Por Canuto  

El CEO de Allstate, Tom Wilson, insta a las empresas a invertir en computación cuántica ahora, comparando la oportunidad con lo que muchos ignoraron sobre la IA antes de su explosión. Wilson advierte que quienes no se preparen quedarán rezagados y destaca el crecimiento del gasto empresarial en esta tecnología.

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  • Tom Wilson, CEO de Allstate, urge a las empresas a subirse al tren de la computación cuántica antes de que madure.
  • Allstate ya cuenta con un equipo de 10 personas dedicado a cuántica y explora su uso en la fijación de primas de seguros.
  • El gasto corporativo en computación cuántica alcanzó USD $300 millones en 2025, superando lo invertido por gobiernos e instituciones de investigación.
  • Wilson compara la situación con la IA generativa: las empresas que no construyeron infraestructura de datos se vieron desprevenidas.

 


 

El presidente del consejo, presidente y CEO de Allstate, Tom Wilson, ha lanzado un llamado directo a los líderes empresariales para que comiencen a invertir en computación cuántica, una tecnología que aún parece lejana a la madurez comercial pero que, según advierte, resolverá problemas que la inteligencia artificial (IA) no puede abordar.

En declaraciones al Wall Street Journal, Wilson afirmó que “la cuántica resolverá problemas que la computación tradicional tarda demasiado en resolver”, y su mensaje a sus colegas no pudo ser más claro: “súbanse al tren”.

La urgencia de Wilson no es casual: recuerda cómo muchas empresas se encontraron desprevenidas cuando la IA generativa irrumpió con fuerza, porque no habían construido la base de talento ni la infraestructura de datos necesarias con anticipación.

El ejecutivo plantea una pregunta incómoda para quienes gestionan la tecnología corporativa: “si hubieras sabido que la IA iba a ser tan poderosa como lo es hoy, hace siete años, ¿habrías hecho algo diferente con tus datos y tu arquitectura tecnológica para estar listo para lo poderosa que es hoy? Creo que la respuesta para todos será sí”.

La comparación no es trivial, porque la computación cuántica promete avances exponenciales en campos como la optimización, la simulación molecular y la modelización de riesgos complejos, áreas donde los algoritmos clásicos chocan con límites prácticos. Mientras que la IA generativa ya está transformando sectores enteros, la cuántica aún navega aguas inciertas, y Wilson reconoce que está “lejos de la usabilidad” de la IA. No obstante, insiste en que las empresas que esperen a que todo esté listo llegarán tarde a la carrera.

Contexto: la computación cuántica y su potencial para los seguros

La computación cuántica opera con qubits, que a diferencia de los bits clásicos pueden representar simultáneamente múltiples estados, lo que permite procesar una cantidad enorme de posibilidades en paralelo. Aunque los sistemas actuales son ruidosos y propensos a errores, los expertos vislumbran un futuro donde máquinas con miles de qubits lógicos resuelvan problemas que a una supercomputadora le tomarían siglos. En el sector asegurador, esa capacidad podría revolucionar la forma de evaluar riesgos y calcular primas.

Allstate, una de las mayores aseguradoras de Estados Unidos, ya tiene un equipo de computación cuántica de 10 personas, que según Wilson está en crecimiento. Los casos de uso en estudio incluyen la aplicación de la cuántica a la fijación de precios de seguros, específicamente para modelar intrincadas redes de factores de riesgo que podrían desembocar en primas más precisas, reflejando la exposición real de una póliza. Este tipo de análisis, que involucra variables interdependientes y datos de alta dimensión, es un candidato natural para el enfoque cuántico.

Wilson se cuidó de moderar las expectativas, pues sabe que el entusiasmo exagerado puede ser contraproducente. Dijo que la cuántica está “lejos de la usabilidad” de la IA y se abstuvo de describirla como un avance inminente.

