Por Canuto  

Ataques a sistemas de refrigeración de supermercados franceses muestran cómo una intrusión digital puede alterar equipos físicos y poner alimentos en riesgo. Expertos advierten que los sistemas de automatización de edificios y las redes industriales, con frecuencia conectados y poco vigilados, ofrecen nuevas vías para extorsionar y causar interrupciones.
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  • Una serie de ciberataques afectó cadenas de supermercados europeas y provocó el sobrecalentamiento de sistemas de refrigeración; en Francia, el incidente puso alimentos en riesgo.
  • Un informe de Armis Labs identificó vulnerabilidades extendidas en sistemas de automatización de edificios, mientras expertos alertan sobre el uso de IA para comprender tecnologías OT.
  • Dragos registró 1.140 incidentes de ransomware contra organizaciones industriales en el segundo trimestre de 2026 y estima que menos del 10% de las redes OT tiene monitoreo suficiente.


Ciberataques saltan del robo de datos al control de edificios y equipos industriales

Una intrusión digital puede causar daños más allá de los archivos robados o cifrados. Los ataques a sistemas que controlan refrigeración, climatización, accesos y equipos industriales convierten la conectividad en un riesgo operativo y físico para las organizaciones.

Una serie de ciberataques afectó a cadenas de supermercados europeas y provocó el sobrecalentamiento de sistemas de refrigeración, según informó Associated Press el 13 de octubre. En Francia, el incidente puso alimentos en riesgo. Los reportes disponibles no permiten afirmar que los ataques provocaran incendios. El caso ilustra una tendencia que preocupa a especialistas: atacar dispositivos conectados para alterar operaciones reales, sin que el robo de datos sea necesariamente el objetivo principal.

En un artículo publicado el 17 de octubre, The Register reunió incidentes y análisis que apuntan a la creciente exposición de estos equipos. Los riesgos abarcan desde dejar a personas fuera de sus oficinas hasta interrumpir servicios hospitalarios o industriales, y pueden servir como mecanismo de presión en una extorsión.

Los sistemas de edificios también son objetivos de ransomware

Los sistemas de automatización de edificios, conocidos como BAS por sus siglas en inglés, coordinan funciones como climatización, iluminación, consumo de energía y agua. También pueden integrar lectores de tarjetas, cerraduras, cámaras, alarmas contra incendios y otros dispositivos de seguridad, por lo que una intrusión puede afectar el funcionamiento cotidiano de una instalación.

Un ataque de ransomware ocurrido en agosto contra un hospital canadiense interrumpió sus sistemas de gestión de edificios y afectó controles de acceso a puertas, monitoreo central de HVAC y emisión de tarjetas para el personal. Tres años atrás, ataques contra casinos de Las Vegas apagaron máquinas tragamonedas, impidieron que quioscos de pago y cajeros automáticos entregaran dinero y dejaron a huéspedes fuera de sus habitaciones cuando fallaron las llaves electrónicas.

Tim Beasley, consultor senior de respuesta a incidentes en Semperis, relató a The Register otro caso en el que una víctima rechazó pagar un rescate y los atacantes respondieron bloqueando el acceso a sus oficinas. La policía tuvo que entrar rompiendo ventanas para que el cliente pudiera volver al edificio, mientras el equipo de respuesta recuperaba los datos comprometidos; Beasley afirmó que la organización no pagó.

La amenaza no se limita a extorsionistas que buscan dinero: actores respaldados por gobiernos y hacktivistas también pueden perseguir impacto psicológico o físico. Un informe publicado ese mes por Armis Labs, de ServiceNow, describió los BAS como sistemas situados entre las tecnologías de información y las tecnologías operacionales, una combinación que amplía la exposición y puede convertirlos en puntos de acceso o de interrupción.

Vulnerabilidades, poca visibilidad y nuevas capacidades de IA

Armis Labs encontró que el 73% de las organizaciones cuenta con BAS que han sido utilizados en ataques de ransomware, y que el mismo porcentaje tiene vulnerabilidades conocidas y explotadas en al menos uno de esos sistemas. Además, el 91% de los BAS se comunica mediante protocolos inseguros, una condición que, según el informe, amplía las oportunidades para que los atacantes intervengan equipos físicos.

