Por Canuto  

Microsoft prepara un Windows 11 menos dependiente de los botones de Copilot y más orientado a ejecutar modelos y agentes de inteligencia artificial directamente en la PC, con potenciales beneficios para la privacidad, los costos y el control empresarial.
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  • Microsoft describe el futuro de Windows como una era de “inteligencia sin medición”, con más cargas de IA ejecutadas en el dispositivo.
  • La compañía ha reducido algunas integraciones visibles de Copilot mientras prepara una plataforma para modelos y agentes locales.
  • Los equipos con CPU, GPU y NPU más potentes podrían ejecutar modelos de decenas o cientos de miles de millones de parámetros.


Microsoft quiere que Windows 11 deje de asociarse únicamente con botones de Copilot y funciones visibles de inteligencia artificial. La compañía está preparando un sistema operativo capaz de ejecutar modelos y agentes directamente en la computadora, una estrategia que podría reducir la dependencia de la nube y limitar el envío de datos fuera del dispositivo. El cambio no supone abandonar la IA, sino integrarla de una manera menos evidente y potencialmente más controlable para usuarios, desarrolladores y empresas.

La dirección aparece en un momento en que Microsoft también intenta recuperar la confianza en los fundamentos de Windows. La empresa trabaja en cambios como una barra de tareas movible y una Búsqueda de Windows sin Bing, según reportes sobre futuras modificaciones del sistema, mientras Windows mantiene una base de más de 1.600 millones de dispositivos activos mensualmente, cifra mencionada por Satya Nadella durante la conferencia de resultados del tercer trimestre fiscal de Microsoft. En ese contexto, la IA seguirá siendo central, aunque con menos botones y más capacidades incorporadas en la arquitectura del sistema.

La presentación de Microsoft en IFA 2026 ofreció nuevas pistas sobre esta estrategia. Mark Linton, vicepresidente de Windows y Dispositivos de Microsoft, utilizó el concepto “inteligencia sin medición” para describir el futuro de la plataforma y lo vinculó con la antigua ambición de poner una computadora en cada escritorio y hogar. La idea, según la explicación recogida por reportes sobre el evento, consiste en que cada PC pueda aportar capacidad de IA sin que todas las solicitudes deban viajar a un centro de datos.

Una inteligencia que no depende de cada solicitud en la nube

El concepto de “inteligencia sin medición” funciona como una nueva etiqueta para una tendencia técnica conocida: ejecutar inferencias en el dispositivo. En lugar de enviar cada petición a los servidores de Microsoft, OpenAI u otros proveedores, Windows podría utilizar la CPU, la GPU o la NPU de la computadora para resolver tareas cotidianas. Esto permitiría que ciertas interacciones se realicen sin consumir tokens asociados a servicios en la nube.

Linton explicó que las computadoras actuales pueden complementar el trabajo realizado en la nube y que no deberían depender de ella para modelos que los usuarios emplean todos los días. La diferencia resulta importante porque el procesamiento local no equivale a un Copilot gratuito e ilimitado, pero sí puede evitar que cada consulta sea tratada como una solicitud de inferencia remota. En este escenario, la expresión “sin medición” describe el lugar donde se ejecuta el modelo, no la ausencia absoluta de límites técnicos.

La apuesta también responde a la economía de la inteligencia artificial. Cada consulta procesada en un centro de datos implica infraestructura, energía y capacidad informática, mientras que un modelo suficientemente pequeño puede operar en el hardware que el usuario ya posee. Microsoft plantea así que una PC más potente podría modificar la economía de los tokens al trasladar ciertas cargas de trabajo desde los servidores hacia el escritorio.

La nube, sin embargo, no desaparecería de Windows 11. Los modelos más grandes y las tareas que requieren capacidades avanzadas probablemente seguirán necesitando centros de datos, mientras que las funciones rápidas, privadas o frecuentes podrían ejecutarse localmente. La estrategia combina ambos entornos y busca que el usuario no tenga que elegir entre una experiencia potente en la nube y una operación más reservada en su propia computadora.

Menos botones de Copilot, más funciones integradas

La evolución ya puede observarse en algunas aplicaciones de Windows. Microsoft comenzó a retirar la marca y los accesos visibles de Copilot en aplicaciones como el Bloc de notas y la Herramienta Recortes, y reportes sobre cambios similares también mencionan Microsoft Photos. En el Bloc de notas, la integración fue asociada con el nombre “Writing tools”, una modificación que reduce la presencia de la marca aunque conserve funciones relacionadas con IA. Estos movimientos sugieren que la empresa está reconsiderando la estrategia de colocar un botón de Copilot en cada espacio del sistema operativo.

La retirada de accesos visibles no significa que Microsoft haya cambiado de opinión sobre la importancia de la IA. Más bien, la compañía parece interesada en que las capacidades inteligentes aparezcan como parte natural de Windows, sin exigir al usuario que abra un chatbot o identifique una función como producto separado. Para el público, el resultado podría ser un sistema menos saturado de accesos directos y más dependiente de servicios que operan en segundo plano.

