Jean-Baptiste Kempf, conocido por su papel clave en VLC Media Player, ahora apuesta por Kyber, una startup que busca resolver uno de los cuellos de botella más sensibles de la robótica y la IA física: el control remoto en tiempo real con mínima latencia.
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- Kyber recaudó USD $5 millones en una ronda liderada por Lightspeed.
- La startup desarrolla un SDK para sincronizar video, audio, sensores y controles en tiempo real.
- Su enfoque combina software de código abierto, despliegue empresarial y casos de uso en robótica, drones y acceso IT remoto.
🚀 Kyber capta USD $5 millones para innovar en control remoto de robots y drones.
La startup, liderada por Jean-Baptiste Kempf, desarrolla un SDK que sincroniza video, audio y sensores con mínima latencia.
La inversión fue liderada por Lightspeed, conocido por respaldar… pic.twitter.com/pbYkDzt6N4
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La próxima gran apuesta de Jean-Baptiste Kempf no está en el video, aunque su experiencia allí explica buena parte del proyecto. El desarrollador principal de VLC Media Player ahora impulsa Kyber, una startup enfocada en infraestructura para controlar dispositivos remotos en tiempo real.
La compañía, con sede en París, cerró una ronda de USD $5 millones liderada por Lightspeed. El fondo es conocido por respaldar a empresas como Anthropic y Mistral AI, y ve en Kyber una pieza útil para el auge de la llamada IA física, detalla TechCrunch.
Kempf cree que en pocos años habrá “cientos de millones de robots y drones” circulando por las calles. Bajo esa premisa, Kyber intenta construir la capa de software que permita operarlos con baja latencia y a gran escala.
Su producto central es un SDK que sincroniza video, audio, datos de sensores e inputs de control con retraso mínimo. La idea es que una persona, o incluso un sistema automatizado, pueda actuar a distancia casi en tiempo real.
Aunque la narrativa encaja con la fiebre actual por la IA, la ambición de Kyber va más allá de ese segmento. Según explicó Kempf, la plataforma apunta a cualquier escenario en el que quien opera, el cómputo y la acción física no estén en el mismo lugar.
De VLC a una infraestructura para el mundo físico
VLC es uno de los programas gratuitos más reconocibles del mundo por su ícono de cono de tráfico naranja. Según el propio artículo de TechCrunch, ha sido descargado más de 6.000 millones de veces.
Esa trayectoria convirtió a Kempf en una figura destacada del software de código abierto. Ahora busca trasladar parte de esa filosofía y de ese conocimiento técnico a una capa de infraestructura para robots, drones y acceso remoto.
El nombre de Kyber no es casual. Kempf dijo que es una referencia a los cristales de los sables de luz de Star Wars, una forma de subrayar que cuando se controlan objetos en el mundo real, cada milisegundo importa.
Ese foco en la velocidad no surge de una intuición abstracta. Viene de años trabajando sobre transmisión de video, un campo en el que la latencia, la sincronización y el uso eficiente del hardware son determinantes.
Kyber nació inicialmente como un proyecto paralelo mientras Kempf era CTO de Shadow, una startup de juegos en la nube. Esa conexión ayuda a entender por qué la transmisión, más que un componente accesorio, está en el corazón de la arquitectura del producto.
El salto desde un reproductor multimedia a la robótica puede parecer abrupto, pero tiene lógica técnica. Si un sistema debe mover video, audio y señales de control al mismo tiempo sin demoras visibles, gran parte del problema ya se parece al que enfrentan los dispositivos autónomos conectados.
Qué hace Kyber y por qué la latencia importa tanto
El software principal de la startup es un kit de desarrollo que reúne varios flujos de información críticos. Entre ellos están la imagen, el sonido, los datos de sensores y las órdenes enviadas por un operador o por otro sistema.
La meta es mantener todos esos elementos sincronizados con la menor latencia posible. En robótica, drones o vehículos remotos, una demora mínima puede marcar la diferencia entre una maniobra precisa y un fallo operativo.
Para lectores menos familiarizados con el término, la latencia es el tiempo que tarda una instrucción en viajar, ejecutarse y devolver respuesta. En aplicaciones físicas, no se trata solo de comodidad, sino de seguridad, control y confiabilidad.
Lightspeed resumió esa tesis al anunciar su inversión en una publicación de LinkedIn. La firma escribió que la IA física es tan buena como los sistemas subyacentes que la ejecutan.
Esa frase ayuda a ubicar a Kyber dentro de un mercado que suele concentrarse en modelos inteligentes, pero no siempre en la infraestructura que los hace útiles. Un robot puede contar con software sofisticado, pero si su enlace con el operador o con la nube falla, el sistema completo pierde valor.
