Por Canuto  

Mercedes-Benz incorporará el AI Driver de Wayve en futuros vehículos durante los próximos dos años, con asistencia punto a punto en ciudades y autopistas. El acuerdo combina la arquitectura MB.OS del fabricante alemán con una tecnología británica que busca operar sin mapas HD ni geocercas, aunque el conductor seguirá siendo legalmente responsable.
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  • Mercedes-Benz y Wayve firmaron un acuerdo definitivo para integrar el AI Driver en futuros vehículos de producción.
  • La tecnología ofrecerá asistencia punto a punto en entornos urbanos y autopistas, pero no convertirá al vehículo en autónomo.
  • Wayve anunció una ronda Serie D en febrero de 2026 y ya probó la integración en Stuttgart, Londres y San Francisco.


Un acuerdo para llevar la IA a producción

Mercedes-Benz firmó un acuerdo definitivo con la empresa londinense Wayve para incorporar su AI Driver en futuros vehículos de producción durante los próximos dos años. La tecnología ofrecerá asistencia de conducción punto a punto en entornos urbanos y autopistas, una función que busca acompañar al conductor en trayectos completos sin presentar el sistema como autonomía plena. El pacto representa la llegada de software británico a la arquitectura de vehículos de una de las principales marcas alemanas de lujo.

El acuerdo se produce después de que Mercedes-Benz participara en la ronda Serie D de Wayve, anunciada en febrero de 2026. Nissan y Stellantis también estuvieron entre los fabricantes vinculados a esa financiación, que reforzó la posición de Wayve en un mercado donde las empresas de inteligencia artificial compiten por asociarse con fabricantes tradicionales. La inversión, por tanto, no quedó limitada a una relación financiera, sino que desembocó en una integración orientada a productos comerciales.

Los equipos de ambas compañías integraron el software en la arquitectura de producción de Mercedes-Benz, utilizando el hardware del fabricante, su sistema operativo MB.OS y sus interfaces de mapas. La integración busca que el AI Driver funcione sobre componentes y sistemas que ya forman parte del ecosistema tecnológico de la marca, en lugar de depender de una plataforma completamente externa. Wayve sostuvo que esa compatibilidad permitirá trasladar su tecnología a futuros vehículos dentro de la gama del fabricante.

La empresa londinense abrió en marzo de 2025 un centro cerca de Stuttgart, una decisión que presentó como parte de su estrategia para asociarse con fabricantes alemanes y proveedores de primer nivel. La proximidad con el centro industrial de Mercedes-Benz facilitó el trabajo conjunto y la demostración del sistema en Stuttgart, Londres y San Francisco. Jorg Burzer, director de tecnología de Mercedes-Benz, describió el proyecto como la primera integración del Wayve AI Driver en el segmento premium.

Asistencia, no conducción autónoma

Aunque el acuerdo utiliza el lenguaje de un conductor artificial, Mercedes-Benz y Wayve describen el producto como asistencia de conducción punto a punto. Esa distinción mantiene a la persona sentada frente al volante como responsable del vehículo, incluso cuando el software pueda gestionar un trayecto por calles urbanas y carreteras de alta velocidad. Para el comprador, la promesa no equivale a poder abandonar la supervisión de la vía o convertir el automóvil en un servicio completamente autónomo.

Alex Kendall, cofundador y director ejecutivo de Wayve, afirmó que el trabajo refleja una profunda alineación técnica entre los equipos de las dos empresas. La declaración apunta a una colaboración que abarca el software, el hardware, el sistema operativo y las interfaces de mapas, elementos que deben funcionar conjuntamente antes de que una función llegue a vehículos fabricados en serie. Sin embargo, la operación comercial no elimina las obligaciones del conductor ni las exigencias regulatorias aplicables a cada mercado.

Mercedes-Benz ya comercializa una función que ofrece una capacidad diferente y, en ciertos aspectos, más amplia: Drive Pilot. El sistema ha sido presentado por Mercedes-Benz como una solución de conducción automatizada condicional con aprobación de tipo válida internacionalmente, y la autoridad federal alemana de transporte motorizado lo autorizó para operar hasta 95 kilómetros por hora en diciembre de 2024, bajo condiciones específicas.

