Amazon puso fecha a una de las promesas más debatidas de la industria tecnológica: según Peter DeSantis, las primeras computadoras cuánticas pequeñas y comercialmente útiles podrían aparecer dentro de 5 a 7 años, con aplicaciones iniciales en química y ciencia de materiales.
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- Peter DeSantis, jefe de una nueva organización de Amazon enfocada en IA, chips y computación cuántica, dijo que las primeras máquinas útiles llegarían en 5 a 7 años.
- El ejecutivo sostuvo que la evolución posterior podría parecerse a la Ley de Moore, con sistemas más grandes y capaces año tras año.
- Amazon se suma así a una carrera en la que también compiten Google, Microsoft e IBM, mientras Nvidia había planteado un horizonte más lejano.
🔬🚀 Amazon anuncia que las primeras computadoras cuánticas comercialmente útiles llegarán en 5 a 7 años.
Peter DeSantis, líder en IA y computación cuántica de Amazon, destaca aplicaciones en química y ciencia de materiales.
Esta tecnología no reemplaza PCs tradicionales, sino… pic.twitter.com/3YUJF1ZefF
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 17, 2026
Amazon fijó una de sus primeras ventanas temporales claras para la llegada de computadoras cuánticas con utilidad comercial. Peter DeSantis, principal ejecutivo de inteligencia artificial de la empresa, dijo que ese punto podría alcanzarse dentro de 5 a 7 años.
La declaración ubica al gigante tecnológico en medio de un debate que lleva años enfrentando expectativas elevadas con obstáculos técnicos persistentes. En este caso, el foco no estuvo en una revolución inmediata, sino en máquinas pequeñas capaces de resolver tareas específicas con valor económico real.
DeSantis asumió hace pocos meses el liderazgo de una nueva organización de Amazon centrada en modelos de IA, chips y computación cuántica. Esa combinación no es casual, porque muestra que la empresa ve estas áreas como pilares complementarios de su estrategia tecnológica de largo plazo.
Según reportó CNBC, el ejecutivo afirmó que “en los próximos cinco a siete años, comenzaremos a ver las primeras computadoras cuánticas pequeñas y comercialmente útiles”. La frase representa la previsión más concreta que ha ofrecido Amazon hasta ahora sobre el calendario de la computación cuántica útil.
Para lectores menos familiarizados con el tema, conviene distinguir entre una demostración científica y una herramienta comercial. Una computadora cuántica útil no reemplaza a una PC o a un servidor tradicional, sino que apunta a resolver una clase particular de problemas que hoy se resisten a la computación clásica.
Amazon traza su hoja de ruta para la computación cuántica
DeSantis comparó la evolución futura de estas máquinas con una dinámica similar a la Ley de Moore. En su visión, tras las primeras versiones útiles, los sistemas crecerán cada año y abordarán problemas progresivamente más interesantes.
La referencia a la Ley de Moore es relevante porque remite a una idea muy conocida en la industria de semiconductores. Esa regla sostiene que el número de transistores en un chip se duplica aproximadamente cada dos años, elevando con el tiempo la potencia de cómputo.
Amazon no plantea que la computación cuántica siga exactamente el mismo patrón físico de los chips convencionales. Lo que sugiere es una curva de maduración escalonada, donde una primera fase limitada dé paso a mejoras sostenidas en tamaño y capacidad.
Ese matiz importa porque la computación cuántica suele presentarse en titulares como una ruptura súbita. La lectura de Amazon parece más pragmática, con avances graduales y aplicaciones iniciales acotadas antes de una expansión más amplia.
La propia estructura que hoy dirige DeSantis refuerza esa idea de integración progresiva entre hardware avanzado, infraestructura e inteligencia artificial. Amazon está organizando estos esfuerzos bajo un mismo mando, lo que sugiere una visión coordinada en lugar de proyectos aislados.
En este contexto, la apuesta también refleja la competencia entre los grandes proveedores de nube y tecnología avanzada. Quien logre convertir primero la computación cuántica en un servicio con casos de uso tangibles podría ganar una ventaja estratégica importante.
Qué puede hacer una computadora cuántica y qué no
DeSantis también quiso desmontar una confusión muy extendida alrededor de esta tecnología. Según explicó, una computadora cuántica no debe entenderse como una computadora tradicional simplemente más rápida.
Su argumento fue directo: una máquina cuántica resolverá un tipo muy particular de problema que hoy no se resuelve bien con una computadora clásica. Y, cuando encaje con esa clase de tarea, lo hará mucho mejor.
La diferencia técnica empieza por la forma en que se representa la información. En la computación clásica, los datos se almacenan en bits que solo pueden ser 0 o 1.
En cambio, la computación cuántica usa bits cuánticos o qubits. Estos pueden ser 0, 1 o un estado intermedio, una propiedad que permite ciertos métodos de cálculo imposibles para la arquitectura convencional.
Ese punto es esencial para moderar tanto el entusiasmo como el escepticismo. La promesa cuántica no consiste en acelerar todas las cargas de trabajo digitales, sino en abrir una vía eficaz para problemas muy concretos y complejos.
