Por Canuto  

Los principales fundadores y fondos de capital de riesgo de Europa elevaron la presión sobre los legisladores para preservar las características centrales de EU Inc, una propuesta de estatuto societario común y opcional para todo el bloque. La campaña advierte que un registro único y un tratamiento práctico para las stock options serán determinantes para que las empresas adopten el nuevo marco o lo ignoren.
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  • La campaña EU Inc pide un estatuto societario paneuropeo para reducir la fragmentación y facilitar operaciones dentro del bloque.
  • La carta exige un registro central único y que los empleados tributen por sus stock options solo cuando las vendan.
  • Firmantes como Sonali De Rycker, Michael Moritz, Niklas Zennström y fundadores de unicornios respaldan la presión.


La escena startup europea intensificó su presión sobre los legisladores mientras el Parlamento Europeo y el Consejo examinan y negocian la propuesta de EU Inc, un posible estatuto societario común para las empresas del bloque. Sus promotores quieren que las compañías puedan constituirse bajo un marco único y operar en distintos países de la Unión Europea sin cargar con una fragmentación normativa que, según la campaña, sigue frenando la inversión y el emprendimiento.

La Comisión Europea presentó EU Inc como un régimen societario opcional y digital por defecto. La propuesta contempla que una empresa pueda constituirse en un plazo de 48 horas y por menos de 100 euros, aunque su adopción definitiva dependerá del proceso legislativo entre las instituciones europeas.

La propuesta suele compararse con la Delaware C Corp, una estructura conocida por su utilidad para empresas estadounidenses y por su atractivo ante inversores. Sin embargo, EU Inc todavía no está definida de manera definitiva, y sus defensores temen que las negociaciones terminen debilitando los elementos que harían que el nuevo vehículo resulte realmente funcional para fundadores, empleados y fondos de capital de riesgo.

Una batalla por los detalles

En una carta abierta publicada el jueves, representantes destacados del ecosistema tecnológico europeo pidieron a los responsables políticos que no diluyan la propuesta durante el proceso legislativo. El documento sostiene que la legislación podría volverse “inutilizable si sus características centrales se debilitan”, una advertencia dirigida a quienes participan en la negociación entre las instituciones europeas.

La campaña EU Inc considera que un estatuto común podría eliminar buena parte de la fricción que enfrentan las empresas cuando se expanden entre jurisdicciones nacionales. Sus promotores también aseguran que el marco tiene potencial para desbloquear inversión e impulsar una nueva ola de emprendimiento, siempre que no termine convertido en otra estructura administrativa que los fundadores prefieran evitar.

Uno de los reclamos principales es la creación de un registro central único para las compañías acogidas al nuevo régimen. La existencia de un registro común buscaría simplificar trámites y ofrecer una referencia compartida para empresas, inversores y empleados, en lugar de obligar a cada compañía a navegar por sistemas nacionales que pueden añadir costos, demoras y complejidad a operaciones transfronterizas. La Comisión Europea ha planteado la creación de un registro central de la Unión en una segunda fase, por lo que la petición de la campaña no equivale a afirmar que ese registro ya exista o esté garantizado en el texto actual.

El segundo punto destacado se relaciona con las stock options, una herramienta habitual para atraer talento a empresas jóvenes que todavía no pueden competir con los salarios de compañías consolidadas. La carta plantea que los empleados solo deberían tributar cuando realmente enajenen sus opciones, porque exigir impuestos antes de una venta podría convertir una compensación potencial en una carga financiera difícil de asumir.

Presión política y respaldo empresarial

Las discusiones sobre EU Inc no ocurren en un vacío institucional. La propuesta de la Comisión Europea ha recibido críticas de distintos grupos nacionales, entre ellos la asociación de notarios de Alemania, que cuestionó algunos de sus aspectos, mientras el Parlamento Europeo y el Consejo todavía buscan acordar una versión definitiva.

Ese escenario explica la urgencia del nuevo pronunciamiento, que calcula aproximadamente 100 días antes de que las instituciones europeas cierren por el receso invernal. La carta intenta fijar prioridades antes de que avance la negociación y presenta los puntos técnicos como decisiones con consecuencias prácticas, no como detalles menores reservados para especialistas en derecho corporativo.

La necesidad de insistir en esos elementos ya había aparecido durante el impulso inicial de la campaña. En 2024, Martin Mignot, socio de Index Ventures y partidario de EU Inc, dijo a TechCrunch que “el diablo está en los detalles” y que su grupo estaría “muy, muy atento” a esa parte del proceso, una posición que ahora reaparece en la presión pública sobre los legisladores.

Los promotores también reforzaron el peso político de la iniciativa al reunir firmas de inversores y emprendedores con alto perfil. Entre los fondos aparecen Sonali De Rycker, socia de Accel, Michael Moritz, socio de Sequoia, y Niklas Zennström, fundador de Atomico, mientras que del lado empresarial se mencionó a los fundadores de unicornios como Alan, ElevenLabs, Lovable, Mistral y Synthesia.

El mensaje para las empresas europeas

La composición de los respaldos transmite una señal precisa: EU Inc no se presenta únicamente como una reforma técnica para abogados y departamentos corporativos. Al sumar a grandes fondos y a fundadores de compañías valoradas como unicornios, la campaña busca demostrar que la estructura podría influir en decisiones concretas sobre dónde constituir una empresa, cómo captar capital y qué incentivos ofrecer a los trabajadores.

Algunas de las compañías citadas tienen sus sedes en Estados Unidos, un detalle que añade una dimensión competitiva al debate. Los impulsores de EU Inc parecen sugerir que un régimen europeo más simple y predecible podría reducir la necesidad de que las startups del continente adopten estructuras extranjeras para acceder a inversión, contratar talento o desarrollar operaciones internacionales.

La comparación con Delaware funciona precisamente porque resume el objetivo en términos comprensibles para el mercado. No se trata solo de crear una nueva etiqueta corporativa, sino de construir una forma jurídica que los fundadores puedan usar sin enfrentar una nueva capa de trámites, incertidumbre fiscal o reglas incompatibles entre los países de la Unión Europea.

Aun así, el desenlace dependerá del texto que finalmente acuerden el Parlamento Europeo y el Consejo. La carta no garantiza que las demandas sean incorporadas, pero sí establece una línea de presión clara: para los promotores, un registro central y una tributación de las stock options vinculada a la venta no son adornos regulatorios, sino condiciones para que EU Inc tenga alguna posibilidad de ser adoptada por el ecosistema.

La disputa deja a Europa ante una decisión con implicaciones para su mercado startup y su capacidad de atraer capital. Si el marco conserva sus características centrales, sus defensores esperan que reduzca la fragmentación; si esas funciones se diluyen durante la negociación, temen que la nueva estructura exista sobre el papel pero no consiga convertirse en una herramienta utilizada por las empresas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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