Michael Freeman, director senior de investigación de amenazas de ServiceNow, explicó que los sistemas de gestión de edificios pueden ofrecer a los intrusos un lugar donde esconderse porque suelen tener menos controles de seguridad que los entornos tradicionales de TI. Su equipo también observó un caso en una gran institución financiera, donde los atacantes permanecían discretos en el sistema de gestión del edificio y lo usaban para mantener puertas traseras hacia redes OT y de TI, después de ser expulsados repetidamente de estas últimas.

La operación continua de muchos sistemas OT dificulta su mantenimiento: aplicar parches o incluso escanearlos puede interrumpir servicios, lo que contribuye a que persistan fallas y configuraciones débiles. A ese problema se suma la falta de familiaridad con equipos antiguos o propietarios, pero Freeman señaló que la inteligencia artificial puede ayudar a los atacantes a entender sistemas operativos como VxWorks y variantes antiguas de Unix.

La IA también podría reducir la barrera de conocimiento necesaria para interpretar protocolos y controles industriales poco comunes, advirtió Freeman. Como ejemplo hipotético, describió cómo un atacante podría usarla para comprender qué cambios en un sistema de peso y balance de una aerolínea modificarían la distribución de carga de un avión; añadió que en el pasado vio intrusiones en equipos OT de aerolíneas cuyos autores, al no comprender el sistema, decidieron no tocarlo.

Más ataques industriales y conectividad que aumenta la exposición

Dragos, proveedor de seguridad OT, rastrea reclamos de grupos de ransomware en sitios de filtración y también intrusiones divulgadas públicamente contra manufactura y otros sectores críticos. La firma advierte que las afirmaciones publicadas por los grupos no siempre son precisas o verdaderas y que un reclamo no demuestra, por sí solo, que hayan sido afectados sistemas de control u operaciones industriales.

Aun con esa salvedad, Lexie Mooney, analista senior de amenazas de Dragos, dijo que los registros vienen aumentando de manera sostenida desde 2022. La empresa contabilizó 995 ataques de ransomware contra organizaciones industriales en 2023, un alza de 49,5% frente a 2022, y reportó que la cifra creció más de 87% en 2024; ese año también subió a 80 el número de grupos activos que apuntaban a organizaciones industriales, frente a 50 en 2023.

En 2025, Dragos rastreó 119 grupos de ransomware que afectaron a más de 3.300 organizaciones industriales. Los incidentes continuaron al alza en 2026: la firma registró 1.020 en el primer trimestre y 1.140 en el segundo, aunque Abdul Alamri, analista senior de amenazas, indicó que la mayoría de los casos son oportunistas y no necesariamente buscan atacar directamente sistemas OT.

Según Alamri, muchos grupos pretenden interrumpir operaciones para presionar a sus víctimas, pero suelen evitar invertir tiempo en sistemas industriales complejos; en cambio, pueden generar impacto mediante redes de TI, como ocurrió en la brecha de agosto de 2025 que afectó a Jaguar Land Rover y paralizó la fabricación y otras operaciones comerciales durante meses. Dragos estima que menos del 10% de las redes OT del mundo cuenta con monitoreo suficiente, y señaló que en el 30% de los incidentes que investigó en 2025 las pesquisas comenzaron porque alguien notó que algo andaba mal, no por una alerta de detección.

Matt Hayden, vicepresidente de ciberseguridad y amenazas emergentes de General Dynamics Information Technology y exsubsecretario de políticas de ciberseguridad, infraestructura, riesgo y resiliencia del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, advirtió que los equipos OT conectados a internet podrían atraer más atención a medida que las organizaciones fortalezcan sus sistemas de TI. También planteó que conectar dispositivos para cumplir requisitos regulatorios puede abrir accesos que no serían necesarios para su operación habitual.

Hayden usó como ejemplo los sensores de refrigeración conectados para demostrar que las unidades mantienen temperaturas y tiempos de funcionamiento conforme a normas, una práctica que permite exhibir registros ante una inspección sanitaria. Cerca de una semana después de esa entrevista, los sistemas de refrigeración de supermercados franceses fueron atacados. La proximidad temporal no demuestra que la conexión de esos sensores causara el incidente. Hayden describió el caso como una explotación de dispositivos sin datos sensibles ni acceso extendido a la empresa, pero conectados a internet y con firmware sin parchear.

El especialista consideró más probable que los responsables buscaran objetivos oportunistas que atribuir el incidente a un Estado, y señaló que el daño observado consistió en una degradación a pequeña escala del suministro de alimentos. Sin embargo, advirtió que el episodio sirve como señal de lo que podría ocurrir con rapidez y a mayor escala si equipos operacionales de consecuencias más amplias quedan expuestos.


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