Reconoció la incertidumbre tanto sobre el momento como sobre la magnitud de la ventaja competitiva que podrían obtener los primeros en adoptarla: “funcionará. ¿Será tan efectiva como todos quieren? No lo sé”, confesó, pero añadió que “si va a estar disponible, entonces necesito empezar a pensar en que llegue incluso antes de saber exactamente cuándo va a llegar”.

Esa postura pragmática se combina con una dedicación notable en su agenda: Wilson dedica aproximadamente el 30% de su tiempo a asuntos tecnológicos, y la IA acapara la mayor parte de esa atención. La cuántica, dijo, sigue siendo una pequeñaparte pero significativa de ese esfuerzo, un signo de que el tema ya está en la mesa de los consejos directivos, incluso en compañías tradicionales como las aseguradoras.

La advertencia de la IA: una lección no aprendida

El paralelismo con la IA que traza Wilson no es casual. Cuando OpenAI lanzó ChatGPT a finales de 2022, la mayoría de las empresas carecía de una estrategia de datos clara, y muchas corrieron a improvisar soluciones improvisadas con resultados dispares. Wilson argumenta que la cuántica podría seguir un camino similar, pero con un retraso de varios años, y que las organizaciones que empiecen a construir capacidad ahora tendrán una ventaja decisiva cuando el hardware y el software maduren.

La pregunta de Wilson sobre si las empresas habrían hecho algo diferente “hace siete años” resuena con fuerza en un entorno donde la transformación digital se aceleró por la pandemia y la proliferación de herramientas de IA generativa. Muchas firmas invirtieron millones en plataformas de datos, pero pocas se prepararon para el cambio de paradigma que representan los modelos de lenguaje de gran escala. Si la cuántica ofrece avances comparables en optimización y simulación, quienes ya tengan un equipo formado y una infraestructura de datos integrada podrán capitalizarla antes que la competencia.

Wilson no es el único ejecutivo que mira hacia la cuántica con interés. Un informe de Boston Consulting Group citado por el Wall Street Journal reveló que el gasto corporativo en computación cuántica alcanzó los USD $300 millones en 2025, una cifra suficiente para eclipsar lo que las instituciones de investigación y los gobiernos gastaron en la tecnología en conjunto. Ese hito apunta a un cambio en dónde se está construyendo el impulso comercial: el sector privado ya no es un espectador, sino un actor principal en la carrera cuántica.

El interés empresarial también se refleja en la proliferación de alianzas y centros de innovación. Gigantes tecnológicos como IBM, Google y Microsoft llevan años invirtiendo en hardware cuántico, y startups como IonQ y Rigetti han captado financiación significativa. En el sector financiero, bancos como JPMorgan exploran aplicaciones cuánticas para la optimización de carteras y la simulación de riesgos de crédito, mientras que las aseguradoras empiezan a seguir el ejemplo de Allstate.

El equipo cuántico de Allstate: una apuesta temprana

El equipo de computación cuántica de Allstate, compuesto por 10 personas, es todavía pequeño en comparación con los departamentos de I+D de las grandes tecnológicas, pero su mera existencia en una aseguradora tradicional es significativa. Wilson indicó que el equipo está creciendo, aunque no precisó el ritmo de contratación. Su objetivo es adquirir experiencia práctica no solo en la tecnología, sino en cómo integrar los resultados cuánticos con los sistemas clásicos de la empresa.

Uno de los casos de uso más concretos que menciona Wilson es la fijación de precios de seguros, un proceso que actualmente depende de modelos actuariales basados en la estadística clásica. Esos modelos, aunque sofisticados, a menudo simplifican las interdependencias entre factores de riesgo como la edad, la ubicación, el historial de conducción o las condiciones climáticas. La cuántica podría permitir simulaciones mucho más ricas, capturando efectos de segundo orden y mejorando la precisión de las primas, lo que a la larga beneficiaría tanto a la compañía como al cliente.

