Eco Wave Power quiere convertir la fuerza del mar en una fuente eléctrica viable para la era de la inteligencia artificial. Con apoyo de infraestructura de NVIDIA, gemelos digitales y proyectos en puertos de varios países, la empresa plantea que la energía de olas podría acercar generación renovable a centros de datos costeros y reducir la presión sobre redes eléctricas ya tensionadas.
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- Eco Wave Power usa flotadores instalados en infraestructura costera existente para transformar el movimiento de las olas en electricidad limpia.
- La empresa recurre a bibliotecas de NVIDIA Omniverse, computación acelerada e IA para simular despliegues, optimizar operaciones y anticipar fallas.
- Ya opera proyectos en Israel y Los Ángeles, y desarrolla nuevas iniciativas en Portugal, Taiwán e India con foco potencial en centros de datos.
El crecimiento de la inteligencia artificial está reabriendo una discusión que va más allá de chips, modelos y centros de datos. La nueva pregunta de fondo es cómo abastecer de energía a una infraestructura digital que exige cada vez más electricidad.
En ese contexto, Eco Wave Power plantea una alternativa poco habitual: usar la energía de las olas del océano como fuente renovable para alimentar nuevas cargas de cómputo. La propuesta se apoya en infraestructura de IA de NVIDIA y en el uso de gemelos digitales para diseñar, simular y operar estos sistemas.
Según explicó NVIDIA en su blog corporativo, la startup forma parte de Sustainable Futures, una iniciativa del programa NVIDIA Inception. Su meta es aprovechar estructuras costeras ya construidas para desplegar generación eléctrica más cerca de puertos, zonas industriales y futura infraestructura asociada a la IA.
La idea llega en un momento sensible para el sector tecnológico. La expansión de fábricas de IA, IA agente, IA industrial, computación en el borde e IA física, incluida la robótica y los sistemas autónomos, está elevando la demanda eléctrica global a una velocidad poco común.
Ese aumento no siempre puede resolverse con rapidez desde la red tradicional. En muchas regiones, ampliar la infraestructura eléctrica exige años de permisos, mejoras de transmisión, adquisición de terrenos e inversión de capital.
La presión energética de la nueva economía de la IA
El planteamiento de Eco Wave Power parte de una premisa simple: la próxima etapa de la IA no dependerá únicamente de la capacidad de cómputo. También quedará condicionada por la disponibilidad de energía suficiente, estable y cercana a los puntos de consumo.
Para lectores menos familiarizados con este tema, el problema no es menor. Un centro de datos dedicado a entrenamiento, inferencia o servicios de IA suele requerir grandes volúmenes de electricidad y sistemas de refrigeración intensivos.
Por esa razón, la ubicación de nueva infraestructura digital se ha vuelto una variable estratégica. La cercanía a fuentes de agua, capacidad de enfriamiento y acceso energético ya influye en dónde se construyen estos complejos.
Inna Braverman, cofundadora y CEO de Eco Wave Power, resumió esa oportunidad con una frase directa. “La energía de olas es una de las fuentes de energía renovable más grandes que existen”.
La ejecutiva también destacó el vacío histórico del sector. “Todos la quieren, pero nadie puede hacerlo, así que miré los problemas actuales con la captura de energía de olas y pregunté: ¿Cómo simplificamos esto?”.
Ese enfoque conecta con un desafío más amplio para mercados energéticos y tecnológicos. Si la red tarda años en expandirse, las fuentes renovables que puedan instalarse cerca de la demanda pasan a tener un valor operativo mucho mayor.
Cómo funciona la propuesta de energía de olas
La tecnología descrita por la empresa comienza con flotadores no invasivos. Estos se fijan a rompeolas o muros de contención para capturar la energía que generan las olas al romper contra la costa.
La apuesta por infraestructura existente no es un detalle menor. En lugar de requerir plataformas marinas complejas desde cero, el sistema busca apoyarse en estructuras costeras ya construidas para facilitar el despliegue.
