Boomi afirma que la inteligencia artificial ya revisa y genera cerca de la mitad de sus cuentas por pagar, aunque la supervisión humana continúa. Su CEO, Steve Lucas, sostiene que el valor de estas herramientas depende de aplicarlas a problemas concretos y de contar con datos confiables.
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- Steve Lucas dice que la IA participa en aproximadamente la mitad del proceso de cuentas por pagar de Boomi, con intervención humana todavía presente.
- La compañía supera los 30.000 clientes empresariales y se acerca a USD $1.000 millones en ingresos recurrentes, según su CEO.
- Lucas plantea que la calidad de los datos, la gobernanza y los casos de uso con retorno importan más que desplegar agentes sin propósito.
🤖 Boomi ya usa IA en cerca de la mitad de sus cuentas por pagar
La tecnología revisa y genera operaciones, pero aún hay supervisión humana.
La empresa supera los 30.000 clientes y se acerca a USD 1.000 millones en ingresos recurrentes, según su CEO. pic.twitter.com/TnBp0BAK6j
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 22, 2026
Boomi automatiza la mitad de sus cuentas por pagar, pero mantiene supervisión humana
La IA entra en las operaciones financieras
Boomi ya utiliza inteligencia artificial para revisar y generar cerca de la mitad de sus cuentas por pagar, según Steve Lucas, director ejecutivo de la compañía. El proceso todavía requiere intervención humana, una señal de que la automatización avanza dentro de tareas administrativas sin eliminar por completo la supervisión de los equipos financieros.
Lucas describió esta aplicación durante una conversación con Cristian Dina en HumanX, en Ámsterdam, el 24 de septiembre de 2026. La entrevista forma parte del podcast de TNW, cuya serie también ha presentado conversaciones con Arvind Jain, de Glean; Michael Atalla, de UiPath; y Tom Eggemeier, de Zendesk, y está disponible completa en video.
Boomi se define como una compañía de activación de datos y vende herramientas de integración, automatización e inteligencia artificial a más de 30.000 empresas. Su tarea más habitual, explicó Lucas, consiste en conectar aplicaciones, bases de datos e interfaces de programación para que los sistemas de una organización puedan intercambiar información y funcionar de manera coordinada.
El uso de IA en cuentas por pagar ofrece un caso concreto para esa estrategia, pero Lucas advirtió que pedir a los empleados que simplemente adopten la tecnología no basta. A su juicio, las empresas deben identificar problemas específicos del negocio en los que la IA pueda encajar y desarrollar sus iniciativas a partir de esas necesidades, en lugar de comenzar por la herramienta.
Datos, agentes y expansión del software
El trabajo financiero no avanza a la misma velocidad en todas sus áreas: Lucas señaló que procesos como las cuentas por cobrar se están moviendo lentamente. Esa diferencia importa porque la automatización no consiste solo en incorporar un modelo, sino también en adaptar procedimientos existentes y definir cómo las personas revisarán los resultados antes de que estos incidan en decisiones o pagos.
El CEO también describió a Boomi como beneficiaria del gasto en inteligencia artificial, que calificó de billones de dólares cada año, y dijo que la empresa se acerca a USD $1.000 millones en ingresos recurrentes. Según Lucas, los ingresos de la compañía se triplicaron durante los cuatro años transcurridos desde que se incorporó en 2022, un crecimiento que relacionó con la demanda de herramientas para manejar datos, un insumo necesario para la IA.
Lucas considera exageradas las advertencias sobre un supuesto “apocalipsis del SaaS”. En su opinión, si la IA permite que más personas creen software, el resultado podría ser más aplicaciones durante los próximos cinco años, no menos; una expansión que también generaría más necesidades de integración para empresas que ya operan con numerosos sistemas.
El ejecutivo sostuvo que, en promedio, la gran mayoría de las empresas ya utiliza más de 350 aplicaciones de productividad. Con ese volumen, conectar plataformas y evitar que la información quede aislada es una tarea central para compañías como Boomi; Lucas incluso ironizó sobre el nombre de estas herramientas al preguntar si no resulta curioso que se llamen software de productividad.
Productividad, gobernanza y trabajo humano
Para Lucas, el principal freno de muchas iniciativas de IA está en los datos: deben ser accesibles, tener calidad y mantenerse seguros antes de que un modelo pueda producir resultados útiles. Por eso desconfía de las cifras que celebran grandes cantidades de agentes en producción; el valor, sostuvo, aparece cuando esos sistemas ayudan a tomar decisiones y generan retorno de inversión, no cuando se despliegan para satisfacer una moda o una jerga corporativa.
El CEO tampoco espera que la IA elimine el trabajo en el corto plazo. Comparó el momento actual con otras tecnologías transformadoras, desde la línea de ensamblaje hasta la robótica, y dijo que la innovación suele abrir nuevas tareas; en su experiencia, nunca se había sentido tan ocupado. “Creo que va a haber 10 veces más trabajo antes de que haya 10 veces menos trabajo”, afirmó.
Boomi cuenta con entre 2.200 y 2.300 empleados, y Lucas quiere que sean diez veces más productivos, con una organización que, según su descripción, funcione como diez compañías de 10.000 personas. La empresa vende tanto mediante un equipo comercial directo como a través de más de 800 socios, que aportan entre 30% y 40% de los ingresos, de acuerdo con el ejecutivo.
Al incorporarse, Lucas encontró docenas de proyectos en marcha y decidió cancelar alrededor de diez para concentrar los recursos en la integración. Señaló que aprender a decir que no fue una de sus lecciones más difíciles, pero presentó ese recorte como una decisión necesaria para mantener el foco de la compañía y avanzar hacia su siguiente etapa.
Integración y criterio para la próxima etapa
Lucas dijo que Boomi se está incorporando con fuerza a la infraestructura de inteligencia artificial y que la gobernanza debe ocupar un lugar prioritario. En su planteamiento, eso implica vigilar los sistemas, comprobar que cumplen las funciones previstas y poder responder cuando un gobierno solicite una auditoría; no basta con desplegar agentes si la organización no puede explicar ni controlar lo que hacen.
El CEO dijo no tener una definición segura de inteligencia artificial general, aunque considera que, por varios indicadores, la industria ya la habría alcanzado. Recordó que hace diez años habría llamado AGI a modelos actuales de OpenAI o Anthropic, pero propuso una prueba personal menos abstracta: sabrá que la tecnología está cambiando su trabajo cuando empiece a hacerlo más fácil.
La integración también tiene una dimensión personal para Lucas, quien vive con diabetes tipo 1 y utiliza un sensor de glucosa en el brazo y una bomba de insulina en la espalda. Su vida depende de que ambos dispositivos funcionen bien en conjunto, dijo, una experiencia que conecta con la actividad de Boomi; explicó además que el nombre de la compañía procede de una palabra sánscrita para “tierra” y que la firma, fundada hace poco más de 20 años, partió de la idea de que todo está conectado.
Para quienes estudian y se preparan para trabajar con estas tecnologías, Lucas recomendó seguir aprendiendo programación, porque las organizaciones aún necesitan personas capaces de comprender una buena arquitectura y lo que hace la IA. También destacó la curiosidad como una habilidad clave al salir de la universidad, una recomendación coherente con su insistencia en que la adopción tecnológica debe acompañarse de criterio, aprendizaje y objetivos definidos.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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