Wilson se cuida de no vender humo: no promete resultados inmediatos ni una ventaja competitiva clara. “¿Será tan efectiva como todos quieren? No lo sé”, admite, y es esa honestidad la que da peso a su recomendación de invertir. Para él, la incertidumbre no es una excusa para la inacción, sino un motivo para empezar a construir las bases técnicas y organizativas que permitan adaptarse cuando la tecnología alcance un punto de inflexión.

La estrategia de Allstate se asemeja a la de otras grandes corporaciones que crean laboratorios de innovación en áreas emergentes, no para obtener resultados inmediatos, sino para mantener una opción de crecimiento futuro. En ese sentido, la cuántica es una apuesta a largo plazo que se combina con la inversión en inteligencia artificial, la cual ya está aportando valor tangible en la gestión de reclamaciones y la atención al cliente.

Gasto empresarial en cuántica: un punto de inflexión

El informe de Boston Consulting Group que cita el Wall Street Journal confirma que 2025 marcó un antes y un después en la financiación de la computación cuántica. Los USD $300 millones que las empresas invirtieron superaron la suma de las inversiones de gobiernos e instituciones de investigación, lo que sugiere que la tecnología ha dejado de ser un campo exclusivamente académico para convertirse en una promesa comercial tangible. Aunque la cifra es pequeña comparada con los miles de millones que fluyen hacia la IA, su crecimiento exponencial es notable.

Según Wilson, la pregunta más apremiante para las empresas no es simplemente si invertir, sino si entienden la cuántica lo suficientemente bien como para construir sistemas hoy que sean compatibles con sus capacidades eventuales. Eso implica no solo adquirir hardware o suscribirse a servicios en la nube, sino también formar talento, diseñar arquitecturas de software flexibles y establecer procesos de gobernanza de datos que puedan aprovechar los algoritmos cuánticos futuros. Las compañías que aborden esa complejidad ahora estarán mejor preparadas para cuando la tecnología alcance una masa crítica.

El momento es propicio, pero aún quedan desafíos técnicos enormes. Los qubits actuales son frágiles y experimentan errores con facilidad, y la construcción de una máquina tolerante a fallos sigue siendo un objetivo lejano. Aun así, los avances en corrección de errores y en hardware, como los procesadores de superconductores y los iones atrapados, avanzan a un ritmo acelerado. Empresas como IBM ya han presentado hojas de ruta hacia sistemas con miles de qubits para finales de la década, y los ecosistemas de software como Qiskit y Cirq permiten a los desarrolladores experimentar con algoritmos cuánticos en simuladores.

Para el sector asegurador, la cuántica no solo mejoraría la fijación de precios, sino también la detección de fraudes, la gestión de catástrofes naturales o la evaluación de riesgos climáticos de largo plazo. Todos esos escenarios requieren procesar grandes volúmenes de datos con muchas variables interrelacionadas, un problema donde la cuántica promete una ventaja calculable. Wilson, con su equipo de 10 personas y su inversión temprana, busca posicionar a Allstate para liderar esa transformación cuando llegue el momento.

El mensaje de Wilson no es solo para los gigantes tecnológicos o las startups financieras, sino para todas las empresas que dependen de modelos predictivos complejos. “Súbanse al tren” es una metáfora que resume la urgencia de actuar antes de que sea demasiado tarde, tal como ocurrió con la IA. La diferencia es que esta vez hay una advertencia previa de un CEO con 30% de su agenda dedicada a tecnología, lo que da peso a la recomendación.

La cuántica aún tiene que demostrar su valía en el mundo real, pero las apuestas corporativas ya están sobre la mesa. Quienes esperen a que todo esté claro perderán la oportunidad de influir en el desarrollo de la tecnología y de adaptar sus procesos a tiempo. Wilson lo resume en una frase: “Funcionará. ¿Será tan efectiva como todos quieren? No lo sé”. Pero su decidida apuesta indica que prefiere estar preparado a quedar rezagado en la próxima revolución tecnológica, y deja claro que la innovación no siempre llega con aviso.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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