Magna International invertirá otros USD $35 millones en Yuma Energy, la empresa de intercambio de baterías surgida de una empresa conjunta con Yulu, mientras India acelera la electrificación de sus vehículos de reparto. La compañía busca duplicar su flota de baterías, expandirse a nuevas ciudades y alcanzar el equilibrio de EBITDA en los próximos dos trimestres.
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- Magna aumentará su participación en Yuma, cuya propiedad de Yulu se diluirá, aunque la nueva distribución accionaria no fue revelada.
- Yuma opera más de 400 estaciones en 18 ciudades, con unas 100.000 baterías desplegadas y más de 60 millones de intercambios acumulados.
- La empresa destinará la mayor parte del capital a infraestructura, con planes para llegar a Chennai y Pune y duplicar sus baterías en 12 a 18 meses.
Magna International reforzará su apuesta por la movilidad eléctrica en India con una nueva inversión de USD $35 millones en Yuma Energy, empresa que opera una red de intercambio de baterías para vehículos eléctricos de dos y tres ruedas. La operación llega cuando el modelo todavía enfrenta dificultades para despegar en varios mercados, pero encuentra condiciones particulares en India: millones de vehículos ligeros y una economía de entregas que exige mantener a los conductores en circulación durante largas jornadas.
Yuma fue fundada a finales de 2022 como una empresa conjunta entre Magna y la startup de movilidad Yulu, y se separó de esta última a principios de 2023. La compañía ya completó más de 60 millones de intercambios, según los datos entregados por su director general, Muthu Subramanian. Cuenta actualmente con unas 100.000 baterías desplegadas, opera más de 400 estaciones y cerró el año fiscal terminado en marzo de 2026 con aproximadamente 1.000 millones de rupias en ingresos, equivalentes a unos USD $10,5 millones.
Una apuesta por la economía de entregas
La tesis de Magna depende en buena medida del crecimiento de la economía gig india, donde repartidores y otros trabajadores utilizan sus vehículos durante buena parte del día. Subramanian estimó que solo entre 10% y 15% de los vehículos empleados por estos trabajadores son eléctricos, lo que deja un amplio espacio para sustituir unidades de gasolina por modelos eléctricos si la operación resulta competitiva.
Para un repartidor, el tiempo detenido puede traducirse directamente en menos entregas y menores ingresos, una presión que vuelve relevante cualquier diferencia entre cargar e intercambiar una batería. “Con el alto tiempo de uso diario de los trabajadores gig en India, un vehículo eléctrico tiene todo el sentido en términos de costo de propiedad”, dijo Subramanian a TechCrunch, y añadió que el tiempo de actividad resulta determinante para el usuario.
Yuma sostiene que una batería puede cambiarse en menos de dos minutos, mientras que una carga rápida puede tomar entre 20 y 30 minutos, además de exigir espacio y capacidad energética para atender varios vehículos al mismo tiempo. Esa diferencia no elimina los desafíos del modelo, pero ofrece una respuesta operativa para flotas que no pueden permitirse pausas prolongadas durante los turnos de reparto.
La infraestructura, sin embargo, debe existir antes de que llegue una cantidad suficiente de usuarios para aprovecharla plenamente, lo que convierte al negocio en una operación intensiva en capital. “Es un negocio intensivo en capital, y la economía unitaria se desarrollará a gran escala”, explicó Subramanian, al describir por qué la rentabilidad depende de aumentar el uso de las estaciones y extender la red.
Más capital para ampliar la red
La nueva inyección eleva la participación de Magna desde el 51% que obtuvo al constituirse la empresa conjunta, aunque Yuma no reveló cómo quedará distribuida la propiedad después de la operación. La participación del 49% que mantenía Yulu se diluirá, mientras Magna consolida su posición en una compañía que considera estratégica para el transporte eléctrico de alta utilización.
Magna y Yuma son las únicas inversiones de startups de Magna en India, de acuerdo con la información entregada a TechCrunch. En 2022, el proveedor canadiense había comprometido USD $77 millones en las dos empresas, con USD $25 millones destinados a Yulu y USD $52 millones para la empresa conjunta enfocada en el intercambio de baterías.
