Por Canuto  

Una estimación de Alice & Bob reduce a unos 30.000 los cúbits físicos que, en un escenario teórico, bastarían para derivar una clave privada de Bitcoin en poco más de una hora. Aunque esa computadora aún no existe, el resultado pone el foco en el tiempo que la red necesitaría para coordinar una transición a firmas resistentes a la computación cuántica.
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  • Alice & Bob calcula que unos 30.000 cúbits físicos podrían derivar una clave privada de Bitcoin a partir de la pública en poco más de una hora.
  • La cifra equivale a unas 17 veces menos hardware que el límite superior de una estimación de Google de marzo de 2026.
  • Entre 6 millones y 7,1 millones de BTC estarían en direcciones con claves públicas expuestas, mientras una actualización del protocolo podría tardar años.


Alice & Bob estima que 30.000 cúbits podrían amenazar las claves de Bitcoin

Una estimación que reduce el hardware requerido

Un modelo de la firma parisina de computación cuántica Alice & Bob calcula que una máquina con unos 30.000 cúbits físicos podría derivar una clave privada de Bitcoin a partir de la clave pública correspondiente en poco más de una hora. El resultado no describe una computadora existente ni un ataque ejecutado: es una estimación teórica sobre los recursos que podría necesitar una máquina futura para explotar la criptografía que protege las carteras.

La cifra destaca frente a cálculos anteriores, que situaban el hardware necesario en millones de cúbits físicos. En marzo de 2026, Google Quantum AI redujo la estimación a menos de 500.000; frente a ese límite superior, el cálculo de Alice & Bob implica unas 17 veces menos hardware, una diferencia relevante para el diseño de máquinas cuánticas, pero que no elimina las barreras técnicas pendientes.

El objetivo del análisis es secp256k1, la criptografía de curva elíptica empleada por Bitcoin. En términos generales, una clave pública puede compartirse para recibir o verificar operaciones, mientras que la clave privada permite autorizar el movimiento de los fondos; el algoritmo de Shor podría, en principio, invertir esa relación matemática y hallar la clave privada desde la pública.

La distinción entre cúbits físicos y lógicos ayuda a interpretar la escala. Los físicos son los componentes reales de la máquina y tienden a cometer errores, mientras los lógicos son unidades corregidas que se construyen combinando varios físicos; por eso, reducir la cantidad física estimada podría recortar una parte especialmente costosa y compleja de desarrollar, sin equivaler por sí sola a tener un sistema funcional.

El modelo y los distintos escenarios de ataque

Alice & Bob basa su cálculo en cat qubits superconductores, una arquitectura de hardware que desarrolla la propia empresa. Según la explicación de su modelo, la reducción proviene de combinar ese diseño con una forma más ligera de ejecutar el ataque, no de una computadora cuántica revolucionaria ya disponible ni de una demostración práctica contra la red de Bitcoin.

La estimación de 30.000 cúbits físicos no debe confundirse con los recursos expresados en cúbits lógicos en otros análisis. Un documento técnico de Google de 2026 planteó que un ataque «on-spend», dirigido a monedas en movimiento, podría tardar entre 9 y 23 minutos con entre 1.200 y 1.450 cúbits lógicos; son unidades distintas y un escenario específico, por lo que las cifras no se comparan de forma directa con la estimación de hardware físico de Alice & Bob.

El escenario «on-spend» se apoya en una ventana concreta del proceso de transacción. Cuando una persona difunde una operación, su clave pública queda visible antes de que la red la confirme; en teoría, una computadora suficientemente rápida podría intentar derivar la clave privada durante ese intervalo y redirigir los fondos, aunque el riesgo dependería de que la máquina pudiera completar el cálculo a tiempo.

El otro frente señalado por los investigadores son los fondos que permanecen inmóviles en direcciones cuyas claves públicas ya están expuestas. La estimación citada sitúa esa cantidad entre 6 millones y 7,1 millones de BTC, cerca del 30% de la oferta; esas monedas podrían atraer primero la atención de un atacante capaz, pero el cálculo no significa que hoy estén en peligro inmediato ni que exista una máquina con esas capacidades.

La preparación de Bitcoin podría tomar años

La advertencia de Alice & Bob se centra tanto en la gobernanza como en la física. Cambiar el protocolo para adoptar firmas resistentes a la computación cuántica exige elegir un esquema, probarlo con rigor y coordinar su despliegue en una red descentralizada; incluso si los participantes comparten la necesidad de actuar, el proceso puede prolongarse durante años.

El calendario importa porque los investigadores esperan que las computadoras cuánticas tolerantes a fallos con capacidades relevantes estén todavía a varios años de distancia, y apuntan a principios de la década de 2030 para la llegada de hardware potencialmente amenazante. Si la preparación y adopción de una solución también toma años, postergar el trabajo podría dejar menos margen de reacción, aunque la fecha y las capacidades futuras siguen siendo proyecciones, no certezas.

La propia Alice & Bob participa en esa carrera tecnológica: la empresa fue fundada en 2020, ha recaudado aproximadamente EUR 130 millones y apunta a desarrollar para 2030 un sistema tolerante a fallos de 100 cúbits lógicos. Esa meta empresarial no equivale a la máquina capaz de ejecutar el ataque descrito, pero ofrece contexto sobre la distancia entre los sistemas que se desarrollan y la escala necesaria para amenazar la criptografía de Bitcoin.

Los investigadores también advierten que las ganancias de eficiencia pueden alterar los plazos previstos. El descenso de estimaciones en un periodo corto, impulsado por mejores algoritmos y diseños, ilustra por qué las proyecciones no son estáticas; aun así, una reducción teórica de recursos no demuestra que fabricar, operar y escalar la máquina sea viable en el mismo horizonte.

Exposición, actualización y panorama para los tenedores

El grupo que merece mayor atención, según el análisis, está formado por quienes tienen fondos en direcciones con claves públicas ya expuestas. Una futura actualización difícilmente podría proteger de manera automática esos fondos si sus propietarios no los trasladan a direcciones compatibles con el esquema que la red llegara a adoptar; el texto no especifica cuál sería ese procedimiento ni qué propuesta técnica debería imponerse.

Para los desarrolladores, el desafío no consiste únicamente en seleccionar una firma poscuántica. También deben comprobar su seguridad y funcionamiento, evaluar cómo afecta al protocolo y lograr que los distintos participantes acuerden su implementación; en Bitcoin, la prudencia ante cambios de consenso puede proteger la estabilidad, aunque también hace más lenta una respuesta coordinada.

El contexto de mercado incluido en el reporte situaba a BTC en USD $80.344 el 29 de octubre de 2026, con una variación diaria de -0,1%, una capitalización de USD $1,6 billones y un volumen de USD $26.900 millones en 24 horas. La oferta circulante figuraba en 20,1 millones de BTC, según datos de CoinGecko citados para las 10:23 a. m. EDT; esos valores son una fotografía de mercado y no miden por sí mismos el riesgo cuántico.

El reporte de CryptoBriefing presenta el cálculo como una señal para iniciar con tiempo la discusión, no como prueba de que las claves de Bitcoin puedan romperse hoy. La conclusión práctica es que el descenso de los recursos estimados aumenta la importancia de planificar una transición con anticipación, mientras la existencia de una máquina tolerante a fallos, su calendario y la adopción de nuevas firmas permanecen sujetos a importantes incertidumbres.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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