Braverman sostuvo que la densidad del agua de mar ofrece una ventaja clave frente a otras renovables. Según explicó, el agua de mar tiene una densidad aproximada 800 veces mayor que la del aire.
Esa diferencia permite producir mayores cantidades de energía con dispositivos mucho más pequeños que los aerogeneradores. El punto es relevante porque sugiere una relación distinta entre tamaño físico de la instalación y capacidad de generación.
Otro cambio importante aparece en la arquitectura del sistema. A diferencia de proyectos previos que colocaban hardware informático en los propios flotadores, Eco Wave Power lleva sus computadoras, sensores, conversión hidráulica y componentes eléctricos a tierra.
Con ello, la empresa busca proteger el equipamiento costoso frente a corrientes fuertes y tormentas. En términos prácticos, el diseño intenta mantener la parte más sensible del sistema seca, accesible y menos expuesta al desgaste marítimo.
La CEO defendió además la regularidad potencial del recurso. “La energía de olas es la fuente de energía renovable menos intermitente”, afirmó.
Para ilustrarlo, comparó esta fuente con la solar. “La energía solar, por ejemplo, es excelente, pero tienes la noche, el invierno, la cobertura de nubes y la contaminación que impactan la producción. Con la energía de olas, puedes generar las 24 horas”.
Gemelos digitales, Omniverse e IA como capa de control
Más allá de la parte mecánica, el proyecto incorpora una capa digital que NVIDIA considera central. Los gemelos digitales de patrones de olas e infraestructura flotante se construyen con bibliotecas de NVIDIA Omniverse.
Estos entornos virtuales permiten simular condiciones del mar, comportamiento estructural, configuraciones de despliegue y escenarios operativos antes de instalar físicamente los equipos. La utilidad principal está en reducir incertidumbre técnica antes de invertir en obra real.
En teoría, esa simulación previa puede ayudar a optimizar decisiones de ingeniería. También podría reducir riesgos de despliegue y acelerar la planificación de infraestructura en puertos y zonas costeras.
La capa operativa añade otro componente: computación acelerada e inteligencia artificial para la gestión en tiempo real. Allí entran funciones como análisis predictivo, detección de anomalías, pronósticos ambientales y mantenimiento predictivo.
Según la descripción del proyecto, los modelos de IA pueden analizar continuamente condiciones oceánicas, desempeño de equipos y patrones de generación. El objetivo es mejorar eficiencia y resiliencia operativa a medida que cambian las variables del entorno.
La lógica es similar a la de otras infraestructuras industriales digitalizadas. Mientras más datos se recojan del sistema, mayores serían las opciones de anticipar fallas, ajustar operación y exprimir mejor la capacidad instalada.
NVIDIA también plantea una idea más amplia sobre coordinación energética. La IA podría orquestar infraestructura de cómputo consciente del consumo, alineando cargas intensivas con períodos de mayor generación renovable.
En otras palabras, no se trataría solo de producir electricidad desde el océano. También se trataría de decidir qué tareas computacionales ejecutar y en qué momento, según la energía disponible dentro de un sistema distribuido.
Puertos, centros de datos costeros y proyectos en marcha
Eco Wave Power ya opera proyectos en el Puerto de Jaffa, en Israel. Estas iniciativas fueron creadas en colaboración con EDF Power Solutions y el Ministerio de Energía de Israel.
La empresa también tiene presencia en el Puerto de Los Ángeles. Ese desarrollo se lleva adelante en colaboración con AltaSea y Shell.
Además, la compañía trabaja en nuevas iniciativas en Portugal, específicamente en el Puerto de Leixões. A eso se suman planes en el Puerto de Suao, en Taiwán, y en Mumbai, India, junto con Bharat Petroleum.
La selección de puertos no parece casual. Son entornos donde conviven demanda industrial, acceso marítimo y, en algunos casos, interés creciente por ubicar infraestructura digital cerca del agua.
Braverman afirmó que muchos centros de datos están migrando hacia la costa. Según su explicación, esas instalaciones necesitan refrigeración y agua, por lo que ahora suelen ubicarse en puertos.
