Por Canuto  

BlackRock, SBI Holdings y Startale firmaron un memorando para explorar cómo conectar fondos monetarios tokenizados con JPYSC, la stablecoin de SBI vinculada al yen. La iniciativa contempla evaluar infraestructura, distribución y regulación, pero todavía no anuncia una integración comercial ni un calendario de lanzamiento.
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  • El acuerdo propone estudiar la conexión entre fondos monetarios tokenizados y JPYSC, una stablecoin de SBI vinculada al yen japonés.
  • Las compañías analizarán aspectos tecnológicos, oportunidades de negocio y distribución, además del entorno regulatorio para activos tokenizados y stablecoins.
  • Japón cuenta con reglas específicas para stablecoins desde 2023; SBI lanzó JPYSC con Startale en junio de 2026.


BlackRock, SBI y Startale exploran una conexión entre fondos tokenizados y stablecoins en yenes

Un memorando para estudiar la integración

BlackRock, SBI Holdings y Startale Group firmaron un memorando de entendimiento para explorar cómo conectar fondos monetarios tokenizados con JPYSC, la stablecoin de SBI vinculada al yen japonés. El acuerdo incorpora a BlackRock Financial Management y BlackRock Japan, y plantea evaluar posibles vías de integración, no anunciar un producto listo para operar. La información fue reportada por The Block el 26 de octubre de 2026, y las compañías describieron la colaboración como una etapa de análisis técnico, comercial y regulatorio.

Los fondos monetarios tokenizados representan participaciones de fondos tradicionales mediante tokens digitales en una red blockchain, mientras que una stablecoin busca mantener un valor estable frente a una moneda de referencia. En este caso, la propuesta explora la relación entre instrumentos denominados en yenes y un activo digital ligado a esa misma divisa. La fuente no identifica qué fondo concreto participaría ni informa que las empresas hayan decidido lanzar una conexión operativa.

Las compañías organizaron el trabajo en tres áreas: tecnología e infraestructura, negocio y distribución, y regulación y desarrollo de mercado. En la primera, estudiarán los requisitos técnicos y los sistemas necesarios para respaldar una eventual integración; en la segunda, evaluarán modelos de negocio y oportunidades para distribuir los productos a través de sus respectivas redes y acceso a mercados. El tercer eje supone revisar las normas pertinentes y las condiciones que podrían influir en la adopción de activos tokenizados y stablecoins.

El memorando también prevé que la colaboración permanezca abierta a otras instituciones financieras y empresas de Japón y de otros países. Ese planteamiento amplía el alcance potencial del diálogo, aunque no significa que nuevas entidades ya se hayan incorporado ni que exista una estructura de gobernanza acordada. Por ahora, el anuncio describe un espacio de exploración entre las tres compañías y deja pendiente cualquier definición sobre participantes adicionales, responsabilidades concretas o condiciones de acceso.

El papel de JPYSC y el marco japonés

SBI lanzó JPYSC junto con Startale en junio de 2026 y la presentó como la primera stablecoin de yen respaldada por un banco de confianza de Japón. La emisión está a cargo de SBI Shinsei Trust Bank, mientras que SBI VC Trade, un exchange de criptomonedas con licencia, se ocupa de su distribución. Estos datos sitúan a la stablecoin como el componente denominado en yenes del proyecto que ahora exploran las empresas, sin que el memorando anuncie cambios en esas funciones.

La iniciativa se desarrolla bajo un marco legal japonés que comenzó con enmiendas a la Ley de Servicios de Pago aprobadas en 2022 y que entraron en vigor un año después. Esa normativa definió las stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria como Instrumentos de Pago Electrónicos y limitó su emisión a bancos con licencia, compañías de confianza y servicios registrados de transferencia de dinero. La regulación importa para el plan porque las compañías dicen que estudiarán los desarrollos normativos aplicables a este tipo de activos.

En una declaración difundida junto con el anuncio, Yoshitaka Kitao, director representativo, presidente y CEO de SBI Holdings, sostuvo que las finanzas onchain se están convirtiendo en una tendencia global. También afirmó que Japón debe prepararse y construir bases para los mercados financieros de próxima generación si quiere liderar esa transformación, en lugar de quedarse atrás. Sus palabras expresan la visión de SBI sobre el proyecto, pero no constituyen una evaluación independiente de la viabilidad de la integración.

Las empresas describieron como siguiente paso el desarrollo de infraestructura, canales de distribución y marcos regulatorios que permitan conectar activos tokenizados con stablecoins y respalden una adopción de mercado más amplia. Esa formulación apunta a condiciones necesarias para avanzar, no a una fecha o compromiso de despliegue. El anuncio tampoco especifica qué instituciones podrían utilizar una futura solución, cuáles serían sus mecanismos de liquidación ni cómo se repartirían las funciones entre las partes.

BlackRock aporta experiencia en fondos tokenizados

BlackRock lanzó en 2024 BUIDL, su fondo tokenizado, que la fuente describe como uno de los mayores de su categoría. El vehículo mantenía alrededor de USD $2.170 millones en bonos del Tesoro de Estados Unidos, acuerdos de recompra overnight y efectivo bajo gestión, según la cifra citada en el reporte. Ese antecedente ofrece contexto sobre la experiencia de BlackRock con fondos representados en blockchain, aunque el memorando no señala que BUIDL vaya a integrarse con JPYSC.

La diferencia entre el antecedente de BUIDL y la nueva exploración es relevante: el primero muestra que BlackRock ya opera un fondo tokenizado, mientras que el segundo se limita a estudiar una posible conexión con una stablecoin en yenes. Sin una identificación del fondo participante, de la infraestructura elegida o de las condiciones de acceso, no puede afirmarse que exista una oferta conjunta. El anuncio presenta una conversación de alcance potencial, todavía sujeta a evaluaciones y decisiones posteriores.

Si las empresas identifican una vía viable, la combinación de un fondo tokenizado y una stablecoin podría enlazar la representación digital de participaciones financieras con un activo de liquidación denominado en yenes. Sin embargo, el memorando no detalla cómo se realizarían transferencias, rescates o pagos, ni anticipa los derechos que tendría un eventual usuario. Esos elementos forman parte de los asuntos que deberán aclararse antes de que pueda hablarse de un servicio concreto.

Por ahora, el resultado anunciado es un marco de cooperación para examinar requisitos e identificar oportunidades, con una apertura declarada a empresas e instituciones financieras adicionales. El avance dependerá de la evaluación tecnológica y comercial, así como de las normas aplicables en Japón y en otros mercados que pudieran participar. La alianza reúne experiencia de gestión de activos, distribución financiera y desarrollo de stablecoins, pero su impacto dependerá de lo que las compañías definan después de esta etapa exploratoria.


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