Velaura AI levantó USD $110 millones en una ronda Serie A y superó una valoración de USD $1.000 millones con una propuesta centrada en reducir el consumo eléctrico de la inteligencia artificial, no en aumentar su velocidad. Su plataforma Titan Core busca licenciar diseños de chips capaces de ofrecer entre dos y cuatro veces más rendimiento por vatio para centros de datos, robots y sistemas autónomos.
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- Velaura AI recaudó USD $110 millones en una ronda liderada por Seligman Ventures y superó una valoración de USD $1.000 millones.
- La plataforma Titan Core promete entre dos y cuatro veces más rendimiento por vatio sin sacrificar el desempeño de los aceleradores de IA.
- La startup licenciará su tecnología con regalías vinculadas a los ahorros de energía, mientras apunta a centros de datos y sistemas de IA física.
Velaura AI recaudó USD $110 millones en una ronda Serie A y superó una valoración de USD $1.000 millones, en una apuesta por resolver uno de los límites más urgentes para la expansión de la inteligencia artificial: la electricidad. La startup con sede en Santa Clara desarrolla silicio y software de ultra bajo consumo para centros de datos y sistemas de IA física, como robots, drones y máquinas autónomas. La compañía anunció la operación el martes y señaló que destinará los recursos al desarrollo de productos y a la contratación de personal de ingeniería y atención al cliente.
Seligman Ventures lideró la ronda, en la que también participaron Capricorn Investment Group y Prosperity7 Ventures, junto con inversores existentes como Mayfield, Maverick Silicon, MARA, Premji Invest, Samsung Catalyst Fund y StepStone Group. Reuters informó que la valoración posterior a la inversión superó los USD $1.000 millones, un umbral que coloca a Velaura entre las startups privadas de tecnología con estatus de unicornio. La empresa no reveló una lista completa de clientes, aunque afirmó que mantiene conversaciones con tres de los cuatro principales proveedores de computación en la nube.
La electricidad como nuevo límite de la IA
El argumento comercial de Velaura parte de una observación que se ha vuelto central en la industria: la IA podría encontrarse antes con un muro energético que con un límite de capacidad de cómputo. La demanda de procesamiento continúa creciendo, mientras la infraestructura eléctrica necesaria para alimentar nuevos centros de datos avanza con mayor lentitud. Los grandes operadores de nube están comprometiendo cientos de miles de millones de dólares en instalaciones especializadas, pero enfrentan esperas prolongadas para obtener acceso a la energía.
La presión ha llevado a empresas de IA a tratar la electricidad como un activo estratégico y no únicamente como un gasto operativo. OpenAI, por ejemplo, llegó a contratar a un operador de energía, una decisión que refleja la importancia creciente de asegurar suministro para sostener el entrenamiento y la ejecución de modelos. Velaura intenta aprovechar esa misma tensión desde el diseño del chip, con una solución que busca reducir la factura eléctrica sin exigir que los operadores renuncien al rendimiento.
Su producto principal es Titan Core, una plataforma de diseño de chips presentada a comienzos de este año para cargas de trabajo de centros de datos. Velaura afirma que sus diseños pueden ofrecer entre dos y cuatro veces más rendimiento por vatio en las operaciones matemáticas internas de los aceleradores de IA, sin perder velocidad de procesamiento. En términos prácticos, la propuesta consiste en completar el mismo trabajo con menos energía, aliviar las restricciones térmicas y permitir que los operadores incorporen más capacidad en edificios existentes.
La empresa sostiene que la tecnología subyacente ya cuenta con validación industrial, porque sus diseños funcionan actualmente en más de 30 millones de chips fabricados mediante procesos de producción líderes. Esa base le permite presentar Titan Core como una plataforma encaminada a convertirse en productos comerciales, en lugar de una investigación que todavía deba demostrar su viabilidad. La nueva financiación, precisamente, busca acelerar la transición desde el diseño licenciado hacia soluciones que puedan adoptar fabricantes y operadores de infraestructura.
Un modelo de licencias ligado al ahorro
Velaura no planea fabricar y vender sus propios chips, sino licenciar la tecnología a empresas que incorporen sus diseños en productos de silicio. El esquema contempla una tarifa inicial y una regalía vinculada a una parte de los ahorros energéticos que consiga el cliente, según la información publicada por Reuters. Rajiv Khemani, director ejecutivo de la compañía, confirmó que la estructura recuerda al modelo de licencias por chip utilizado históricamente por Arm, antes de que esa empresa ampliara su actividad hacia la venta de chips propios.
El mecanismo introduce un incentivo poco habitual para una startup de semiconductores, porque una parte de sus ingresos dependerá de que la reducción de consumo se materialice en las operaciones del cliente. Si la factura eléctrica no disminuye, la regalía asociada al ahorro también perdería importancia. Para los compradores, en cambio, el modelo puede reducir el riesgo inicial, ya que el pago variable se vincularía a un beneficio económico medible y no solamente a una promesa técnica.
La lista de clientes potenciales permanece reservada, pero Khemani indicó que Velaura conversa con tres de los cuatro principales proveedores de computación en la nube. El ejecutivo no identificó a esas compañías ni detalló el estado de las negociaciones, por lo que todavía no existe confirmación pública sobre implementaciones comerciales en grandes plataformas. El interés de ese segmento, sin embargo, mostraría que el consumo energético ya forma parte de las decisiones estratégicas relacionadas con la arquitectura de los centros de datos.