Kempf también remarcó que la plataforma no se diseñó únicamente para IA. Su enfoque incluye todos los casos donde la computación, la operación humana y la acción en el entorno están físicamente separadas.
Escalar de miles a millones de dispositivos
Otra parte central de la propuesta de Kyber es la escala. Kempf sostuvo que algunas empresas ya desarrollaron herramientas similares para sus propios usos, por ejemplo en conducción remota, pero bajo condiciones de flota mucho menores.
Según dijo, hoy las flotas más grandes tienen tal vez entre 2.000 y 3.000 vehículos. Gestionar millones de unidades sería un problema muy distinto, tanto por complejidad técnica como por monitoreo operativo.
Ese cambio de orden de magnitud introduce nuevos retos en observabilidad. No basta con enviar comandos, también hay que saber si cada sistema funciona como debería en todo momento.
La cuestión gana peso adicional si, en el futuro, agentes de IA pasan a administrar flotas o redes enteras. En ese escenario, la visibilidad sobre el estado de cada dispositivo deja de ser un lujo y se vuelve una condición básica de operación.
Incluso antes de llegar a esa escala extrema, ya hay ventajas concretas para empresas con despliegues modestos. Una de ellas es evitar que un técnico deba desplazarse físicamente hasta cada equipo solo para instalar una actualización de software.
Ese beneficio puede parecer menor, pero en entornos industriales, de telecomunicaciones o defensa suele traducirse en menos costos, menos tiempo muerto y mejor capacidad de respuesta. Allí Kyber intenta presentarse como una capa horizontal reutilizable, no como una solución cerrada para un solo nicho.
Código abierto, servicios empresariales y expansión global
Fiel a la trayectoria de Kempf, el proyecto principal de Kyber es de código abierto. Al mismo tiempo, la empresa comercializa una versión productizada para clientes empresariales que requieren soporte, despliegue y funciones adaptadas a producción.
Ese modelo mezcla comunidad y monetización de forma similar a otras compañías de infraestructura. La idea es atraer una base amplia de usuarios potenciales, aunque solo una parte termine convirtiéndose en cliente de pago.
Kyber no vende únicamente software. Al estilo de firmas como Palantir, también ofrece implementaciones personalizadas mediante ingenieros desplegados por adelantado, conocidos como FDEs.
Los FDEs representan una porción significativa de la plantilla actual. La empresa cuenta hoy con 25 empleados de tiempo completo, lo que sugiere una organización todavía compacta pero orientada a integraciones complejas.
La sede principal está en París, pero la startup también tiene oficinas en San Francisco y Singapur. Esa presencia busca respaldar lo que la compañía espera sea una base global de clientes en distintas industrias.
Según la empresa, ya existe despliegue comercial con clientes en defensa, telecomunicaciones, robótica e IA. El artículo original no detalla nombres, contratos ni ingresos asociados a esas implementaciones.
Los segmentos prioritarios y el mercado que Kyber quiere capturar
Para concentrar recursos, Kyber ha priorizado tres segmentos. Se trata de robótica, drones de todo tipo y acceso IT remoto.
En ese último frente, Kempf dijo que la demanda ha sido particularmente alta. También planteó que la ambición de la compañía es ser más que un simple competidor de Citrix.
La comparación no es menor, porque sitúa a Kyber frente a un mercado grande y muy conocido dentro del software empresarial. Aunque el acceso IT remoto no tenga el atractivo mediático de los robots humanoides, mueve necesidades críticas y presupuestos sostenidos.
Kempf parece especialmente motivado por ese problema menos vistoso. La propia página de carreras de la compañía lo resume con una frase que retrata la oportunidad: muchas empresas gastaron años y decenas de millones construyendo soluciones personalizadas que nunca compartirán.
La tesis de Kyber es crear una versión utilizable por el resto del mercado. Si esa promesa funciona, la empresa podría posicionarse como proveedor base para organizaciones que necesitan control remoto robusto sin desarrollar toda la pila desde cero.
En un contexto donde la IA física gana atención y donde la gestión remota de dispositivos se multiplica, la oportunidad parece cruzar varias verticales a la vez. Eso incluye desde redes empresariales tradicionales hasta drones, máquinas industriales y futuros sistemas autónomos gestionados por software.
Por ahora, la ronda de USD $5 millones ofrece capital para probar esa tesis en producción y ampliar presencia comercial. El desafío de Kyber será demostrar que puede llevar su experiencia en transmisión y optimización desde miles hacia millones de dispositivos sin perder fiabilidad ni velocidad.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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