Por Canuto  

Un estudio de Aviloo basado en más de 500.000 pruebas sugiere que la mayoría de los vehículos eléctricos conserva cerca de 90% de la capacidad útil de su batería después de 150.000 kilómetros, aunque el clima y los hábitos de carga pueden cambiar significativamente el resultado.
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  • La salud mediana de las baterías analizadas se ubicó entre 87% y 94% después de 150.000 kilómetros.
  • La degradación varía incluso entre vehículos del mismo modelo, según el clima, el tamaño de la batería y el uso.
  • Organizaciones del Reino Unido piden certificados obligatorios para aumentar la confianza en el mercado de VE usados.


Las baterías de los vehículos eléctricos parecen resistir mejor el paso del tiempo y el uso intensivo de lo que muchos conductores temían. Un nuevo estudio indica que la mayoría de los VE usados puede conservar cerca de 90% de su capacidad original utilizable después de recorrer 150.000 kilómetros, un resultado que podría aliviar una de las principales preocupaciones de quienes evalúan abandonar los automóviles de gasolina.

El análisis adquiere relevancia porque las ventas globales de vehículos eléctricos han aumentado, impulsadas también por el encarecimiento de los combustibles, mientras la durabilidad de las baterías continúa influyendo en las decisiones de compra. La batería representa uno de los componentes más costosos del vehículo, de modo que su estado puede afectar tanto la autonomía diaria como el valor de reventa de un automóvil usado.

Una degradación menor a la esperada

El estudio fue elaborado por Aviloo, un grupo con sede en Austria que analiza la salud de las baterías, y reunió más de 500.000 pruebas realizadas en todo el mundo entre 2022 y 2026. La muestra incluyó 20 modelos populares de vehículos eléctricos, entre ellos el Model Y de Tesla y el ID.4 de Volkswagen, aunque no incorporó modelos chinos debido a la falta de datos disponibles.

Aviloo midió el estado de salud, conocido como SoH, que representa el porcentaje de capacidad utilizable que conserva una batería frente a su capacidad original. La mediana se ubicó entre 91% y 97% después de 50.000 kilómetros, entre 88% y 95% luego de 100.000 kilómetros, y entre 87% y 94% al alcanzar 150.000 kilómetros.

Estos resultados contrastan con el temor de que una batería pierda rápidamente una parte sustancial de su capacidad y obligue a reemplazarla durante los primeros años de uso. Las garantías de baterías de VE suelen cubrir ocho años o 100.000 millas, equivalentes a unos 160.000 kilómetros, y contemplan un reemplazo cuando la capacidad cae por debajo de 70%.

La garantía ofrece un umbral de protección, pero el estudio sugiere que muchos vehículos permanecen bastante por encima de ese límite cuando llegan a recorridos similares. Aun así, los valores medianos no significan que todos los automóviles tengan el mismo desempeño, una advertencia especialmente importante para quienes compran un VE usado sin conocer su historial.

El clima y la carga cambian el resultado

La investigación encontró diferencias significativas en la velocidad de degradación incluso entre vehículos del mismo modelo. El clima, el tamaño de la batería y los hábitos del conductor, incluido el nivel de carga al estacionar, pueden producir variaciones considerables en la capacidad restante.

Marcus Berger, director ejecutivo de Aviloo, explicó que un vehículo eléctrico puede verse igual que otro, con la misma edad y kilometraje, sin que el comprador pueda saber cómo fue tratado. Según su comparación, en un automóvil con motor de combustión la edad y el kilometraje suelen ofrecer una referencia más directa sobre el estado técnico, mientras que en un VE el historial de uso de la batería añade una variable decisiva.

Berger señaló que las baterías utilizadas en climas más cálidos se degradan con mayor rapidez y destacó la importancia de la forma en que se deja estacionado el vehículo. También recomendó no mantener el automóvil estacionado con 100%, 90% u 80% de carga, porque, en su opinión, el rango ideal se ubica entre 30% y 70%.

El comportamiento de carga no afecta de la misma manera a todos los modelos, pero introduce una diferencia que las cifras promedio pueden ocultar. Para un comprador, conocer el estado de salud de una batería concreta podría resultar más útil que basarse únicamente en la marca, el año del vehículo o el kilometraje registrado en el odómetro.

Grandes diferencias entre modelos y unidades

El Nissan Leaf ZE1 mostró la mayor dispersión entre los 20 modelos incluidos en el estudio. Después de 150.000 kilómetros, la diferencia en el SoH mediano llegó a 13,5 puntos porcentuales, una variación que equivale a aproximadamente 29 kilómetros de autonomía real por carga.

Aviloo atribuyó parte de esa diferencia a que el Leaf ZE1 necesita cargas más frecuentes para cubrir una distancia comparable con otros vehículos eléctricos, debido al menor tamaño de su batería. La frecuencia de carga no explica por sí sola todas las diferencias observadas, pero muestra cómo las características del modelo pueden interactuar con los hábitos de uso.

La variación también apareció en modelos con una presencia importante en el mercado. Las unidades del Model Y de Tesla registraron diferencias de hasta 11 puntos porcentuales, mientras que el ID.4 de Volkswagen mostró variaciones de 11 y 12 puntos, y el Ioniq 5 de Hyundai superó los 12 puntos entre vehículos individuales.

Para el mercado de segunda mano, esa dispersión puede modificar la evaluación económica de un automóvil que, en apariencia, parece equivalente a otro. Dos vehículos con el mismo modelo, antigüedad y kilometraje podrían ofrecer autonomías diferentes, y esa diferencia puede influir en el precio, la conveniencia para viajes largos y la necesidad de recargas durante la jornada.

La presión por una certificación de batería

Los hallazgos de Aviloo llegan mientras tres de las organizaciones de vehículos eléctricos más grandes del Reino Unido solicitaron al Gobierno la creación de certificaciones obligatorias de salud de baterías. La propuesta busca aumentar la confianza de los compradores y reconocer a los propietarios que han mantenido correctamente sus vehículos.

La falta de una medida estandarizada dificulta comparar automóviles usados y puede favorecer que los compradores descuenten el valor de todos los VE por temor a una batería deteriorada. Una certificación reconocida permitiría separar las unidades con buen mantenimiento de aquellas que hayan sufrido condiciones más exigentes, aunque su implementación requeriría criterios técnicos consistentes y verificables.

James Strong, gerente de ventas y entrega de autos usados en Tesla UK, afirmó que existe una demanda de los clientes por conocer la salud de la batería. También sostuvo que un estándar nacionalmente reconocido de estado de salud fortalecería la confianza en el mercado de VE usados y mejoraría la transparencia para los consumidores.

El debate no elimina la necesidad de revisar cada vehículo, pero puede cambiar la forma en que se determina su valor. Mientras las garantías continúen cubriendo periodos limitados y las condiciones de uso produzcan resultados distintos, el historial de la batería seguirá siendo un elemento central para compradores, vendedores y fabricantes.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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