Por Canuto  

El pionero de los vehículos autónomos Sebastian Thrun reveló el nombre de Dulo, una startup de robótica que permanece en modo sigilo y que apunta a desarrollar modelos fundacionales para diseñar hardware.
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  • Sebastian Thrun confirmó que Dulo es una startup de robótica, aunque todavía no divulga su producto, financiación ni calendario.
  • El sitio web de la empresa señala que trabaja en modelos fundacionales para el diseño de hardware y busca acelerar la fabricación.
  • La iniciativa surge durante un auge de la robótica, que atrajo USD $16.300 millones en 492 acuerdos durante el primer trimestre de 2026.


Sebastian Thrun, uno de los pioneros de los vehículos autónomos, prepara una nueva startup de robótica llamada Dulo, aunque la compañía todavía mantiene sus operaciones bajo reserva. El empresario reveló el nombre al final de una conferencia magistral celebrada en San Francisco, pero evitó presentar un producto, detallar su financiación o anticipar una fecha de lanzamiento.

La mención ocurrió el martes durante Actuate, una conferencia que reúne a fundadores, ingenieros y empleados de empresas de robótica. Frente a ese público especializado, Thrun se limitó a decir: “Aún no estoy hablando de la empresa. Está en sigilo, es muy pequeña. Pero es robótica”.

La intervención fue breve y no funcionó como una presentación formal de la compañía, sino como una revelación casi incidental en los últimos minutos de su charla. Business Insider informó que se trata del primer reporte detallado sobre Dulo, mientras que el propio Thrun no ofreció información adicional sobre clientes, capital reunido o aplicaciones concretas.

Una misión centrada en el diseño de hardware

Los pocos datos públicos disponibles proceden de un sitio web básico alojado por Stanford, donde Dulo describe su propósito como el desarrollo de “modelos fundacionales para el diseño de hardware”. La empresa añade que busca permitir “la fabricación a la velocidad de la luz”, una formulación que apunta a reducir el tiempo necesario para convertir una idea mecánica en una pieza o máquina funcional.

En inteligencia artificial, los modelos fundacionales son sistemas entrenados con grandes cantidades de datos que pueden adaptarse a distintas tareas, como generar texto, imágenes o código. Dulo parece trasladar ese enfoque al ámbito físico, donde el diseño de componentes, materiales y máquinas todavía depende de procesos de ingeniería más lentos y de ciclos repetidos de prototipado.

La compañía no ha explicado cómo funcionaría esa tecnología en la práctica ni qué tipo de hardware pretende diseñar. Sin embargo, su planteamiento la ubicaría en una capa diferente de la ocupada por muchas startups de robótica, que concentran sus esfuerzos en construir robots humanoides, sistemas industriales o máquinas capaces de actuar directamente en el mundo.

Si Dulo mantiene esa misión, su cliente principal podría ser el ecosistema que fabrica máquinas, en lugar de los usuarios finales de un robot específico. Esa diferencia resulta relevante porque coloca a la startup más cerca de las herramientas de diseño y manufactura que de la venta de dispositivos terminados, aunque todavía no existe información suficiente para determinar su modelo comercial.

Un equipo vinculado con la ola moderna de la IA

El equipo constituye hasta ahora la señal más clara sobre la ambición tecnológica de Dulo. Según la información publicada por Business Insider, el sitio web de la compañía indica que entre sus integrantes hay líderes procedentes de Waymo, Google Brain y el Laboratorio de Inteligencia Artificial de Stanford, conocido como SAIL.

Las tres instituciones ocupan un lugar destacado en la evolución reciente de la inteligencia artificial y de los sistemas autónomos. Además, Thrun dirigió anteriormente SAIL, por lo que su nueva iniciativa reúne experiencia en investigación académica, aprendizaje automático y desarrollo de tecnologías capaces de operar en entornos físicos.

Ese origen también ayuda a explicar por qué Dulo despierta interés pese a que todavía no presenta un producto público. En una industria donde la experiencia del equipo puede influir decisivamente en la confianza de inversionistas y socios, la conexión con Waymo, Google Brain y Stanford ofrece una credencial inmediata, aunque no sustituye la demostración de resultados.

La composición del grupo sugiere una apuesta por combinar investigación avanzada con aplicaciones industriales, pero cualquier conclusión más específica sería prematura. La startup no ha comunicado quiénes son sus clientes, qué tecnologías utiliza ni si ya cuenta con prototipos, de modo que el alcance real de su propuesta permanece abierto.