Desde esa perspectiva, la energía de olas podría integrarse directamente con fábricas de IA. “Tenemos la posibilidad de vincular fábricas de IA directamente a la energía de olas, porque muchos centros de datos se están moviendo hacia la costa”, dijo.
La idea no se ha quedado solo en una hipótesis conceptual. Ya existen pilotos en el puerto de Los Ángeles para demostrar que la energía de olas puede ser la única fuente para un centro de datos, sin recurrir a la red existente.
Ese punto es especialmente ambicioso. Si bien el texto no aporta cifras de capacidad, consumo ni duración de la prueba, sí deja claro que el piloto busca validar una operación energética autónoma basada en el oleaje.
Qué intenta demostrar el piloto en Los Ángeles
El software de IA actúa como capa de control del piloto de centro de datos en Los Ángeles. Su tarea es planificar trabajos de cómputo con base en la oferta de energía disponible.
El ejemplo ofrecido por la empresa ayuda a entender el concepto. El sistema puede monitorear y predecir cuándo las olas serán más fuertes durante la semana a partir de patrones climáticos.
Con esa información, el software asignaría las tareas más intensivas justamente a esos períodos. Así, la demanda computacional se adaptaría a la ventana de mayor producción energética renovable.
Este enfoque no elimina todos los desafíos del problema energético, pero introduce una lógica distinta. En vez de exigir oferta constante e indiferente al contexto, parte del cómputo podría acomodarse al ritmo del recurso disponible.
Para la industria de la IA, ese tipo de coordinación podría resultar valioso si el costo marginal de la energía y la capacidad de red siguen tensionándose. También podría abrir un debate sobre dónde ubicar cargas y cómo programarlas.
Al mismo tiempo, el proyecto todavía debe demostrar escalabilidad comercial sostenida. La noticia presenta una visión optimista, pero no detalla métricas sobre costos, rendimiento acumulado o competitividad frente a otras renovables costeras.
Esa ausencia de cifras concretas no invalida la propuesta, aunque sí obliga a leerla con cautela. Como ocurre con muchas tecnologías energéticas emergentes, el salto entre piloto y despliegue masivo suele ser la etapa más exigente.
Aun así, Eco Wave Power sostiene que su momento es ahora. “Existimos, trabajamos, estamos conectados a la red y tenemos tantos de este recurso”, aseguró Braverman.
La ejecutiva cerró con una definición que resume su posicionamiento. “La energía es necesaria ahora, así que creo que estamos en el lugar correcto en el momento correcto y somos innovadores, pero no futuristas, y eso es lo que nos distingue”.
Una señal para la convergencia entre energía e infraestructura digital
La relevancia de esta historia va más allá de una sola startup. Refleja cómo la expansión de la IA está empujando al sector tecnológico a involucrarse de forma más directa con generación eléctrica, planeación energética y resiliencia de red.
Para una audiencia acostumbrada a hablar de chips, nube o automatización, el mensaje es claro. El cuello de botella de la próxima década podría no estar solo en procesadores avanzados, sino en la electricidad que los mantiene operando.
La energía de olas aún ocupa un espacio mucho menor que la solar o la eólica dentro del debate público. Sin embargo, su potencial atractivo aumenta cuando se combina con ubicaciones costeras, infraestructura existente y control inteligente del consumo.
En ese marco, el uso de gemelos digitales e IA cumple una doble función. Por un lado, ayuda a modelar sistemas complejos antes de construirlos; por otro, permite operar una red energética más adaptable a la variabilidad ambiental.
Si esa combinación logra resultados sólidos en puertos y centros de datos, podría influir en futuras decisiones sobre infraestructura digital. No sería solo una historia sobre renovables, sino sobre cómo la IA reorganiza la geografía de la energía.
Por ahora, lo concreto es que Eco Wave Power ya tiene proyectos activos en Israel y Los Ángeles, además de planes en Portugal, Taiwán e India. Su tesis es que el océano puede convertirse en una fuente práctica para respaldar una economía cada vez más dependiente del cómputo.
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