Con Drive Pilot, el conductor puede desviar su atención de la carretera cuando circula detrás de un vehículo guía, siempre que se cumplan las condiciones establecidas, incluida una temperatura superior a 4 grados Celsius. El AI Driver de Wayve plantea otra experiencia: puede asistir en una ciudad y enlazar un recorrido punto a punto, pero la persona debe continuar mirando la carretera. Así, un mismo comprador recibiría dos promesas tecnológicas distintas, una con mayor relajación en un escenario limitado y otra con una cobertura potencialmente más amplia, aunque bajo supervisión constante.

Un sistema diseñado para aprender en nuevas ciudades

Wayve sostiene que su AI Driver puede operar sin mapas HD, geocercas ni reentrenamiento local para cada ciudad. La empresa afirma que el sistema aprende a generalizar sus capacidades hacia nuevos entornos, una característica que podría reducir la dependencia de mapas extremadamente detallados y de despliegues específicos para cada territorio. En la práctica, esa propuesta busca facilitar que un fabricante utilice una misma base tecnológica en distintos mercados y condiciones de circulación.

El entrenamiento del software se realiza, según Wayve, en infraestructura de Nvidia alojada en Microsoft Azure. La combinación de procesadores especializados y capacidad de computación en la nube respalda el desarrollo de un modelo que debe interpretar carreteras, vehículos, peatones y señales en escenarios variados. La compañía presentó esa arquitectura como un elemento que le permite avanzar desde funciones de asistencia hacia productos sin conductor en toda la gama de un fabricante.

Las demostraciones de la integración con Mercedes-Benz se realizaron en Stuttgart, Londres y San Francisco. Esos entornos ofrecen condiciones de tráfico y diseños urbanos diferentes, por lo que la exhibición buscó mostrar que el sistema no depende de una sola ciudad o de un conjunto limitado de rutas. Aun así, las demostraciones no sustituyen las aprobaciones regulatorias, las pruebas de seguridad ni la definición de las condiciones de uso para los clientes finales.

El reto central consiste en transformar una capacidad de investigación y demostración en una función de producción con responsabilidades claramente delimitadas. Un vehículo que asiste en una ruta urbana debe reconocer situaciones imprevistas, responder a cambios de carril y compartir el espacio con usuarios vulnerables, mientras que un sistema de autopista enfrenta otras exigencias operativas. La promesa de generalización tecnológica puede acelerar el despliegue, pero también eleva la importancia de validar cómo se comporta el software en cada mercado.

Londres expone los límites regulatorios

La actividad de Wayve en Londres muestra que la llegada de un acuerdo de producción no significa que los vehículos sin conductor estén listos para circular libremente. Wayve y Uber operan allí menos de 20 Ford Mustang Mach-E, registrados como vehículos de alquiler privado y con un conductor remunerado legalmente responsable de cada trayecto. Ese esquema permite probar el servicio con supervisión humana mientras continúa el proceso de autorización.

La empresa británica no ha completado el sistema de permisos que Gran Bretaña abrió en mayo, de acuerdo con la información citada por la fuente. La diferencia entre una prueba controlada y un producto comercial de conducción autónoma resulta especialmente visible en ese punto: aunque la tecnología pueda ejecutar numerosas tareas, las autoridades todavía deben establecer cómo se certifica, quién responde ante un incidente y bajo qué condiciones puede ofrecerse al público.

El acuerdo con Mercedes-Benz llega antes de que Wayve obtenga ese marco completo para operar sin conductor en el Reino Unido. Esto no implica que los futuros vehículos de Mercedes-Benz vayan a circular de inmediato sin supervisión humana, porque el pacto anunciado se refiere a asistencia de conducción y no a autonomía plena. También muestra que los fabricantes pueden avanzar en la integración industrial mientras los reguladores definen los permisos para niveles más ambiciosos de automatización.

Para Mercedes-Benz, la alianza amplía su estrategia de asistencia mediante una tecnología que podría cubrir ciudad y autopista desde una misma plataforma. Para Wayve, el acuerdo ofrece una ruta hacia la producción masiva y una validación dentro del segmento premium, además de aprovechar la relación creada por su ronda de financiación. El resultado dependerá de cómo ambas compañías conviertan la integración técnica en una función segura, aprobada y comprensible para los conductores.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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