Ese enfoque coincide con el giro general de la industria desde los chatbots hacia los agentes de IA. Un chatbot responde preguntas o produce contenido después de recibir instrucciones, mientras que un agente puede ejecutar tareas más prolongadas y utilizar herramientas con mayor autonomía. Microsoft quiere que Windows esté preparado para alojar ese tipo de software, aunque la expansión de agentes también eleva los riesgos relacionados con permisos, archivos personales y redes corporativas.

La compañía presentó esta visión como parte de su objetivo de convertir Windows en una plataforma destacada para la inteligencia artificial. La prioridad ya no sería sumar una nueva función aislada en cada aplicación, sino ofrecer una base donde los desarrolladores puedan crear, ejecutar y administrar modelos con una experiencia más integrada. Ese cambio podría influir tanto en el diseño del sistema como en la forma en que los fabricantes compiten con el hardware.

Windows como sistema operativo para agentes

Microsoft identificó tres áreas de trabajo para avanzar hacia ese futuro, empezando por la experiencia del desarrollador. Linton mencionó el Modo de desarrollador y los esfuerzos para facilitar la creación directamente dentro de Windows, con la promesa de que los creadores puedan construir más rápido. La plataforma tendría que ofrecer herramientas que conecten el modelo, el hardware y las aplicaciones sin obligar a cada desarrollador a resolver desde cero los mismos problemas.

La segunda exigencia es el control empresarial. Linton señaló que los clientes no quieren permitir que los agentes circulen libremente por una red corporativa, porque necesitan aprovechar sus capacidades sin renunciar a sus políticas internas. En la práctica, eso implica definir permisos, restringir acciones, registrar actividades y establecer límites claros sobre los recursos a los que cada agente puede acceder.

Las futuras versiones de Windows 11 podrían incluir mecanismos para auditar agentes de IA, supervisar sus registros y controlar con mayor precisión lo que pueden hacer en la computadora. Estas funciones serían especialmente relevantes cuando un agente tenga acceso a documentos, aplicaciones o procesos que hasta ahora dependían de una acción directa del usuario. La autonomía puede ahorrar tiempo, pero también exige trazabilidad para identificar errores, abusos o decisiones inesperadas.

Microsoft también desarrolla contenedores y subsistemas de IA para aislar estos procesos del resto del sistema. El objetivo sería que un agente no interfiera con archivos personales ni provoque daños en la PC si interpreta mal una instrucción. La empresa prevé compartir más detalles hacia finales de 2026, aunque la dirección general ya está definida: Windows no se apartará de la IA, sino que intentará convertirla en una capacidad local, administrable y menos dependiente de botones visibles.

El hardware será parte de la nueva competencia

La ejecución local exige equipos capaces de procesar modelos complejos sin recurrir constantemente a servidores externos. Durante el evento, Microsoft habló de computadoras preparadas para ejecutar modelos con decenas o incluso cientos de miles de millones de parámetros, una escala que hasta hace poco estaba asociada principalmente con infraestructuras especializadas. Linton describió algunas de estas máquinas como cercanas a una “capacidad de supercomputadora en el escritorio”.

El papel de la NPU, la GPU y la CPU será distinto según la tarea y el modelo utilizado. Las unidades especializadas pueden acelerar operaciones de IA y reducir el consumo de recursos para determinadas cargas, mientras que la memoria disponible y la eficiencia térmica también condicionan el rendimiento. Por esa razón, la visión de Microsoft no depende solamente de una actualización de Windows, sino de una nueva generación de equipos diseñados para trabajar con inteligencia artificial.

Para los desarrolladores y creadores, la principal ventaja sería ejecutar cargas de trabajo de IA directamente en el escritorio. Eso podría facilitar pruebas, generación de contenido y automatizaciones sin enviar todos los archivos a un proveedor externo, aunque la capacidad real variará según el modelo, la configuración y la complejidad de cada tarea. La privacidad potencial mejora cuando los datos permanecen en el dispositivo, pero los usuarios aún deberán revisar qué funciones requieren conexión o comparten información.

La estrategia también ofrece a Microsoft una forma de defender el valor de la PC frente a servicios cada vez más centralizados. Si Windows logra coordinar modelos locales, agentes, seguridad y herramientas de desarrollo, el equipo dejaría de ser únicamente una terminal para acceder a la nube y se convertiría en un centro de procesamiento personal. El reto será demostrar que esa promesa puede traducirse en estabilidad, transparencia y controles útiles, en lugar de otra capa de complejidad sobre el sistema operativo.

La compañía todavía no ha presentado todos los detalles de su arquitectura ni ha definido qué funciones llegarán a cada equipo. Sin embargo, sus declaraciones en IFA 2026 muestran una transición clara: la inteligencia artificial continuará dentro de Windows 11, pero su próxima etapa podría sentirse menos como un botón y más como una capacidad distribuida entre el hardware, las aplicaciones y los agentes que el usuario autorice.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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