La presión del Pentágono para acelerar la adopción de inteligencia artificial en el campo de batalla impulsó una nueva ronda de financiación de USD $61 millones para Smack Technologies, que desarrolla herramientas de IA para la toma de decisiones militares. La startup busca acelerar la producción de su sistema Omega y crear hardware portátil para soldados.
***
- Smack Technologies recaudó USD $61 millones en una ronda Serie B para acelerar la producción de su IA militar Omega y desarrollar una pantalla flexible para el antebrazo de los soldados.
- La presión del Pentágono y la declaración de Anthropic como «riesgo para la cadena de suministro» impulsaron a las ramas militares a diversificar sus proveedores de IA, beneficiando a startups como Smack.
- La guerra futura será descentralizada, según el CEO Andy Markoff, con decisiones tácticas tomadas en el campo de batalla, y la IA de Smack busca reparar planes de ataque en segundos ante entornos con comunicaciones degradadas.
El Pentágono enfrenta una nueva realidad: la dependencia de un solo proveedor de inteligencia artificial para defensa se convirtió en un riesgo que aceleró la diversificación. Esto se evidenció en marzo cuando el Departamento de Defensa declaró a Anthropic un «riesgo para la cadena de suministro», una ruptura que llevó a las ramas militares a buscar apresuradamente alternativas, y que convirtió a startups como Smack Technologies en piezas codiciadas.
Smack Technologies, una startup de tecnología de defensa que desarrolla herramientas de IA para la toma de decisiones militares, anunció una ronda de financiación Serie B de USD $61 millones para acelerar la producción de su producto insignia, Omega, y fabricar hardware de IA portátil diseñado para el campo de batalla. La ronda ocurre meses después de la declaración del Pentágono sobre Anthropic, lo que llevó a las ramas militares a buscar nuevas opciones en el mercado, detalla Yahoo Finance.
Las repercusiones de la decisión sobre Anthropic llevaron a Smack a mantener conversaciones en primavera con el Cuerpo de Marines y la Armada, dijo el cofundador y CEO Andy Markoff. Ambas ramas de las fuerzas armadas presionaron a la empresa para que acelerara la producción, según una entrevista publicada por Reuters el 17 de agosto.
La urgencia de una guerra descentralizada
La urgencia del Pentágono proviene de una preocupación más amplia que Markoff observa en el Departamento de Defensa: un futuro conflicto con un adversario de igual capacidad se libraría en un entorno con comunicaciones degradadas, en el que las tropas no podrían depender de transmitir datos constantemente a centros de operaciones bien conectados, como lo ha hecho EE.UU. en Irak y Afganistán. «El futuro de la guerra… será más descentralizado que cualquier conflicto que hayamos librado jamás», dijo Markoff, y agregó que la mayoría de las decisiones tácticas tendrán que tomarse en el campo de batalla antes de que los datos lleguen a los sistemas centralizados.
Esta visión implica un cambio fundamental en la doctrina militar estadounidense, que durante décadas ha confiado en la superioridad de sus redes de comunicación y en el análisis centralizado de inteligencia. En un escenario de guerra moderna, los adversarios podrían usar guerra electrónica para cortar las comunicaciones por satélite o los enlaces de datos, dejando a las unidades aisladas y obligadas a operar con información limitada.
Ante ese escenario, la tecnología central de Smack, Omega, acorta el proceso de planificación de fuegos del Cuerpo de Marines, que consiste en decidir qué atacar y cómo, y adaptarse en tiempo real cuando las municiones, los sensores o los tiradores quedan fuera de un plan de batalla. Omega utiliza modelos de aprendizaje por refuerzo y visión por computadora en tiempo real para generar opciones en minutos y reparar planes de batalla alterados en segundos, abordando una cadena de ataque que la empresa describe como «vulnerable a la interrupción y demasiado lenta para adaptarse» en combates de movimiento rápido.
Contratos y expansión
En julio, Smack anunció que había ganado dos contratos de prototipado, uno del Joint Fires Network (JFN) y otro del Marine Corps Warfighting Lab. Los montos no fueron revelados, pero la empresa dijo que juntos superaban las siete cifras. Estos contratos son una señal de la confianza del Pentágono en la tecnología de la startup y de la necesidad de soluciones ágiles.
