Por Canuto  

Meta presentó una nueva línea de gafas inteligentes con IA, a un precio inferior al de sus modelos Ray-Ban, en un intento por ampliar su alcance justo cuando Google y Samsung se preparan para entrar al mismo mercado. La apuesta combina nuevos diseños propios, una edición asociada a Kylie Jenner y mejoras limitadas en software, pero mantiene abiertas las dudas sobre privacidad y sobre si estas gafas pueden ofrecer más utilidad que un smartphone.

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  • Meta lanzó tres nuevos diseños de gafas inteligentes con IA, con precios desde USD $299 y sin la marca Ray-Ban en el nombre.
  • La empresa mantiene su liderazgo con cerca de 69% del mercado, pero encara presión creciente de Google, Samsung, OpenAI y asistentes rivales como ChatGPT y Gemini.
  • Aunque incorporan traducción, música, navegación y el modelo Muse Spark AI, persisten los cuestionamientos sobre privacidad y utilidad real.

 


Meta, la matriz de Facebook, presentó una nueva línea de gafas inteligentes con inteligencia artificial (IA) diseñadas bajo su propia marca, en un movimiento que busca ampliar su presencia en el mercado con un precio inicial de USD $299. El cambio marca una ruptura visible con la estrategia anterior, basada en modelos co-marcados con Ray-Ban y Oakley.

La nueva familia llega en un momento clave para la empresa, porque Google, Samsung, Warby Parker, Gentle Monster y Xreal preparan sus primeras gafas inteligentes para el otoño. Meta intenta adelantarse a esa competencia con una oferta más amplia y más asequible.

Hasta ahora, las gafas de Meta se habían apoyado en marcas con fuerte reconocimiento en moda óptica, especialmente Ray-Ban. En esta ocasión, los productos llevan solo la identidad de Meta Glasses, aunque la fabricación, las lentes y la distribución siguen vinculadas a EssilorLuxottica.

Andrew Bosworth, director de tecnología, explicó durante un evento de prensa en Nueva York que la compañía quiere cubrir más segmentos del mercado. Según su planteamiento, llegar a más usuarios no depende solo del diseño y el estilo, sino también del nivel de precio.

Ese argumento busca justificar por qué Meta conserva los modelos Ray-Ban y Oakley, pero al mismo tiempo impulsa marcos propios más económicos. Bosworth señaló que muchos consumidores aceptan pagar una prima por un diseño icónico como Wayfarer, por lo que la nueva línea intenta cubrir un espacio distinto.

Los nuevos precios son inferiores a los de los modelos recientes de Ray-Ban, que parten desde USD $379, y también a los de algunas variantes lanzadas esta primavera por USD $499, en un intento de Meta por responder a uno de los principales frenos de adopción en wearables con IA: el costo.

Los modelos Fury, Adventurer y la edición de Kylie Jenner

La nueva línea incluye tres estilos principales: Adventurer, Fury y un modelo ovalado diseñado en colaboración con Kylie Jenner, llamado Meta Glasses by Kylie o Starfire Kylie Edition, según el contexto de las demostraciones de prensa. Cada uno apunta a públicos estéticos distintos, aunque comparten casi la misma base técnica.

Fury tiene una montura más robusta, rectangular y con brazos gruesos. Varios reportes la comparan visualmente con anteriores gafas Meta inspiradas en Ray-Ban, aunque sin incorporar pantallas y sin exhibir la marca clásica en el frontal.

Adventurer, por su parte, mantiene un perfil más bajo, con brazos más delgados y un formato compacto. Esa variante parece acercarse al look tradicional de gafas urbanas, pero con menos peso visual y sin el emblema de Ray-Ban.

La edición asociada a Kylie Jenner es la más llamativa del grupo. Sus lentes ovalados horizontales, una pequeña gema incrustada en una de las lentes, el estuche de carga con espejo y una nota de Jenner apuntan a una integración más fuerte entre electrónica de consumo, moda y cultura pop.

Ese modelo también incluye detalles poco habituales, como un sonido personalizado al colocarse las gafas y la posibilidad de reemplazar la voz estándar de Meta AI por una versión generada con IA basada en la voz real de Jenner. Meta no compartió con todos los medios un precio exacto para esta edición, pero dejó claro que costará más que la gama base.