Entre los participantes de la ronda figura MARA, empresa conocida por sus operaciones de minería de Bitcoin y que también se ha desplazado hacia la computación de IA. Su presencia conecta dos actividades que comparten una fuerte dependencia de la electricidad y de la infraestructura especializada. Para los mineros y los operadores de IA, una mejora sostenida del rendimiento por vatio puede modificar los costos de operación, aunque la magnitud final del beneficio dependerá de la implementación y de las cargas de trabajo específicas.
De los centros de datos a la IA física
Velaura apunta simultáneamente al mercado de centros de datos y al segmento conocido como IA física. Esta última categoría incluye robots, drones y sistemas autónomos que deben tomar decisiones en el mundo real bajo restricciones estrictas de batería, calor y espacio. En esos dispositivos, una arquitectura más eficiente puede ser determinante porque sustituir una fuente de energía resulta mucho más difícil que ampliar la capacidad eléctrica de una instalación industrial.
Umesh Padval, socio director de Seligman Ventures, describió la IA física como una de las próximas grandes fronteras del sector y sostuvo que exigirá un enfoque de cómputo diferente, centrado en una eficiencia energética extrema. Para el inversor, esa oportunidad fue uno de los atractivos principales de la operación y representó la primera inversión de su firma en IA física. La tesis coincide con la expansión de startups que desarrollan robots, maquinaria de construcción y sistemas personificados capaces de operar con baterías limitadas.
Dipender Saluja, socio director de Capricorn Investment Group, afirmó que Velaura aborda el problema desde su raíz, el silicio, y destacó que la tecnología ya se ha enviado a escala. Su argumento combina dos elementos que suelen ser difíciles de reunir en una empresa joven: ganancias de eficiencia medibles y una trayectoria previa de validación comercial. Prosperity7 Ventures, el brazo de capital de riesgo vinculado a Saudi Aramco, también se incorporó a la ronda, aunque la compañía no detalló su participación financiera individual.
El analista Patrick Moorhead, de Moor Insights & Strategy, señaló que el enfoque podría reducir el costo total de ejecutar IA, aliviar los límites térmicos y aumentar la cantidad de procesamiento que cabe en edificios ya construidos. Esas ventajas responden a problemas concretos de los operadores, que no solo deben comprar aceleradores más potentes, sino también encontrar espacio, refrigeración y electricidad para mantenerlos activos. La propuesta de Velaura intenta convertir la eficiencia energética en una variable económica que beneficie tanto a los clientes como a la propia startup.
Un equipo experimentado en un mercado competitivo
La compañía respalda su propuesta con un equipo que incluye ejecutivos e ingenieros procedentes de Apple, Nvidia, Google, Qualcomm y Marvell. Sus cofundadores, Khemani y Manu Gulati, ya habían creado y vendido empresas de chips, y Velaura asegura que el grupo ha enviado miles de millones de dispositivos a lo largo de sus carreras. Ese historial ayudó a convencer a los inversores de que la startup cuenta con experiencia para transformar una plataforma de diseño en productos fabricados a escala.
Para Mayfield, la inversión también profundiza una relación previa con ambos fundadores. Quartz informó que representa la cuarta asociación de la firma con Khemani y la segunda con Gulati, mientras Navin Chaddha, socio director de Mayfield, resumió la tesis al afirmar que el fondo invierte primero en las personas. La confianza acumulada no elimina los riesgos técnicos y comerciales, pero puede facilitar el acceso a capital, talento y potenciales clientes durante una etapa en la que los ciclos de diseño de chips suelen ser largos y costosos.
Khemani sostuvo que la próxima era de la IA no estará definida únicamente por modelos mejores, sino también por una economía de cómputo fundamentalmente más eficiente. Su visión busca llevar la inteligencia artificial desde los grandes centros de datos hacia máquinas que trabajan en entornos físicos, donde la energía disponible condiciona directamente la autonomía y la utilidad del sistema. Esa ambición amplía el mercado objetivo, pero también obliga a adaptar el diseño a necesidades muy distintas entre servidores, robots y drones.
El mercado ya cuenta con varias empresas que intentan ofrecer alternativas a los aceleradores de IA tradicionales. Groq captó una nueva ronda, Etched duplicó su valoración hasta USD $21.000 millones y Cerebras comercializa sistemas construidos a escala de oblea, todos con aproximaciones especializadas para determinadas cargas de inferencia. Velaura se diferencia al no prometer chips más rápidos, sino el mismo trabajo con un menor consumo y un modelo que le permite cobrar una parte del ahorro conseguido.
El desafío será demostrar que las mejoras de dos a cuatro veces por vatio se mantienen en productos comerciales, distintos procesos de fabricación y cargas de trabajo reales. También deberá convertir conversaciones con grandes proveedores de nube en contratos, mientras desarrolla aplicaciones para dispositivos físicos sometidos a límites de batería y temperatura. La ronda de USD $110 millones ofrece recursos para avanzar, pero la verdadera prueba llegará cuando la eficiencia prometida se refleje en facturas eléctricas y despliegues a escala.
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