Por Canuto  

Meta vuelve a intentar algo que históricamente le ha costado: construir un negocio relevante fuera de la publicidad digital. Con nuevas suscripciones para Meta AI, planes premium para sus aplicaciones y una posible entrada al mercado de nube, Mark Zuckerberg busca transformar la ola de inteligencia artificial en una fuente de ingresos duradera.
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  • Meta probará suscripciones de Meta AI de USD $7,99 y USD $19,99 al mes en Singapur, Guatemala y Bolivia.
  • Casi 98% de los ingresos de Meta en el primer trimestre provino de publicidad, pese a años de intentos fallidos en hardware, cripto y software empresarial.
  • Analistas ven potencial en IA, pero advierten que competir en nube contra Amazon, Microsoft y Google exigiría capacidades que Meta aún debe construir.


Meta vuelve a buscar un negocio más allá de los anuncios

Meta Platforms vuelve a intentar una tarea que ha resultado difícil durante años: ganar dinero de forma relevante sin depender casi por completo de la publicidad digital. La compañía dirigida por Mark Zuckerberg está preparando nuevas suscripciones para Meta AI, su aplicación y sitio web de inteligencia artificial con una propuesta similar a ChatGPT.

La empresa comenzará a probar dos servicios pagos de Meta AI en Singapur, Guatemala y Bolivia. Los planes costarán USD $7,99 y USD $19,99 al mes, según las funciones y capacidades incluidas. El movimiento llega en un momento en que las grandes tecnológicas buscan convertir la IA generativa en productos que los usuarios paguen de forma recurrente.

La novedad coincide con el lanzamiento oficial de planes de suscripción premium para Instagram, Facebook y WhatsApp. Meta también presentó niveles superiores para su servicio de verificación, enfocado en ayudar a empresas a proteger sus marcas dentro de sus plataformas.

Según informó CNBC, Zuckerberg también dijo durante la reunión anual de accionistas que un posible negocio de computación en la nube está “definitivamente sobre la mesa”. Esa opción podría poner a Meta, eventualmente, frente a Amazon, Microsoft y Google en uno de los mercados más importantes de infraestructura tecnológica.

El contexto es clave. Desde que Facebook comenzó a vender anuncios digitales hace casi dos décadas, ese rubro ha sido el motor dominante del negocio. En su reporte del primer trimestre, Meta indicó que casi 98% de sus ingresos de USD $56.300 millones provino de publicidad.

Un negocio publicitario enorme, pero vulnerable a cambios de hábito

La publicidad digital le ha dado a Meta una posición privilegiada. El negocio tiene márgenes de rentabilidad muy altos dentro del sector tecnológico. Además, Meta y Google han dominado durante años el mercado estadounidense de anuncios en línea.

La fortaleza del negocio actual no está en duda. Meta acaba de registrar su tasa de crecimiento trimestral más rápida desde 2021. Ese resultado sugiere que el mercado de publicidad en línea sigue mostrando gran vigor para la compañía.

Sin embargo, la inteligencia artificial plantea una amenaza estratégica. Si los usuarios comienzan a buscar información en interfaces conversacionales, podrían pasar menos tiempo en redes sociales tradicionales. Eso reduciría la exposición a enlaces, publicaciones patrocinadas y otros formatos publicitarios que hoy sostienen el modelo.

Ese riesgo explica por qué Meta quiere experimentar con suscripciones, servicios premium y, posiblemente, infraestructura en la nube. La empresa no solo busca ingresos nuevos. También intenta asegurar que sus plataformas sigan siendo relevantes en un entorno donde la IA cambia la manera de descubrir contenido y tomar decisiones.

El desafío no es menor. La historia reciente muestra que consumidores y empresas han rechazado varias ofertas de Meta cuando estas no se apoyan directamente en su maquinaria publicitaria. Esa trayectoria pesa sobre las nuevas apuestas de Zuckerberg.

Portal, Oculus, Libra y Workplace muestran un historial difícil

Meta ya ha intentado vender hardware, software empresarial y hasta productos vinculados con criptomonedas. El resultado ha sido irregular y, en varios casos, decepcionante. El dispositivo de videollamadas Portal debutó en 2018, pero la compañía lo retiró del mercado cuatro años después.

La realidad virtual también ha sido una apuesta costosa. Meta compró Oculus en 2014 por USD $2.000 millones. Sin embargo, esa adquisición todavía no ha producido un visor de VR con éxito masivo comparable al dominio que la compañía tiene en redes sociales.

La unidad Reality Labs acumula más de USD $80.000 millones en pérdidas operativas desde fines de 2020. La división ha desplazado recursos desde la realidad virtual hacia las gafas inteligentes con IA. En ese frente, las gafas Ray-Ban Meta, desarrolladas junto a EssilorLuxottica, han representado una excepción positiva dentro del historial de hardware de la empresa.