Gizmodo señaló que la edición Kylie fue una de las mejor recibidas durante las pruebas breves de prensa, incluso entre personas que normalmente preferirían marcos más clásicos. Ese dato sugiere que Meta busca seducir tanto a usuarios tecnológicos como a compradores atraídos por la identidad visual del accesorio.

Qué ofrecen las nuevas gafas y qué tanto cambia la experiencia

En funciones, las nuevas Meta Glasses mantienen la base que la empresa ya había desplegado en generaciones previas. Pueden reproducir música, traducir idiomas, responder preguntas sobre el entorno y usar sus cámaras para interpretar lo que la persona está mirando.

Meta agregó algunas mejoras de software junto con el lanzamiento. Entre ellas figuran traducción en 14 idiomas, navegación paso a paso y el debut del modelo Muse Spark AI, que según la empresa mejora la extracción de detalles desde imágenes y la memoria de preferencias personales.

CNN probó las gafas durante un evento previo al lanzamiento y reportó que fueron capaces de estimar calorías en un tazón de fresas, traducir un letrero del árabe al inglés y recomendar museos cercanos. También identificaron que un recipiente de cerezas falsas utilizado como utilería no era real.

Sin embargo, el propio desempeño mostrado no pareció muy distinto a lo que ya podían hacer las gafas previas de Meta. Esa percepción es importante, porque sugiere que el principal atractivo comercial de esta generación no sería una revolución funcional, sino una combinación de precio, diseño y refinamientos graduales.

Gizmodo observó además que Muse Spark AI se siente más ágil y conversacional que la versión anterior de Meta AI. Aun así, también reportó problemas de visión por computadora y errores de interpretación en varias consultas, por lo que el avance todavía no parece un salto radical.

Para un lector acostumbrado al debate sobre IA en hardware, este punto es central. La carrera actual no se trata solo de poner un asistente en un nuevo dispositivo, sino de demostrar por qué ese formato merece espacio frente al smartphone, que ya concentra cámara, pantalla, contexto y acceso a modelos más conocidos.

Comodidad, prescripción y hardware casi intacto

Uno de los mensajes más consistentes de Meta en este lanzamiento es que buscó hacer las gafas más cómodas y más fáciles de adaptar a la vida cotidiana. Los modelos incluyen almohadillas nasales ajustables, brazos flexibles y terminales personalizables.

También integran bisagras con sobreextensión para cabezas de mayor tamaño y opciones de ajuste en tamaños pequeño, mediano y ancho en algunas piezas de soporte nasal. Tanto Fury como Adventurer se ofrecen en tamaños estándar y grande.

La compañía destacó además un soporte más amigable para lentes recetadas. Según lo compartido en el evento, las lentes pueden ajustarse desde -12 hasta +2,5, y pueden añadirse a las gafas después de la compra con mayor facilidad que antes.

Esa mejora puede parecer menor frente al ruido de la IA, pero resulta crítica para adopción masiva. Si el dispositivo aspira a sustituir o acompañar gafas de uso diario, debe acomodar prescripciones reales y no solo usuarios sin necesidades ópticas complejas.

En cuanto al hardware principal, la mayoría de las especificaciones permanecen casi iguales a las de la segunda generación reciente. Gizmodo indicó que las gafas conservan una cámara de 12 megapíxeles, captura de video en 3K, unas 8 horas de batería y hasta 32 horas adicionales con el estuche.

También aparece un botón de acción integrado en el brazo derecho, capaz de lanzar Meta AI o de configurarse para otras funciones. Aun así, Meta no detalló ampliamente el rango completo de personalización disponible para ese acceso físico.

Meta lidera el mercado, pero la competencia ya se acerca

Meta llega a este anuncio desde una posición de fuerza. IDC calcula que su línea de gafas representó 69,2% de los envíos del mercado en el primer trimestre de 2026, en un contexto donde el segmento creció 167% frente al mismo período de 2025.

Ese dominio convierte a Meta en el actor más visible de la categoría de gafas inteligentes para consumo general. Mark Zuckerberg dijo en la llamada de resultados de abril que la cantidad de personas que usan estas gafas a diario se triplicó interanualmente.

Pero el liderazgo actual no garantiza una ventaja duradera. El propio gerente de investigaciones de IDC, Jitesh Ubrani, advirtió que los desafiantes que se están formando contra Meta son formidables, una frase que resume bien el entorno competitivo que se avecina.

Google y Samsung colaboran en un nuevo par de gafas con IA que llegará más adelante este año, con funciones comparables. Apple también aparece en el horizonte, mientras OpenAI desarrolla su propio producto de hardware, según los reportes citados por CNN.

