Por Canuto  

El costo computacional estimado para preparar una transacción especializada de Bitcoin resistente a la computación cuántica cayó de unos USD $320 a aproximadamente USD $66, según reportes sobre el desafío de optimización. La cifra todavía depende de simulaciones y no de una operación completa en producción. El avance llega mientras investigadores advierten que millones de BTC tienen claves públicas expuestas y crece el debate sobre cómo preparar la red para una amenaza que aún no se ha materializado.
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  • Un desafío de optimización redujo en cerca de 79% el costo estimado de preparar gastos especializados con Quantum-Safe Bitcoin, hasta aproximadamente USD $66.
  • El benchmark habría superado los 1.000 millones de candidatos verificados por segundo en una GPU Nvidia RTX 4090, aunque todavía no prueba una transacción de producción.
  • Un estudio de Glassnode calculó que 6,04 millones de BTC tenían claves públicas expuestas, mientras QSB enfrenta límites de retransmisión y acceso a mineros.


Bitcoin abarata una defensa cuántica, pero la prueba decisiva sigue pendiente

Una competencia de optimización redujo cerca de 79% el costo computacional estimado de una transacción especializada de Bitcoin resistente a la computación cuántica, hasta aproximadamente USD $66. El método aún no se ha validado en una operación completa y necesita mineros que acepten procesar transacciones fuera de las políticas habituales de retransmisión.

Una reducción importante, todavía sobre el papel

Los investigadores que participan en el Quantum-Safe Bitcoin Optimization Challenge llevaron el costo computacional estimado de una transacción especializada de BTC desde unos USD $320 hasta aproximadamente USD $66, según reportes sobre el desafío. La reducción ronda el 79% frente a la estimación inicial. Esta cifra se refiere al costo computacional estimado para preparar la transacción, no al costo total de enviarla a través de la red.

El cambio no significa que las comisiones de Bitcoin hayan disminuido en la misma proporción ni que enviar una transacción de este tipo cueste exactamente USD $66. Esa cifra estima el trabajo computacional necesario para preparar el mecanismo, a partir de cargas simuladas en GPU y supuestos que todavía son provisionales en algunas etapas. Los cargos de la red son un componente separado, por lo que el desembolso total de una operación no queda definido por este benchmark.

El desafío fue organizado por StarkWare, Yukon Research y Eigen Labs, con herramientas de programación asistidas por inteligencia artificial para acelerar la búsqueda computacional requerida. Su referencia más reciente habría superado los 1.000 millones de candidatos verificados por segundo en una GPU Nvidia RTX 4090, frente a cerca de 146 millones por segundo en la medición inicial. El aumento de rendimiento contribuyó a recortar la estimación, aunque por sí solo no demuestra que la solución esté lista para un uso generalizado.

StarkWare presentó el resultado como una reducción considerable del costo de preparación de su propuesta de protección de emergencia y fijó como siguiente objetivo bajar de USD $10. Esa meta es una aspiración de los investigadores, no un costo alcanzado ni una garantía de que las transacciones resulten económicas en condiciones reales. Para comprobarlo, tendrán que llevar los ahorros de la simulación a una transacción completa y medir cómo se comporta el proceso fuera del entorno de optimización.

Qué propone Quantum-Safe Bitcoin

La iniciativa se apoya en la investigación de Avihu Levy, de StarkWare, quien en agosto mostró que Bitcoin podría admitir un esquema de gasto resistente a la computación cuántica bajo las reglas de consenso actuales. El método, llamado Quantum-Safe Bitcoin o QSB, combina criptografía basada en hashes con un rompecabezas computacional para proteger monedas especialmente preparadas. En vez de depender únicamente de las firmas digitales convencionales, el titular realiza cálculos fuera de la cadena antes de gastar esos fondos.

El planteamiento intenta ofrecer una vía provisional sin esperar una modificación amplia del protocolo de Bitcoin. Sus defensores sostienen que, si un usuario prepara sus monedas de una forma compatible con QSB, puede añadir una barrera frente a un atacante que algún día consiga derivar claves privadas a partir de claves públicas. La propuesta no equivale a una actualización general de la red ni protege de manera automática todos los BTC que ya circulan.

La distinción entre fondos elegibles y fondos ya expuestos es central para entender sus límites. QSB solo ofrece protección a monedas que puedan transferirse a salidas construidas especialmente y cuyas claves públicas convencionales permanezcan ocultas hasta ese momento. Por eso, la herramienta no resuelve por sí sola el riesgo de los fondos cuyas claves ya son visibles, ni elimina la necesidad de que los titulares puedan completar una migración segura.

