Por Canuto  

Blackwall, una empresa estonia de seguridad para proveedores de alojamiento web, anunció una ronda Serie C de USD $100 millones que situó su valoración en USD $2.200 millones. La compañía busca ayudar a distinguir visitantes legítimos, agentes de IA y tráfico malicioso, mientras prepara su expansión internacional.
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  • La Serie C fue liderada por AVP y contó con la participación de Dawn Capital, MMC Ventures y Tera Ventures.
  • Blackwall ofrece sus herramientas a través de proveedores de alojamiento, nube y servicios gestionados, que pueden comercializarlas bajo su propia marca.
  • La empresa planea ampliar operaciones en América del Norte, Europa, Asia-Pacífico y Oriente Medio, además de desarrollar nuevas herramientas.


Blackwall, una compañía de Estonia especializada en seguridad del tráfico web, anunció una ronda Serie C de USD $100 millones que situó su valoración en USD $2.200 millones. La empresa sostiene que sus herramientas ayudan a proveedores de alojamiento y sitios web a gestionar el aumento de solicitudes automatizadas, incluidos los agentes de inteligencia artificial. TechCrunch reportó que la nueva valoración cuadruplica la registrada en la recaudación anterior de la compañía, realizada en 2025.

En marzo de 2025, Blackwall anunció una ronda Serie B de €45 millones, según informó la propia compañía. La nueva operación fue liderada por AVP y contó con la participación de inversionistas existentes, entre ellos Dawn Capital, MMC Ventures y Tera Ventures. La ronda llega en un momento en que las compañías que sostienen la infraestructura de internet deben separar el tráfico útil de ataques, raspado automatizado y otras solicitudes que pueden afectar el funcionamiento de los sitios. Blackwall no plantea su estrategia como una competencia directa con los grandes proveedores de seguridad, sino como una oferta para que otros actores atiendan esa demanda.

Una plataforma distribuida a través de proveedores

En vez de vender su plataforma directamente a cada sitio web, Blackwall trabaja con proveedores de alojamiento, servicios gestionados y empresas de nube. Ese modelo de canal permite que los socios incorporen las herramientas a sus propios servicios y conserven la relación comercial con sus clientes. La compañía entrega un conjunto de componentes que los proveedores pueden adaptar a lo que desean ofrecer.

Nikita Rozenberg, cofundador y director ejecutivo de Blackwall, explicó a TechCrunch que los proveedores pueden combinar distintos componentes de seguridad para armar una oferta propia. También pueden fijar el precio para sus clientes finales y compartir ingresos con Blackwall, en lugar de ceder la relación a un proveedor externo. El planteamiento busca que empresas de alojamiento añadan protección sin tener que construir desde cero todas las capacidades técnicas necesarias.

La oferta comienza con un nivel gratuito que permite observar el tráfico y las amenazas que llegan a la red del cliente. La compañía cobra por las herramientas de protección y por los servicios destinados a responder a esos riesgos, según la descripción de su modelo comercial. Entre sus capacidades figuran inteligencia de amenazas, gestión de certificados, protección contra ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) y enrutamiento del tráfico.

El problema que Blackwall busca atender abarca distintos tipos de solicitudes automatizadas. Los sitios pueden recibir tráfico de visitantes reales, rastreadores legítimos, agentes de IA autorizados y bots maliciosos, además de peticiones que interrumpen o sobrecargan sus servicios. Para proveedores de alojamiento, distinguir entre esas categorías puede ser relevante porque sus clientes necesitan mantener disponibles sus páginas sin bloquear de forma indiscriminada el acceso automatizado legítimo.

La compañía compite en un entorno donde también operan firmas de infraestructura web como Cloudflare, Akamai e Imperva. Estas empresas se encuentran en primera línea frente a ataques DDoS, raspado indiscriminado, botnets y solicitudes maliciosas, problemas que han dado más importancia comercial a la gestión del tráfico. Blackwall, sin embargo, apuesta por habilitar a los proveedores de alojamiento para que ofrezcan esa protección bajo su propia marca y mantengan el control de la relación con sus usuarios.

Cómo identifica el tráfico y qué busca desarrollar

Blackwall analiza el tráfico de sus clientes para diferenciar visitantes reales y agentes de IA legítimos de bots maliciosos, intrusos y solicitudes disruptivas. Rozenberg describió el uso de técnicas de huella digital para identificar el software que origina una petición, con ejemplos como Microsoft Office y Codex. Esa identificación ayuda a la empresa a determinar qué tipo de automatización está llegando a una página y a filtrar tráfico que considera no deseado.

La firma también utiliza modelos propios de inteligencia artificial en los puntos finales de los clientes para analizar la intención y el comportamiento de las solicitudes entrantes. Según Rozenberg, el objetivo es separar los agentes enviados por una persona para realizar una petición real de los bots maliciosos. La distinción será cada vez más relevante si los agentes empiezan a navegar y operar en sitios web por cuenta de sus usuarios, aunque la compañía no presenta esa evolución como un sistema ya plenamente desplegado.

Rozenberg anticipa una oportunidad en la gestión de agentes capaces de interactuar y realizar transacciones en internet. En ese escenario, plantea que harán falta mecanismos para decidir qué agentes reciben acceso, bajo qué condiciones y cómo quedan autorizados para efectuar pagos. Son necesidades futuras que, de acuerdo con su perspectiva, podrían ampliar el papel de las herramientas de control del tráfico más allá del bloqueo de solicitudes dañinas.

Blackwall no es la única empresa que presta atención a ese posible mercado. Cloudflare ofrece AI Crawl Control, una herramienta que permite a los propietarios de sitios web aceptar o bloquear rastreadores de IA individuales y contempla la posibilidad de cobrarles por el acceso. Rozenberg sostiene que el enfoque de Blackwall se diferencia porque permite que los proveedores de alojamiento ofrezcan este tipo de gestión directamente a sus clientes, sin trasladar esa relación a otro proveedor de seguridad.

La compañía destinará los fondos a ampliar sus operaciones en América del Norte, Europa, Asia-Pacífico y Oriente Medio. También planea desarrollar más herramientas para proveedores de alojamiento, empresas de nube y servicios gestionados, de acuerdo con la información de la ronda. La financiación y el salto de valoración reflejan la apuesta de sus inversionistas por una infraestructura que ayude a ordenar el tráfico web, aunque la expansión y el desarrollo de nuevos productos todavía forman parte de sus planes.


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