La amenaza competitiva no es solo de dispositivos, sino de ecosistemas. Analistas de IDC escribieron el 15 de junio que Google entra a esta carrera con una ventaja difícil de replicar, porque Gemini ya se integra en correo electrónico, fotos, búsqueda y calendarios de miles de millones de usuarios.

Ese detalle importa mucho para la economía de la IA. En esta fase, el valor del hardware depende cada vez más de la calidad del asistente, del acceso a contexto personal y de la capacidad de convertir la interacción diaria en una puerta de entrada a servicios, suscripciones y datos.

Privacidad, utilidad real y el reto de convencer al consumidor

Más allá del precio, Meta sigue cargando con objeciones serias sobre privacidad. La empresa ha enfrentado críticas por el uso de gafas con cámara en situaciones donde otras personas pueden ser grabadas sin consentimiento.

CNN recordó este año casos en los que algunos hombres grabaron videos de sí mismos coqueteando con mujeres usando gafas inteligentes y luego subieron esos clips a redes sociales sin el permiso de las afectadas. Ese tipo de episodio agrava la desconfianza pública sobre el formato.

Meta sostiene que todas sus gafas incluyen una luz LED que indica cuándo están grabando. Su sitio web también afirma que la cámara no funciona a menos que esa luz esté encendida, un mecanismo que la compañía presenta como salvaguarda para transeúntes.

Bosworth describió el problema como un juego del gato y el ratón frente a actores maliciosos. Dijo que Meta intenta mejorar generación tras generación para que esa luz sea un indicador en el que los transeúntes puedan confiar y entender qué está ocurriendo con las gafas.

Pese a ello, varios observadores consideran insuficiente la respuesta. CNET señaló que Bosworth no pareció ceder ante cambios de diseño o de privacidad para el futuro, incluso después de los cuestionamientos recientes sobre grabación no consentida.

La segunda gran duda es la utilidad. Runar Bjorhovde, analista de Omdia citado por CNN, planteó que la industria aún debe demostrar si estos wearables pueden hacer algo verdaderamente único o diferente usando la cámara y creando contexto sobre el mundo.

Ese es el punto que definirá si las gafas inteligentes se convierten en una plataforma masiva o en un nicho caro. Mientras el smartphone siga resolviendo casi todo con menos fricción social, cada nueva generación de gafas tendrá que justificar su existencia más allá del efecto novedad.

Lo que viene para Meta y para el mercado de portables con IA

Meta dejó entrever que esta expansión de verano no será el final de su hoja de ruta. Alex Himel, jefe de wearables de la empresa, comentó que primavera y verano son temporadas muy activas para gafas, y sugirió que hay más modelos en camino.

Durante la sesión de preguntas y respuestas, Bosworth reconoció interés en unas gafas de audio sin cámara y de menor costo. Himel también mencionó que Meta explora más herramientas de software para procesamiento posterior a la captura de cámara.

Sobre la calidad visual, Himel dijo que la empresa quiere ser tan buena como el estado del arte de 2024 frente a los teléfonos, aunque reconoció que la calidad de cámara seguirá siendo un foco importante. Esa admisión muestra que Meta todavía no considera resuelto el diferencial frente al smartphone.

En paralelo, IDC estima que el precio medio de venta de gafas inteligentes caerá de USD $376 en 2026 a USD $229 en 2030. Si ese descenso se materializa, el mercado podría volverse mucho más competitivo y abrir espacio a fabricantes con estrategias de volumen.

Meta también tiene motivos internos para insistir. Sus apuestas previas en hardware, desde teléfonos co-marcados hasta dispositivos de hogar inteligente y cascos de realidad virtual, no lograron convertirse en éxitos de consumo comparables a los smartphones o smartwatches.

Por eso las gafas son algo más que un accesorio en su estrategia. Si la empresa logra volverlas ubicuas, no solo ganaría una nueva plataforma de hardware, sino también un canal privilegiado para impulsar Meta AI frente a ChatGPT y Gemini, dos asistentes que hoy superan su adopción en Estados Unidos según Pew Research.

En síntesis, Meta intenta comprar tiempo y cuota de mercado con un precio más agresivo y una oferta estética más amplia. Pero su verdadero examen no será vender unas cuantas monturas de moda, sino convencer al público de que la IA en la cara puede ser útil, confiable y socialmente aceptable.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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