El debate técnico también enfrenta una diferencia entre las reglas de consenso y las políticas ordinarias de retransmisión. Aunque las transacciones QSB cumplen con las reglas de consenso de Bitcoin, las políticas habituales de la red las rechazan y no las distribuyen automáticamente entre los participantes. En la práctica, los usuarios necesitan encontrar mineros dispuestos a recibirlas y procesarlas, un requisito que limita su utilidad incluso antes de considerar el costo computacional.

Millones de BTC con claves públicas visibles

La urgencia del debate aumentó después de que Google Quantum AI publicara en marzo un análisis sobre los recursos que podrían requerir futuros ataques contra la criptografía de curvas elípticas utilizada por Bitcoin. Sus investigadores calcularon que ciertos ataques teóricos podrían completarse en minutos con menos de 500.000 qubits físicos, bajo supuestos específicos de hardware. Esa estimación representó una reducción cercana a 20 veces frente a cálculos anteriores, aunque las máquinas capaces de ejecutar esos ataques todavía exceden las capacidades demostradas públicamente.

La evaluación de Google no afirma que Bitcoin pueda ser vulnerado hoy ni que exista una computadora cuántica con esas capacidades. Sí modifica algunas estimaciones sobre los recursos que podría necesitar un atacante futuro y refuerza los argumentos de quienes piden preparar alternativas antes de que la amenaza sea práctica. Cambiar la infraestructura criptográfica de una red descentralizada requiere coordinación y debate, por lo que los desarrolladores enfrentan la dificultad de anticiparse sin presentar una posibilidad teórica como un peligro inmediato.

Un estudio de Glassnode calculó que unos 6,04 millones de BTC, equivalentes al 30,2% de la oferta emitida en ese momento, tenían claves públicas visibles en la cadena. El desglose atribuyó 1,92 millones de BTC a la exposición mediante las estructuras subyacentes de sus direcciones, y otros 4,12 millones a prácticas como la reutilización de direcciones y la actividad de gasto previa. La cifra describe la exposición potencial de claves, no una pérdida de fondos ni un ataque ya ocurrido.

Si en el futuro apareciera un atacante cuántico suficientemente potente, podría derivar teóricamente claves privadas a partir de claves públicas expuestas y tratar de tomar control de las monedas asociadas. Sin embargo, esa posibilidad depende de capacidades que hoy no se han demostrado públicamente y no implica que todos esos fondos estén en riesgo inmediato. También deja en evidencia una limitación temporal de QSB: las monedas ya expuestas podrían seguir vulnerables si el atacante surgiera antes de que sus propietarios pudieran migrarlas de forma segura.

Mineros, pruebas y actualización de largo plazo

La demostración de QSB realizada en agosto contó con una ruta para enviar transacciones que no pasan por la retransmisión ordinaria de la red. El servicio Slipstream de MARA proporcionó ese acceso durante la prueba, al conectar la propuesta con mineros dispuestos a procesar las operaciones. Esa experiencia mostró que es posible buscar una vía práctica, pero no establece que cualquier titular pueda acceder de manera confiable a ese tipo de procesamiento.

La dependencia de mineros dispuestos plantea una barrera distinta del costo computacional. Aunque el benchmark siga mejorando y el trabajo previo se abarate, la operación no se convierte automáticamente en una alternativa accesible si los usuarios no encuentran quién la incluya en un bloque. El equipo debe demostrar tanto que el proceso completo funciona como que existe una vía fiable para presentar las transacciones a mineros, dos condiciones que todavía separan la investigación de una herramienta de uso habitual.

StarkWare continúa considerando preferible una actualización más amplia del protocolo de Bitcoin para lograr protección de largo plazo. QSB se presenta como una opción provisional que podría funcionar bajo las reglas actuales, no como sustituto definitivo de cambios en la infraestructura criptográfica de la red. Una modificación de ese alcance exige resolver cuestiones técnicas y coordinar a los actores de un sistema descentralizado, mientras la propuesta de emergencia conserva límites sobre qué monedas puede proteger y cómo se procesan sus transacciones.

El siguiente paso es verificar los ahorros estimados en transacciones completas y aclarar cómo los usuarios podrían obtener acceso constante a mineros que las acepten. Hasta que se realicen esas pruebas, el descenso del costo computacional es una señal de progreso en la optimización, no una confirmación de que millones de BTC ya cuenten con un blindaje cuántico. La competencia también mantiene abierto el objetivo de bajar de USD $10, mientras el debate sobre la exposición de claves y una actualización de protocolo sigue pendiente.


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