos que, como el smartphone, pueden acercar funciones digitales y de IA a las actividades cotidianas.

En el terreno de los centros de datos, Amon habló de Modular, la empresa de software que Qualcomm compró a Chris Lattner, creador de Swift. El ejecutivo dijo que Qualcomm hará que la plataforma sea de código abierto bajo la licencia Apache 2.0 y que podrá utilizarse con cualquier chip, una decisión que, según explicó, no limitará su uso a los procesadores de la compañía.

Amon dijo que Qualcomm celebrará cada despliegue de Modular en chips de Nvidia, AMD, Broadcom e Intel, además de los de otros fabricantes. Esa postura presenta la plataforma como una apuesta de software abierta a distintos procesadores y contrasta con una estrategia restringida al hardware propio, aunque en la entrevista no se dieron cifras de adopción ni detalles sobre despliegues concretos.

Sobre 6G, Qualcomm planea realizar demostraciones durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Amon espera que los primeros despliegues lleguen en 2029 y 2030, y que la expansión a mayor escala ocurra después de 2030, una secuencia que distingue entre mostrar la tecnología y su implementación más amplia.

Las distintas líneas descritas por Amon comparten una misma apuesta por ampliar el procesamiento y la conectividad en dispositivos y plataformas de Qualcomm, pero siguen calendarios diferentes. Los modelos de IA de 100.000 millones de parámetros en teléfonos apuntan a 2028, las primeras redes 6G podrían llegar en 2029 y 2030, y el ejecutivo prevé que su escalamiento ocurra más adelante, mientras los costos de memoria ya afectan al mercado móvil.


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