La nueva financiación acelerará la producción de Omega y financiará el desarrollo de Alpha, una pantalla flexible de IA para el antebrazo, destinada a reemplazar las pizarras improvisadas que las tropas históricamente se han atado a los brazos en el campo. La empresa tiene una oficina en Austin, Texas, dedicada a este esfuerzo y apunta a producir entre 10 y 20 unidades prototipo en los próximos seis meses.
El crecimiento de Smack ha sido notable: pasó de 19 empleados en abril a 51 en la actualidad, con planes de alcanzar aproximadamente 85 para fin de año. Este crecimiento refleja la rápida adopción de su tecnología por parte de las fuerzas armadas y la necesidad de personal para cumplir con los contratos.
Entre los participantes en la ronda Series B se encontraban Costanoa Ventures, First In, Point72 Ventures y Geodesic Capital, entre otros, aunque la valoración utilizada no fue revelada. La confianza de estos inversores en la startup sugiere un apetito creciente por tecnologías de defensa basadas en IA, un sector que ha atraído la atención de capital de riesgo en los últimos años.
Contexto: la dependencia de la IA en defensa
La declaración del Pentágono sobre Anthropic marcó un punto de inflexión en la política de adquisición de tecnología de defensa. Anthropic, una de las principales empresas de IA del mundo, había sido un proveedor clave de modelos de lenguaje para aplicaciones militares, pero la decisión de declararla un riesgo para la cadena de suministro sorprendió al sector y forzó a las ramas militares a buscar alternativas.
Este cambio se produce en un momento en que el Pentágono busca integrar la IA en todos los aspectos de sus operaciones, desde la logística hasta la toma de decisiones tácticas. La pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania han demostrado la importancia de la resiliencia de las cadenas de suministro, y la IA no es una excepción.
La decisión también refleja una creciente preocupación por la seguridad nacional y la dependencia de tecnologías extranjeras, especialmente de China, que ha hecho avances significativos en IA militar. El Pentágono busca asegurar que sus sistemas de IA sean robustos y no dependan de proveedores que puedan ser vulnerables a presiones geopolíticas.
Smack se posiciona como una alternativa ágil y especializada, capaz de adaptarse rápidamente a las necesidades cambiantes del campo de batalla. A diferencia de los gigantes tecnológicos, las startups pueden ofrecer soluciones personalizadas sin la burocracia que a menudo frena la innovación en grandes empresas.
Implicaciones para la industria y el futuro
El éxito de Smack podría inspirar a otras startups a incursionar en el sector de defensa, un mercado tradicionalmente dominado por contratistas grandes. La ronda de financiación y los contratos obtenidos demuestran que existe un espacio para la innovación ágil en un área que suele ser conservadora.
Sin embargo, también surgen preguntas éticas sobre el uso de IA en decisiones de combate, especialmente cuando se trata de sistemas autónomos. Smack enfatiza que su tecnología apoya la toma de decisiones humanas, pero el desarrollo de hardware portátil y sistemas de planificación automatizados podría eventualmente llevar a una mayor autonomía en el campo de batalla.
Por ahora, la prioridad de Smack es cumplir con los contratos del Pentágono y demostrar que su tecnología funciona en entornos reales. La producción de Alpha, la pantalla flexible, será una prueba importante, ya que las tropas necesitan interfaces que sean robustas y fáciles de usar en condiciones extremas.
En resumen, Smack se ha convertido en un actor clave en la carrera por integrar la IA en las fuerzas armadas, una carrera que se acelera no solo por la presión del Pentágono, sino también por la percepción de que la superioridad tecnológica será decisiva en futuros conflictos.
La combinación de financiación, contratos y crecimiento de personal sugiere que Smack está bien posicionada para aprovechar esta oportunidad, y su éxito podría tener implicaciones más amplias para la industria de defensa y para el debate sobre el papel de la IA en la guerra.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
IA
Cómo decidir qué tareas entregar a la IA: la ecuación matemática que lo resuelve
Empresas
OpenAI pierde figuras clave: Greg Brockman dice que la rotación es normal, pero los inversores se preocupan
Bancos y Pagos
Synchrony integra sus tarjetas de tienda en ChatGPT para compras sin salir del chat
Ethereum