Yuma planea utilizar la mayor parte de los nuevos recursos para ampliar sus estaciones y duplicar su flota de aproximadamente 100.000 baterías durante los próximos 12 a 18 meses. La empresa opera en 18 ciudades, entre ellas Bengaluru, Hyderabad, Mumbai, la región de Delhi, Jaipur, Lucknow, Indore, Coimbatore, Kochi y Kolkata, y prevé sumar Chennai y Pune en los próximos trimestres.
La expansión también busca acompañar el crecimiento de Yulu, que continúa siendo el principal usuario de la red y recaudó USD $93 millones a principios de agosto para ampliar su flota de motocicletas eléctricas de dos ruedas. Yuma deberá aumentar su capacidad para atender esa demanda y, al mismo tiempo, incorporar nuevas flotas que emplean sus baterías en ciudades donde la infraestructura todavía se encuentra en desarrollo.
El desafío de depender de Yulu
Aunque Yulu todavía representa la gran mayoría de los intercambios acumulados, la dependencia comenzó a moderarse durante el último trimestre. Entre 15% y 20% de los intercambios registrados en ese periodo provinieron de clientes distintos de Yulu, una señal de que la red empieza a funcionar como una plataforma más amplia y no únicamente como soporte para la empresa de movilidad que la originó.
Yuma presta servicio actualmente a más de cinco flotas y ha integrado sus baterías con más de 10 plataformas de vehículos, incluidos modelos de Kinetic Green, Motovolt, BGauss y Quantum Energy. La compañía espera que los clientes distintos de Yulu representen cerca de 25% de sus intercambios dentro de los próximos dos años, aunque alcanzar ese objetivo exigirá sumar vehículos compatibles y estaciones en zonas con suficiente demanda.
La empresa aún no es rentable, pero Subramanian afirmó que algunas de sus estaciones más antiguas ya generan un EBITDA positivo. Yuma apunta a alcanzar el punto de equilibrio del EBITDA en los próximos dos trimestres, una meta que dependerá de elevar la utilización de la infraestructura sin frenar la expansión necesaria para captar nuevos usuarios.
El modelo combina fabricación de hardware, operación de red y gestión de baterías, en lugar de limitarse a administrar estaciones de terceros. Yuma fabrica sus paquetes de baterías en Chennai y sus unidades de carga en Bengaluru, lo que le permite controlar tanto los equipos físicos como la tecnología y los procesos que coordinan su funcionamiento.
India como plataforma antes de mirar al exterior
India seguirá siendo el foco de Yuma durante al menos los próximos 12 a 18 meses, periodo en el que la empresa priorizará la cobertura de las ciudades donde ya opera y la entrada en Chennai y Pune. La estrategia refleja una secuencia gradual: consolidar la densidad de la red, aumentar el número de baterías disponibles y probar si el crecimiento de las flotas puede traducirse en mejores resultados por estación.
A largo plazo, Subramanian contempla llevar el modelo a otros mercados con una alta presencia de vehículos de dos ruedas. Vietnam y Tailandia, en el sudeste asiático, así como algunas partes de África, podrían resultar atractivos por sus patrones de movilidad, aunque Yuma todavía no inició conversaciones para entrar en esos territorios.
El intercambio de baterías ofrece una alternativa a la espera frente a un cargador, pero exige estandarización, inventario suficiente y una red ubicada cerca de los recorridos diarios. En India, la combinación de repartidores de alto kilometraje, vehículos pequeños y demanda concentrada puede favorecer la economía del sistema, aunque la compañía reconoce que la rentabilidad solo aparecerá cuando alcance una escala considerable.
La apuesta de Magna coloca capital industrial detrás de una infraestructura que pretende resolver uno de los principales obstáculos de la electrificación comercial: mantener los vehículos trabajando mientras se repone su energía. El resultado dependerá de que Yuma logre diversificar sus clientes, elevar la utilización de sus estaciones y convertir el crecimiento de la red en ganancias sostenibles.
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