Por eso, incluso si Amazon acierta con su horizonte de 5 a 7 años, la llegada de estos sistemas no implicaría una sustitución generalizada de centros de datos, laptops o chips actuales. Lo más probable es que convivan como herramientas especializadas dentro de un ecosistema híbrido.
Los primeros casos de uso: química y ciencia de materiales
DeSantis señaló que los primeros problemas que podrían beneficiarse de estas máquinas son aquellos que ya son cuánticos por naturaleza. Mencionó de forma explícita áreas como la química y la ciencia de materiales.
La lógica detrás de esa afirmación es que simular moléculas, reacciones o estructuras materiales con alta fidelidad sigue siendo extremadamente difícil para los sistemas clásicos. En esos terrenos, la computación cuántica podría ofrecer una ventaja más clara y más temprana.
El ejecutivo sostuvo que hoy no es posible realizar simulaciones de alta fidelidad de ciertos fenómenos en una computadora clásica. A su juicio, disponer de una computadora cuántica permitiría un progreso real en esa frontera.
Ese tipo de aplicaciones suele citarse entre las más prometedoras de todo el sector. Nuevos materiales, mejores baterías, procesos químicos optimizados y descubrimiento de compuestos son ejemplos habituales dentro de la conversación industrial.
Aun así, el comentario de Amazon no incluyó una lista cerrada de productos, clientes o sectores concretos que adoptarían primero la tecnología. La empresa se limitó a señalar la dirección inicial donde espera ver impacto práctico.
Ese enfoque prudente también deja ver que la fase comercial temprana podría estar dominada por proyectos pequeños, especializados y de alto valor. Es decir, más cerca de herramientas para investigación avanzada que de un mercado masivo inmediato.
La carrera cuántica se intensifica entre gigantes tecnológicos
Amazon entra en una arena cada vez más competida. Grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Google e IBM desarrollan activamente computación cuántica, mientras varias startups intentan ganar terreno con enfoques alternativos.
El año pasado, Amazon presentó Ocelot, su chip de computación cuántica diseñado para atacar el problema de la corrección de errores. Ese desafío es uno de los más importantes de todo el sector, porque los sistemas cuánticos son especialmente sensibles al ruido y a las fallas.
La corrección de errores no suele ocupar el centro de los titulares, pero define gran parte de la viabilidad real de estas máquinas. Sin avances sólidos en ese frente, escalar qubits y ejecutar cálculos útiles de manera confiable se vuelve mucho más difícil.
La línea de tiempo compartida por DeSantis queda ubicada en una posición intermedia frente a otras previsiones conocidas de la industria. No es la más optimista, pero tampoco la más conservadora.
En marzo del año pasado, un ejecutivo del área cuántica de Google dijo que la tecnología estaba a solo 5 años de ejecutar aplicaciones prácticas imposibles de calcular en computadoras modernas. Microsoft, por su parte, cree que tendrá una máquina cuántica comercialmente viable para 2029.
En el extremo más escéptico del debate, Jensen Huang, CEO de Nvidia, había dicho el año pasado que 15 años sería “probablemente el lado temprano” para la llegada de computadoras cuánticas útiles. Esos comentarios golpearon a las acciones vinculadas al sector, aunque luego el ejecutivo rectificó su postura.
Un mensaje con implicaciones para IA, mercados y tecnología avanzada
La declaración de Amazon importa más allá del laboratorio cuántico. La compañía está agrupando bajo una misma visión a la inteligencia artificial, el diseño de chips y la computación de próxima generación.
Para los mercados, ese mensaje sugiere que la narrativa cuántica ya no pertenece solo al terreno experimental. También empieza a ser parte de la competencia estratégica entre hyperscalers, fabricantes de hardware y firmas que buscan dominar la infraestructura del futuro.
En el ámbito de la IA, la señal es igualmente relevante porque muchas empresas tecnológicas están intentando construir plataformas cada vez más integradas. Aunque la computación cuántica y la IA no son equivalentes, ambas comparten la necesidad de hardware especializado y enormes inversiones de investigación.
Desde una perspectiva financiera, el comentario de DeSantis también ayuda a calibrar expectativas. Amazon no prometió una adopción masiva inmediata, sino una primera ola de equipos pequeños con utilidad comercial concreta dentro de un horizonte relativamente cercano.
Ese matiz puede ser importante para inversores, desarrolladores y analistas que siguen la llamada economía del cómputo avanzado. Una promesa demasiado agresiva tiende a inflar burbujas narrativas, mientras una demasiado lejana enfría el interés y la financiación del ecosistema.
Por ahora, lo que deja Amazon es una tesis clara: la computación cuántica útil no estaría a décadas de distancia, pero tampoco a la vuelta de la esquina para el mercado general. Si su previsión se cumple, los próximos 5 a 7 años podrían marcar el inicio de una nueva fase industrial, centrada primero en problemas científicos que las máquinas clásicas no resuelven bien.
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