El episodio cripto también dejó una lección fuerte. Zuckerberg entró en ese sector en 2019 con Libra, una iniciativa de criptomoneda que despertó fuerte escrutinio regulatorio. El último remanente del proyecto terminó cerrando en 2022.

El software empresarial tampoco logró consolidarse. Facebook lanzó Workplace en 2016 como una herramienta de chat para empresas. En 2024, Meta anunció que eventualmente cerraría el servicio, lo que reforzó la idea de que su ADN comercial sigue atado al consumo masivo y a los anuncios.

Analistas ven potencial en IA, pero con límites claros

Aun así, algunos analistas creen que la IA puede abrir una nueva fuente de ingresos para Meta. Wolfe Research estimó que las suscripciones de Meta AI podrían aportar hasta USD $3.000 millones a los ingresos totales de la empresa para 2027. Para 2030, esa cifra podría crecer a USD $16.000 millones.

Ese monto sería relevante, aunque todavía pequeño frente a una compañía que genera más de USD $200.000 millones en ingresos anuales. La acción de Meta subió casi 4% el miércoles tras conocerse la noticia de las suscripciones, una señal de que el mercado ve valor en la diversificación.

Los analistas de Wolfe Research recomendaron comprar la acción por la escala de Meta, sus inversiones en IA, su liderazgo de categoría y sus catalizadores de producto. También señalaron que esos factores podrían permitirle superar el crecimiento del mercado de publicidad digital y crear nuevas fuentes de ingresos.

Max Willens, analista de Emarketer, planteó una lectura más cauta. Dijo que Meta es víctima de su propio éxito en anuncios en línea, porque su negocio principal eclipsa cualquier otro esfuerzo. “Puede ser muy difícil para una matriz corporativa sostener el entusiasmo por algo que naturalmente será mucho más pequeño, probablemente para siempre”, afirmó.

Willens agregó una frase que resume el dilema estratégico: “Ya es bastante difícil tener éxito en un negocio, y mucho más en dos”. Para el analista, las suscripciones podrían funcionar mejor si fortalecen el negocio publicitario, en lugar de intentar reemplazarlo como línea independiente.

La nube aparece como posibilidad, pero el reto empresarial es enorme

La posible entrada de Meta al mercado de computación en la nube introduce otra dimensión. Zuckerberg no garantizó que la compañía vaya a competir en ese sector. Explicó que la idea tendría sentido si Meta termina con capacidad excedente tras sus grandes inversiones en infraestructura para IA.

En abril, Meta elevó su guía de gasto de capital relacionado con IA para 2026. La nueva estimación quedó entre USD $125.000 millones y USD $145.000 millones. Antes, el rango previsto estaba entre USD $115.000 millones y USD $135.000 millones.

Shashi Bellamkonda, director de investigación de Info-Tech Research Group, advirtió que Meta tendría que construir un negocio empresarial “desde cero”. Según su análisis, la empresa se ha enfocado demasiado en el consumidor directo, lo que complica la venta de tecnología a compañías.

Bellamkonda describió Workplace como una oferta aparentemente “a medias”, porque Meta mantuvo su foco en el aspecto social de Facebook, un producto monetizado con anuncios. Para competir en nube, la empresa necesitaría reforzar procesos, plataformas, tecnología y, sobre todo, personal especializado para operar, mantener y vender servicios.

Ese punto resulta sensible porque Meta ha reducido personal mediante despidos, incluso en áreas vinculadas con soporte al cliente. En el negocio de nube, la atención a empresas, la confiabilidad y los contratos complejos son partes centrales de la propuesta de valor.

Amazon, Microsoft y Google no serán rivales fáciles

El mercado estadounidense de nube tiene líderes muy consolidados. Amazon Web Services ocupa el primer lugar, seguido por Microsoft Azure y luego Google. Estos competidores han invertido durante años en infraestructura, herramientas para desarrolladores, ventas empresariales y servicios administrados.

Naveen Chhabra, analista de Forrester, dijo que los líderes actuales “están ganando porque han desarrollado una enorme pila” con el paso del tiempo. Añadió que Meta no cuenta con eso, “al menos todavía no”.

Chhabra también recordó experiencias fallidas de compañías de telecomunicaciones. Verizon y CenturyLink intentaron crear negocios de nube a partir de sus grandes recursos de centros de datos, pero esas apuestas no dieron los resultados esperados.

Para el analista, la evidencia histórica muestra que tener capacidad y red no basta para ganar en nube. “Evidencias históricas como las telcos saltando al negocio de la nube con la esperanza de que su capacidad y red pudieran traer negocio demostraron estar equivocadas en distintas geografías y épocas”, dijo.

Meta, por ahora, enfrenta una paradoja. Su negocio de anuncios sigue siendo extraordinariamente fuerte, pero esa misma fortaleza dificulta que cualquier línea nueva parezca decisiva. La IA podría darle una oportunidad distinta, aunque el historial de Portal, Oculus, Libra y Workplace deja claro que la diversificación no se logra solo con escala y capital.


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