Por Canuto  

Ambrosia Energy comenzó a construir cerca de Austin una fábrica de baterías con capacidad prevista de 10 GWh, pieza central de su plan para suministrar energía solar continua a centros de datos fuera de la red. La startup calcula que podrá competir con las turbinas de gas si reduce costos mediante el diseño y la fabricación interna de sus paquetes.
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  • La planta ocupará 150.000 pies cuadrados y Ambrosia espera alcanzar su producción total en dos o tres años.
  • Su primer proyecto comercial en el oeste de Texas combinará 300 MW de paneles solares y 660 MWh de baterías para entregar 30 MW continuos.
  • La empresa afirma que sus paquetes usan muchas menos piezas y cuestan cerca de 1,3 veces el precio de las celdas.

 


Una fábrica para escalar el suministro energético

Ambrosia Energy comenzó la construcción de una fábrica de baterías de 10 gigavatios-hora cerca de Austin, Texas, con el objetivo de producir equipos para sus centrales eléctricas destinadas a centros de datos fuera de la red. El cofundador y director ejecutivo Ben Longmier anunció el proyecto el martes 13 de octubre durante TechCrunch Disrupt, en San Francisco, según informó TechCrunch. La instalación tendrá 150.000 pies cuadrados y la compañía prevé alcanzar la producción total en un plazo de dos a tres años.

La cifra de 10 GWh describe la capacidad de almacenamiento que la fábrica podrá producir, no la potencia de una sola central ni la electricidad que consumirá el edificio. Longmier explicó que esa capacidad permitiría a Ambrosia construir, en sus sitios de campo, lo equivalente a una central eléctrica de 300 megavatios por año. La distinción importa porque la startup quiere fabricar baterías para proyectos energéticos propios, en lugar de limitarse a vender componentes a otros operadores.

La compañía salió del modo sigiloso en junio con la propuesta de construir centrales eléctricas para centros de datos a un costo de USD $100 por megavatio-hora. Longmier y su cofundadora, Sara Spangelo, eligieron la combinación de energía solar y almacenamiento como una alternativa que, según su planteamiento, puede desplegarse con rapidez y a menor costo. Los paneles solares abastecerían la carga durante el día y, al mismo tiempo, recargarían las baterías para cubrir la noche y los días nublados.

La fábrica forma parte de esa estrategia, porque el suministro solar por sí solo no garantiza energía permanente cuando cae la producción o desaparece la luz del sol. En el modelo de Ambrosia, las baterías absorben ese desfase y permiten mantener el centro de datos en funcionamiento durante las 24 horas. La compañía describe su propuesta como el desarrollo, la construcción y la operación de centrales solares y de baterías en el oeste de Texas, con clientes que se ubicarían junto a las plantas y comprarían la energía directamente, sin depender de la red. El desafío que intenta resolver no es solo instalar paneles, sino combinar generación, almacenamiento y fabricación de equipos bajo una estructura de costos que pueda sostener su oferta.

El primer proyecto comercial y la prueba piloto

Ambrosia también planea comenzar este año la construcción de su primera central eléctrica comercial en el oeste de Texas. El proyecto combinará 300 megavatios de paneles solares con baterías de 660 megavatios-hora para entregar 30 megavatios de potencia continua. La diferencia entre la capacidad solar y la entrega firme refleja el diseño descrito por Longmier: la planta tendría que generar y almacenar energía para cubrir el suministro requerido en distintos momentos del día.

La compañía fija para esa instalación un objetivo de disponibilidad del 99,3%, una meta que todavía no equivale a un resultado comercial demostrado. Longmier sostuvo que Ambrosia puede ser rentable a USD $100 por megavatio-hora incluso con una instalación sobredimensionada de paneles y baterías para respaldar la continuidad del servicio. La empresa plantea que ese precio la pondría en condiciones de competir con turbinas de gas natural que muchos grandes operadores de centros de datos contemplan para alimentar sus instalaciones.

Como antecedente, Longmier dijo que algunas secciones de la primera planta piloto de Ambrosia llevan más de 100 días funcionando de manera continua. Esa unidad puede generar 200 kilovatios de electricidad las 24 horas, los siete días de la semana, según el ejecutivo. La escala es muy inferior a la de la central comercial prevista, pero la prueba ofrece a la startup una referencia operativa antes de intentar desplegar sistemas de mayor tamaño.

Los datos de la planta piloto y los objetivos del proyecto comercial corresponden a etapas diferentes, por lo que no deben confundirse como si la compañía ya hubiera demostrado el rendimiento de su futura instalación a escala completa. El objetivo del 99,3% sigue siendo una meta declarada, mientras que el funcionamiento continuo por más de 100 días se refiere solo a secciones de la planta piloto. Esa distinción será relevante para evaluar si la propuesta puede atender las exigencias de continuidad de los centros de datos.

Menos componentes y control de costos

Para reducir el costo de sus sistemas, Ambrosia ha buscado simplificar componentes como las estructuras de soporte de los paneles solares y los paquetes de baterías. Longmier atribuyó parte del ahorro a la fabricación interna y a la reducción del número de piezas, en vez de depender por completo de equipos adquiridos a proveedores externos. La nueva fábrica permitiría ampliar ese enfoque y producir una mayor parte de los componentes necesarios para sus instalaciones.

La startup compra celdas existentes, pero arma sus propios paquetes de baterías, una diferencia entre fabricar cada celda y diseñar el sistema que las integra. Longmier dijo que el paquete de Ambrosia tiene, según sus cálculos, cerca de 100 veces menos piezas que los de otros competidores que han evaluado. También afirmó que el costo de su solución se acerca a 1,3 veces el de la celda sin ensamblar, frente a un rango de cinco a siete veces en la mayoría de los sistemas estacionarios de almacenamiento.

Esas comparaciones son afirmaciones de la compañía y no una evaluación independiente incluida en la información disponible. Aun así, muestran qué variable considera Ambrosia decisiva para acercarse a su meta de precio: no solo el costo de las celdas, sino también el diseño del paquete, el número de componentes y la fabricación. Si el método se mantiene al pasar de la planta piloto a la producción industrial, podría influir en cuánto cuesta instalar almacenamiento para respaldar generación solar continua.

Longmier y Spangelo fundaron anteriormente Swarm, una startup de constelaciones satelitales que vendieron a SpaceX. Ahora, Ambrosia traslada su experiencia emprendedora a un negocio que combina generación eléctrica, baterías y suministro para centros de datos, con una fábrica propia como parte de su plan de expansión. La compañía tendrá que convertir sus objetivos de producción, costo y disponibilidad en resultados verificables; por ahora, la planta de Texas y el proyecto comercial del oeste del estado marcan los próximos hitos de esa apuesta.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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