La robótica atraviesa un auge de inversión

Thrun presenta Dulo en un momento de fuerte entusiasmo alrededor de la llamada IA física, término que describe sistemas capaces de percibir, decidir y actuar en el mundo real. La caída de los costos del hardware, la escasez de mano de obra y la presión para relocalizar actividades manufactureras han impulsado el interés de empresas e inversionistas por automatizar tareas complejas.

El flujo de capital refleja esa tendencia con cifras extraordinarias. Las startups de IA física captaron un récord de USD $16.300 millones mediante 492 acuerdos durante el primer trimestre de 2026, según datos de PitchBook citados por Business Insider, un entorno que puede facilitar la recaudación de una compañía dirigida por un fundador con la trayectoria de Thrun.

La relocalización de la manufactura aparece como uno de los argumentos recurrentes detrás de estas inversiones. Los fabricantes buscan reducir su dependencia de cadenas de suministro distantes y automatizar puestos de trabajo difíciles de cubrir, mientras las nuevas empresas intentan ofrecer máquinas que funcionen con mayor autonomía en fábricas, obras y centros logísticos.

El entusiasmo no se limita a proyectos pequeños. La empresa suiza Gravis captó una ronda de USD $200 millones liderada por SoftBank para desarrollar máquinas de construcción autónomas, mientras que los fabricantes de chips también han realizado apuestas relacionadas con la IA física, como el acuerdo de USD $7.000 millones de onsemi por Synaptics.

China ocupa un lugar central en el componente industrial de esta competencia, pues actualmente fabrica casi todos los robots humanoides que se envían a distintos mercados del mundo. Esa concentración añade presión a los fundadores estadounidenses, quienes suelen presentar la automatización y la producción local como herramientas para recuperar capacidad manufacturera.

El historial que respalda la nueva apuesta

Thrun no llega a Dulo como un fundador desconocido. En 2005 llamó la atención de Google después de que el equipo de Stanford que dirigía ganara una histórica carrera de vehículos autónomos, en la que un automóvil completó un recorrido desértico de 132 millas sin ningún humano al volante.

Aquel resultado demostró que la conducción autónoma podía funcionar fuera de un laboratorio controlado y convirtió a Thrun en una de las figuras más reconocidas del campo. El cofundador de Google, Larry Page, lo reclutó posteriormente para dirigir el proyecto de vehículos autónomos de la compañía, que con el tiempo se transformó en Waymo.

Waymo es hoy el operador de robotaxis más visible de Estados Unidos, pero la carrera de Thrun abarca otros proyectos de gran escala. También cofundó Google Brain, el primer laboratorio de inteligencia artificial de Google, participó en la unidad de proyectos lunares Google X y creó la empresa de educación en línea Udacity.

Además, Thrun dirigió Kittyhawk, una startup de coches voladores que posteriormente cerró. Ese antecedente muestra tanto su disposición a perseguir problemas tecnológicos ambiciosos como los riesgos de convertir una visión de largo plazo en un negocio viable, especialmente cuando la innovación depende de hardware costoso y de una regulación compleja.

Una empresa con más preguntas que respuestas

Por ahora, Dulo está más cerca de ser un nombre y una declaración de principios que un producto comercial. La compañía no ha revelado financiación, clientes, prototipos, calendario de lanzamiento ni una descripción técnica detallada, mientras su fundador ha dejado claro que todavía no está preparado para explicar el proyecto.

La información disponible permite identificar la forma general de la apuesta, pero no medir sus probabilidades de éxito. Dulo quiere aplicar el enfoque de los modelos fundacionales, que transformó áreas del software, al diseño y la fabricación de objetos físicos, un proceso que enfrenta restricciones de materiales, tolerancias, costos y producción que no aparecen de la misma manera en una pantalla.

La promesa de acelerar la fabricación podría atraer a fabricantes de robots, empresas industriales y desarrolladores de maquinaria si la tecnología logra reducir ciclos de diseño sin comprometer seguridad ni confiabilidad. Aun así, la distancia entre generar un diseño digital y producir una máquina funcional suele exigir pruebas, certificaciones y ajustes que la compañía todavía no ha descrito.

El prestigio de Thrun puede abrir puertas en un mercado que atraviesa un crecimiento acelerado, pero también eleva las expectativas alrededor de una startup que aún trabaja en silencio. La próxima señal relevante será que Dulo revele qué modelo está construyendo, para quién y con qué evidencia puede cumplir su promesa de llevar la fabricación a una velocidad radicalmente mayor.

La startup todavía no responde esas preguntas, y su secreto es actualmente la principal característica pública del proyecto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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